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julien dossena está llevando a paco rabanne al futuro

El ascenso del silver surfer, Julien Dossena, está llevando al legado de Paco Rabanne a una nueva era brillante de sexy futurismo.

por Tess Lochanski
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30 Noviembre 2015, 5:49pm

Hacerse cargo de una casa de moda clásica plantea de inmediato el reto de crear algo nuevo. Aún más, cuando te haces cargo de Paco Rabanne, una marca arraigada en el futurismo, más vale que te prepares para una importante innovación. "Todo fue muy intuitivo", dice Julien Dossena, ahora cuatro temporadas de su residencia en la casa donde se las arregló para hacer precisamente eso. Los críticos han sido unánimes en su alabanza desde entonces, enfrentados con la prueba a menudo imposible de explicar por qué sus esfuerzos se sienten tan nuevos. "Piensa en esa chain mail, por ejemplo", escribió Nicole Phelps de Style.com en la reseña de su primera colección para la temporada primavera/verano 2014. "El potencial de cliché es bastante alto, pero Dossena lo hizo parecer moderno al cubrirlo en capas con tank dresses deportivos y desabrochados ".

Sarah Mower de Vogue estadounidense pronosticó a Dossena como la estrella ascendente de París, hablando de su enfoque ligero del chainmail de Rabanne para la temporada primavera/verano 2015: "No solo es una aprobación tradicional a la herencia de la casa, sino también a los inicios de la creación de algo nuevo y relevante". Usando el propio término de Dossena la temporada siguiente, Hamish Bowles describe la reinvención del diseñador de elementos de workwear clásicos como "la 'nueva normalidad': la idea de un par tradicional de jeans, por ejemplo, tratados de una manera 'muy extraña' al ponerle capas translúcidas de tela sintética color índigo sobre canvas en blanco para crear un efecto que describe como 'radiográfico'". Más que nada, el sex appeal deportivo y juvenilmente despreocupado del nuevo Paco Rabanne de Dossena tiene la cualidad elusiva de la conveniencia: ropa que las chicas quieren usar.

Acostado en un sillón con vista a París desde su terraza cerca de la Avenue Montaigne, Dossena coloca su intuición al observar a las mujeres a su alrededor. "Mis amigas y su vida cotidiana me inspiran. No tengo esa fantasía de la belleza fatale, encorsetada y congelada. Hago ropa para mujeres, que viven y se mueven. Cuando trabajamos en el estudio, siempre elijo las piezas que más le gustan a las chicas". Entendiendo, pero sin ser condescendiente, con su visión de feminidad, Dossena, literalmente, no pone a las mujeres en un pedestal; ni siquiera usan tacones. "Tal vez sea porque soy gay, pero nunca he creído que las mujeres deban pensar o comportarse de manera diferente que los hombres. Como diseñador, no quiero borrar los géneros por completo. Me gustan nuestras diferencias, porque me gustan los cuerpos: los de las mujeres tanto como los de los hombres".

Es una visión de género que sienta bien con el legado con visión de futuro de la casa futurista de la que está a cargo. Los mini vestidos metálicos de Rabanne que Jane Birkin y Françoise Hardy volvieron famosos en los años sesenta, y luego con Jane Fonda en Barbarella, encarnaban la revolución sexual de la Era Espacial. "Paco Rabanne desnudó a las mujeres y construyó estas siluetas potentes y atractivas hechas de material industrial. Mi manera de empoderar a las mujeres hoy en día es cumplir con sus necesidades reales y sus propios deseos, dándoles confianza. Mis chicas son un poco chicos y usan flats porque no viven para seducir. No necesitan ser validadas por los hombres. Son cool, independientes, felices con su vida sexual; cosas que las hacen aún más deseables". Tan francés de él, aunque Dossena (al igual que su mentor y ex novio, Nicholas Ghesquière) tiene ese brillo en sus ojos, respaldado por una apariencia imposiblemente increíble como de estrella de cine, y encanto y modales impecables. Criado en Brittany, el diseñador de 32 años estudió historia del arte en París y moda en Bruselas antes de unirse al equipo de Balenciaga en 2008. Salió cuatro años más tarde, tras la salida de Ghesquière, y estableció Atto, la marca, ya cerrada, que introdujo formalmente el nombre Dossena a la industria antes de irse a Paco Rabanne. Aquí, emplearía el perfeccionismo meticuloso tan infamemente practicado por Ghesquière, que va de la mano y sin esfuerzo con el propio universo visual y metódico de Dossena. "La precisión lo es todo para mí. Soy una persona exigente. Me encanta la excelencia y el trabajo duro. Siempre me han impresionado más los diseñadores de automóviles que los diseñadores de gadgets", dice. Su francés es rápido y rara vez termina sus frases, como si su vocabulario no fuera lo suficientemente específico para traducir sus pensamientos intensos y complejos. "Me encanta el movimiento y la acción, la velocidad y la reactividad". (Dossena es fan del autor de ciencia ficción J.G Ballard y del rey de terror venéreo David Cronenberg). "Hay algo sobre las máquinas y la velocidad que realmente me atrae: una sensualidad fría. Es súper inspirador. Pero por otra parte siempre he tenido la sensación de que tengo tiempo".

Son palabras raras en un negocio que es una marcha hacia adelante sin parar. Pero Dossena no se inmuta por el corporativismo de su industria. "Prefiero elevar las cosas que bajar las expectativas", dice triunfante. "Cuando empecé a trabajar hace casi diez años, de lo único que hablaba la gente era de las entidades corporativas y el súper poder. Tener mucho dinero ya no es cool. Está sucediendo algo más apacible. Siento que somos parte de un movimiento mucho más grande, no solo en la moda. Nuestra generación y las generaciones más jóvenes aún más, anhelan autenticidad. Con el Internet, la gente tiene acceso a las cosas. Ya no le puedes mentir. Quieren cosas reales, bien hechas, respetuosas. No digo eso de manera nostálgica, porque me encanta la tecnología y lo que trae consigo. Solo quiero que la gente actúe y haga las cosas bien".

La clave de la novedad y frescura observadas en la obra de Dossena bien podrían tener sus raíces en esa misma afirmación. Es una actitud optimista y a la vez provocadora frente a su propia industria y al mundo que lo rodea. Es Dossena reconociendo el papel tan importante del diseñador de moda como factor de influencia social más allá de la pasarela, y de la moda como una plataforma global que no tiene tiempo ni espacio para la complacencia o la mediocridad. Y tal vez la novedad de Dossena es difícil de definir simplemente porque todavía no encontramos las palabras para hacerlo. "No tengo miedo de no ser comprendido", dice. "Especialmente si eso significa que tengo que comprometer mi visión. Claro, quiero tener éxito. Estoy aquí para vender productos, para ayudar a una compañía a crecer. Pero también soy ambicioso para mí mismo. Nunca voy a cambiar para ser popular".

pacorabanne.com

Credits


Texto Tess Lochanski 
Fotografía Nick Dorey
Estilismo Zara Zachrisson
Peinado Tamara McNaughton de Management + Artists 
Maquillaje Emi Kaneko de D+V Management
Técnico Digital Olivia Estebanez
Asistente de Fotografía Butch Hogan, Ryan Garcia
Modelo Rhiannon at Wilhelmina.
Rhiannon lleva todo de Paco Rabanne.