el romance de la moda con los tenis feos

Desde nuestra pasión por los Ozweegos de Raf hasta el genio geriátrico de lo más reciente de Balenciaga, tratamos de darle sentido a la lealtad de la industria hacia el calzado feo.

por Douglas Greenwood; traducido por Laura Castro
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ago. 21 2017, 2:32pm

Seamos realistas: el calzado elegante y minimalista se ha vuelto muy fácil de ignorar. Durante los últimos años de la década, la aparición de siluetas sencillas, colores simples y estilos versátiles se ha reducido en la pasarela, dejando un rastro de zapatos desafiantes, toscos y gloriosamente llamativos en su estela. ¿Pero cómo definimos estos infames tenis tipo 'es tan feo que es cool', y a quién tenemos que agradecerle (o culpar, si ése es tu estilo) por su ubicuidad en 2017?

El criterio es simple. Hoy en día los tenis más buscados son aquellos que viste hace casi una década en el estante de las rebajas de una zapatería, y que pedían a gritos que tu abuela enferma los comprara para ayudarla con su postura y sus juanetes. En aquel entonces, esas siluetas eran sinónimo de la temida regla de que "la comodidad está por encima del estilo", con sus suelas gruesas, paneles en abundancia y abultadas lengüetas acolchadas bien sujetas a su lugar por un par de agujetas.

Una vez considerados un crimen contra la moda, los tenis feos ahora son un componente vital de la disruptiva configuración moderna de la industria. Adoptados por multitudes de hypebeasts y los llamados 'góticos de la moda' por igual, las marcas tomaron el gusto de los años 90 por el calzado ostentoso y torpemente tosco, y le dieron una fresca y emocionante bienvenida a la alta costura.

En esencia, los estilos que ahora amamos fueron el último calzado de nicho de antaño. Desde los tenis Buffalo para el rave hasta la bota gótica para la selva, la era fue un semillero para una generación abierta y underground que usaba el calzado como una forma de expresión. Algunos elementos de esos estilos, como las suelas burdas y los colores llamativos, han permeado su versión moderna —y hay un hombre belga en particular que está detrás de eso—.

"Las marcas tomaron el gusto de los años 90 por el calzado ostentoso y torpemente tosco, y le dieron una fresca y emocionante bienvenida a la alta costura".

El demiurgo de la moda contemporánea, Raf Simons, había estado jugando con el diseño de calzado revolucionario mucho antes de que cualquier hypebeast realmente lo notara. En sus primeros días, tomó siluetas simples y las cubrió con motivos excéntricos como hebillas y correas del tipo de los tenis escolares. En ese momento sus pronunciamientos eran pequeños, por lo que realmente no distraían a nadie de sus lujosas prendas de vestir, pero fue el comienzo de una nueva encarnación en el diseño de tenis que lo llevaría a su ahora legendario y lucrativo trato con Adidas. A pesar de que también ha puesto su propio toque en las siluetas más clásicas, como los Stan Smith y los Spirit, es el resurgimiento que hizo del calzado para correr de la marca, los tenis Ozweego, lo que finalmente cambiaría por completo la percepción de los tenis feos.

Con su suela de plataforma dividida, su deliberado choque de colores y un innumerable conjunto de paneles de cuero, silicona, gamuza y malla, cada uno de los estilos Ozweego de Raf desde su debut en la temporada otoño/invierno 2013 se siente como una obra de arte usable y ambiciosa. Se han convertido en el arquetipo de los tenis feos de la década de los 2000: altamente demandados, instantáneamente reconocibles y, en muchos aspectos, absolutamente inigualables.

Pero eso no impidió que otras marcas y diseñadores se enteraran del amor hacia los tenis Ozweego. Siempre influyente, el descubrimiento que hizo Simons del gusto de los consumidores de la moda por el voluminoso calzado se difundió por las casas de moda de toda Europa. Mientras que los bastiones de la ropa deportiva como New Balance, Nike y Asics estaban rejuveneciendo sus siluetas más representativas para satisfacer el nuevo y recién descubierto amor del consumidor, las casas de la moda de lujo nos entregaban algo hermoso y mucho más audaz en su diseño.

