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¿quién realmente paga el precio por nuestra adicción a las compras?

Dos años después de la tragedia de Rana Plaza, el director Andrew Morgan explora el devastador precio de la industria del fast fashion. Si obtiene tantas ganancias, ¿por qué no puede apoyar a sus millones de trabajadores correctamente?

por Sarah Hay
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04 Junio 2015, 9:25pm

Algunas estadísticas asombrosas se revelan en The True Cost, un documental de investigación por Andrew Morgan, que examina cómo la industria del fast fashion ha crecido fuera de control. Lo que emerge es una imagen del primer mundo que compra ropa y la usa casi como si fuera desechable con cero sentido de las consecuencias para los trabajadores del tercer mundo, que no sólo son mal pagados y maltratados, sino que también pagan el precio de la contaminación y el impacto climático. El fast fashion está drenando la inocencia de la moda mucho más rápido de lo que la gente puede entender cómo ha cambiado la industria. Hablamos con el director, mientras viaja por las noches de estreno en Nueva York y Los Ángeles, para que nos ayudara a a actualizarnos sobre el tema.

Si la industria de la moda no cambia y los hábitos de compra de la gente se mantienen igual, ¿dónde nos ves en 2050? 
Estamos en un camino que, fundamentalmente, no nos conduce a un lugar al que queramos ir. Por primera vez, estamos empezando a ver los efectos de nuestras acciones en el mundo en tiempo real, y no tenemos que pensar tan lejos como 2050 para visualizar una imagen muy aterradora. Con el aumento de la población y la rápida disminución de los recursos naturales nos encontramos, posiblemente, en la intersección más crítica en la historia de la humanidad. Lo que elijamos en los próximos años va a ser fundamental para construir un mundo verdaderamente sostenible para las futuras generaciones.

El consumo en la industria de la moda se ha acelerado recientemente a un ritmo alarmante, está mutando a una velocidad más rápida que el tiempo en el que se aprenden las lecciones de los errores, ¿podrías darnos un ejemplo?
Lo que estamos viendo en este momento es un sistema problemático creciendo como si estuviera en esteroides. Debido a la naturaleza cada vez más desechable de la ropa barata que compramos, estamos entrando en una nueva estratosfera de uso de recursos y generadora de residuos. Estamos consumiendo 400% más ropa de lo que consumíamos hace apenas dos décadas. Más de 80 millones de piezas de ropa nueva en total. H&M sigue creciendo con más de un 15% anual, al abrir una tienda nueva todos los días en todo el mundo. Eso acelera la carrera, entrando en nuevas áreas como Etiopía, donde hay incluso menos protección para los trabajadores que en lugares como Bangladesh. Lo que estamos viendo es un sistema enormemente destructivo -que ha causado un daño real en lugares como Bangladesh- que ahora se ha movido a nuevas áreas antes de resolver los problemas reales.

¿Podrías explicar lo que significa que una marca de moda le tenga que responder al mercado de valores? ¿Y cómo puede eso afectar el comportamiento con respecto a lograr un cambio significativo? 
Las empresas que cotizan en la bolsa están sujetas a los intereses de los accionistas y esos intereses, como es de esperarse, se centran en las ganancias finales. En EUA ese es el único factor que influye en el cómo estas empresas pueden tomar decisiones. Eso ha creado una sociedad impulsada por las empresas cada vez más poderosas que solo están midiendo las ganancias finales. No solo eso, sino que estas ganancias se miden trimestralmente, lo que significa que la atención se centra cada vez más en las ganancias a corto plazo que en la sostenibilidad a largo plazo. El reto de este modelo es obvio, pero la oportunidad es que con datos cada vez más claros en tiempo real que reflejen el daño que este modelo está creando, se incrementa la esperanza de que podamos reinventar, o incluso evolucionar el sistema actual para reflejar el costo real en lugar de simplemente medir las ganancias.

¿Puedes explicar cómo se ve ahora una ventana real de oportunidades para la industria de la moda? ¿Un momento para que la industria de la moda pueda volver a encontrar su alma?
Me encanta como lo pones. El alma tiene mucho que ver con esto. Hablamos mucho de hechos y cifras, pero al final del día la moda tiene la capacidad de conectarnos con algo más profundo. Un sentido de lo que somos como personas y lo que queremos representar. Se trata de un cambio de valores, creando nuestros modelos más a la par con los valores que creo que muchos de nosotros compartimos realmente. La moda es una de las industrias más influyentes del planeta, y creo que podría ser la industria que se puede poner de pie y decir: basta. Lo que tenemos que hacer es redescubrir el sentido de la moda. Lo que hoy vemos no es moda, es sólo el cascarón vacío de lo que alguna vez fue hermoso y que ahora está secuestrado con el fin de generar enormes ganancias. Creo que esto puede cambiar y cualquier persona que use ropa puede encontrar una manera de formar parte de este cambio.

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Texto Sarah Hay