de gosha con amor

La provincia rusa de Kaliningrado albergó este jueves la colección otoño/invierno 2017 de Gosha Rubchinskiy, con motivo de la misión que el diseñador emprendió de retratar a la Rusia que conoce y ama.

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ene. 13 2017, 7:52pm

Probablemente podría pasar una vida entera sin que oyéramos hablar de Kaliningrado, un territorio ruso en la costa del Báltico, justo al norte de Polonia. O tal vez te enteraste de que el pasado mes de noviembre el Presidente Putin había desplegado misiles con capacidad nuclear ahí, moviendo efectivamente el alcance de su puño de hierro otros 500km más cerca de Occidente. "Si piensas en Rusia, piensas en política. Para mí es más interesante invitarte a venir aquí y mostrarte lo que es Rusia que mostrártelo en París", dijo Gosha Rubchinskiy después de su desfile otoño/invierno 2017, en la nevada Kaliningrado el jueves por la tarde . El diseñador moscovita, de ahora treinta y dos años, ha dedicado su marca de streetwear, con ocho años de antigüedad, a una especie de ilustración internacional sobre el país que conoce y ama -una Rusia muy diferente a la que conocemos a través de los medios de comunicación occidentales. Después de su excursión por italiana el verano pasado, donde presentó la colección quizá más políticamente cargada de su carrera en un edificio de la época de Mussolini en Florencia, su aventura en Kaliningrado esta temporada fue resultado de un espíritu más unificador.

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Bañada en la helada luz del día que iluminaba el salón lleno de pilares de 1875 de la antigua Bolsa de Valores de Königsberg, a la orilla del helado río Pregolya, Rubchinskiy inspiró su colección en el espíritu deportivo, haciendo alusión a la inminente Copa del Mundo organizada por Rusia, en la cual algunos de sus partidos se desarrollaran en Kaliningrado. "Quería mezclar por completo la cultura de los aficionados al fútbol inglés y de la ropa deportiva alemana junto con la de los chicos de skaters rusos", explicó, refiriéndose a su colaboración con Adidas. Antes de que fuera ocupada por la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial, Kaliningrado era Königsberg, un territorio de Alemania desde el siglo XIII, cuando los Caballeros Teutones se establecieron ahí. A pesar de que recibió muchos bombardeos, la arquitectura de la ciudad todavía muestra signos de su pasado prusiano, incluso si ahora el toque distintivo de Europa del Este, añadido por los prácticos soviéticos, nos da una sensación más de Christiane F. de principios de los años ochenta, en el helado enero, tal vez de camino a una aldea siberiana. "Nuestro proyecto no se trata sólo de esta temporada", señaló Rubchinskiy, que trabajó en una guía típicamente elegante de la ciudad para Kaliningrado con InRussia anticipando la Copa de fútbol.

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"Queremos hacer algunos eventos para la Copa Mundial, y creo que es el lugar perfecto para empezar. Es una pequeña ciudad rusa, pero al mismo tiempo está en medio de Europa. Nunca había estado aquí, pero quería ver la ciudad y aprender de ella, e invitar a la gente aquí". Que el mundo conozca acerca de Rusia se ha convertido en una especie de misión para el joven diseñador, quien mostró su colección con un bello elenco de jóvenes rusos y lo ambientó con un soundtrack de cada uno de ellos hablando de sus más íntimas esperanzas y temores -en su lengua nativa, obviamente. Rubchinskiy quería sacar a los chicos de sus zonas de confort y crear una experiencia que no fuera sólo personal para él y su nostalgia por la juventud rusa de los años noventa, sino que también lo fuera para los chicos. "Uno tenía veintitrés años y el más joven tenía quince. Son chicos de diferentes edades y diferentes ciudades hablando de sus sentimientos. El soundtrack, para mí, era un retrato de la generación rusa moderna". En sus bufandas con motivos de fútbol, los cortes al estilo de los abuelos, los tracksuits tipo escolar, y los típicos sombreros británicos a cuadros de Stephen Jones, había una seriedad inocente en la colección, que reflejó muy bien a los poéticos jóvenes de Moscú de quienes Rubchinskiy se rodea.

Siendo parte de su equipo, todos estaban en Kaliningrado para el desfile, hablando con melancolía sobre el impacto del diseñador en sus mentes y sus vidas, y la joven generación rusa informada y esperanzada que su movimiento representa. "Me gustan las cosas que unen a la gente: la música, el fútbol o la moda", reflexionó Rubchinskiy. "Creo que hay una buena razón para ir a alguna parte y ver los lugares con tus propios ojos y no en Internet o en los periódicos". Al día siguiente que salieron incluso más informes salaces de la participación de Rusia en el mundo del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump -la noticia de que supuestamente tienen imágenes perjudiciales para él de una habitación en Moscú-, el recordatorio de que Rusia es más que teorías de guerra y conspiración parecía tan emotivo como siempre, especialmente en un tiempo que refleja cada vez más la sensación pre noventera de un temor por parte de occidente hacia cualquier cosa soviética. "Para mí, es mi misión: soy ruso y tengo una voz. Puedo hablar de mi país e invitar a mis amigos de la prensa internacional aquí", dijo Rubchinskiy. "Sólo quiero mostrar mi punto de vista, no quiero educar a la gente. Sólo quiero mostrarles lo que me gusta. Si les gusta, podemos compartir".

Su desfile fue lo más destacado de la temporada hasta el momento, y fue un testimonio del hecho de que en estos tiempos de Semanas de la Moda sin fin y desfiles diez veces al día, hay mucho que decir para darle a una colección espacio para respirar. En los alrededores virtualmente remotos de Kaliningrado, no había otra opción más que sumergirte en el épico desfile de Rubchinskiy y en el admirable mensaje detrás de él. Fue el reclamo de fama de Kaliningrado, pues el padre de la filosofía moderna Immanuel Kant pasó su vida en la ciudad en el siglo XVIII. Iluminadas por el llamado de Rubchinskiy a la unidad y una mayor inversión en la comprensión intercultural, las ideas simpáticas de Kant sobre la razón y la moral recibieron una segunda oportunidad en el viejo Königsberg. "Tal vez sea algo de la gente rusa", reflexionó Rubchinskiy, pensando en sí mismo y su pandilla de jóvenes filósofos vanguardistas de la moda. "Si lees a Dostoievski o Tolstoi, es muy natural pensar en las ideas y en la nostalgia romántica, en los sentimientos y un estilo de vida filosófico".

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Credits


Texto Anders Christian Madsen