¿entre más feos, mejor? por qué nos gustan los zapatos casi ortopédicos

Mientras las flip-flops emergen en las pasarelas de Vuitton y Dior, nos tomamos el tiempo para cuestionar la perversa obsesión de la moda por el calzado casi ortopédico, desde las Tevas hasta los Birkenstocks y las sandalias para la piscina.

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may. 21 2015, 9:05pm

Céline spring/summer 13 campaign. Photography Juergen Teller. Courtesy Céline.

"Lo feo es atractivo, lo feo es emocionante. Tal vez porque es nuevo", dijo Miuccia Prada en una muy citada entrevista de 2013 para T Magazine. No obstante, cuando se trata de zapatos, aunque la fealdad sea atractiva, y pueda ser emocionante, muchas veces se trata de lo antiguo. Se trata de usar zapatos que provoquen que tu papá, quien leyó un artículo sobre normcore en los suplementos dominicales para saber si sigue en onda, mientras presume orgullosamente sus Birkenstock manchados con lodo de Woodstock, los inspeccione. 

Desde que Phoebe Philo envió una versión acolchada de unos Birkenstock Arizona por la pasarela durante el show de Céline de la colección primavera/verano 2013, mucho se ha escrito acerca del shock que provocó la inclusión mundial de los Birkenstock, un calzado que Rebecca Mead rastreó recientemente desde la Alemania del siglo XVIII hasta el Brooklyn de nuestros días en un artículo de 5000 palabras para el New Yorker. El año anterior a esto, vimos el inicio del renacimiento de las sandalias para piscina. Mientras en París, Phoebe creaba el "Furkenstock", en Londres, Christopher Kane descifró la manera ideal de darle vida a su dulce colección de ready-to-wear primavera/verano 2012: sandalias deportivas high fashion. "Los tacones extremadamente altos, específicamente con una minifalda, ya se ven tan anticuados," dijo Kane. Sus sandalias de brocado con suela de goma fueron un valioso recuerdo de las sandalias con las que te bañabas en el campamento de verano.

Agrega las Teva a esta lista -referenciadas en las colecciones de Prada, Patrik Ervell, Bottega Veneta, Lanvin y Opening Ceremony (ahora en su segunda temporada de colaboración con la marca)- y es un hecho en la moda: no podemos decirle no a un calzado funcional y deportivo. Casi cualquier cosa que se le parezca podría ser aprobada por un podólogo. Pero, ¿por qué? y, ¿por qué esta repentina fiebre de renacimientos? y, ¿Cómo impacta esto a los lectores del mundo que no leen Style.com? y, más urgentemente, ¿Es la llegada de las sandalias high fashion, como se vio en las pasarelas de Vuitton y Dior la semana pasada, una señal del inevitable Apocalipsis o el inicio de otra ola de una mania por el calzado horrible y funcional? ¿Deberíamos surtirnos de Havaianas?

Para obtener respuestas sobre la fascinación que tiene la moda con la fealdad, podemos ver, como siempre, a Miuccia Prada y a su antiguo empleado y protegido Jonathan Anderson. Ambos han sido abordados extensamente sobre el tema. "La investigación de la fealdad es, para mí, mucho más interesante que la idea burguesa de la belleza," dijo Miuccia. "Lo feo es humano. Toca el lado malo y sucio de la gente." Miuccia fue una de las primeras diseñadoras en presentar calzado deportivo extrañamente familiar y poco elegante en la pasarela. En 1998, presentó una sandalia de nylon con correa que apelaba fuertemente a cualquier persona que haya usado y disfrutado unas Teva. "Fui muy criticada por inventar lo vulgar y lo feo," dijo Miuccia.

Sin embargo, hubo un cambio en 2010. En su reseña sobre la colección de Prada otoño/invierno 2010, Cathy Horyn escribió: "Algunos atuendos casi te retan a llamarlos feos. Pero los métodos con los que se examinan empiezan a sentirse caducos."

Unas sandalias estilo Teva en Prada primavera/verano 2014. Cortesía Prada.

La rebeldía de Miuccia en contra de las restricciones milanesas del "buen gusto" en los años noventa (incluyendo sus Teva 2.0), marcaron el camino para una nueva generación de diseñadores dispuestos a explorar el "mal gusto" directamente. Por ejemplo, J.W. Anderson, un antiguo empleado de Prada, le dijo a The Independent en 2012: "Cuando encuentras algo realmente nuevo, parece que es algo muy feo porque tus ojos no están acostumbrados a verlo." O Christopher Kane, pionero de las sandalias para piscina de lujo, quien sostiene que "no existe el mal gusto." ¿Es acaso el mundo de moda post-Miuccia Prada un mundo de moda post-buen gusto? Ella ciertamente ayudó a crear un mundo en el que un editor de moda puede alardear con orgullo sobre un calzado con una "plantilla de corcho blando" y "puntas amplias."

