exclusiva mundial: la primera entrevista de adele en tres años

Adele Adkins es algo fuera de lo normal. Ha ganado en el juego de la fama, simplemente por negarse a participar en él, y por ello su música es mucho mejor. Es quizás la cantante británica más importante del momento. En su primera entrevista en mucho...

por Hattie Collins
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28 Octubre 2015, 1:15pm

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Cuando tenía diez años, su abuelo murió. Ella se quedó hecha polvo. "Le quería mucho, más que a nada en el mundo". Además de su propio dolor, sintió la profundidad de la pérdida que sentía su abuela. "Siempre vi la relación entre mis abuelos como una relación ideal: la amistad ideal, el compañerismo, todo. Aunque estoy segura de que hay un montón de cosas de las que no me enteraba, al ser su nieta veía una relación llena de felicidad, una especie de paraíso. Estuve muy, muy triste". 

Su dolor fue tan profundo que decidió en ese momento convertirse en cirujana cardíaca. "Quería sanar los corazones de la gente", dice. Un año más tarde, Adele empezó la escuela secundaria y luego pasó a estudiar biología en la Chestnut Grove School de Balham. Hasta que descubrió "cómo pasarlo bien, y también los chicos. Me rendí y ya no tenía mi corazón en ello". Y en eso quedó la carrera de Adele como bióloga.

Una década después de la muerte de su abuelo, Adele volvió a Londres desde Los Ángeles, donde había estado grabando con el productor Dan Wilson el trabajo que seguiría a 19, su álbum debut. Llegó tras un vuelo de 11 horas, con el jet lag asomando en su rostro, y fue directa a casa de su madre. "Le puse la versión sin mezclar de Someone Like You", recuerda. "Lloró mucho. 'Eres una cirujana' dijo, 'estás arreglando los corazones de la gente'". Hace una pausa y se encoge de hombros. "En realidad es un poco como la película Sliding Doors, ¿no te parece?".

Las imágenes de esta comedia dramática de Gwyneth Paltrow del 98 son un poco el tema que se encuentra en el nuevo álbum de Adele, 25. Cuando estaba lista para empezar a trabajar en 25, Adele caminó hasta la tienda del barrio ("De verdad que también camino" dice, riendo) y se compró un cuaderno nuevo. 

"Lo hago para cada álbum. Compró un cuaderno nuevo, lo huelo (porque el olor es importante) y luego cojo un enorme rotulador y escribo mi edad en la primera página. A 25 le siguen cinco signos de exclamación porque pensé: '¡¿Cómo diablos ha pasado esto?!' de 21 a 25". El disco va sobre crecer y volverse nostálgico, dice. Trata de lo que fue, lo que es, lo que podría haber sido. Se trata de echar de menos cosas que en su momento no tenías ni idea que lo valiosas que eran, como tener 18 años y beber dos botellas de litro de sidra en el parque con tus amigos. 

"Esos fueron los mejores y más auténticos momentos de mi vida, y desearía haber sabido que ya no podría sentarme en el parque para beberme una botella de sidra otra vez". No porque sea famosa, sino porque su vida y la vida de sus amigos ha cambiado. Ya no son adolescentes. "Creo que el álbum va sobre tratar de limpiar el pasado", dice lentamente. 

"Al convertirme en madre y tener más de veinticinco años, simplemente no puedo preocuparme por tantas cosas por las que realmente solía disfrutar preocuparme". ¿Le gustaba preocuparse? "Claro que sí, me flipaba todo el drama", confiesa, "pero ahora soy madre, tengo un espacio limitado en mi cabeza. Tengo que dejar un buen puñado de mierda fuera, algo que resulta realmente terapéutico porque puedo ser verdaderamente rencorosa. La vida es mucho más fácil cuando no llevas tu pasado contigo".

