desde moscú hasta nueva york slava mogutin está buscando su utopía queer

'Bros & Brosephines' es la más reciente monografía del rebelde del arte ruso Slava Mogutin. El fotógrafo, autor, cineasta, activista, estrella porno y voyerista que se ha dedicado a hacer obras subversivas durante los últimos 20 años.

por Russell Dean Stone; traducido por Laura Castro
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ago. 23 2017, 7:58pm

En 1988, a la edad de 14 años, Slava Mogutin dejó su natal Siberia y se mudó a Moscú. En 1994, a la edad de 20 años, ya estaba tratando de registrar el primer matrimonio homosexual en Rusia. Como escritor, fotógrafo y activista, se hizo de un nombre al desafiar los prejuicios sobre la homosexualidad en Rusia. Sin embargo, las autoridades no estaban muy contestas con su trabajo. Fue acusado de "vandalismo malicioso con excepcional cinismo y extrema insolencia" y se enfrentaba a pasar un tiempo tras las rejas cuando, a la edad de 21 años, Slava se fue a Nueva York, convirtiéndose en el primer ruso en recibir asilo político en los Estados Unidos por motivos de persecución homofóbica.

En su nuevo hogar, el trabajo de Slava floreció. Su primer libro, Lost Boys, fue publicado en 2006 con fotos provocativas de rastafaris de Crimea, luchadores rusos, cadetes militares, cabezas rapadas alemanes y hooligans del fútbol. El libro desconstruyó los estereotipos masculinos, fue endiabladamente homoerótico, y convirtió a Mogutin en una estrella de culto.

Su nuevo libro, Bros & Brosephines, reúne el estudio de Slava y la fotografía de moda, los retratos por encargo y los trabajos inéditos de antes de que se mudara a Estados Unidos. El libro desafía por mucho las nociones convencionales de belleza y masculinidad y, quizás por primera vez en la obra de Slava, explora abiertamente la fluidez de género y lo femenino, y continúa explorando los fetiches, así que verán muchos suspensorios y blowbacks. Lo hace todo con autenticidad, porque Mogutin no sólo documenta sino que vive una existencia queer radicalmente abierta y comprometida, desafiando las normas, promoviendo la aceptación y la liberación sexual.

En tu nuevo libro podemos ver obras de los últimos 15 años, ¿qué ha cambiado en tu trabajo y vida en ese tiempo?
Todo ha cambiado y nada será lo mismo de nuevo. Hace 15 años yo seguía escribiendo en ruso y tomando las fotos instantáneas que más tarde se convertirían en Lost Boys. Desde entonces, he viajado por todo el mundo con mi trabajo, he colaborado con algunos de mis artistas favoritos, y he experimentado con diferentes medios, formatos y géneros, desde el porno hasta la moda y el arte, luego con el porno otra vez. El libro tiene 17 capítulos, conformados por proyectos fotografiados en varios lugares desde Moscú hasta Nueva York, Ámsterdam, Berlín, París, California y Miami. Hay una narrativa común que une a todas estas diferentes obras. Se trata de la utopía queer, del cuestionamiento el patriarcado tradicional, la masculinidad y los roles de género. También es un libro muy personal que cuenta la historia de mis grandes conquistas de amor y fracasos.

¿Qué influencia ha tenido Nueva York en tu obra?
Nueva York es el lugar donde encontré mi refugio y mi familia, y me ha hecho muy feliz llamarlo mi hogar por más de 20 años. Conocí a algunos de mis héroes adolescentes aquí y sirvió como el telón de fondo perfecto para un sinnúmero de fotografías y para mi libro NYC Go-Go. Las imágenes de la portada y del capítulo final de Bros & Brosephines fueron tomadas en mi hermosa escalera de incendios en Greenwich Village. Y varias otras fueron tomadas en mi viejo estudio en 14th Street, que solía ser el estudio de Wolfgang Tillmans, por lo que tenía una energía muy especial.

El arte queer tiene su propia y rica historia; pero ¿cuál es tu opinión sobre el arte queer hoy en día? ¿Está haciendo un buen trabajo desafiando los diferentes retos?
Ser queer por definición significa ser diferente y rebelde, ser un luchador y no pertenecer. Se trata de desafiar el statu quo, cuestionar a la autoridad, hacer frente a la élite —a los ricos y poderosos—. El arte queer ahora es tan amenazante para la opinión popular como lo fue en los tiempos de Robert Mapplethorpe, David Wojnarowicz y Derek Jarman. Hoy nuestros derechos constitucionales fundamentales están siendo atacados y todos debemos rebelarnos, resistir y luchar. El arte queer es el arma que yo utilizo.