Pero la verdadera pregunta es: si hay dos tipos de calzado feo -lo teatral, que sacrifica la funcionalidad por la forma (piensa en el armadillo de McQueen), y el casi-ortopédico- ¿Por qué nuestra obsesión actual con el calzado feo se centra en los del segundo tipo?

Los zapatos del mundo saludable de la fealdad -los que nos remiten al calzado deportivo y a los de prescripción médica- tienen cierta extrañeza. Nos remontan al calzado de las vacaciones familiares (las Teva), la clase de educación física (las sandalias), o a tus parientes que fueron hippies (los Birkenstock). Mientras que el horrible y exagerado calzado distorsiona las proporciones que nos son familiares hasta el punto de oscurecerlas, el calzado práctico nos da algo que reconocemos parcialmente. Es extraño, en el sentido freudiano. Entonces, ¿qué diría Freud sobre nuestra fascinación con las flip-flop de Vuitton?

Fabrizio Viti diseñó la sandalia Vuitton, hecha para usarse con chamarras de motociclista de piel de cocodrilo y pantalones crepé en Palm Springs. Es al mismo tiempo familiar y desconocida. Es por eso que, de acuerdo a Freud, nos atrae y nos repele al mismo tiempo -una situación psíquica lista para la obsesión. 

Louis Vuitton Resort 2016. Vía @louisvuitton.

También está la cuestión de la comodidad. La historiadora de moda Valerie Steele, en una discusión sobre el calzado feo con Lou Stoppard de SHOWStudio el año pasado, dijo de los Birks rodeados de fur de Céline: "Tal vez Phoebe tenía la intención de que fueran una especie de respuesta divertida a todos esos tacones altos incómodos y repugnantes que estaban de moda en ese entonces."

Los comentarios de Steele reconocen la evidente propuesta única de venta de muchos zapatos feos y prácticos: el soporte para el arco. Es fácil juzgar duramente a un Croc antes de ponértelo. Pero cuando sientes tu empeine acolchado por una nube de espuma elástica, ya no te importa si te ves como Mario Batali.

Steele también señala que este deseo de comodidad es una reacción a una rama distinta de la moda. Mientras que unos tacones con plataforma podrían decir: "Salgo a clubes con cuerdas de terciopelo en la entrada los sábados por la noche," el zapato poco elegante pero cómodo dice: "Yo sé quién es Phoebe Philo, leo libros, y me gusta Georgia O'Keefe."

La evidente fealdad del zapato práctico es, en palabras de Steele, "como un saludo masónico secreto" entre los miembros. Es ingenioso. Usar un riff con un Teva o un Birkenstock o un FitFlop es la forma más sutil de una broma privada en la moda. Esto significa que puedes sumergir tu dedo del pie en las aguas de la excentricidad sin tener que llevar a todo un conjunto de "masas y protuberancias" de la colección de Rei Kawakubo.

Curiosamente, el "Birkenstock" de Céline también hizo maravillas por la venta de los Birkenstocks reales. Las sandalias de lujo alimentaron la locura por las sandalias adidas, disponibles en tiendas de deportes en todo el país, y que triunfaron estéticamente. Todo esto es parte de ese efecto de goteo, de las pasarelas al mercado de masas, muy bien señalado en la teoría de la moda. Las sandalias de piscina de Nike que usamos el verano pasado pueden haber salido de un Foot Locker, pero fueron también una onda producida por el shock inicial de las colecciones de 2013 de Phoebe Philo y de 2012 de Christopher Kane. O, en palabras de Miranda Priestly en The Devil Wears Prada, "se filtraron desde las tiendas de departamento y luego se deslizaron hacia algún trágico Casual Corner en el que tú, sin duda, las tomaste de un estante de ofertas." 

Nuestra fascinación por los zapatos de décadas pasadas poco elegantes es una ilustración perfecta de la naturaleza cíclica de la moda -un ciclo impulsado por esos raros diseñadores que pueden hacernos repensar nuestras nociones de fealdad y de belleza. Entonces, ¿qué se necesita para hacer que la moda avance para la colección primavera/verano 2016? ¿Unos zuecos Dansko de Miu Miu? ¿Unos Balenciaga de cinco dedos para correr? ¿Unos zapatos MBT para perder peso de Dries Van Noten? ¿Unos SnUgg de Marc Jacobs? Aquí está la esperanza.

Credits


Texto Alice Newell-Hanson