Seguramente, 25 será interpretado por los críticos como una reflexión sobre la fama y la fortuna, pero eso no parece una descripción precisa, ni justa. Al igual que ocurrió con sus discos anteriores, Adele traslada perfectamente su experiencia individual hacia el sentimiento colectivo. Lo hace con su voz, pero también con sus composiciones, que son poderosamente simples pero muy evocadoras. Su corazón se rompe porque nuestros corazones se rompen. Ella lucha, nosotros luchamos, independientemente de quiénes seamos y de lo que hagamos. 25 reflexiona sobre cómo cambiamos, enormemente, a los veinte años, tanto si somos un cantante famoso, un licenciado, un fontanero o una madre post adolescente.

Sea lo que sea 25, -y nos da la impresión de que Adele todavía lo está tratando de averiguar mientras el disco se sigue mezclando y masterizando-, no es 21, el álbum que vendió 30 millones y ganó múltiples premios y que la catapultó hacia el éxito hasta convertirla en una superestrella mundial. 

"Era muy consciente de que no quería volver a hacer 21. No iba a escribir un álbum sobre corazones rotos, porque mi corazón no está roto, y seguramente no seré capaz de mejorar el que ya hice, así que, ¿qué sentido tiene? Un poco cliché ¿no?" dice. "Además, no vale la pena volverme a sentir como cuando escribí 21". Y, ¿cómo se sentía? "Estaba muy triste y muy sola. Independientemente de que sea una madre o una novia, no quiero sentirme así de nuevo", reitera.

Adele Laurie Blue Adkins, que ahora tiene 27 años y nada menos que una Orden del Imperio Británico por sus méritos musicales, aparece, muy apropiadamente, a través de las puertas correderas de la sala para artistas de las oficinas de su sello discográfico XL en Londres, hogar también de Dizzee, M.I.A., y Tyler, The Creator, que estuvo saliendo con Adele y en 2014 la describió en i-D como "un puñado de dulzura y felicidad". 

Viene equipada con unos auriculares, un MacBook Pro, una chaqueta bomber de promoción de XL, un iPhone 6 y una bolsa de Bob The Builder. Pide un té verde; "estoy tratando de mantenerme sana", murmura antes de reír y decir que te puedes engañar creyendo que fuiste a un chino si tomas té verde. "Me recuerda al sabor de los wantanes", dice.

Vestida con leggings negros, chaleco negro, cárdigan negro, Nike 5.0+ Shields negras, uñas lisas y sin más joyas que por un par de pendientes de aro grande, Adele se deja caer al suelo de forma natural y se prepara para reproducir siete canciones de 25 en exclusiva para i-D. "Estoy nerviosa", dice, lanzando una mirada con esos ojos verdes luminosos mientras juega con el cable AV. "Eres la primera persona en escucharlo aparte de mi manager". 

Abre el iTunes. "Joder, vale, bien, ¿cuál debería poner primero? Bueno, esta se llama Hello y es el primer single". Es la canción que casi revolucionó internet cuando XL la preestrenó durante un anuncio de X-Factor hace dos semanas. Le da al play y allá vamos. Escuchar la voz de Adele otra vez después de cuatro años es realmente maravilloso. Entre las joyas del pop más recientes de Taylor y Rihanna y Miley, la voz de Adele ha brillado por su ausencia. Tres minutos y medio después, la canción termina y ambas tenemos lágrimas en los ojos. Bueno, por lo menos yo sí.

Grabó el video en Toronto a principios de octubre con el cineasta y actor ganador del Cannes Jury Prize, Xavier Dolan. Hizo que actuara, cosa que sorprendentemente le encantó. "Me dijo que era bastante buena. Tuve que llorar y todo. ¿Sabes qué?, me sentí un poco gilipolllas por haber estado diciendo todos estos años que nunca actuaría, porque lo disfruté de verdad". 

Tuvo que dejar a su hijo Angelo, que entonces tenía dos años [cumplió tres en octubre], en casa, algo que no fue muy divertido. "Estar sin mi bebé fue de lo más agotador". ¿Cómo es la vida siendo madre? "Es asquerosamente difícil. Pensé que sería fácil. 'Todo el mundo lo hace, no puede ser tan complicado' Ohhhh…". Suspira de forma dramática. 

