¿qué hace que una obra de arte sea queer?

El término queer, en tanto acto performativo dentro de la academia y el activismo anglo sajón, se ha transnacionalizado al contexto latinoamericano para ocupar espacios importantes dentro del arte contemporáneo, el activismo y la academia. ¿Pero qué...

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jul. 28 2015, 6:40pm

Self-Portrait/Pervert, Catherine Opie.

Queer es un término que antes de los noventa había operado como una práctica lingüística cuyo propósito había sido el avergonzar al sujeto que nombra, o mejor dicho, producir al sujeto a partir de esta interpelación de vergüenza.

Queer literalmente se puede traducir como raro o bizarro, pero difícilmente se traduce así porque la connotación del término en inglés no se puede limitar a lo raro o bizarro. Queer, además de ser un término que trata de salirse de las categorías binarias sexo/genéricas, es una teoría, una metodología y una práctica que caracteriza a un deseo, a un afecto, y su principal poder esta en su función como acto performativo.

Al decir acto performativo, me refiero específicamente a un acto de habla, a partir de la teoría de actos de habla desarrollada por J.L. Austin en How to do things with words (1962) en la que clasifica los enunciados, entre otros, como performativos. Las enunciaciones performativas, que después llama actos de habla, son aquellas en las que se realiza una acción al tiempo que se ejerce un poder por cumplir. Es por ejemplo, lo que hacen los jueces al declarar a Pedro y Juana, o a Pedro y Juan (legal desde junio de este año) como marido y esposa, o marido y marido. Los actos del habla de J.L. Austin son sumamente influyentes para la teoría queer, movilizados por Judith Butler y por Eve Sedgwick. Pero para los propósitos de este artículo, solo mencionó este tipo particular de actos de habla, llamados performativos.

Un performativo funciona mientras la acción haga eco a una acción previa y acumule la fuerza de la autoridad a través de la repetición o citación a priori. Así durante la década de 1990, el uso del término queer fue elegido conscientemente por primero activistas y luego académicos en los Estados Unidos, como un acto performativo, es decir, como un arma política para reapropiarse de la denigración que este término implicaba. El cambio semántico de este término -que pasó de la denigración y el insulto al empoderamiento y la resistencia- se inició en contra de las identidades sexuales binarias. Grupos activistas como Queer Nation, Act Up, Radical Furies, Lesbian Avengers entre otros, comenzaron a movilizar el uso de este término como una crítica social y política, mediante la distribución en marchas del orgullo gay, de información y manifiestos como Queers read this (Queers lean esto, distribuido por Queer Nation) y I want a dyke for president (Quiero una lesbiana para presidente, distribuido por Fierce Pussy ) lingüísticamente posicionando queer como un término que va más allá de una identidad sexual (Warner 2012) .

Durante los primeros años de la década de los 2000, la identidad queer en el mundo anglosajón, se volvió parte de la movilización sustentada en identidad génerica/sexual, agregando la "q" al movimiento y la comunidad LGBTT (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual). En la teoría queer y el activismo queer, el término funciona ahora como una forma de auto-designación que intenta sacar la identidad sexual de los binarios. Queer es gay, lesbiana, transexual, homosexual y heterosexual también. Queer también puede abarcar una identidad heterosexual si existe una intención consciente para salirse de la heteronormatividad. Queer es utilizado por los sujetos para auto identificase, para establecer su salida tanto de la hetero como la homonormatividad.

Queer tanto en el activismo como la academia, surgió como una esperanza, un cambio de los estudios gays y lésbicos, es decir, un cambio de la discusión de género a la discusión sobre la sexualidad. La primera conferencia sobre "Teoría Queer" tuvo lugar en 1990 en la Universidad de California en Santa Cruz, organizada por Teresa de Lauretis, y fue considerada "provocadora." Sin embargo, 20 años después, y a muy poco tiempo de su emergencia, queer se convirtió rápidamente en "una criatura conceptualmente vacía de la industria editorial", según la misma Teresa de Lauretis. Queer en anglo norteamérica se convirtió en un sinónimo de gay , por ejemplo en las series de televisión por cable como Queer as Folk o Queer Eye for the Straight Eye.

Dentro de la academia en México y América Latina se han debatido sobre cómo traducir el término queer. Por ejemplo, el trabajo de Bolívar Echeverría (1997) lo traduce como "raro" o "bizarro" en un intento de reapropiar un término de otra manera denigrante. Por otra parte, Beatriz Preciado, teórica queer de España, ha sugerido la búsqueda de un término en español que represente el empoderamiento que queer tiene en inglés y que tenga sentido cultural. Se ha avanzado la idea de los estudios "joto, marica, y bollera" en España con cierto éxito, por ejemplo Paco Vidarte, con su libro Ética Marica (2007).

