fendi: no sería divertido sin ti

En un clima de la moda de cambios constantes, Karl Lagerfeld ha ocupado su puesto en Fendi durante más de cincuenta años. En 2016, la casa romana a la que el Kaiser Karl llama hogar ¡celebró su 90º aniversario!

por Anders Christian Madsen
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06 Enero 2017, 4:12pm

No es de extrañar que los cuentos de hadas más famosos del mundo tengan sus orígenes en la frialdad del norte. Desde los hermanos Grimm, en Alemania, hasta Hans Christian Andersen, en Dinamarca, los sombríos inviernos del norte de Europa siempre han sido ideales para las fantasías vívidas. Esas son las historias fantásticas con las que creció Karl Lagerfeld al sur de la frontera danesa en la década de 1930, cuando la Gran Depresión posaba su nube oscura sobre una Alemania reaccionaria al borde de otra guerra. Leyó los cuentos góticos de Selma Lagerlöf, observó a su glamorosa madre y se soñó a sí mismo en un reino mágico que con el tiempo llegaría a gobernar. Kaiser Karl es el hombre de 83 años a quien el reino ahora llama su sastre de la corte -un testimonio del talento y carácter más grandes que la vida misma, que lo han hecho un emperador de la moda. Lagerfeld, por supuesto, es muy poco sentimental como para llegar a reconocer esto alguna vez. Su mayor fortaleza como monarca es una firme e innovadora devoción hacia la reforma.

"Me interesa lo que está sucediendo, no lo que sucedió. Nunca veo los archivos, odio los archivos", le dijo al Financial Times en 2015, en una conversación que paradójicamente tenía como motivo su quincuagésimo aniversario como director creativo de Fendi. Ese punto de partida no hizo que el 2016 fuera un año más sencillo para el nada nostálgico Lagerfeld, quien -junto a Silvia Venturini Fendi, cuya familia lo contrató por primera vez para el trabajo en 1965- enfrentó la conmemoración del nonagésimo aniversario de la casa romana. Con su justa reivindicación de la mayor parte de la magia del Renacimiento, Italia realmente nunca tuvo la necesidad de una gran tradición de cuentos de hadas -en lugar de eso, Lagerfeld echó una vistazo sin precedentes al pasado: sus raíces nórdicas y los cuentos de hadas con los que creció. "Fue en cierto modo el ánimo de mi niñez, de los cuentos del norte", dijo acerca de su referente para el desfile Fendi de Alta Peletería de julio en Roma. Lagerfeld transformó en un guardarropa el libro East of the Sun and West of the Moon de 1914, con dibujos del ilustrador danés Kay Nielsen, el cual -erase una vez que- podría haber vestido a la corte de un reino encantado.


¿Hacer el desfile Fendi en un puente de cristal sobre la fuente más famosa del mundo? Si eso no es un cuento de hadas, entonces no sé lo que es un cuento de hadas.

¿Podría ser que el eterno Herr Lagerfeld estuviera teniendo un raro momento de nostalgia? Absolutamente no. A pesar de haber admitido lo de sus recuerdos de la infancia, su gran espectáculo de Fendi no fue un homenaje al legado de un diseñador, sino una manifestación de la regencia de un soberano. Aunque Lagerfeld también tiene una marca homónima, el trabajo de su vida ha sido la abrumadora responsabilidad de regir a dos de las casas de la moda más históricamente establecidas -Fendi y Chanel-, asegurando su existencia para las generaciones venideras. En ese sentido, no es diferente de los reyes y reinas reales del mundo, nacidos para velar por sus monarquías. (Sólo que Lagerfeld puede politizar tanto como quiera y le pagan mucho mejor). En esta época incierta de la moda, donde los directores creativos al parecer sólo duran unas cuantas estaciones diseñando para las grandes casas, su legado de cincuenta años en la historia de noventa años de Fendi es mucho más que un 'período', la palabra que ahora se utiliza para describir la estancia de corta duración de un diseñador en una casa. El suyo es un reinado.

Así que no puedes culparlo si en los grandes aniversarios como el de Fendi y el propio conjura realizaciones de gran magnificencia -no es que Lagerfeld se haya refrenado alguna vez. "Me gustaría ser un fenómeno internacional de un solo hombre", dijo una vez, hablando como un verdadero César romano. Y así, para el nonagésimo aniversario de Fendi, Lagerfeld emprendió la tarea con la confianza de cualquier gran rey de cuento de hadas: hizo que los sueños se hicieran realidad. Con la icónica fuente de Trevi en Roma cubierta con plexiglás -recientemente restaurada a su antigua gloria gracias a una generosa donación de Fendi-, hizo caminar a sus modelos sobre agua y más tarde tomó su turno en la danza mesiánica al lado de Silvia Venturini Fendi para la reverencia final. "Ni siquiera en mis fantasías más alocadas habría pensado que algo así pudiera existir", dijo. "¿Hacer esto en un puente de cristal sobre la fuente más famosa del mundo? Si eso no es un cuento de hadas, entonces no sé lo que es un cuento de hadas".

Llámalo megalomanía -probablemente a Lagerfeld no le importaría. "Tengo los pies muy bien puestos en la tierra. Sólo que no en esta tierra", dijo en broma en el pasado. En una época en la que la mayor virtud de cualquier realeza funcional en el foro público parece ser la modestia, Lagerfeld se ha convertido en el rebelde consumado: más provocativo a los ochenta y tres años que la mayoría de los jóvenes a su alrededor. En un giro brillante, usó el nonagésimo aniversario de Fendi sólo para demostrarlo, convirtiendo una celebración de una larga trayectoria en una demostración de pensamiento juvenil. Cuando llegó el momento del desfile ready to wear primavera/verano 2017 de Fendi, en septiembre, el Kaiser continuó con su vena regiamente rebelde, haciendo referencia al rococó de Luis XVI -al que los franceses guillotinaron-, en una colección delicadamente opulenta con la que Lagerfeld nos recordó que no era completamente anti-italiano. "No olviden que la reina de Nápoles era la hermana de María Antonieta", dijo encogiéndose de hombros tras bambalinas. ¿Y cómo podríamos olvidarlo?

Para Fendi, 2016 ilustró la función que tienen como institución cultural en Roma, en Italia, en la industria, y fue también un ejercicio en la fabricación de sueños en el que Fendi sobresale más que la mayoría de las otras casas. Para el Kaiser Karl, fue una expresión de lo que él representa en la moda: el último padre de la industria, aun cuando ese título es demasiado sentimental para su gusto. "¿Por qué debería dejar de trabajar?", Lagerfeld le preguntó una vez a un reportero. "Si lo hago, moriré, y todo se terminará". Que su reinado dure por siempre -y como dijo el director ejecutivo de Fendi, Pietro Beccari, en una cena después del desfile de Alta Costura, justo después de felicitar a Lagerfeld por sus modelos que caminaban sobre el agua, "Karl respondió: '¡Sí, pero ahora tenemos que pensar en el centésimo aniversario!".

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Matteo Montanari
Estilismo Emilie Kareh
Peinado Marki Shkreli de Tim Howard Management usando Marki Hair Care
Maquillaje Georgi Sandev de Streeters usando M.A.C. Asistente de Fotografía Leonardo Ventura, Melnie Smith
Técnico Digital Diego Sierralta
Asistente de Estilismo Omar Thomas
Productor Gaby Schuetz
Producción Select Services
Modelo Selena Forrest @ Next
Selena lleva todo de Fendi