"No tenía ni idea. Es difícil, pero es genial. Es lo mejor que he hecho en la vida. Me hace quedarme como una tonta, y me hace sentir joven y no hay nada que te haga madurar más que un niño que se vuelva contra ti y se niegue a hacer lo que le dices. Antes mi mundo giraba a mi alrededor, ahora gira alrededor de él". La forma en la que Adele se crió será seguramente muy diferente a la de su hijo. Adele creció en un ambiente de clase obrera en Tottenham, criada únicamente por su madre, Penny, que la colaba en la Brixton Academy cuando tenía tres años para ver a The Beautiful South y a The Cure. 

"Tuve una infancia genial. Recibí mucho cariño, y ahora que soy madre me doy cuenta de lo importante que es eso. La moral con la que me crie sigue siendo la misma, pero el ambiente es muy diferente al ambiente en el que estoy criando a mi hijo. Aquella época fue muy divertida, pero hay un mundo de distancia entre lo que hago ahora y aquello y soy muy consciente de ello".

De forma similar a Someone Like You, Hello, producida por Greg Kurstin, se percibe como "un momento". Hace que tu corazón dé un salto, se hunda y vuelva a saltar. "La canción trata sobre herir los sentimientos de alguien, pero también trata sobre intentar mantenerme en contacto conmigo misma, cosa que veces puede ser un poco difícil", explica. 

"Va sobre sentir un anhelo por la otra parte de mí. Cuando estoy lejos, echo mucho de menos mi vida en casa. La forma en que me siento cuando no estoy en Inglaterra, es..." se detiene " desesperante. No puedo respirar en ningún otro lugar". ¿Por qué? "No lo sé. Estoy muy apegada a toda mi vida aquí. Me pone nerviosa el hecho de que me esté perdiendo cosas. Así que Hello trata del deseo de estar en casa y desear hablar con todos a quienes he hecho daño, incluyéndome a mí misma, y disculparme".

En un principio pensé que podría ser una especie de disculpa hacia el chico con el que solía salir, del que habla Someone Like You. "Oh, Dios, no", dice inmediatamente. "Esa mierda ya se acabó y se superó, afortunadamente. Hace la tira de años que lo dejé atrás. No, no trata sobre nadie en concreto. Trata de amigos, ex novios, trata sobre mí, sobre mi familia. Trata también sobre mis fans. Creo que todos piensan que me tienen muy lejos, y no es así. Todos creen que vivo en Estados Unidos, pero no". 

Tiene esa mentalidad común en la clase obrera británica, y odia la idea de que alguien piense que se ha vendido y olvidado sus raíces. "A veces pienso que a la gente le preocupa hablar conmigo y que haya cambiado. Pero me gusta pensar que no lo he hecho. No creo que lo haya hecho".

Reproduce ocho canciones en total. Aparece el productor de Rolling In The Deep, Paul Epworth, mientras suena el himno fantasmal de I Miss You. Adele mueve la cabeza asintiendo durante toda la canción, con los ojos cerrados. Habla sobre el sexo, ¿verdad? Vuelve a soltar una gran carcajada. "Trata sobre la intimidad a todos los niveles. Trata sobre el sexo, sobre discutir, uno de los momentos más íntimos de mi vida, porque es cuando lo sacas todo. Es un poco como la voz de un borracho que está siendo honesto. Ese es sin duda mi lema en la vida. Es por eso que ya no me gusta beber, por el pánico que me da cuando me despierto a la mañana siguiente". Incluso Adele siente ese miedo.

When We Were Young podría ser el Rolling In The Deep del álbum. Una gran canción de amor, una enorme balada de amor al estilo disco de los años setenta producida por Ariel Rechtshaid y co-escrita con Tobias Jesso Jr., un desconocido hasta que Adele tuiteó acerca de él a sus 23,4 millones de seguidores, a quien descubrió después de escuchar su canción Hollywood

Voló a Los Ángeles y lo grabó con el piano de Philip Glass, como ha de hacerse, en la casa de la abuela del amigo de Tobias en Brentwood. "En otros tiempos fue una casa de fiestas locas y por alguna razón su piano se encontraba allí, así que escribimos la canción con él".

