Nicki Minaj en el videoclip de "Senile" vía YouTube

¿por qué beyoncé, justin bieber y cardi b están cantando en espanglish?

¿Es eso apropiación cultural?

por André-Naquian Wheeler; traducido por Eva Cañada
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05 Enero 2018, 2:28pm

Nicki Minaj en el videoclip de "Senile" vía YouTube

El verano pasado era prácticamente imposible pasear por Brooklyn sin escuchar el riff de guitarra de Carlos Santana de "Wild Thoughts" saliendo de un coche en marcha. O evitar escuchar el omnipresente remix de Justin Bieber de "Despacito", con su buena dosis de espanglish. Por supuesto, el pop latino lleva bastante tiempo sonando en las radios norteamericanas.

En los 90, cantantes como Selena y Ricky Martin alcanzaron el éxito, seguidos de Jennifer Lopez y Shakira a principios de los 2000. Pero en 2017 la música latina dominó las ondas de radio estadounidenses como nunca antes lo había hecho: el pop mainstream y el pop latino se volvieron indiferenciables el uno del otro. Temas de rap como "Unforgettable" de Swae Lee y "Bodak Yellow" de Cardi B recibieron remixes en espanglish que se convirtieron en piedras angulares de las emisoras de radio urbanas. Mientras tanto, estrellas del pop como Nicki Minaj y Beyoncé se subieron al tren de los éxitos de reguetón. Estas colaboraciones se convirtieron en polinizaciones cruzadas de culturas. Y parece que estas colaboraciones y remixes multiculturales van a hacerse todavía más populares.

La ironía de esta tendencia es obvia. Mientras el Presidente Trump estaba haciendo serios esfuerzos para construir un “muro” a lo largo de la frontera que separa EE. UU. de México este año, todos estábamos cantando en español. En todo caso, el hecho de que "Despacito" estuviera 16 semanas en el número uno solo pone de manifiesto la creciente visibilidad de la cultura latinoamericana.

Porque ―siendo que los hispanos conforman un 17,6 por ciento de la población del país (la minoría más grande de EE. UU.)―, la cultura latina forma una parte integral de la cultura norteamericana. Un ejemplo claro: programas emitidos en horario de máxima audiencia como Ugly Betty, Queen of the South y Jane the Virgin habían sido adaptados a partir de telenovelas en español. Tiene sentido que los éxitos internacionales en español también se adapten a los oídos norteamericanos.

Las estrellas del pop norteamericanas llevan bastante tiempo tratando de perfeccionar sus habilidades con el español. Hemos tenido “Te Amo” de Rihanna, “Alejandro” y “Americano” de Lady Gaga y “Change Your Mind (No Seas Cortés)” de Britney Spears. Y, como siempre, Beyoncé llevó las cosas un poco más allá. En 2006 publicó todo un EP de canciones grabadas en español (Irremplazable). En él podíamos escuchar a la Reina Bey cantando con algunas de las estrellas del pop latino más importantes del mundo, incluyendo al artista del reguetón Voltio y a la estrella del pop mexicana Alejandro Fernández.

Uno de los momentos más destacados del lanzamiento de 2007 fue la colaboración de Beyoncé con Shakira, “Beautiful Liar”. La producción de la canción fue un auténtico híbrido entre R&B y pop latino, incluyendo una hechizante guitarra española, palmas flamencas y una letra al estilo de los inicios de Destiny's Child sobre un novio que engaña. La mezcla de géneros también se puso de manifiesto en el vídeo de la canción. La imagen, cargada de niebla, mostraba a Beyoncé y a Shakira convirtiéndose en gemelas. Y los rápidos cortes y saltos dificultaban distinguir a una de la otra. Una auténtica mezcla de identidades musicales.

Por supuesto, algunas personas han tildado estos momentos de apropiación cultural. El remix de Justin Bieber del tema “Despacito” provocó la aparición de numerosos artículos de opinión. Existe el hecho de que, con demasiada frecuencia, un género cultural o un sonido se ponen de moda solo después de que una estrella del pop blanca participe en ellos.

La popularidad del vogue ―que nació en bailes underground organizados por hombres queer de color― despegó como un cohete cuando Madonna lanzó su icónico vídeo "Vogue" en 1990. A principios de los 2000, Justin Timberlake, Britney Spears y Christina Aguilera usaron productores de hip-hop y R&B para que les ayudaran a deshacerse de sus imágenes de ñoños (Miley Cyrus haría lo mismo más tarde, en 2013).

Petra Rivera-Rideau, profesora de estudios culturales en la Universidad Wesley, reveló la política racial oculta tras el remix de "Despacito". “Una de las cosas más frustrantes sobre la cobertura mediática es que pone mucho énfasis en Bieber”, dijo en una entrevista. “Siempre que los artistas latinos han cruzado la línea para adentrarse en EE. UU. se les ha presentado como 'nuevos descubrimientos'. Como en los 90, cuando tuvimos el denominado 'boom latino' con Ricky Martin, Shakira y Enrique Iglesias, que ya eran increíblemente populares dentro de la música pop latina”.

Afortunadamente hay nuevos músicos latinoamericanos triunfando en el pop que ya no son caracterizados como algo "exótico". Artistas como Cardi B, que es de origen dominicano, y Camila Cabello, que es cubano-americana, parecen listas para convertirse en supernovas del pop. El primer single de Camila, “Havana”, estaba empapado de influencias cubanas e incluía un ritmo muy propicio para el chachachá. Para rematar, Camila interpretó una versión en espanglish de la canción en los Premios de la Música Latinoamericana que era una celebración por todo lo alto de su cultura.

Cardi B, por su parte, ha incluido un montón de guiños a la cultura latinoamericana en sus raps, como una letra que lo peta sobre el condimento "sazón", o como cuando se apodó a sí misma la "Selena del trap". Esos momentos no parecen como representaciones de cierta identidad para los oyentes blancos (como cuando Jennifer Lopez bailó salsa aleatoriamente en su vídeo "If You Had My Love”). Dan la sensación de ser formas orgánicas de autoexpresión.

Puede haber mucho poder en hacer que el público blanco escuche letras que tratan explícitamente sobre experiencias de personas de color. El hecho de que la mayoría de fans del hip hop sean blancos es muy ilustrativo de este hecho. Artistas como Kendrick Lamar, Frank Ocean y Jay-Z han empleado la gran plataforma que proporciona este género para hablar sobre pobreza, sobre los asesinatos de hombres desarmados a manos de la policía y sobre la tóxica masculinidad negra, promoviendo el inicio de conversaciones de vital importancia e incrementando la visibilidad de los artistas de color en la cultura popular. Quizá este año la creciente generación de estrellas del pop latinoamericanas empiece a poder hacer lo mismo. Porque no nos sorprendería que Cardi B estuviera hablando sobre derribar las fronteras culturales y no sobre sexo cuando rapeaba, "Convertiré a un chico blanco en sazón".