celebrando un siglo de escandalizarnos por los jeans

A raíz de las recientes controversias sobre los bolsillos transparentes, las cremalleras en el trasero y el costoso lodo falso, recordamos la controversial historia de la mezclilla.

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may. 12 2017, 5:35am

Image via @vetements_official

Este año, el mundo de la moda ha sido bendecido con una ración sustanciosa de controversias relacionadas con la mezclilla. Cada semana un nuevo estilo aparece para desafiar nuestro sentido de moralidad y buen gusto. Desde los paneles transparentes en los jeans, las cremalleras en el trasero de Vetements y las incrustaciones de lodo extremadamente costosas, cada vez que la mezclilla se aventura a un territorio más allá de ser sólo un elemento básico de la moda, las cosas se complican. Ei, sí, lo entendemos. Los jeans son como un refugio en la tormenta, algo que entendemos, un pequeño y duradero pedazo de cordura estilística en un periodo turbulento de la historia. Juega con él, y la gente se incomodará. 

En su libro Jeans: A Cultural History of an American Icon, James Sullivan reflexiona en que estas prendas han llegado a convertirse en el símbolo de dos siglos de mitos e ideas de la cultura estadounidense. "Pero su influencia no se limita al continente, por más de un siglo se han entrelazado con ideas de juventud, rebelión, clase y sexo —todas polvorines de diálogo público e indignación.

Pero a pesar de nuestra reciente indignación por los diseños que sólo buscan llamar la atención, la historia de los jeans demuestra que la controversia no les es ajena. En todo caso, entre más escandaloso y más titulares consiga el diseño, es más fiel a la herencia de la prenda.

Al principio, los jeans eran ropa de trabajo usada por vaqueros y granjeros en el indomable oeste estadounidense. Mientras el siglo XX avanzaba, sus usuarios empezaron a convertirse en el centro de la mitología nacional, percibidos como románticos y enigmáticos outsiders. En la costa oeste, lo hombres que usaban jeans eran vistos como el distante ideal de la masculinidad estadounidense.

Los jeans comenzaron a volverse prendas populares cuando los adolescentes los reinventaron. Difundidos en gran parte debido a la inquietante representación de la angustia adolescente, sus íconos de estilo fueron Marlon Brando en The Wild One de 1953 y James Dean en Rebel Without a Cause dos años después. Hablando con la BBC, Lynn Dowey, archivista e historiadora en Levi Strauss & Co., mencionó que desde entonces "los diseñadores de vestuario de Hollywood vistieron con mezclilla a todos los chicos malos".

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James Dean usando jeans en el poster de la película 'Rebel Without a Cause'. Imagen vía IMDB.

Como los adolescentes continuaron aceptando su uso durante los años cincuenta, finalmente fueron prohibidos en muchas preparatorias —logrando tan sólo hacerlos más deseables. Reflexionando sobre la época, Mary Ellen Snodgrass, autora de World Clothing and Fashion: An Encyclopedia of History, Culture, and Social Influence, le dijo a Bustle: "Los medios de comunicación y las iglesias fundamentalistas veían a los adolescentes que se vestían descuidadamente como pandilleros, marginados sociales, y alborotadores potenciales -continuó-. Las escuelas y universidades prohibieron el uso de la mezclilla por la asociación de los jeans con la alienación social, el discurso beatnik, y la delincuencia juvenil; la antítesis del 'hombre conservador en traje gris' ".

Más allá de los salones de clases, también eran vistos como el uniforme de los jóvenes que volvían de la Segunda Guerra Mundial en Europa, quienes se resistían al sueño de hombre de familia de clase medía. Estos ex GIs no estaban interesados en sucumbir a los suburbios. Como Downey hace menciona: "Ellos rechazaban las reglas del sistema en los Estados Unidos porque no estaban conformes y usaban jeans".

Pero no se trató sólo de chicos rebeldes usando mezclilla. Cuando Levi's creó Lady Levi en 1934, Vogue alabó el estilo llamándolo el "auténtico estilo chic occidental". Pero las mujeres habían estado usando jeans desde 1870, cuando las granjeras reconocieron lo prácticos que eran. Para 1900 se podía ver a las vaqueras usándolos en los rodeos. Aunque eso suena como una elección de atuendo sensible, usar pantalones siendo mujer era un movimiento radical hace 117 años.

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Imagen vía Levi Strauss.

Hasta los cincuenta, los jeans de mujer fueron adaptaciones de los cortes de los jeans masculinos. Pero a medida que el estilo empezó a popularizarse entre las mujeres más jóvenes, empezaron a desarrollarse diseños más atractivos para la figura femenina. Los jeans ahora eran mucho más accesibles y se ajustaban mejor, pero aún estaban lejos de ser una prenda esencial del guardarropa. A pesar de que podemos recordar escenas de Audrey Hepburn o Marilyn Monroe usando un femenino par de jeans ajustados como una prenda elegante y cool, el público general aún veía a los pantalones como evidencia del declive de la moral femenina. Looks que el día de hoy son percibidos como algo chic a menudo eran considerados desaliñados.