A Million Years Ago
 I miss the air/ I miss my friends/ I miss my mother/ I miss it when life was a party to be thrown /but that was a million years ago.

, también producida por Kurstin, canaliza los años de Celia Cruz en su etapa con Tito Puente y de nuevo hace que aparezcan más lágrimas. Pero solo en mis ojos, claro.¿De verdad te gusta esa?, dice sorprendida. "En realidad entró en el álbum hace solo tres días, en el último minuto. No tiene muchas florituras; en ese sentido es muy 19. Solo soy yo con mi guitarra". 

Decide poner otra canción. "¿Quieres escuchar la de Danger Mouse o la de Bruno Mars?". Es una decisión imposible, así que elige por mí y pone las dos. River Lea es una especie de Hometown 3.0. 'When I grew up as a child I grew up on the River Lea/ Now there's some of that water in me. To wit: I'll never change. Tottenham is my mind, body and soul'. 

La de Bruno Mars es un poco de todo. 'We was gonna make something cool, but then we were having too much fun'. Aúna la fuerza de Barbra Streisand y la actitud de diva de Bette Midler y su efecto es tan impactante como abrumador. Incluso tiene un cambio clave. Es brillantemente ridícula. "Nunca he cantado con tanta fuerza en todo mi vida. ¿Puedes imaginar cuánto nos divertimos Bruno y yo al hacerla?". Sí, sí puedo.

A diferencia de sus dos primeros álbumes, que tenía de soul, R&B y bluegrass, 25 está mucho más centrado en el pop contemporáneo, aunque hay algunos guiños importantes a los años setenta (sobre todo a The Carpenters, Aretha, y a Carly Simon y Stevie Nicks, a quienes conoció recientemente en un concierto de Fleetwood Mac en Londres). Disfruta recordando el encuentro: "Me puse a sollozar como una niña cuando la conocí. No me gusta llorar frente a gente famosa porque puedes hacerles sentir incómodos y que la situación se enrarezca, peor es que no pude contenerme".

Se ha hablado mucho del tiempo que le ha llevado grabar 25. Pero a Adele no se le podía meter prisa. "A veces me pregunto si lo debería haber sacado un año antes. Pero ya sabes, estaba ocupada siendo madre. No podía acelerar el proceso. Y es importante darle a la gente la oportunidad de echarte de menos". 

Trató de volver a grabar en 2013, cuando fue al estudio de su amigo Kid Harpoon para probar algunas cosas. "Solo para pasarlo bien. Fue algo así como 'poner el pie dentro del agua'. Tom y yo nos llevamos muy bien, así que fui con él porque sabía que no había ningún tipo de presión. Solo charlamos, principalmente, y comimos tempura de chocolate. No sé por qué razón no estaba lista, pero lo cierto es que no era capaz de conectar conmigo misma".

Meses más tarde, las cosas no fueron mucho mejor. Decidió ir a Nueva York para trabajar con Ryan Tedder, el vocalista de OneRepublic con el que había hecho Turning Tables y Rumour Has It. Lo que sí salió de su tiempo en Nueva York fue la canción Remedy, sobre su mejor amiga, sus abuelos y su novio, pero sobre todo sobre su hijo con Simon Konecki (y sí, todavía siguen juntos, a pesar de los rumores de la prensa del corazón y de los tabloides). 

"Puesto que Remedy es tan buena, y me gustó tanto cantarla, me emocioné y pensé: '¡Estoy en racha!' Pero no estaba racha", afirma inexpresiva. "Así que empecé a sacar algunas canciones basura... Bueno, no eran basura", se corrige, "eran buenas canciones pop, pero solo quería sacarlas, sin pensar demasiado en ello. Y, ¿sabes qué? Las rechazaron. Mi mánager me dijo: 'Esto no es lo suficientemente bueno'". Oops. "Me hirió un poco, pero también era consciente de ello. Luego hice que viniera Rick Rubin para ponerle las canciones. Entonces me dijo: "No me creo a esta Adele". Ese es mi mayor miedo: que la gente no me crea. Así que volví a escribir".

