dior lleva su colección crucero 2018 a calabasas

La tarde del jueves en Calabasas, el corazón de California fue el anfitrión del primer show crucero de Maria Grazia Chiuri para Dior, inspirado por Georgia O’Keeffe.

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may. 16 2017, 12:14am

Este verano marca el primer aniversario de Maria Grazia Chiuri en Dior. Desde que dejó el dúo que hacía con Pierpaolo Piccioli en Valentino, el mundo de la moda ha observado con curiosidad mientras la diseñadora italiana establecía su voz individual durante todo el año pasado, a través de influencias de esgrima feminista, exploraciones del daywear en color azul, y vestidos de Alta Costura dignos de pertenecer a cuentos de hadas. Pero no fue sino hasta que nos transportó al desierto de Calabasas, de todos los lugares disponibles, que todo cobró sentido. La noche del jueves, mientras el sol se ocultaba detrás de las arenosas colinas de Los Ángeles, la primera colección crucero de Maria Grazia para Dior desfiló entre tiendas safari en el polvo intacto del desierto de California, sin un rascacielos o una Torre Eiffel a la vista. Y ahí se materializó: la mujer pionera, que ha estado personificada en todas las colecciones de la diseñadora a lo largo del camino, desde Valentino hasta Dior. Sólo que éste fue su faceta más primitiva —una reencarnación antigua y casi tribal de la feminidad muy humana que Maria Grazia representa en su trabajo, en una determinación sensata aunada a una fragilidad delicada.

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"Cuando piensas en California, piensas en un espacio grande y abierto", reflexionó en backstage, antes del show, con su artillería característica de anillos repiqueteando con cada gesto. "A veces nuestras referencias con respecto a L.A. están más relacionadas con los Óscares y las alfombras rojas, pero pienso que a la gente le gusta vivir aquí porque es un lugar donde estás en contacto con los elementos naturales; donde puedes tener una alfombra roja pero también un estilo de vida diferente. Por lo que decidí mostrar esta otra parte de California, porque el Sr. Dior visitó California en 1947". Ella visitó por primera vez el Estado Dorado con su esposo hace décadas, antes de que sus hijos nacieran, en un viaje por carretera que le abrió los ojos a la vida estadounidense. "Es otra visión de Estados Unidos. Si sólo ves las ciudades, no sabes nada de Estados Unidos". Como resultado, incluso Calabasas tiene más que ofrecer como zona central que la carretera que se ha usado como fondo en Keeping Up With the Kardashians durante los últimos diez años. (No viven muy lejos de donde el show tuvo lugar, pero la asistencia de celebridades se limitó a la presencia de Angelica Huston y Rihanna, y Solange Knowles, quien cantó en el after party).

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El show se inspiró en los trabajos y el guardarropa de Georgia O'Keeffe, y el uniforme puritano y casi victoriano fácilmente incorporado a los vestidos pioneros de Maria Grazia. Estaban coloreados con la calidez de las pinturas de paisajes de O'Keefe, y estampados, bordados y embellecidos con los motivos de la naturaleza nativista que Maria Grazia ha estado desarrollando desde su debut en Dior. Fue un desfile glamouroso y realista en una parte del mundo que entiende esto mejor que ningún otro: California, con su lujuria por lo extravagante que coexiste con el fetiche New Age por la simplicidad. Una caminata hasta la cima de una montaña por la mañana, un retoque de botox por la tarde, y un batido artesanal de matcha para terminar el día —Los Ángeles es la tierra de los contrastes. "Es la vida real. Ves a esta gente famosa, las alfombras rojas y los enormes vestidos, pero al día siguiente se ponen sus tenis y van al centro de yoga", dijo Maria Grazia, lo que fue parte del punto que quería establecer al llevar su primer show crucero a California.

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"Las mujeres a menudo son definidas por otros. Ahora tenemos que definirnos a nosotras mismas y lo que queremos —dijo—. Y pienso que este argumento es muy importante ahora en la moda, porque es posible que un diseñador traduzca la herencia de una casa de una forma contemporánea, para una mujer diferente. Puedes trabajar con la herencia de una marca, pero a veces eso no funciona para los estilos de vida reales de las mujeres. Trato de trabajar de esta forma: es un ejemplo simple, pero si ves todas las chamarras en el archivo de Dior, todas son cerradas —no abiertas. Ahora nadie usa sólo chamarras cerradas. Las puedes usar abiertas. Si no trabajas en ese sentido, no tiene caso. Ahora, la moda tiene que traducir estos elementos a un lenguaje contemporáneo, y a veces no es tan fácil". Introducir la delicada sastrería de Christian Dior a la vestimenta ranchera hippie probablemente no fue la apuesta más segura, pero como las mujeres pioneras antes de ella, el esfuerzo de Maria Grazia por el descubrimiento rindió frutos.

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"Creo que ella es un poco chamánica", la diseñadora dijo sobre su personaje para la colección crucero. "Sientes a estas mujeres, que están en contacto con los elementos naturales; y realmente creo en eso. En cualquier caso tenemos que sentir nuestros instintos y lo que realmente queremos. Es bueno para todas las mujeres —se rió—. ¡Y también para los hombres!". Es la creencia con la que Maria Grazia ha estado diseñando desde que se unió a Dior el verano pasado, y en la puesta de sol del desierto californiano, donde los invitados con zapatos de piso se envolvieron en mantas y se quitaron bichos exóticos mientras el show progresaba, la ejecutó con un tipo de claridad que raramente podemos experimentar en un sistema de la moda que parece estar con prisa perpetua. En todos los shows que ha escenificado durante su primer año en Dior, Maria Grazia Chiuri ha emergido como una diseñadora, que hace las cosas a su manera y a su propio ritmo. Y damos gracias por eso.

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía cortesía de Dior