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la juventud lgbt de helsinki

La serie de retratos de finlandeses queer de Sergei Pavlov desafía las convenciones visuales de la representación LGBT en la fotografía.

por Anastasiia Fedorova
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05 Diciembre 2016, 1:10pm

Sergei Pavlov creció en una pequeña ciudad de 10,000 habitantes llamada Somero, en el sur de Finlandia. Descubrió la fotografía en su adolescencia y se convirtió en un escape del aburrimiento de su existencia rural. Al principio, no lo acercó ni un poco a la comunidad artística -comenzó trabajando como fotógrafo de productos en una fábrica de alfombras. "Pronto me di cuenta de que me interesaban más las personas que las alfombras, así que me mudé a Helsinki", explica Pavlov. Ya en la capital finlandesa dirigió su cámara hacia la escena LGBT de la ciudad.

"Fue hace unos dos años cuando me mudé a Helsinki desde mi pequeño pueblo a pocas horas de distancia", recuerda Pavlov. "De tanto en tanto me sorprende lo interesante que es la gente aquí. Siento que todos tienen tiempo para los demás, y reunirse es realmente fácil, ya que la ciudad es muy pequeña. Hay bastantes bares gay, y organizan diferentes eventos LGBT. La escena LGBT aquí es muy noble, solidaria y humilde, siempre hay espacio para todos".

El propio Pavlov es abiertamente gay y feliz, según sus propias palabras, y el proyecto se convirtió en un medio a través del cual él refleja su creciente sentido de pertenencia a una comunidad de la ciudad. Sin embargo, no era su único objetivo, también quería desafiar las convenciones visuales de la representación LGBT en la fotografía. "Quería traer más diversidad a la manera en que la gente ve la escena LGBT", explica. "No creo que todo se trate sólo de brillo y el champán como parece ser en muchas imágenes. Así que decidí hacer una serie de retratos que fueran naturales y atemporales."

Los retratos creados por Pavlov son en blanco y negro y aparentemente austeros en relación a los medios artísticos, con un énfasis particular en el sujeto, en la interacción de luz y la sombra. Son un eco de los retratos clásicos de Robert Mapplethorpe, son seductores y empoderantes a la vez. También se tratan de confianza y libertad, pues Pavlov permite que sus modelos decidan y desarrollen por completo sus propias identidades frente a su lente.

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"La mayoría de mis retratos tienen un ánimo similar. Creo que sólo quiero retratar la manera en la que veo a la gente en este mundo: independiente, frágil, presente y real. Nada demasiado planeado o arreglado. La belleza de las cosas ordinarias me inspira bastante. Sólo tomo las cosas como son y trato de mantenerlas reales y con los pies en la tierra", agrega Pavlov. "Creo también que los retratos son sumamente pacíficos, ya que vivir como gay en Finlandia es realmente pacífico también, jaja".

Los retratos de Pavlov, aunque no de forma obvia, son también un reflejo de la libertad y el progreso invaluable en términos de derechos LGBT que él ve en Finlandia. "Finlandia está haciendo mejoras en cuanto a los derechos LGBT todo el tiempo. Todavía hay muchas cosas que no están del todo bien; por ejemplo, hay un largo camino por recorrer para las personas trans y de género no conforme. Aún así siento que progresamos todo el tiempo", dice.

"Ha sido hermoso ver cómo el Helsinki Pride se ha hecho más y más grande cada año, y también que el matrimonio entre personas del mismo sexo finalmente fue aprobado por el gobierno finlandés, gracias a la gente trabajadora que hizo campaña al respecto y creó un movimiento. Una de las cosas más bellas en Helsinki es que la gente se ha dado cuenta de que tenemos el poder, hay muchísimas personas trabajando por los derechos humanos y uniéndonos a todos, simplemente es asombroso y magnifico ver que podemos hacer un cambio en el mundo en que vivimos".

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Credits


Texto Anastasiia Fedorova
Fotografía Sergei Pavlov

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