Un día ella y Tedder estaban almorzando y Trouble de Taylor Swift sonó en la radio. Dije: 'Me encanta esta canción, ¿quién hizo esto?' y me dijo: 'Max' y le dije: '¿Quién es Max?' y me dijo: '¡Max Martin!' y le dije: '¿Quién es Max Martin?'".

Max Martin resultó ser el compositor número uno del mundo, algo que descubrió después de que Tedder le mandara varios vídeos de YouTube con su obra. La canción es otro "momento" para 25. Send My Love To Your New Lover se parece un poco a Can't Feel My Face que Martin hizo para The Weeknd, algo totalmente inesperado. Tiene un rollo un poco calipso ("Es un divertido, ¿no? No hay por qué ser oscuro todo el tiempo"). Y una frase inicial increíble: This was all you/ none of it me. "Me encanta, es simplemente genial", dice. "De inmediato, un millón de personas pensarán: 'Oh, mierda, ¿qué he hecho?…".

Escribió el esqueleto de la canción cuando tenía 13 años. Cuando conoció el mundo de los "chicos" y abandonó su deseo de convertirse en cirujana, la inspiración para su carrera actual llegó en 2008, cuando Amy Winehouse lanzó Frank. Adele inmediatamente agarró la guitarra y comenzó a escribir. "Si no fuera por Amy y por Frank, estoy 100% segura de que nunca habría cogido una guitarra. No habría escrito DaydreamerHometown -y también escribí Someone Like You con una guitarra-. Al contrario de lo que suele decirse por ahí, Amy y yo realmente no nos conocíamos; no fuimos amigas ni nada de eso. Yo fui a la Brit School y ella también lo hizo, pero eso es todo. Lo que sé es que si no hubiera escuchado Frank, nada de esto habría ocurrido. Simplemente la adoraba".

La charla se dirige al reciente documental, Amy. "Lo vi, sí," dice. "No iba a hacerlo. La adoraba y atravesé mi propio luto como fan. Por fin había conseguido entender el aspecto positivo sobre el impacto que había tenido en mi vida. Le tenía mucho, mucho cariño. Pero luego leí una reseña que me hizo ir a verla".

Entonces, ¿qué le pareció? "Me puse muy triste con las escenas del funeral. Pero no me gustó lo de los mensajes de voz guardados y esas cosas", dice mientras frunce el ceño. "Sentí como si me estuviera entrometiendo, así que fue un poco incómodo y eso arruinó la experiencia. Me encantó verla, pero de alguna forma desearía no haberlo hecho. En cualquier caso, amo a Amy. Siempre lo he hecho, y siempre lo haré. ¿Sabes lo que me pone muy triste? Que nunca voy a escuchar su voz de nuevo, más allá de lo que ya he escuchado". 

Las dos tenemos lágrimas en los ojos. Bueno, yo las tengo. Los paralelismos entre Amy y Adele no son baladí. Ambas son chicas del norte de Londres con padres ausentes que adoraban a sus abuelas y que pensaban que iban a lanzar un álbum o dos y que, con suerte, llegarían a las páginas de la revista Mojo y después seguirían con sus vidas. La realidad es que sus carreras fueron mucho mas allá, y uno puede darse cuenta de que fue una sorpresa para ellas. Pero sus diferencias son clave; y son las que marcan por qué Adele todavía está aquí y, tal vez, el por qué Amy no.

Esta es la tercera vez que entrevisto a Adele con motivo del lanzamiento de un nuevo álbum. La primera vez fue en 2008, la segunda en 2011. Siempre ha sido una entrevistada excelente: absolutamente hilarante, centrada, interesada, increíblemente vehemente e infaliblemente honesta. En el pasado le encantaba ridiculizar a las estrellas del pop (nunca de manera perversa, siempre divertida), de la misma manera en la que Winehouse solía cortar a los periodistas de forma encantadora. 

Quizás ahora sea un poco más cautelosa ahora de lo que era, pero por suerte sigue siendo salvaje, brillante y políticamente incorrecta: "Di a luz un par de noches antes del estreno de Skyfall, por eso no aparecí por ningún sitio. ¡Mi hijo estaba a punto de abandonar mi vagina en cualquier momento!".