Dentro del activismo se ha adaptado el término como suena fonéticamente en español: cuir, ¿pero entonces dónde queda el poder del acto del habla performativo en su enunciación? ¿Dónde esta la fuerza de la citación a priori si en español no se hace referencia a ninguna repetición a priori, y es un anglicismo aprendido?

El anglicismo queer se ha convertido en una tendencia como teoría, activismo, metodología, y práctica en el arte contemporáneo. En 2013 Phaidon publicó el primer libro dedicado "a la teoría relacionada con el arte visual queer", titulado Art and Queer Culture . En este libro, de más de 400 páginas, se hace una revisión histórica de 125 años (desde 1885 al presente) de las "formas en las que los códigos y las culturas de la homosexualidad han proveído de recursos creativos a artistas visuales." De acuerdo a los editores Catherine Lord y Richard Meyer, el libro es un "esfuerzo curatorial promiscuo" en el que se incluyen alrededor de 250 artistas, solo una obra por artista, tanto de high culture como scrapbooks, caricaturas, murales de bar, fotografías anónimas, pintura, escultura, e instalaciones de medios combinados. Los editores señalan en la introducción que "escogieron el termino queer sabiendo que no existe una sola palabra que pueda acomodar la extensión pura de prácticas culturales que oponen a la heterosexualidad normativa." Además reconocen el reto de trabajar con políticas de identidad y la inestabilidad de las definiciones de las sexualidades.

Este reto, el trabajar con la inestabilidad de las definiciones de sexualidad también lo señaló Eve Sedgwick en Epistemología del Clóset (1990). Sedgwick señala la inestabilidad del acto de habla al salir del clóset, ya que el sujeto no esta siendo homosexual al momento que esta diciendo soy homosexual o soy gay. Este tema se presta para muchos otros artículos, pero es importante señalar, el reto de trabajar con definiciones sobre la sexualidad, porque ésta es inestable y fluida.

Sabiendo lo que quiero decir con queer, entonces ¿qué hace que una obra de arte sea queer?

Desde el año pasado, al impartir el seminario "El cuerpo queer en el arte contemporáneo" empecé a pensar esa pregunta, pero en realidad, al tratar de contestarla no tengo mas que más preguntas que volvieron a surgir cuando me invitaron a curar la Colección Jumex y propuse trabajar sobre este cuestionamiento.

IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI, Fotografía David Díaz.

Así, al ver la colección de Jumex para la exposición IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI, resolví enfocar mi selección en obras que crean tensiones entre la (auto) representación, la metodología, la encarnación, la sexualidad, y la política, abriendo espacios nuevos de interpretación.

Una obra es queer ¿porque el autor se auto identifica como queer? Por ejemplo la obra Untitled (Sand) (1993- 1994) retrata en 8 piezas que representan huellas de pisadas en la arena. ¿Es esta obra queer? Tal vez no la interpretaríamos como tal, pero ¿cambia nuestra forma de verla cuando sabemos que es de Félix González-Torres (1957 -1996), conocido artista visual gay?

Félix González-Torres fue un artista abiertamente gay, y mucho de su trabajo se enfocó en género y sexualidad, específicamente haciendo referencia a las sustancias orgánicas e inorgánicas asociadas con la batalla en contra del VIH, obras adquiridas por el museo Guggenheim en el 2008.

Hay otras artistas cuya identificación sexo-génerica no conocemos, ni tendríamos porqué. ¿Cómo definir la sexualidad? ¿Es una artista lesbiana porque tiene relaciones sexuales con una mujer? ¿Cuenta si fueron solo dos veces hace 10 años? ¿O eso no cuenta porque ahora tiene como pareja un hombre? Definimos como queer la obra de artistas que trabajan con género y sexualidad aunque no sepamos como se auto-identifican sexo/genéricamente?

Por ejemplo las obras de Anne Collier A Women with a Camera (2009); de Sara Lucas Love-Sculpture for the blind (1993) o Receptacle of Llurid Things (1991); o la obra de Daniela RosellMaradonna (1996).

Definimos una obra de arte como queer porque ¿ la temática es intencionalmente queer, es decir juega con la inestabilidad de género y la sexualidad aunque el autor se identifique como heterosexual o no conozcamos su sexualidad? Como la obra de Rirkrit Tiravanija untititled (up against the wall mother fucker) (2011) o que haga una crítica a la masculinidad como las obras de Mike Kelley?