Cuando los couturiers solían acercarse a los tenis, el calzado para 'todos' sin importar su precio de venta, los resultados eran rara vez dignos de discusión: siluetas simples y limpias que se enfocaban en materiales de alta calidad y cortes intrincados que actuarían como piezas de inversión para el consumidor, al tiempo que no lo distraerían de la exquisita ropa vanguardista por la que cada colección sería recordada. El ready-to-wear siempre ha existido como la intersección entre el deseo del propietario de una marca por la comercialidad y el deseo del director creativo de brindar fantasía; a menudo, prevalece el primero.

"Tal vez nuestra 'eterna' obsesión con un calzado tan impráctico —a menudo costoso— es un reflejo de nuestro deseo por venerar el altar de las tendencias perdurables.

Pero este no fue el caso cuando Balenciaga presentó sus tenis Triple-S para la temporada otoño/invierno 2017, bajo la dirección del provocador Demna Gvasalia. Gvasalia está más familiarizado con la idea de las tendencias innovadoras, pero su versión tardía de los tenis feos alentó a aquellos que pensaban que esa tendencia había muerto a emularla.

Con un diseño exagerado y en una serie de estilos multicolores deslumbrantes, los tenis parecían como salidos de un antiguo anime de los dos mil; tan ridículos que aquellos fuera de la secta de la moda se burlaban de ellos. Lo cual demuestra lo poco que saben: la producción inicial de los Triple-S, que estuvieron en preventa antes de llegar más tarde a los distribuidores de Balenciaga, se agotó por completo. Otros tenis igual de controvertidos, diseñados también por Gvasalia, fue la costosa colaboración Vetements x Reebok, los Insta Pump Fury , que de manera similar fueron bendecidos instantáneamente con el estatus de producto agotado.

Entonces, ¿esto significa que ahora puedes hurgar en tu guardarropa de los 90 para traer de vuelta esos Skechers que pensabas que te hacían ver como el más cool del lugar? Tal vez —los criterios que separan a los elegantes tenis feos de las desabridas abominaciones de mal gusto sigue siendo un área borrosa que estamos tratando de dilucidar—. Para seguir la tendencia, los devotos de los años 90 como Fila también han estado relanzando sus declaratorias siluetas con plataformas al estilo de las Spice Girl, para el gran placer de los que somos nostálgicos. Dicho esto, el jurado aún no sabe si estos estilos son tan codiciados como los que los diseñadores están haciendo.

Pero la pasarela tampoco está exenta de críticas. Esta temporada también nos brindó unos tenis controvertidos por parte de Prada: el Cloudbust, con suela ondulada, paneles esponjosos en la parte superior y una correa de lado a lado que incluso tu extremo papá alpinista podría encontrar difícil de entender. Dependiendo de tus gustos, es una obra maestra del diseño disruptivo o la cosa más extraña que hayas visto. "He visto el futuro —dijo un Redditor cuando se dio a conocer el calzado—, y se ve bastante ortopédico".

Tal vez nuestra eterna obsesión con un calzado tan impráctico —a menudo costoso— es un reflejo de nuestro deseo por venerar el altar de las tendencias perdurables. Si Simons y Gvasalia están logrando embelesar a los sneakerheads con el anuncio de un nuevo color, ¿no deberíamos todos tener un par? ¿Será el momento de tirar nuestros Chuck Taylor a la basura? ¿O de quemar ceremoniosamente nuestros Common Project en favor de un par de toscos Balenciaga? Tal vez no. Aunque ahora podamos estar viviendo el reinado de los tenis feos, difícilmente podemos dar por hecho la longevidad de esta tendencia; todo lo que se necesita es que un diseñador influyente nos diga que el calzado elegante está de vuelta, para forzarnos a poner esos singulares tenis devuelta en el fondo de nuestra zapatera. Mejor, disfruta de esta tendencia mientras puedas. Sal usando tu más audaz y controvertido par de tenis con confianza, sabiendo que, en este momento, lo feo definitivamente está de moda.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.