cientos de mujeres denuncian el acoso sexual de los hombres en la industria de la música

Amber Coffman de Dirty Projectors publicó un tuit sobre un acoso sexual que sufrió, y dio pie a una conversación que la industria de la música no pudo ignorar.

por Wendy Syfret y i-D Staff
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22 Enero 2016, 10:45am

Image via Wikipedia

Decir "ser mujer en la música es difícil" es tan obvio como remarcar que, bueno, ser mujer en la música es difícil. Cualquiera que haya estado en una banda, ido a un concierto o haya pasado tiempo en ese ambiente sabe que esta escena ampliamente dominada por los hombres suele estar plagada de tipos repugnantes y acercamientos nada deseados.

Siendo una mujer que lleva años formando parte de distintas bandas, Amber Coffman de Dirty Projectors sabe esto mejor que nadie. Esta semana decidió acabar con este asunto e hizo una denuncia pública. A través de Twitter compartió la experiencia que tuvo hace unos años con un publicista musical, y pronto descubrió que lo que hizo esa noche era algo bastante habitual para él.

En una serie de tuits, habló de la repulsión que sentía hacia él y cómo se había arrepentido por no haberle dado un puñetazo en la cara. Amber, como tantas mujeres, quedó enfurecida, no solo por lo que le hizo el tipo, sino también porque no tuvo que enfrentarse a las consecuencias y, en el momento de su primer tuit, seguía disfrutando de un enorme éxito en su profesión.

Sabiendo que no había una forma segura de hacerle rendir cuentas, dijo exactamente quién era: "Fue Heathcliff Berru, de la agencia de promoción y management Life or Death". El mismo Heathcliff fue el fundador de Life or Death, que representa a D'Angelo, Earl Sweatshirt, DIIV, Kelela y Killer Mike, entre otros.

No contenta con dejarlo ahí, Amber señaló que las acciones de Berru no solo eran ampliamente conocidas, sino también ignoradas pues "los chicos lo pasan por alto y lo siguen contratando". Finalmente agregó que estaba "cansada de babosos de mierda y depredadores sexuales que cuentan con la aprobación de sus colegas. Ten la suficiente fuerza de voluntad para hacer que tus amigos no queden impunes".

Su declaración tuvo un impacto inmediato y claro, Bethany Cosentino de Best Coast respondió que había tenido una experiencia similar con Berru, y también quedó demasiado desconcertada como para contarlo. La conversación no tardó en estallar a medida que más mujeres se fueron uniendo y revelando episodios de acoso cada vez más violentos.

Después de que Amber compartiera su experiencia con Berru, su discográfica, Domino, dejó de trabajar con él. Ella explicó: "Me dijeron que mantuvieron su compromiso de no trabajar con él desde entonces, y aprecio de verdad este gesto", y añade: "Muchos otros deberían seguir su ejemplo".

Cuando otras figuras públicas, como Deradoorian, Tearist y la ex presentadora de MTV Shirley Braha, entraron en la conversación en Twitter con sus propias experiencias, parece que el tema se hizo por fin demasiado visible como para seguir ignorándolo. Wavves fue el primer cliente de Life and Death que puso fin a la relación con su agencia a raíz de estas revelaciones, poco después Kelela hizo lo mismo. Sadie Dupuis de Speedy Ortiz (que había trabajado con Life and Death) también tuiteó que dejarían de trabajar con ellos.

A continuación, el lunes a última hora de la tarde, Life or Death emitió una declaración diciendo que Heathcliff Berru había renunciado como CEO. Muchas mujeres llevaban guardando silencio durante años, pero el poder de las redes sociales para conectarlas y apoyarlas les permitió poner a Berru en su lugar en tan solo un día. Una década de aparente impunidad apoyada por la industria no pudo evitar tambalearse frente a Twitter.

Esta historia se hace eco de muchas otras situaciones que han tenido lugar en las redes sociales en el último año, y demuestran no solo la diferencia que puede marcar la denuncia de una persona, sino también lo lejos que hemos llegado convirtiéndonos en un público receptivo y solidario.

Desde los años sesenta, el nombre de Bill Cosby ha estado siempre asociado a los rumores sobre su inapropiada conducta sexual, pero su fama, y el hecho de que las mujeres que sufrieron sus agresiones no estuvieran conectadas entre sí, hicieron que el público tardara casi cinco décadas en aceptar estas historias. Fue entonces cuando una persona, Hannibal Buress, lo denunció y se compartió un clip sobre ello en YouTube.

Por el contrario, cuando Stoya utilizó Twitter para hablar de sus propias experiencias de violencia sexual a manos de su ex novio, James Deen, el público respondió de inmediato. Además de dar pie a que otras mujeres contaran sus propias historias, la mayoría del público apoyó a Stoya. En cuestión de semanas, James Deen sufrió un boicot general dentro de la industria.

Amber solo necesitó 24 horas para ver el resultado que ella, y otras tantas mujeres, merecían desde hace años. Y aunque llegue tarde, también es estimulante ver que, como público, nuestra respuesta a alguien que se atreve a denunciar algo ha llegado a ser tan eficiente y útil.

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Texto Wendy Syfret
Imagen vía Wikicommons

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