​el londres que nadie conoce

Philipp Ebeling recorrió Londres durante 10 días, captando la extraña belleza de los suburbios de la capital.

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06 Enero 2017, 8:47pm

Myrtle Avenue picnic, Hounslow

Philipp Ebeling creció en una pequeña ciudad de dos mil personas en Alemania. Cuando llegó a Londres, con diecinueve años de edad, recuerda lo asombrado que estaba con el tamaño y la escala de la ciudad, y finalmente la convirtió en su hogar. Ahora, casi dos décadas después, ha convertido su amor por la ciudad en un nuevo fotolibro, London Ends, un documento sobre los suburbios de la ciudad.

London Ends, a pesar de ser una obra maestra visual llena de vistas, escenas y personas increíbles, es también parte de una nueva narrativa acerca de Londres. La gentrificación, el aumento en los precios de la vivienda y el aumento de los costos de vida han ocasionado que el "centro" cada vez se mueva más hacia el exterior. Los suburbios se están volviendo cada vez más importantes. Los suburbios son diversos, multitudinarios, llenos de encuentros inesperados. Son reales, crudos, libres de turistas y lugares emblemáticos. Son espacios de comunidades y residentes, un equilibrio incómodo entre lo olvidado y el futuro.

London Ends es un documento sobre todo esto. Después de haber fotografiado la ciudad y sus habitantes durante años, Philipp decidió emprender un recorrido de diez días a lo largo de 250 kilómetros alrededor de Londres, un viaje para captar y documentar el nuevo centro de la ciudad.

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Angel Station, Edmonton 

Felicidades por el libro, se ve realmente magnifico. Supongo que lo primero que quería saber es cuáles fueron tus primeras impresiones de Londres, cuando llegaste aquí desde Alemania.
London Ends es resultado de muchos años de no sólo vivir en Londres, sino también de fotografiarlo. Llegué a Londres cuando tenía diecinueve años, hace tantos años atrás, y recuerdo estar sorprendido y abrumado. Crecí en un pequeño poblado de dos mil personas en Alemania. Me fui de viaje y terminé en Londres casi por accidente. Me enamoré del lugar y decidí quedarme. Durante un tiempo sólo estuve explorando la ciudad, perdiéndome, todo me parecía increíble. Realmente no tomé fotos en ese momento. Comencé a fotografiar Londres casi por accidente. Un día hubo una gran tormenta de nieve afuera de mi casa en Whitechapel y la fotografié, las fotos terminaron en el periódico, y a partir de eso empecé a conseguir trabajos fotografiando fragmentos aleatorios de Londres.

Me di cuenta de que hay una narrativa bastante común en todos estos suburbios, en estos fragmentos de Londres; están cambiando constantemente, les prestan poca atención, están un poco descuidados. No son suburbios del todo pero tampoco son áreas de la ciudad. Después de pensar en lo que estos lugares tienen en común y de encontrar el arco narrativo, decidí recorrer Londres.

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Creek Mouth, River Rodin y Thames, Dagenham

¿El no haber crecido en Londres y llegar aquí como un outsider ha afectado la manera en que trabajas?
Me resulta difícil ser un completo outsider y hacer un trabajo significativo, porque siento que soy un intruso. Necesito ese conocimiento del lugar, de lo contrario siento que estoy imponiéndole mi historia. Necesito conocer los lugares. Mi primer libro, por ejemplo, fue acerca de la ciudad en la que crecí. Se trata de encontrar un punto medio entre ser un lugareño y un outsider. Conozco Londres bastante bien, lo que me ayuda al hacer sacar las fotos, pero al mismo tiempo, para que las imágenes sean interesantes, siempre hay que buscar algún tipo de distanciamiento, algún tipo de ángulo.

¿Qué esperas que el libro nos diga sobre estas áreas?
Mi sentir es que ha habido un cambio en la narrativa de estas áreas a medida que se han vuelto más importantes. La presión sobre la vivienda en Londres y la forma en que la ciudad está creciendo hacen que el centro de la ciudad, que antes también era el centro contracultural, se haya vuelto demasiado caro. La gente ya no vive allí. No estoy politizando el asunto, esto es lo que esta sucediendo ahora en las ciudades, en parte está fuera de nuestro control. Pero significa que la narrativa de Londres en efecto está cambiando, y este trabajo, con suerte, es parte de eso.