Adele habla de muchas cosas en nuestra conversación de 90 minutos, y charla a un ritmo rápido. No está en Facebook y no tieneNetflix ni escucha podcasts, pero está obsesionada con Teen Mom de MTV, The Walking Dead American Horror Story. No canta mucho en casa aparte de Row Row Row Your Boat y de una extraña canción de Alison Krauss que hace que su hijo se queje en cuanto la escucha.

Dice que entre sus mejores recuerdos de la época en la que lanzó 21 -además de los premios y éxitos que cosechó- fue pasar su primer examen de conducir ("Todavía no puedo creer que realmente sa capaz de hacerlo"). Lloró "constantemente" cuando Someone Like You llegó al número uno -fue el primero en su carrera- y recuerda su impresionante actuación en los Brits con orgullo. 

"Nunca pensé que cambiaría mi vida de la manera en que lo hizo. Estaba muy nerviosa de cantar en ese inmenso escenario sola, cantando a todo pulmón. Creí que me iban a abuchear". Luego me contó anécdotas sobre cómo fue ir a los Globos de Oro y ver lo borrachos que se pusieron "los de Hollywood". Mientras bajaba del escenario alguien le agarró la mano: era 'George Fucking Clooney'

También hablamos sobre el videoclip de Hello. Xavier le pidió que llorara, así que puso Jealous de Labrinth. "En cuanto comienza el piano, yo…" -hace un gemido falso-: "Mocos por todas partes. No puedo con esa canción. La puedes poner en el cumpleaños de mi hijo y me echó a llorar". Es tan femenina como la Navidad; y muestra su Oscar en homenaje a la forma en la que Barbra Streisand mostraba el suyo. 

"Tengo mi vestido para la alfombra roja, el Oscar y el sobre en el armario, al lado de mi premio de '¡Mejor Mamá!'". Brits, Grammy y un Oscar... 2011 debió ser una locura. "¡Puedes imaginártelo! Todo esto sigue siendo una sorpresa", insiste. Después de que alguien del sello XL la oyera en MySpace en 2007 y le pidiera que fuera a una reunión, pensó que iban a ofrecerle un trabajo como caza talentos musicales. "Nunca me imaginé que pasaría algo así".

Parece reticente a que la conversación se desvíe demasiado lejos de la música, hacia áreas particulares de su vida privada, y no menciona ni una sola vez a su hijo o a su novio por su nombre. El tema de su padre, de quien ha estado distanciada durante años, surge solamente cuando está hablando de su abuelo. No le describe como "el padre de mi padre", sino que hace una pausa y dice "no es el padre de mi madre". 

Estaba nerviosa por hacer esta entrevista, admite. "Cuando estás haciendo entrevistas durante tres años sabes más o menos lo que vas a decir y prácticamente cada pregunta que respondes ya ha sido formulada antes. Así que estaba nerviosa porque me preocupaba que la pregunta fuera: "¿Por qué no te gusta ser famosa?' Y no es eso". 

¿No le gusta la fama? "Simplemente me asusta ¿sabes? Me asusta que me destruya y me arruine, que me pierda y le dé la espalda a algunas de las personas que amo con todo mi corazón musical. Me asusta. Y temo por las personas que amo, por si sienten que me han perdido". 

Se da cuenta de que se está poniendo seria y cambia el tono. "Es básicamente un poco como Lluvia de estrellas, cuando entras en el humo y sales como otra persona", dice mientras suelta otra ruidosa carcajada. "Me preocupa que me vean entrar al humo y que nunca salga. La fama es un poco tóxica. Tengo suficientes toxinas en mi cuerpo, ¡no necesito ninguna más!".

Es increíble, inaudito en realidad, que una artista en el año 2015 sea tan famosa y que dé tan poco juego como lo hace Adele. Pensad en las horas, días, meses que Kim y compañía deben pasar en Internet para mantener la marca Kardashian. Incluso las Ellie Gouldings de este mundo están constantemente en Twitter, asegurándose de que sus fans sean capaces de participar en las minucias de su existencia cotidiana.

