el amorío de karl lagerfeld con parís

El desfile Chanel otoño/invierno 2017 de Alta Costura fue un homenaje a París como la capital de la moda y le concedió a Karl Lagerfeld su más alto honor.

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06 julio 2017, 12:05am

Abriéndose paso entre los espectadores que llegaban al Grand Palais para el desfile de ‪Chanel, un turista le susurró a otro: "Es la Semana de la Moda otra vez". Pero qué equivocados estaban ustedes, turistas poco impresionados. ¡Esto es Alta Costura! La semana de la moda más corta del calendario y es completamente diferente al resto. Hay a la vez una intensa emoción y una actitud brillantemente casual con respecto a estos desfiles de muy Alta Moda. Adentro en Chanel, Kristen Stewart y Julianne Moore conversaban con los simples mortales, la prensa y los clientes vestidos vestidos de gala, quienes volaron desde sus diversas plataformas petroleras para comprar sus looks de Alta Costura de temporada. Superaron por mucho al número de celebridades y periodistas ahí presentes, y eso es lo que le da a los desfiles de Alta Costura un ambiente tan diferente. "Buenas tardes, ¿cómo están?", dijo mientras se sentaba una señora estadounidense que llevaba un traje Chanel amarillo canario y un sombrero. Eso no se ve en ninguna otra parte de la moda (o del mundo, para el caso) y es justamente lo que es tan increíble de la Alta Costura: las viejas virtudes como la elegancia y la cortesía, vestirse para los buenos modales, para el respeto a sí mismos y hacia los demás. Y no tienes que ser un cliente para suscribirte.

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Lo que ocurrió en Chanel el martes por la mañana provenía del corazón de la Alta Costura. Suena loco, pero aunque el set presentó una torre Eiffel de tamaño natural erigida dentro del Grand Palais —rematada con su propia nube artificial—, se sentía como uno de esos íntimos desfiles de salón de la vieja escuela, todos sentados perfectamente en sillas de tipo café francés viendo desfilar las bellas creaciones. Éste fue un show dedicado a París, la mujer más importante de la vida de Karl Lagerfeld y a quien es tan devoto que, en mayo, en lugar de llevar su colección crucero inspirada en la Grecia Antigua al Partenón, recreó el Partenón en el Grand Palais.

A los 83 años, Lagerfeld está enamorado de la ciudad que ha vivido y respirado desde que llegó ahí en los años 50. En Chanel, nadie dijo ni media palabra sobre la situación financiera francesa o los ataques terroristas del año pasado, pero el sentido homenaje a París encarnado en este desfile hizo que las palabras fueran innecesarias. Ésta era la Alta Costura con todo el espíritu parisino que podrías soñar: siluetas que eran verdaderas obras de arte, trabajos plumarios que harían cantar a los ángeles, y vestidos de baile que avergonzarían a las alfombras rojas de Hollywood. Claro, algo de eso era realmente alucinante —y debía serlo. Los clientes que vienen a estos desfiles visten como si hubieran salido de Dynasty, llevando en conjunto guantes, sombreros y joyas. Al igual que el show de Chanel, suena como algo salido de una época distinta y lo es. La Alta Costura es el privilegio en su máximo esplendor. Pero hay algo tan increíblemente civilizado en todo este circo, que te hace desear que todos pudiéramos vivir en ese mundo de "Hola, ¿cómo están?" y Chanel para el almuerzo.

Cuando hablan del sueño de la moda, esto es a lo que se refieren: un mundo ideal. Y dos veces al año, durante cuatro días, se hace realidad en París. Después del desfile, que terminó con un hermoso traje de novia, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, subió a la pasarela para otorgarle a Lagerfeld la Médaille Grand Vermeil de la Ville, el más alto honor de la ciudad. Ambos dieron sus discursos en francés, lo que te ahorrará un recuento palabra por palabra de lo que dijeron, pero Lagerfeld estaba visiblemente conmovido —al igual que su industria y sus clientes. Conmovidos por Lagerfeld y París, dos de los más grandes amores de la moda.

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Imágenes de cortesía Chanel