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el poder de la moda hiper-femenina

En una cultura cada vez más disconforme a los códigos de género, la estética femenina se siente más rebelde que nunca.

por Hannah Ongley
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23 Marzo 2016, 4:22pm

simone roacha fall/winter 16. photography jason lloyd-evans.

Estas semanas pasadas la gente en Internet se enojó con Beyoncé por atreverse a decir que dar a luz a Blue Ivy fue el momento que más la enorgullece en su carrera. Ciertamente, fue su primera entrevista en dos años, y la gente estaba analizando cada palabra de lo que supuestamente iba a ser una breve entrevista más que un manifiesto acerca de la condición femenina. Pero hagas lo que hagas estás condenado. Las mujeres son atacadas con frecuencia por "acoger" los logros tradicionales de las mujeres, como si la femineidad y el feminismo no pudieran mezclarse entre ellos. Muchas veces, en realidad, están conectados de manera indisoluble. Para su show de otoño/invierno 2016 el mes pasado, Simone Rocha escribió un poema oscuro acerca de la maternidad que demanda ser analizado.   

"Bautismo, nacimiento, renacimiento, vestido victoriano, caos.
desenredar, rearmar, refrenar, restringir, estricto.
Deshacerse en las costuras.
Tule a la medida, tween de oropel, forma femenina, decorar, adornar.
Adornar con embellecidos senos, necesito descansar.
Fajado, envuelto, envolvente, asfixiante, maternal". 

En un momento cuando género y subversión en la misma oración generalmente evocan el desplome de la barrera entre lo masculino y lo femenino, la colección de Rocha no solo fue radical porque el poema era un poco creepy. La joven diseñadora siempre ha jugado con un estilo retorcido de femineidad, inyectando un espíritu punk al código tradicional femenino. Rocha, junto a algunos de sus contemporáneos como Ryan Lo, Molly Goddard, y (un poco menos extremos) Adam Selman y Sandy Liang, han construido marcas enteras alrededor de la fantasía. Como dijimos para el show de otoño/invierno 2016 de Lo, el diseñador "había nacido para crear mundos fantásticos con colores florales hechos de tule y lindos pensamientos". Rocha estaba jugando con el tule mucho antes de que el diseñador anónimo detrás de la marca anti género, 69, inventara el término "no-demográfico". Pero la celebración que existe ahora de todo lo binario ha añadido otra faceta subversiva de fantasias abiertamente femeninas.

Ryan Lo otoño/invierno 2016. Fotografía Jason Lloyd-Evans.

Si Rocha es la reina de la femineidad agresiva de Londres, Goddard es su princesa. "Quizá sea un poco extraño, pero aún entro en Baby Gap para mirar la ropa —es muy bonita", dijo la chica de 27 años meses después de su show de primavera/verano 2016. Un poco extraño, claro —un poco ominoso tal vez, dado el hambre insaciable por juventud y modelos que se vean cada vez mas chicas. Pero Goddard es una de tantos jóvenes diseñadores que está optando por seleccionar a gente de la calle para sus colecciones. El ejército diverso de chicas de verdad se formaba impasiblemente vestida de colores durazno y melocotón, y organza no rosada antes de romper filas al sonido de Sunchyme por Dario G. "Me fijé en shows viejos de Alta Costura, Mugler en los noventa, Galliano, Dior, y quise que la presentación se sintiera como esos. Quise que las chicas realmente disfrutaran ponerse esa ropa y que se sintieran cómodas", Goddard nos dijo el mes pasado. La sensibilidad couture de la diseñadora y su carácter distintivo del slow fashion tienen un fuerte argumento que dice que las fantasias pueden persistir. Por ejemplo, las cientos de yardas de tafetán lujoso, cocido y fruncido a mano en un solo vestido, casi literalmente anclando a la modelo al piso. 

Molly Goddard otoño/invierno 2016. Fotografía Jamie Stoker.