Para finales de los setenta los jeans ya estaban totalmente normalizados, siendo usados por niños y abuelos por igual. Pero durante este tiempo entraron a su siguiente período de reinvención social, pues los diseñadores y publicistas empezaron a destacar su sex appeal. Marcas como Guess, Calvin Klein y Fiorucci pasarían las siguientes décadas reposicionando a los jeans en la cultura masiva, una vez más derribando el límite de la edad en la mezclilla y devolviéndole un elemento de su atractivo rebelde. Hablando con i-D, Elio Fiorucci declaró una vez: "Los jeans cambiaron al mundo". Después, explicó el momento en que supo que los jeans serían parte de la identidad de Fiorucci —y por lo tanto del mundo de la moda en general: "Un día iba en mi auto con mi esposa en Ibiza y entre las dispersas cabañas vimos a algunas hermosas chicas en topless usando jeans y zambulléndose en el agua —sus jeans se pegaron completamente a ellas, dando como resultado unas piernas y traseros hermosos. No eran sólo mujeres, sino estatuas color azul índigo".

El momento incentivó la idea de que las mujeres "no debían usar jeans hechos para hombres". Esto, junto con el surgimiento de las mezclas de mezclilla con elástico que se pegaban al cuerpo, dio origen a una revolución sexual color índigo. En los ochenta, Calvin Klein le recordaría al mundo una vez más qué tan controversiales podían ser los jeans cuando uno de sus anuncios tuvo como protagonista a una Brooke Shields de 15 años de edad, preguntando: "¿Quieres saber qué se interpone entre mis Calvins y yo? Nada". El anuncio fue prohibido en muchos países. Treinta y cuatro años después, Alexander Wang literalmente tuvo que presentar a Anna Ewers desnuda, con sus jeans apenas visibles alrededor de sus tobillos, para causar revuelo.

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Pasando a la última parte del siglo, los jeans no quedaron completamente fuera de las noticias. Ahora el enfoque se cambió hacia el estilo, o más bien  a qué tan bajos y apretados podían llegar a ser. La tendencia de usar jeans por debajo de la cadera empezó en los sesenta, pero alcanzó su punto máximo como tema de conversación en los noventa, cuando los skaters y artistas del hip hop adoptaron el look. Al hacerse populares entre los chicos y raperos, la ola parental reaccionaria resultante reflejó el primer asomo de desaprobación de los años cincuenta. En las mujeres, el look posiblemente alcanzó su punto culminante con la introducción de los ahora icónicos jeans "bumster" de Alexander McQueen en su colección Taxi Driver de 1993. McQueen insistió en que el diseño no tenía la intención de mostrar el trasero, sino de alargar la parte baja de la espalda de la mujer. Después le explicó a The Guardian: "esa parte del cuerpo —no tanto los glúteos, sino la parte baja de la espina dorsal— es la parte más erotica del cuerpo de cualquiera, hombre o mujer".

A pesar de tener la intención de ser una carta de amor al cuerpo femenino, no a todos les gustó. En el 2004, el legislador del Estado de Luisiana, Derrick Shepherd, intentó prohibir el look, llamándolo irrespetuoso y obsceno. Si su propuesta de ley hubiera sido aprobada, cualquiera que llevará su ropa interior sobre los jeans recibiría una multa de $500 dólares. La propuesta fue rechazada por la Casa de Representantes de Luisiana, pero ese estilo bajo y ajustado fue sujeto de análisis moral y médico.

Un año antes, el Canadian Medical Association Journal publicó un artículo que decía que el estilo podía poner presión en un nervio sensitivo del muslo, lo cual podía provocar dolor y parestesia. Más de una década después, en 2015, una mujer australiana de 35 años fue ingresada a un hospital donde le cortaron sus jeans skinny cuando sus pantorrillas comenzaron a hincharse y se entumieron sus pies. La diagnosticaron con una condición llamada síndrome compartimental que fue exacerbada por sus jeans. Aunque los doctores hicieron hincapié en que el caso era extremadamente inusual, y que los jeans skinny son seguros, eso no detuvo la nueva marea de artículos de opinión condenando ese estilo de jeans.

Revisando más de un siglo de tensión, polémica, atractivo y peligrosidad en la historia de la mezclilla, una cosa queda clara —no hay una forma correcta o incorrecta de usar jeans. Son lo mismo una prenda básica de la clase trabajadora que un producto de Alta Moda, un signo de elegancia casual o descontento social. En todo caso, lo único que define más a una era que los propios jeans es el escándalo que evocan.

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Credits


Texto Wendy Syfret