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cuando la moda underground de ucrania se apoderó de parís

El talento que más brilla en Ucrania, Anton Belinskiy, reunió a la crema de la moda de Kiev durante PFW para hacer notar la actual explosión creativa del país.

por Anastasiia Fedorova
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14 Marzo 2017, 6:57pm

Anton Belinskiy. Photography Masha Demianova.

En un gran salón blanco del Palais de Tokyo, dos docenas de jóvenes están sentados, esperando, conversando y pasándola bien. Algunos traen puesto un mono tipo workwear, algunos están cubiertos de satén rojo y azul, otros envueltos en voluminosos abrigos de lana y chamarras puffer oversize. La fría luz parisina se cuela entre los paneles de vidrio del techo.

Fácilmente podría ser cualquier otro espacio de galería promedio -pero de alguna manera también evoca recuerdos de los baños de un rave muy de moda, donde bajo la luz nítida todo el mundo viste sus mejores galas, es joven, hermoso, y se encuentra completamente imbuido en estar vivo. Fácilmente podría ser una fiesta, o incluso un performance -pero, de hecho, es la presentación de la colección otoño/invierno 2017 del diseñador ucraniano Anton Belinskiy.

Anton Belinskiy. Fotografía Masha Demianova.

Anton Belinskiy ya lleva un tiempo en el radar de la prensa de moda y los compradores. Fue nominado al LVMH Prize en 2015, y ha hecho exhibiciones con VFiles en Nueva York. En 2016, sumándose a la potente ola de la cultura juvenil ucraniana posrevolucionaria emergente, tuvo la idea del One Day Project, con el objetivo de dar a conocer a los talentos más brillantes del país, coincidiendo con el 25º aniversario de la independencia de Ucrania. Con el apoyo de la Semana de la Moda de Ucrania, esta temporada trajo la moda underground de Kiev a París. Belinskiy siempre se ha inspirado enormemente en los colegas de su ciudad natal, pero esta vez la colección fue moldeada por una mezcla global de jóvenes de Ucrania, Rusia, EE.UU., Japón y los parisinos locales. En la presentación, se supone que debían representar estar formados en línea esperando, pero inevitablemente se aburrieron y empezaron a platicar, a ir de un lado a otro, a revisando sus teléfonos o a participar en bailes improvisados -pronto también nosotros estaban involucrados en sus juegos.

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Anton Belinskiy. Fotografía Masha Demianova.

La colección reunió una curiosa mezcla de referencias. Había gabardinas y camisas inspiradas en uniformes, trajes holgados, prendas de punto, un suéter con una hoja de marihuana tejida y un tracksuit en un rojo perfecto. "Nos fijamos en el traje típico ucraniano -explica Anton-. Sobre todo en los tradicionales pantalones voluminosos, en color rojo o azul, hechos de satén. Realmente no es muy típico de la marca, pero queríamos mantener la autenticidad; así que lo usamos en pantalones y vestidos. Hasta cierto punto es una prenda ucraniana muy cliché, pero por eso es interesante reinventarla. También tomamos las formas de las camisas y blusas ucranianas tradicionales y las reelaboramos en algodón grueso".

"Llamamos a la colección Exchange, la idea surgió de la vida cotidiana en Kiev -continúa el diseñador-. El tipo de cambio del dólar y del euro está conectado literalmente a todas las esferas de la vida en el país en este momento. A dondequiera que vayas, te encuentras con oficinas de cambio de divisas que tienen paneles donde indican el tipo de cambio. También teníamos en mente ideas más amplias, más globales; ideas como el comercio y la economía de mercado. De ahí que varias camisetas y sudaderas lleven un estampado de las primeras grivnas, la antigua moneda ucraniana que se usaba como collar con partes desmontables".

Anton Belinskiy. Fotografía Masha Demianova.

Para la juventud de Kiev, los cambiantes números en las oficinas de cambio de divisas sin duda podría ser una fuente de frustración. La Revolución de 2014 trajo esperanza, cambio y optimismo, pero la moneda ucraniana se derrumbó con la guerra civil y la intervención rusa en la política del país. La crisis económica golpeó a las industrias creativas especialmente duro. Al mismo tiempo, la idea de intercambio también tiene un significado más profundo. Belinskiy, quizás sin intención, sacó a relucir la crisis mayor del capitalismo global que afecta a todos, desde los estadounidenses hasta los griegos. En el mundo de hoy, el valor de la cultura, e incluso de la vida humana, a menudo depende de los cambios del dólar -Belinskiy está tratando de demostrar que el valor de la creatividad no conoce fronteras.