Por mucho que estas diseñadoras parezcan anomalías dentro de una sociedad que cada vez es más adversa a los códigos estrictos de género, también son producto de ello. Sí, el sexismo sigue siendo omnipresente, rampante y terrible. Y aunque aún te vean extraño por llegar a tu trabajo en Goldman Sachs en un vestido de noche de organza, una mujer puede, en teoría, ser tomada en serio si no trae un traje puesto. También la pueden tomar en serio —por lo menos si no es Kim Kardashian— si celebra su cuerpo. Esto es algo que las mujeres de Rocha hacen con aire despreocupado que casi pasa desapercibido. Cuando tu lenguaje es puro tule y organza, liberar unos cuantos pezones es inevitable. Cada vestido transparente que la diseñadora sube a su cuenta de Instagram discretamente subvierte la notoria visión anticuada acerca de la anatomía femenina que tiene esta plataforma de redes sociales. Sin embargo a veces es más evidente el pintarle dedo al sexismo en las redes sociales. En 2014, Rihanna le dio a Selman una probada de fama viral cuando se puso el afamado vestido brillante y transparente para la ceremonia de los premios CFDA. El vestido inició un debate, no solo acerca de la liberación de las mujeres a través de su vestimenta, también sobre el grado en el cual los cuerpos de las mujeres son aceptables para las redes sociales. La cuenta de RiRi de Instagram fue borrada unos meses antes después de haber posteado fotos topless de su sesión para la revista francesa Lui

Todo el debate #FreeTheNipple, por supuesto, argumenta sobre cómo la desnudez no es inherentemente sexual. Pero eso no es decir que los trasfondos abiertamente sexuales no penetran la tela con la que Rocha y sus contemporáneos trabajan —la colección primavera/verano 2016 en la que trabajó mientras estaba embarazada estuvo inspirada por las fotografías eróticas obsesionadas con el bondage de Nobuyoshi Araki, lo cual se manifiesta en cinturones negros sobre nubes de tule rosa pastel. Pero el resultado es empoderar más que objetizar. Se dice que las mujeres se visten para otras mujeres (y para ellas mismas), y no hay mucho de la mirada masculina presente en un vestido que sofoca al cuerpo en 9 metros de tule esponjoso. Ni en los atuendos joviales y sin remordimientos que nos muestra Goddard con su ejército de mujeres de la calle que tienen más en común con Rihanna que con la Lolita de Nabokov. La juventud es un fetiche, pero la feminidad es celebrada también. Muchas de las piezas más femeninas dan la sensación de ser un rechazo al complejo de Madonna/prostituta (una mujer debe ser o virgen o prostituta) y un apoyo a la, aún considerada loca idea de que las mujeres pueden contener multitudes. Ve también; el espíritu punk feminista capturado en el combo de vestido baby doll y botas Dr. Martens de las Riot Grrrls de los noventa, y la femineidad subversiva celebrada por las chicas-rebeldes modernas como Arvida Byström.

Prada otoño/invierno 2016. Fotografía Jason Lloyd-Evans.

"Me encanta jugar con algo que es asociado típicamente con una idea y voltearlo de cabeza", nos dijo la diseñadora neoyorquina Sandy Liang en su revelación para otoño/invierno 2016 este año con un sabor muy campirano. Su chica no se viste para los hombres tampoco —más bien es una misma. Los skaters de Supreme del LES y el rapero de Toronto Drake, han logrado entrar a su colección más reciente. Miuccia Prada siempre ha tocado el tema de lo que está debajo de la superficie de la belleza convencional, y lo hace en su más reciente trabajo, donde introduce llaves delicadas, rosas, y diarios miniatura, en una colección que celebra la complejidad sexual y lo multifacético de la femineidad. El género no es algo binario, y las mujeres tienen más que dos lados también. También lo tiene los hombres. Quizá las estéticas femeninas son únicamente eso: estética, y no necesariamente ancladas a ningún género en particular. Hay pocas cosas más punk, después de todo, que un hombre en un tutu de tule airoso.

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Credits


Texto Hannah Ongley
Fotografía Jason Lloyd-Evans

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