andrea geyer y la participación de las mujeres en la historia del arte

Aprovechamos la inauguración de la exposición individual de Andrea Geyer en Parque Galería de la Ciudad de México, para hablar con ella sobre 'Revolt, they say!', un mural/mapa conceptual expuesto en el MoMa que registra la participación de las mujeres...

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feb. 2 2016, 11:05pm

Andrea Geyer es una artista contemporánea cuya obra se concentra en estrategias de documentación en las que investiga conceptos de género, identidades nacionales y clases sociales en distintos contextos de reajustamiento de significados culturales, así como en la memoria social y la política. Continuamos la serie de entrevistas hechas por Susana Vargas a teóricas y curadoras que trabajan sobre temas de género y feminismo. 

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Tus piezas recientes en el MoMA tratan de un punto ciego en la historia en relación con las mujeres y el Modernismo. Pero tengo curiosidad, y puede que sea totalmente obvio, pero ¿cómo supiste que había un punto ciego en primer lugar?
Cuando investigo a alguien, o algo, que todavía no es una parte integral de mi vida, las preguntas de por dónde empezar la investigación, lo que debo buscar en un primer momento, lo que debo leer, a quién pedirle información, es un lugar en el que me detengo. Cuando comienzo, cuando empiezo a explorar una idea, inevitablemente afecta la forma en que se desarrollará y materializará. Por supuesto, casi siempre la idea, la persona, el concepto ha estado persistentemente conmigo durante algún tiempo, ha aparecido en mi pensamiento antes de este momento. Y es aquí donde normalmente me pongo a excavar, para pensarlo, para ver cómo llegué al impulso de investigar. Me pregunto lo que ha cambiado, qué se me ha abierto, qué me ha conmovido de tal manera que ahora, de pronto, no puedo ver algo, ¿participar en algo? Sarah Ahmed indica que si sabemos dónde estamos, cuando volteamos aquí o allá, entonces estamos orientados. Tenemos nuestro soporte. Las orientaciones en ese sentido tratan acerca de cómo empezar, cómo procedemos desde aquí. Sabemos lo que hay que hacer para llegar a este o a ese lugar. Estar orientados es también estar orientados hacia ciertos objetos, esos que nos ayudan a encontrar el camino. Estos son los objetos que reconocemos, de tal manera que cuando nos enfrentamos a ellos, sabemos hacia donde nos estamos dirigiendo. Sin embargo, no es una novedad que parte de la forma en que se crean los contextos y la historia incluye una omisión inevitable de los objetos, de las ideas, de los cuerpos; a veces esa omisión es incidental, pero está más frecuentemente motivada ideológica o políticamente. A través de mi obra, veo que la forma en que esto sucede en general es a través de un proceso de desaprendizaje colectivo de la capacidad de reconocer a estos objetos, ideas, cuerpos, como elementos de ayuda para orientarse en el camino que sugiere Ahmed. En este desaprendizaje es donde se crean los puntos ciegos. (Estoy dejando de lado el cómo, el porqué y por quién se desaprende, ésa es otra bestia). Desaprendemos a leer cierto objeto, cuerpos, signos, cuando tratamos de orientarnos. Eso significa que para hacer sentido del espacio y las ideas se ignoran ciertas cosas. Pero eso también significa que lo que desaprendemos a ver no se va, no desaparece incluso si las cosas desaparecen de las conversaciones, las listas de lectura, las paredes del museo. Simplemente se retiran de la representación, pero siguen estando por ahí, cubiertas con este punto ciego colectivo creado artificialmente. Esto significa también que, a veces, haciéndonos preguntas a través del espacio, en multitudes, en ideas, uno accidentalmente se topa con esa cosa, esa idea que ha sido omitida, y de repente no puedes no pensar en ella. Una vez que tuviste contacto, una vez que se ha manifestado, está en tu mente todo el tiempo. Esto podría ser un largo camino para responder a tu pregunta, pero es interesante porque en mi obra no solo he estado interesada en hacernos reaprender a orientarnos en historias, ideas, personas particulares, sino que he tenido curiosidad sobre las formas en que son creados estos puntos ciegos y más aún en cómo se mantienen las estructuras que los generan, ideológica, institucional, educativa y personalmente.