Adele raramente tuitea, se acaba de meter en Instagram, y los paparazzis la han fotografiado tres veces este año como mucho. ¿Cómo demonios hace para evitar todo esto? "Definitivamente es más difícil evitarlo que es rendirte a todo esto. Creo que la mayoría de la gente tiende a rendirse porque es más fácil, pero yo simplemente no puedo. Me incomoda ceder a ese tipo de cosas. Ser fotografiada en Waitrose es ser famosa sin razón, y es algo que no estoy dispuesta a hacer y que, por mi propio bien, no voy a tolerar". 

Evita las zonas calientes llenas de paparazzis como Bond Street y el Soho londinense. "No es que intente ser anti famosa, simplemente quiero tener una vida real para poder escribir álbumes. Nadie quiere escuchar álbumes de alguien que ha perdido contacto con la realidad. Así que vivo una vida de perfil bajo para mis fans".

Ésta es la razón por la que Adele es única. No lo es porque venda millones de álbumes y gane todos los premios. Es importante para mí y para ti, porque canta sobre experiencias vitales de una manera que nos afecta y conmueve profundamente. Y hace esto sin tener en cuenta su 'engagement', sus 'likes' o su 'reach'

No juega al juego de la fama. No vuelve con un nuevo look o un nuevo concepto en cada álbum. Adele es una artista, no una animadora. Ella es la Patsy Cline y Stevie Nicks y Frank Sinatra y Aretha Franklin de esta generación. Hace álbumes importantes que despiertan la conciencia colectiva y canta canciones que tienen trascendencia. Las escribe ella misma, a su propio ritno, y, cuando están listas, lanza un álbum y hace un puñado de entrevistas.

¿Será 25 tan importante como 21? ¿A quien le importa? Habrá un 29 y un 42 y, esperemos, un 89. Adele es una artista que durará toda la vida; poco importa si su próximo álbum se vuelve platino o polvo: siempre habrá más y ella simplemente seguirá cantando. Y (con suerte) seguirá siendo honesta y abierta. Y ahí radica su poder. 

"Me siento algo emocionada ahora mismo. Estoy terminando mi primera entrevista en mucho tiempo, y además es con i-D, una revista que he apreciado durante años. Recuerdo leerla de pie sobre el andén de la estación de West Norwood". Parece feliz, relajada y un tanto aliviada, en este momento y en la vida en general. 

"Durante un tiempo parecía que este momento nunca iba a llegar, porque tenía la impresión de no poder conectar conmigo misma para escribir un álbum. Así que estoy muy contenta y orgullosa de las canciones. Estoy muy nerviosa por todo, pero será emocionante". ¿Qué pasará ahora? "Me gustaría hacer un tour como Dios manda. Me gustaría ver a Britney en Las Vegas. No sé si tendré más hijos. Tal vez después de lo que dijo Xavier, actúe. Me gustaría hacer otro álbum", decide con un sentido de finalidad. 

"Me gustaría ser capaz de resistir el paso del tiempo y la velocidad con la que el mundo se está moviendo. Me gustaría seguir haciendo álbumes sin fin y disfrrtar del tiempo que me han dado para hacer éste. Si pudiera conseguirlo, sería realmente feliz". Acaba la entrevista, y las dos tenemos lágrimas en los ojos.

@adele

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Texto Hattie Collins
Fotografía Alasdair McLellan
Director de moda Alastair McKimm
Peluquería Malcolm Edwards de Art Partner
Maquillaje Mark Carrasquillo de Art Partner
Uñas Jenny Longworth de CLM
Asistente de fotografía Lex Kembery, Matthew Healy, Simon Mackinlay
Asistente de estilismo Lauren Davis, Sydney Rose Thomas, Bojana Kozarevic
Asistente de peluquería Jason Lawrence
Asistente de maquillaje Al Yokomizo
Producción Nina Qayyum de Art Partner, Ragi Dholakia, Alex Hill, Matthew Lawes
Retoque Output
Agradecimientos Especiales Gaelle Paul

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