Fotografía Lenny Kravitz

la vida de los famosos y fabulosos a través de la lente de lenny kravitz

Como director creativo de Dom Pérignon, Kravitz le brinda su lado artístico a la histórica casa montando un fiestón con su hija Zoë, la modelo Abbey Lee y Susan Sarandon.

por Jack Sunnucks
|
08 Octubre 2018, 8:18am

Fotografía Lenny Kravitz

Lenny Kravitz nos presenta una exposición con sus fotografías, en las que te costará mucho centrarte en presencia del autor. La voz de Kravitz, como os podéis imaginar, hipnotiza con el nivel de conocimiento que parece tener sobre, bueno, absolutamente todo.

El artista se adentró muy pronto en la fotografía, cuando su padre le dio su primera cámara Leica, pero se quedó a medio camino cuando se convirtió en una estrella de rock internacional. En los últimos años, con su fama más que asentada, Kravitz ha vuelto a coger la cámara a instancias de amigos como Jean-Baptiste Mondino.

En 2015, publicó Flash, una mirada surrealista a sus fans, y ahora vuelve con una exposición para Dom Pérignon, firma de la que es director creativo. Esta retrata una tarde con algunos de sus seres más cercanos, entre los que encontramos a Susan Sarandon, la modelo Abbey Lee y su hija Zoë Kravitz, y lo hace con el estilo de las emblemáticas instantáneas de paparazzi de Ron Galella.

Puede que estemos en presencia de una tendencia: Kravitz se ha convertido en una especie de paparazzi, centrando su mirada en las horas de gente que le rodean en lugar de en sí mismo. i-D habló con el icono de la voz gentil sobre su amor por la fotografía, el arte del champán y su nuevo amigo, el actor Harvey Keitel.

Lenny Kravitz Dom Perignon
Fotografía Lenny Kravitz

¿Cómo es tu relación con Dom Pérignon?
¡Maravillosa! Es maravillosa. Empezó de forma personal, y así lo es todavía. No es algo que hayamos planeado para hacer grandes negocios. Me hice muy amigo de Richard [Geoffroy, el jefe de las cavas de Dom Pérignon]. Solo tengo que decir su nombre de pila; es como Cher, o Madonna, o Prince [risas].

Nos hicimos amigos a través de un amigo en común que es experto en vino, y luego vino Richard y empezó a hablar. Hace un año de esto. Me empezó a interesar lo que hacía, y me invitó a Dom Pérignon. Pasé un tiempo allí con él, visitando las bodegas, escuchándole todo el rato. Empezamos a organizar cenas que acababan siendo fiestas temáticas de todo tipo. Una de mis favoritas se llamaba "The Seven Sensualities" [Las siete sensualidades], que combinaba siete tipos de vintage con siete platos. A raíz de ahí, empezamos a pasar tiempo juntos durante años, y eso es todo.

Empezó a asistir a mis conciertos y, después de uno, me dijo que le había inspirado uno de los vintages en los que estaba trabajando. Algo que encuentro muy raro, pero cuando hablas con Richard acerca de sus vintages utiliza palabras como "intensidad" y "foco". ¡Sea lo que sea que signifique eso! En cualquier forma de arte, ya seas pintor o hagas champán, o escribas un libro, el proceso es el mismo. Es una disciplina. Y así, nos dimos cuenta de que éramos más parecidos que distintos. ¡Aunque somos muy diferentes!

Entonces, solo en virtud de nuestra amistad, pensamos que sería interesante que hiciésemos algo juntos con Dom Pérignon algún día. A medida que pasaban los años, seguíamos siendo amigos... Y luego pasamos a la acción. Y aquí estamos. Es un honor ser el director creativo llegados a este punto, fotografiando la campaña, creando objetos para la casa. Mi empresa, Kravitz Design, diseña algunas cosas. Aunque es para una gran firma, que además es legendaria, nos lo estamos pasando genial. Y eso me vale.