Otra pregunta importante para la historia del arte es la temporalidad. Como expliqué el término queer entró al activismo y la academia a principios de los 1990s en Estados Unidos, sin embargo Lord y Meyer encontraron "mucho arte y cultura queer tanto en los últimos 30 años como el en siglo que los precede." Así cambia durante el tiempo nuestra forma de 'leer' una obra de arte. Por ejemplo la obra de Bas Jan Ader (1942- 1975) untitled (flower work) (1974) o Flowerhead (2001) de Wolfgang Tillmans cuya intención casi podría asegurar no es para nada queer pero que ahora yo leo como tal. El significado de las obras de arte cambia con el tiempo, y encuentra nuevos significados que resuenan con preocupaciones e intereses contemporáneos.

Así una obra es queer independientemente de la intención del artista, y la sexualidad del artista, ¿si el espectador interpreta la obra como tal? Es decir, es la "mirada" del espectador que determina si la obra es "queer"? Podemos decir que la obra es queer porqué ¿la técnica utilizada en la obra desestabiliza cánones normativos establecidos a priori? ¿Qué tanto la intención del artista versus lo mirada del espectador determinan una obra? Podemos decir que la obra es queer porqué, ¿la técnica utilizada en la obra desestabiliza cánones normativos establecidos a priori?

O, es la obra inherentemente queer porque el autor es abiertamente homosexual y trata temas de sexualidades periféricas? Por ejemplo, la fotografía Quetzal y Emmanuel (2008) de Jesús León. ¿Podemos leer la obra de Jesús León, aun más, como potencialmente queer porque está en relación con la obra Untitled (Insane Lullaby #1 ) (2009) de David Lynch y ...and your family too (2009) de John Waters? Queer, es además de un sustantivo, un verbo , que convierte en una acción, en un gerundio, el acto de "hacer queer" una obra a partir de la mirada del espectador, un hacer un queerying del arte, del sujeto, del museo, y de la curaduría en sí.

Una de las artistas contemporáneas dentro de la Colección Jumex que juega con estas tensiones es Catherine Opie. La obra de Opie se enfoca tanto en género y sexualidad como en cuestiones del "sueño americano". Una de sus series más conocidas, es de sus amigas con vello facial falso, desestabilizando nociones normativas de género. Durante los noventa, fotografió sujetos transgénero, desestabilizando los cánones establecidos a priori del retrato. Aun más, Opie tiene una serie de autorretratos, que desestabilizan el retrato de estudios normativos, como "Pervert", que cubre su cara con una máscara sado masoquista de cuero negro, nada de su rostro es visible , ni parece dejarla respirar. Sus brazos están cubiertos por hileras de agujas espaciadas, del hombro a las muñecas. Y en medio, de su pecho descubierto, la palabra pervertida esta tatuada en rojo con letras cursivas decorativas, en un tatuaje todavía sangrante. Su cuerpo esta frente a un tapiz negro decorativo conservador que contrasta con el sujeto autorretratado.

¿Es la obra de Opie queer, por ella se autoidentifica como lesbiana? ¿porqué su obra juega con género y sexualidad al desestabilizar sus nociones, o porque desestabiliza históricamente la forma de retratar a un sujeto, o porque juega con la mirada del espectador al resistir el voyerismo? Afortunadamente tendremos la oportunidad de escucharla hablar de este tema el próximo 22 de agosto en el Museo Jumex.

Queer ha permeado el vocabulario castellano académico, activista, y del arte contemporáneo, pero antes de adoptarlo es importante cuestionar el término dentro del debate del feminismo latinoamericano que adopta y adapta las principales teorías performativas anglo-norteamericanas de sexo/género considerando su colonialismo intelectual y cultural al mismo tiempo que pretende capitalizar el poderoso potencial de movilización política.

¿Cómo conceptualizamos una sexualidad e identidad queer -cuir en México sin reproducir discursos, metodologías y prácticas neocoloniales anglosajonas?

Con razón, muy pocos artistas revelan su sexualidad, lo que para mi significa que clasificar una obra de arte como queer, va más allá de la autoidentificación sexo/genérica y la intención del artista. Mi interpretación queer de las obras y mi queerying de la curaduría, no anula otras interpretaciones posibles de acuerdo a diferentes intereses. Sí, mi constitución como sujeto hace esta lectura. Pero esta interpretación queer/cuiresta inscrita dentro de un discurso contemporáneo pre-establecido sobre lo que significo y lo que mi mirada ve como queer.

Credits


Texto Susana Vargas