Al investigar la relación entre tres mujeres específicas, Lillie P. Bliss, Abby Aldrich Rockefeller, y Mary Quinn Sullivan, fundadoras del Museum of Modern Art en 1929, ¡trazaste los intercambios sociales y culturales de la vida de otras 847 mujeres! ¿Cómo te aproximaste a tu investigación? ¿Cuánto tiempo te tomó? ¿Cuáles fueron tus criterios para incluirlas en tu pieza? ¿Hay mujeres que dejaste fuera?
Cuando recibí una beca en el MoMA en 2012 para investigar a las tres mujeres fundadoras del museo, mantuve el famoso diagrama de Alfred Barr en la mente. Barr había sido un joven erudito, a mitad de sus veinte años, cuando Abby Rockefeller lo encontró en Boston y comenzó a participar en conversaciones sobre el museo. Ella lo preparó y fue su mentora en su ambicioso proyecto. Tratando de aprender más acerca de Abby y las dos mujeres que vinieron antes de Barr, me distraje por un hecho curioso: a pesar de que Abby Rockefeller, Lily Bliss y Mary Sullivan fundaron el museo, eran amigas e iban a almorzar cada semana (según David Rockefeller), tuve muchos problemas tratando de localizar algún récord, alguna tarjeta telefónica, alguna carta, trozo de papel con notas de su relación y colaboración que creó uno de los museos más importantes de América. Habían asegurado de alguna manera la capacidad del museo para sobrevivir los últimos 84 años, sin embargo, ni un solo documento que relatara su relación/amistad sobrevivió. ¿Cómo podía ser? Un archivista en el Rockefeller Research Center me informó sin rodeos que las relaciones entre las mujeres no eran consideradas valiosas para archivar hasta mucho más tarde. Sin embargo, me di cuenta de que eso no era cierto en todas partes. Cuando empecé a buscar no solo información sobre las tres figuras clave, sino de sus amigas, pronto sentí una avalancha de relaciones, colaboraciones, y nombres saliendo de los archivos que observé. Todas conocían a todas, tenían correspondencia, recursos compartidos, dirigían salones. Con esta información saliendo de los archivos tomé la decisión de dejar a los hombres fuera. Conocíamos su historia, la habíamos estudiado, informaban una comprensión fundamental del Modernismo. Estarían en nuestra mente al ver este mapa, inevitablemente, no habría necesidad de visualizarlo. Así que, específicamente, solo hice un mapa de individuos que se identificaron como mujeres o que en algún momento de su vida habían sido identificadas como tal.

Por la dificultad de recordar nombres, comencé a hacer listas, pero las relaciones entre ellas no parecían ajustarse al formato de lista y empecé un diagrama. Al abandonar jerarquías y linealidad, esta forma de tomar notas era la forma correcta de darle sentido a su trabajo, a su trabajo neto, a sus organizaciones. El diagrama era mucho más pequeño y terminé aumentando el tamaño del papel tres veces conforme avanzaba mi investigación. Sirvió para visualizar lo que estaba aprendiendo, una herramienta práctica que se mantuvo en la pared de mi estudio durante tres años y todavía está ahí.

En un performance mío reciente, "Time Tenderness", una artista pronuncia el siguiente texto delante de una pieza de Ana Mendietta: "Cuando se trata del arte, ¿por qué hablar todavía de las mujeres? ¿Los queer? ¿Los transgénero? ¿Los nativo americanos? ¿Los afroamericanos? ¿Los latinos? ¿Los asiático americanos? ¿Por qué de los desposeídos? ¿La clase obrera? ¿Los menos privilegiados? ¿Los educados de otra manera? A veces no puedo creer que todavía tengo que hacer estas preguntas, preguntarlas aquí con ustedes. Ya que todos vivimos en el mismo mundo. O ¿no? Créeme, no estoy interesada en las estadísticas, en cifras que se sienten bien equiparadas con la razón. La verdad es que lo que me interesa es el hecho de que no conocemos el potencial de estas palabras, estas clasificaciones, estas identidades, en este país, hasta que muchos más que se describen como tales se hacen visibles ante la cultura, la política, lo cotidiano; y la sensibilidad latente que proviene de esas posiciones se puede reconocer en general. ¿Qué pasaría si todos pudiéramos estar emocionados, encaprichados, guiados y conducidos por la idea, por ese arte, por esa razón latente de las mujeres, los queer, los transgénero, los nativo americanos, los afroamericanos, los latinos, los asiático americanos, los desposeídos, la clase obrera, los menos privilegiados, de la misma manera en que hemos estado emocionados durante siglos por una cultura dominante que está ampliamente expuesta?"

Para mí, el mapa de una manera es una herramienta para esto, para emocionarnos por una historia más compleja y más interesante.

Una cosa que me gustó mucho de tus dos piezas basadas en esta investigación, el video Insistence y el mapa Revolt, they say! es que a pesar de que ambas representan la borradura de las mujeres en la historia no es solo un proyecto revisionista, sino que has insistido en que también es una historia presente. ¿Qué crees que nos enseña en la actualidad sobre los archivos, las relaciones entre las mujeres y la persistencia?
Lo más interesante para mí es que el mapa como existe hoy es un esquema, un proyecto original de cómo puede suceder el cambio real. Visualiza modos de organización, de alianzas, de lealtad. No es solo un mapa del qué sino del cómo.

