Michael Bailey Gates y Thomas Whiteside y su increíble viaje a Islandia

Fotografías que capturan unos chapuzones a la luz de la luna, caminatas entre campos de lava, y una fogata con Björk.

por i-D Team
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04 Febrero 2015, 5:05pm

"Hay una extrañeza y novedad acerca del amor." dijo el fotógrafo basado en Nueva York Michael Bailey Gates. "De alguna manera, si estas enamorado, aplica el dejar todo y subirte a un avión." Es así como racionalizó su reciente aventura a los salvajes paisajes cubiertos de nieve de Islandia con su novio, el fotógrafo Thomas Whiteside. Y mientras que Michael admite que "el amor no es nada como lo pintan en las películas," ellos se ven tan hermosos y listos para un filme en las fotos que Thomas compartió con nosotros.

"Los días en Islandia eran muy cortos -el sol salía a las 11:30 am y se ponía a las 3:30 pm. Y entre esas horas, todo el tiempo se sentía como si estuviera amaneciendo o atardeciendo. La luz abrigada y cálida que caía sobre Michael durante el ocaso en la casa de nuestros amigos en la campiña creaba una bonita yuxtaposición con el paisaje de invierno que estaba justo afuera de nuestras ventanas."

"Tuvimos que arrastrarnos por un hoyo en la mitad de la nada para encontrar esta cueva. El techo estaba lleno de enormes aberturas que fungían como tragaluces naturales"

"Mike silbando una tonada. Estábamos rodeados por este espacio vacío en lo salvaje. No había animales, no había más gente -solo el sonido de nuestros pasos crujiendo en la hierba fría- y el silencio se sentía como si estuviéramos en una película."

"El loco fondo de las montañas cubiertas de nieve en las afueras de Reykjavik, y el aislamiento, nos dieron este enorme ímpetu."

"Todo el aire que nos rodeaba en Islandia era cool y fresco. Todo se veía impecable. Inclusive en la ciudad, el agua de la llave sabía más pura que la de casa."

"El suelo del campo estaba cubierto con musgo que se sentía suave debajo de nuestros pies."

"En Año Nuevo, nos reunimos en la Catedral de Reykjavik para ver los fuegos artificiales. Reykjavik es el mejor lugar en el que he celebrado Año Nuevo jamás -todos compran sus propios fuegos artificiales y los encienden en sus patios. Mientras caminábamos de la colina por dentro de la ciudad, había hermosas explosiones de colores que nos rodeaban."

"Temprano en la tarde, fuimos a una fogata gigante con Björk en su vecindario. Luego todos caminamos hacia la plaza de la iglesia juntos, bebiendo champaña y bailando."

"Nuestro amigo James Merry y su novio tienen la cabaña más perfecta en las montañas, a 20 minutos de Reykjavik. Una noche, escalamos a la luz de la luna a un lago cercano."

"Mike en la Laguna Azul, unas aguas termales naturales en el campo de lava de Grindavík. Se dice que el agua tiene propiedades curativas y pasar tiempo ahí es un ritual en Islandia. En invierno, salir de las piscinas a la intemperie es duro, pero te da esta increíble oleada de energía. Me recordó una cita de Notes On Beauty de Peter Schjeldahl: "Siento que todo va a estar bien. Después me siento satisfecho y cansado al mismo tiempo, justo después de nadar."

Credits


Fotografía Thomas Whiteside

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