una oda a los tacones más perversos de la moda

Amados por todos, desde Louis XIV hasta Alessandro Michele de Gucci, los zapatos destalonados han sobrevivido a pesar de todo durante siglos y esta temporada han dominado las pasarelas.

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mar. 21 2017, 7:05pm

Mary Katrantzou fall/winter 17

En la segunda temporada de Sex and the City, Charlotte York es seducida por un par de zapatos mule blancos y angulares que están en el escaparate de una tienda. Abrumada tanto por su perfección como por su precio, le permite a un empleado de la tienda con un fetiche por los pies que le dé un masaje debajo del tobillo en lugar de entregarle su tarjeta de crédito. (Esto era 1999, así que el vendedor deslizó los mule por el pie pedicurado de Charlotte con un anillo en el pie). La escena nos dice mucho sobre los mule: son lujosamente imprácticos, históricamente fetichizados, y ahora están inseparablemente ligados a la moda de finales de los noventa y principios de los años dos mil.

Jacquemus primavera/verano 2017

A pesar de sus connotaciones de chicas pin-up clásicamente atractivas y boudoirs de los cincuenta, los zapatos mule son perversos. Por definición son destalonados, dejando expuesto el talón de quien los usa. Si la función principal de un zapato es cubrir el pie y confortar cada paso, los mule han fallado existencialmente durante casi dos milenios. Sin embargo, los mule están por todas partes. En esta temporada, estuvieron presentes en las pasarelas de Marques'Almeida, Jacquemus y Eckhaus Latta. Mary Katrantzou presentó una selección de zapatos destalonados, muy altos y adornados con cristales que evocaron el apogeo que los mule tuvieran en otra época (antes de los años 2000), en la corte de Luis XIV.

Marques'Almeida otoño/invierno 2017

Pero los mule son aún más antiguos. Hay lapidas bizantinas, que datan del siglo ocho, en las que se ve al occiso usando unos mule.

La palabra "mule" proviene del latín mulleus calceus, el término empleado para denominar los zapatos rojos usados por los magistrados romanos. Y aún en nuestros días, diferentes versiones de aquellos zapatos destalonados se usan en lo que fuera el imperio romano: por ejemplo, las elegantes babuchas de cuero del norte de África.

Hacia el final de la Edad Media, los venecianos del siglo XV adoptaron unos mule mucho menos prácticos. Los zapatos destalonados con plataforma , similares a los zuecos -con tapas elevadas que protegían a los usuarios de la suciedad de la calle- se volvieron los favoritos de la aristocracia veneciana y alcanzaron alturas de hasta cincuenta centímetros. Llamados chopines o mules échasses [mule sobre zancos], eran una variación de las zapatillas de harén turcas y rápidamente fueron prohibidas por la iglesia de España por ser "depravadas y disolutas". Sin embargo, a lo largo de todo el renacimiento, siguió habiendo diferentes versiones de los mule con tacón en las cortes reales. El primer valet de Luis XIV era responsable de ponerle sus mule reales cada mañana, y al final del año se le permitía quedárselos.

Gainsborough, Fragonard y Hogarth pintaron a muchos usuarios de zapatos mule en el siglo XVIII, cuando los zapatos todavía estaban muy de moda. En 1786, un miembro de la nobleza francesa, el conde de Vaublanc escribió en sus memorias que los mule habían llegado a ser tan altos que las mujeres a veces tenían que utilizar bastones para caminar. A mediados del siglo XX, los mule habían perdido la mayor parte de su altura, pero nada de su impracticabilidad. Los mule de tacón pequeño, a menudo decorados con nubes de marabú, adornaron los pies de las amas de casa y las estrellas de cine por igual, convirtiéndose en el símbolo de la sensualidad boudoir. Las reinas de la pantalla, desde Marilyn Monroe hasta Divine en Pink Flamingos, han usado los mule para evocar una forma de seducción un tanto kitsch.

Jeremy Scott primavera/verano 2016

En 2015, Jeremy Scott llevó el simbolismo sexual de los mule a su conclusión lógica, al crear una versión color rosa de plástico. Junto con la compañía brasileña de accesorios de plástico, Melissa, Scott diseñó la versión más impráctica y extravagante que pudo de los zapatos altos y destalonados: hechos de plástico rosa con tacón de 13 centímetros y una boquilla de aire, como la de los juguetes inflables.

Gucci primavera/verano 2016

Esa misma temporada, otra variedad de mule también se apoderó de las pasarelas. Alessandro Michele mostró su primera colección como director creativo de Gucci, convirtiendo el característico calzado de la casa italiana en un mule. El zapato loafer Gucci apareció con su talón substituido por una plantilla de piel que llegaba hasta el borde, un zapato híbrido que subvirtió el zapato formal tipo country club por una nueva era sórdida y ecléctica. Para la primavera, estos zapatos (y las imitaciones que le siguieron) estaban casi en todas partes que vieras a una mujer con jeans desgastados y cortos hasta el tobillo.

Balenciaga, resort 2017

Los zapatos loafer Gucci -que Michele ha reelaborado en casi todos los desfiles subsecuentes- epitomizan el papel de los destalonados mule como un significante del lujo relajado. Los mule de piso son fáciles de poner y tienen un aire ineludible de pantuflas. Sugieren que acabas de levantarte (ya sean las 10am o las 5pm) y que tal vez no necesitas trabajar. También exigen que tengas dinero suficiente para hacerte pedicuras que mantengan tus talones lindos y para pagar los taxis. Zapatos similares y muy poco prácticos han sido presentados también por Mary-Kate y Ashley Olsen en The Row y por Phoebe Philo en Céline. Para su temporada resort 2017, Balenciaga diseñó unos mule acolchados (tanto de piso como de tacón alto) que evocaban las pantuflas de hotel, en un guiño final de esta tendencia hacia el lujo casero (una hermana de la tendencia de la pijama de pasarela).

Jacquemus otoño/invierno 2017

En enero de este año, Pinterest predijo que los "zapatos destalonados" serían una de las tendencias principales de 2017. Junto con las imágenes de mangas de campana y vestidos de lencería, las imágenes de los mule fueron salvadas por los usuarios de Pinterest más de 500,000 veces al final de 2016. Y siguieron siendo visibles en cada ciudad durante el Mes de la Moda otoño/invierno 2017. En París, la historia de Simon Porte Jacquemus de un parisino que viste Alta Costura de estilo gitano incluyó unos mule en colores brillantes, con tacones de madera redondos y hebillas de cristal. Y en Nueva York y Londres, las versiones de Eckhaus Latta y Marques'Almeida jugaron con la estética "tan mala que es buena" de los zapatos.

Sin importar qué tan alto sea el precio o lo apreciado de la marca, hay algo absurdo en los zapatos mule. Al igual que las pantaletas con abertura y las camisas de malla, los mule se niegan a cumplir su deber sartorial básico. Sacrifican la practicidad por el estilo. Y esa rendición a la sofisticación -¡que se pudra la movilidad!- es exactamente lo que los hace mágicos.

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Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Mitchell Sams