Te has pronunciado e incluso, en nombre de todos los perjudicados por la censura en las redes sociales, has escrito una carta abierta a Mark Zuckerberg al respecto. ¿Por qué la desnudez sigue siendo un gran tabú?
No hay manera razonable de justificar esta censura homofóbica desenfrenada. Las redes sociales se han convertido en una KGB mundial: censuran, prohíben, eliminan y borran lo que quieren y a quienes deciden. Este monstruo de la censura parece estar haciéndose de la vista gorda con respecto a innumerables perfiles abiertamente pornográficos (y en su mayoría heterosexuales) mientras atacan y vigilan constantemente a la comunidad queer. He sido censurado en Rusia y Estados Unidos, lo que debe significar que algo estoy haciendo bien. Independientemente de sus políticas ridículas y vergonzosas, creo en la libertad de expresión, de prensa y de expresión artística ,y en mi derecho a ejercer esas libertades. Si no te gusta lo que digo, escribe y publica al respecto, no me sigas; pero no intentes silenciarme o censurarme sólo porque no estás de acuerdo conmigo. Es tan simple como eso.

¿Qué has aprendido sobre la naturaleza humana y la relación de la gente con sus fetiches?
Los fetiches son reflejos subconscientes de la psique y la sexualidad humana, es lo que nos hace diferentes de los animales. Todo el mundo tiene un cierto fetiche incluso si nunca lo admite o reconoce —a menos que no tenga nada de fantasía e imaginación—. ¡Lo lamento por ellos!

¿Cuál es el tuyo?
Si quieres averiguarlo, sólo tienes que ver mis libros. Mi obra es una enciclopedia de fetiches, son demasiados para enumerarlos aquí.

¿Cuáles son las similitudes o diferencias entre tu manera de abordar la poesía y la fotografía?
Para mí todo es parte del mismo proceso creativo y la misma narrativa. La poesía es fotografía y la fotografía es poesía. Puedo crear una foto a partir de un poema o un poema a partir de una foto. Siempre que tenga una pluma o una cámara en la mano, puedo crear una historia.

¿Cuál es tu opinión sobre el ascenso de la estética rusa en el mundo de la moda? ¿Es algo nostálgico para ti?

No he vuelto a Rusia en mucho tiempo y no puedo decir que me sienta particularmente nostálgico por las estéticas totalitarias. Definitivamente el kitsch barato de Trump y la propaganda neoimperial de Putin tienen algo en común, ambos satisfacen al mismo tipo de nuevo rico gánster capitalista. Tengo la sensación de que en Lost Boys capturé la Rusia poscomunista de una manera muy personal, honesta y poética, y eso fue hace casi 20 años. Lo que vemos ahora en la moda es una mera replica cultural.

¿Quiénes son algunos de los modelos que fotografiaste para Bros & Brosephines? ¿Cuál es su historia?

Hay chicos, chicas y quienes son algo intermedio. En su mayoría trabajo con amigos y voluntarios, y los dejo contar sus propias historias. Tuve la suerte de colaborar con un gran equipo de artistas y personalidades y cada uno de ellos aportó su voz y visión únicas a este proyecto.

Usualmente presentas cuerpos bastante atractivos en tu obra, ¿has considerado explorar otros cuerpos menos convencionales en tu trabajo?

He capturado muchos cuerpos, todo tipo de cuerpos. Estoy trabajando en un par de proyectos nuevos de libros que no tienen nada que ver con el género o la sexualidad. Uno es de retratos de artista —realmente he disfrutado trabajar con gente madura como Marina Abramović, Chuck Close, Gilbert & George, Edmund White...—. Y ahora estoy tomando una serie de retratos en la ciudad de Rugby, con una amplia gama de cuerpos y edades que van de los 16 a los 50 años. Son jugadores reales de rugby, no el tipo regular de modelos. Todo el proyecto se trata sobre la diversidad de personalidades, rostros y formas. Para mí todo tiene que ver con la belleza interior y el espíritu.

¿Con qué cámara tomas fotografías? ¿Recuerdas tu primera cámara?
Uso diferentes cámaras, como mis confiables Lumix, Leica, Olympus, Yashica y Holga. Cambio entre digital y analógica, y me encanta tomar fotografías con cámaras Polaroid antiguas. Mi primera cámara fue una vieja cámara soviética FED, que me prestó mi padre cuando era adolescente. En esa época, él era un aspirante a fotógrafo. Yo acondicioné un rudimentario cuarto oscuro en nuestro cuarto de baño, con el que le causé inconvenientes a toda la familia. Desafortunadamente, mi familia nunca apoyó mi trabajo, el cual mi papá describió una vez como "suciedad anal". ¡Gracias Papá!

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.