Cabe mencionar que no es la primera vez que la efervescente escena de la moda ucraniana se exhibe en París. Paskal tiene un desfile en el calendario oficial de la Semana de la Moda de París, y más de cincuenta distribuidores en todo el mundo. En los showrooms de París, también se puede ver el minimalismo inventivo de Bevza, los emblemáticos abrigos de Litkovskaya y el provocativo romanticismo de Anna October. Pero la energía del One Day Project es diferente: no se trata de infiltrar el sistema de la moda actual; se trata de intentar cambiarlo. Se trata de las posibilidades que ofrece una energía juvenil, unida y creativa, y no de nutrirse del sistema ya establecimiento de la moda.

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Masha Reva. Fotografía Stas Kalashnikov.

Esta temporada One Day Project incluyó a cuatro diseñadores elegidos por Belinskiy: Drag&Drop, quienes fabrican womenswear sexualmente emancipado; la visión de la graduada de CSM Masha Reva de la mezcla entre arte y moda; el glamour deslumbrante y atrevido de Frolov; y Shura Gang, quien diseña menswear sexualmente ambiguo. Durante una semana, el diverso grupo de diseñadores, amigos y colaboradores se apoderó del espacio del Centro Cultural de Ucrania en París, con una bandera azul con amarillo ondeando en la entrada.

Bajo el peculiar rayo de sol que se colaba por las grandes ventanas del Centro, Masha Reva destacó la clavícula de un modelo con un marcador turquesa. Reva, quien se graduó del programa de maestría en womenswear de Central Saint Martins en 2015, quiso escapar de la intensa presión que el sistema de la moda le impone a los jóvenes diseñadores y encontró un camino creativo más flexible a través de la práctica artística. Sus dibujos sobre los cuerpos de la juventud ucraniana se exhibieron en la primera entrega del One Day Projectel año pasado, y esta vez extendió el proyecto a la ropa. Prendas de vestir prácticas como gabardinas, chamarras de motociclista y monos llevaban sus reconocibles pinceladas gruesas. "Prefiero proyectos como éste muy por encima de ser diseñadora de moda en un sentido convencional - afirma Masha-. No quiero sentirme obligada a diseñar prendas para cada estación; creo que uno tiene que hacer sus propias reglas".

Masha Reva. Fotografía Stas Kalashnikov.

Drag&Drop -una marca dirigida por las hermanas Yulia y Anna Grazhdan- convirtió el espacio en una oficina corporativa, con una pizarra obligatoria y una impresora arcaica. Drag&Drop es una interpretación emancipada, sexual e ingeniosa de la idea de la ropa adecuada para el trabajo de oficina. También es un paso hacia el desmantelamiento de los estereotipos de la mujer ucraniana, con botas hasta el muslo de piel de serpiente de imitación y encaje que pasó de ser cursi a cool de manera natural. "Utilizamos estos materiales supuestamente ordinarios, que realmente nos gustan, y que son parte del estereotipo de la mujer ucraniana, pero tratamos de hacer algo más relajado y deportivo con ellos - afirma Yulia-. También escribimos 'sexy' en prendas que son lo opuesto a sexy, como en suéteres oversize o leggings holgados, y vestidos deportivos de terciopelo".

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Drag&Drop. Fotografía de Stas Kalashnikov.

El sistema de la moda puede estar experimentando cambios en este momento, pero para esta generación de diseñadores ucranianos no se trata sólo de la moda, sino del orden mundial. Ucrania está atravesando su propia y dolorosa época de transición, el este del país aún está en medio de un conflicto armado, pero sus esperanzas de poder viajar por Europa sin necesidad de visa, e incluso unirse a la UE en el futuro, son altas. En los medios de comunicación, los europeos del este son retratados en su mayoría como personas pobres que vienen a robar los puestos de trabajo (tales comentarios provienen de todos, desde Karl Lagerfeld hasta Theresa May). Pero la juventud ucraniana está tratando de demostrar que son más que los niños pobres pero cool del fracasado imperio soviético. Le rehúyen a todo tipo de elitismo, teniendo como metas finales la conexión global, la igualdad y el espíritu de equipo.

"Parece ser que la moda está al borde de un cambio fundamental, y para las marcas emergentes lo más importante son las ideas y el equipo que puede darles vida. El diseñador no puede hacerlo solo, eso es una ilusión", dice Belinskiy. En Ucrania, la nueva ola de diseñadores está aumentando, y unidos tienen poder. "Sería muy difícil para nosotros, sin el apoyo de One Day Project - dice Yulia-. Por supuesto tenemos una manera única muy propia de intentar tener éxito en la industria de la moda, pero al menos estamos unidos".

Drag&Drop. Fotografía de Stas Kalashnikov.

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Credits


Texto Anastasiia Fedorova

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