Preacher, Chrisp Street Market, Poplar

¿Cuál fue tu enfoque estético?
Trato de empezar con la idea de la gente en un espacio, nunca se trata de un simple retrato, aunque me acerque a alguien y le pida que me permita tomarle una foto, se trata más sobre cómo interactúa con su entorno. Después, cuando empecé a armar el libro, terminé agregando más paisajes, y nunca fue mi intención hacer fotografía paisajista. Pero es una manera diferente de documentar la ciudad.

¿Cuáles fueron tus inspiraciones para el proyecto, específicamente el recorrido?
Bueno, Ian Sinclair fue una, obviamente porque recorrió la autopista M25. He estado en muchos de los lugares que menciona en su libro, pero lo que me inspiró en especial fue la forma en que utiliza la M25 como elemento narrativo para hablar de todas esas áreas. No obstante, su escritura me parece bastante compleja, pero quizás se deba sólo a que soy extranjero.

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10 días, 250 kilómetros, sin cruzar el centro o ir a casa.

¿Qué hay del recorrido específicamente? ¿Cómo lo formulaste?
Realmente lo formulé sobre la marcha. Sabía qué áreas quería recorrer; el Olympic Park, Romford, quería cruzar el Támesis por el túnel peatonal, en el cual nunca antes había estado, sabía que quería ir a Thamesmead Estate, donde Stanley Kubrick filmó A Clockwork Orange. El lugar, cerca de Heathrow, al que van todos los observadores de aviones. Ése es un espacio muy londinense.

También tuvimos que planear en dónde nos alojaríamos por las noches, porque queríamos hospedarnos con familias al hacer nuestro recorrido por la ciudad. Por lo que eso también determinó, hasta cierto punto, la ruta a seguir.

Grange Farm Estate, unos meses antes de su demolición, Harrow 

¿Cómo fue el recorrido en sí? ¿Cuál fue el encuentro más sorprendente que tuviste?
El segundo día estaba lloviendo muy fuerte, hay una foto en el libro que tomé ese día, de un caballo, dentro de un remolque para caballos, con un vestido de estilo indio, para una boda india. Corrí al otro lado de la carretera para refugiarme cerca del remolque. Ahí estaba un hombre blanco de Essex, que era el responsable del caballo. Eso me pareció típicamente londinense, ese intercambio.

Ese mismo día, un poco más tarde, estábamos caminando, seguía lloviendo, y nos encontramos una carpa blanca, y resultó que era la boda india. Así que entramos y nos refugiamos ahí. Terminamos en el escenario con un niño de 11 o 12 años, entonces nos dimos cuenta de que no era una boda, sino una ceremonia de llegada a la adolescencia, algo así como un Bah Mitzvah. ¡Qué viaje!, todas estas cosas contraponiéndose entre sí. Ese aspecto de Londres es hermoso. Y luego resultó que todos los invitados también hablaban alemán.

Proyección Outdoor Cinema, Wood Street, Waltham Forest 

Una cosa que es realmente interesante es la forma en que combinas las fotos con tus propias palabras y observaciones. ¿Qué te llevó a eso?
Naturalmente, después de terminar el recorrido, terminé sintiendo que debí haber tomado fotos de algunas cosas o mejores fotos de otras, así que decidí intentar escribir un recuento del recorrido. Nunca antes había trabajado con palabras, pero me pareció interesante, aunque difícil. Las palabras pueden ser fuertes, y traer sus propias asociaciones y significados, en formas en que las imágenes no lo hacen. Lo único que traté de evitar fue usar las palabras para ser ilustrativo respecto a las imágenes del libro. Disfruté el reto.

¿Qué imágenes te gustan en particular? O, ¿cuáles ilustran el espíritu del proyecto?
Hay una que es una buena introducción al libro, con la autopista en el fondo, una estación de tren y una mujer con un bolso rosa que se ve bastante fuera de lugar en el paisaje. Eso lo ilustra bastante bien.

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Área industrial desapareciendo, Canning Town, Newham 

Credits


Texto Felix Petty
Fotografía © Philipp Ebeling