¿Puedes compartir con nosotros algunos cómos de cómo este cambio puede suceder?
Creo que organizar a través de la diferencia es una estrategia importante. La idea de que un objetivo social o político puede unir a gente de diferentes orígenes e ideales puede crear alianzas muy productivas. Buscarlas activamente es también un importante proceso de auto-reflexión de lo que te une con algunas, lo que te distancia de otras más allá de similitudes asumidas. Significa volver a orientarse con un campo social, crear una comunidad de nuevas maneras. Otro método importante es "desaprender el privilegio de uno como la pérdida de uno", como dice Gayatri Spivak. Lo que significa abandonar el privilegio de uno y más bien mirar qué habilidades te permitió desarrollar, qué riqueza, qué acceso etc. para reconocer estas habilidades como propiedad comunal, y ponerlas a disposición de los demás al permitir que te usen, a veces con solemnidad en sus términos.

En el cómo se construye la historia, no solo hay omisiones, sino también malas interpretaciones, ideas falsas, engaños y confusiones, y como mencionaste, muchas veces con una intención política. Puedo pensar en cómo se han mal construido y aprehendido por la historia nuestras construcciones de masculinidad y feminidad. ¿La masculinidad y la feminidad tuvieron un papel en tu investigación?, si es así, ¿cómo?
El mapa solo coloca personas que se identificaron como mujeres en algún momento de sus vidas, o fueron identificadas como tales. Sin embargo, esa formulación de una identidad en realidad se traduce en la masculinidad y la feminidad, ya que hay sujetos masculinos y femeninos en el mapa y muchos que no suelen adherirse a ninguna de estas ideas, sino a una serie de otras. En mi obra en general pienso mucho en la manera en que somos un cúmulo de cosas que hacemos nosotros mismos, de cosas que le proyectamos al mundo y las cosas que las personas nos proyectan de los ángulos más desenfrenados. Los conceptos erróneos que abordas son algo que inconscientemente proyectamos desde el interior y que definitivamente se nos proyectan y con los que negociamos todo el tiempo. En ese sentido esos términos y otras concepciones y visiones de género son una gran parte de mi forma de pensar y trabajar. Lo importante para mí es que el término "mujer", como lo uso en mi trabajo, abarca una amplia gama de identificaciones de género.

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Cuestionas la relación entre el arte y la identidad, haciendo preguntas sobre cómo funcionaría la cultura hegemónica si nos emocionáramos por los desposeídos, la clase obrera y los menos privilegiados. El mapa nos muestra mucho de cómo se vería esta historia. Sin embargo, estas relaciones entre mujeres disfrutaron de un privilegio de clase considerable. ¿Puedes decir algo sobre esto, del cómo la historia sería diferente si hubiéramos tenido más conocimiento de la clase obrera y con menos capital cultural que estas mujeres?
Tienes razón en que el mapa se inició a partir de las filántropas, pero hay un montón de mujeres de clase obrera en el mapa que no llevaron ese tipo de privilegio a sus proyectos. El mapa muestra cómo las mujeres de esos diferentes orígenes trabajaron juntas y lo que esa alianza fue capaz de lograr. Por supuesto, el problema es que a menudo es difícil rastrear el trabajo de las que tienen orígenes de clase obrera debido a que sus vidas se documentaron de manera diferente y/o los documentos de su vida no se conservan de la misma forma de la que las personas más ricas entienden la construcción de archivos alrededor de sus vidas como algo dado.

Eso me hace recordar desde otro contexto una historia que tengo en la mente. Cuando las primeras manifestaciones comenzaron de nuevo, la entonces solo planeada ocupación de Irak por los Estados Unidos en 2002, fui a una gran protesta en el Central Park con cerca de 20 mil personas. Patti Smith habló en ese mitin y comenzó diciendo algo de tal magnitud como: "Tomemos un momento para mirar alrededor, para ver quién está aquí hoy, cuántos hay y tenemos que asegurarnos de recordar lo que se dice en este día aquí. Ya que se darán cuenta de que no existen agencias de noticias importantes aquí y que, a causa de lo que protestamos, no habrá ningún registro de este evento en los libros oficiales de historia". Nos hizo darnos cuenta de una tarea importante que teníamos ese día, convertirnos en historiadores de nuestro propio tiempo. Que tenemos que prestar atención a lo que está sucediendo a nuestro alrededor y crear registros de ello, recuerdos, historias, etc. Ésta es una manera en la que puede mantenerse un registro más complejo, preciso y vivo de los tiempos.

TRULY SPUN NEVER
Andrea Geyer
Parque Galería
4 de febrero - 11 de abril 2016