Lenny Kravitz Dom Perignon
Fotografía Lenny Kravitz

¿Cómo se desarrolló tu interés por la fotografía?
Fue a través de mi padre. Mi padre era periodista, trabajaba en NBC News y cubrió la Guerra de Vietnam. Volvió a casa con la Leica con la que jugaba de pequeño. No tenía ni idea de cómo usarla, pero estaba atado a ella. Pensaba que era muy interesante. Al tiempo, mi padre me dio la cámara, a los 21 años. Cuando cumplí los 24, firmé una contrato con una discográfica y empecé a estar delante de la cámara, que está bien, pero pensé que sería mucho más interesante saber que pasa tras el objetivo.

Así que le hablaba a los fotógrafos, y ellos me invitaban a sus cuartos oscuros para ver el proceso; gente como Mark Seliger y Jean Baptiste Mondino. Me enseñaban cómo funcionaban las cámaras y las técnicas, pero no las entendía al principio. Entonces, llegó el día en que la cámara no paraba de fallar, así que fui a comprarme mi propia Leica para averiguarlo todo. Soy técnico, pero la mejor forma de aprender a tocar un instrumento es tocándolo, poniéndolo en tus manos y averiguando cómo va. Y eso hice con la cámara.

En 2012, en plena gira, empecé a disparar. Eso acabó convirtiéndose en mi primer libro (y mi primera exposición), Flash, en el que retraté toda esa gente que me hacía fotos a mí. No era mi intención fotografiar eso, pero cada vez que salía por ahí me veía invadido por los fans y/o los paparazzis. Me jodieron todas las fotos, así que acabé exponiendo eso. Fue idea de Jean Baptiste-Mondino, no mía. Me dijo que no se había hecho. "Por supuesto que se ha hecho", le dije. Hizo una búsqueda y estaba en lo cierto; no se había hecho. Eso no pasa a menudo. Ahora, presento mi segunda exposición; esta vez, con Dom Pérignon.

Lenny fotografiando, por Mathieu Bitton

¿En que pensabas cuando realizabas las imágenes que se presentan hoy aquí?
Bueno, me inspiró mucho el libro fotográfico de Studio 54 por Ron Galella, que disparó todas aquellas imágenes maravillosas que retrataban la vida nocturna neoyorkina. En interior, en la oscuridad, con flash. ¡Así que salimos por ahí! Organizamos un cena y una fiesta, y al final podías ver cómo todos acaban conociéndose [risas]. El evento empezó con todo el mundo alrededor, porque la situación puede llegar a ser tensa. Aunque muchos de ellos son actores, todavía no se sienten cómodos en estas cosas. ¡No tienen un guión! Así que empezamos a pasar el rato y a hablar, y mi hija fue el catalizador. Ella hizo que todos se pusieran a hablar.

Y cada vez que alguien organiza una fiesta, no importa cuán grande sea la casa, la gente no puede evitar quedarse en la cocina. Ya puede haber 30 habitaciones, que todos se van a la cocina. Así que empezamos a hablar en la cocina y eso inició la sesión de fotos. Gozamos de una cena maravillosa, y luego bajamos al club —construimos una discoteca en una casa maravillosa, la Casa Stanley House—. Fue una noche de verdad con un ecléctico grupo de artistas, pasando el rato... Y ahora soy amigo de Harvey Keitel; ¡eso sí que no lo vi venir!

Y para acabar, ¿cómo describirías Dom Pérignon?
Es un clásico. Es algo que se ha probado y comprobado. Esperas un cierto nivel de calidad, de lo más alto. También es un nombre y una idea. Cuando la gente piensa en Dom Pérignon, piensa en algo muy especial, pero también es algo que estás abriendo por una razón. Ahora, conozco gente que abre una botella porque es martes, y eso es maravilloso. El martes es una ocasión. Todos los días de la vida son una ocasión especial, ¡nadie nos promete un mañana! Pero sí define un momento especial. Es una forma de arte. He aprendido lo difícil que es y lo disciplinado que debes ser para entender la forma de arte que es hacer este increíble champán.

Lenny en la exposición, por Mathieu Bitton

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

Tagged:
Zoë Kravitz
Fotografia
Lenny Kravitz
Dom Perignon