dentro del mundo de fantasía de una comuna del bosque canadiense

Entre 2002 y 2010, Iris Andraschek fotografió a las miembros de una comunidad agrícola anticapitalista en Ontario.

por Emily Manning
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10 Febrero 2016, 2:35pm

A Iris Andraschek le gusta trabajar en proyectos a largo plazo. Después de estudiar en la Academy of Fine Arts de Viena a mediados de los años ochenta, la artista, fotógrafa e ilustradora ha acumulado un archivo de imágenes que documenta a personas con una relación especial con las plantas y los jardines. A menudo, las intensas curiosidades agrícolas de sus sujetos se cruzan con otro de los puntos de enfoque de la fotógrafa austríaca: capturar los rituales diarios de comunidades juveniles; la mecánica de estilos de vida alternativos. "La vida diaria y la puesta en escena dentro de ella me fascinan así como los límites entre la realidad y la ficción en imágenes construidas", dice Iris.

Su nuevo libro, Wait Until the Night Is Silent, marca una poderosa fusión de estas obsesiones fotográficas. Durante la realización de una residencia en Durham (una ciudad canadiense con menos de 3 mil habitantes) Iris conoció a Claudia, una habitante del bosque sin inhibiciones. Claudia la introdujo a una comuna utópica que había estado atrayendo familias desde la década de 1970, cuando una agricultora alemana se propuso mejorar la calidad de los alimentos en la región. "Se ha formado una comunidad a lo largo de las décadas que no solo está vinculada por la nutrición consciente, sino que ha fundado una escuela, una galería, un círculo para compartir, además de una tienda de alimentos saludables y comparten una amplia gama de actividades", dice Andraschek.

Primera vez fotografiado en el año 2002 durante la residencia y de nuevo en 2010, Wait Until the Night Is Silent representa a las mujeres de la comuna a través de una poderosa mezcla de fotografía documental y cuento etéreo. Andraschek captura el papel central que la naturaleza desempeña en la comunidad, pero además muestra a sus sujetos en espacios domésticos que han creado después de rechazar el capitalismo convencional, lo que les permite agencia de ser autoras de su propia representación frente al asombroso escenario del campo canadiense. Nos encontramos con Iris para descubrir más.

¿Cómo te interesaste en la fotografía por primera vez?
Vengo de una familia de fotógrafos: mi abuelo tenía un estudio en una pequeña ciudad en Austria. Absorbí esa fotografía, por así decirlo, con la leche de mi madre y me dieron mi primera SLR a la edad de 12. Fue una buena herramienta para mí durante la adolescencia, al funcionar como generadora de mis sueños y proyecciones.

Háblanos de estas mujeres y su comunidad.
En 2002, vivía en Durham, Ontario (160 kilómetros al noroeste de Toronto) durante una residencia de cuatro meses. Pronto me di cuenta de la solidaridad y camaradería especial dentro de cierto grupo de personas locales. Originalmente, había planeado continuar mi serie de retratos de las personas que tienen un enfoque individualista hacia el paisaje, el jardín, y la agricultura. Junto con una de las principales protagonistas, Claudia, dábamos largos paseos por el bosque; la fotografié cuando recogía hierbas silvestres. También empecé a fotografiar a mujeres de las que me había hecho amiga o que atraían mi atención. Algunas de ellas emigraron desde Europa a Canadá con sus hijos: madres solteras en busca de una vida menos precaria, obstinada y complicada que habían encontrado en Durham. Vi a las dos mujeres jóvenes en la serie (adolescentes en el momento) todos los días cuando tomaban el autobús escolar.

¿Cuáles son algunos de los valores o creencias de la comunidad?
Esta comunidad no forma ningún municipio en el sentido tradicional, sino una confederación que se relaciona de una manera muy consciente con la sociedad actual y ha elegido un tipo de vida ideal, socialista y anticapitalista. Vivir en armonía consciente con la naturaleza ha atraído a personas de diferentes orígenes una y otra vez en los últimos años. El aspecto altamente social de esta comunidad es también digno de mención. Las personas que están en situaciones precarias (atoradas en problemas) son apoyadas. Se les quita la responsabilidad y se les proporciona ayuda para tratar de mejorar su situación. Por lo tanto, las personas que fueron marginadas en la sociedad estándar pueden llevar una vida más digna y libre.

Las imágenes tienen una calidad realmente etérea a pesar de que ofrecen elementos más caóticos como el desorden de los objetos caseros o madera.
Para mí, era importante hacer una referencia a la realidad. Yo escogí los lugares: por ejemplo, una casa particular llena de vestidos y un lago donde celebran su reunión de intercambio anual. Las imágenes reflejan a las personas como actrices que interpretan bien sus papeles, pero, al mismo tiempo, se interpretan a sí mismas: autodeterminadas y decisivas. Los lugares también encarnan estas mismas cualidades. Son la expresión del escenario, la ornamentación, la naturaleza, el desierto, las esferas sociales; se encuentran cerca y son lugares importantes en la vida real, fuera de la serie. La calidad de las fotografías debe reflejar la simultaneidad de la figura, la puesta en escena, la idealización y la simbolización. Quise fotografiarlas juntas en su vulnerabilidad, que, de alguna manera, es también la mía.

¿Estas mujeres están empoderadas por su comunidad?
En muchas fotos, las mujeres están desnudas, por lo que me han preguntado varias veces si las mujeres de esta comunidad están a menudo desnudas. Éste no es el caso y las escenas surgieron del hecho de que una de las mujeres trabaja como modelo de desnudo; tuvo más que ver con la naturalidad y la comodidad de Claudia con su cuerpo. Pero en Canadá, la desnudez es un tabú, así que pusimos en escena una especie de juego rebelde. Estábamos, en cierto sentido, burlándonos de la doble moral. Creo que todas las mujeres involucradas se consideraban emancipadas; tener o no ropa no se analizó. Pero yo diría que uno puede encontrar su lugar en esta comunidad y se verá reforzada por ella, ya sea hombre o mujer.

¿Qué esperas que la gente se lleve de este libro?
Mi misma admiración y entusiasmo por las mujeres fotografiadas, e inspiración.

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Texto Emily Manning

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