orlando es prueba de que necesitamos más orgullo que nunca

Los espantosos ataques ocurridos este fin de semana en Orlando, Florida, nos muestran que aún hay mucho trabajo por hacer para erradicar la homofobia, y que todos debemos unirnos para lograrlo.

por Jacob Hall
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13 Junio 2016, 6:28pm

Algunas de las mejores noches de mi juventud las pasé en clubes nocturnos gay, como millones de chicos gay en todo el mundo. Deliberadamente buscaba estos espacios para escapar de los prejuicios del mundo exterior. En estos sudorosos santuarios de aceptación puedo bailar libremente, conocer gente afín a mí y celebrar realmente mi identidad sin miedo a la violencia y los prejuicios -para mí y millones más, estos espacios seguros pueden literalmente salvar vidas. Todo esto cambió el fin de semana, cuando Omar Mateen de 29 años entró al club nocturno Pulse en Orlando, Florida, con la única intención de matar a tantos homosexuales como fuera posible. Tuvo éxito. Se perdieron cincuenta vidas y más de cincuenta y tres asistentes resultaron heridos. En contexto, es el tiroteo masivo más grande en la historia de Estados Unidos y el acto de terrorismo más devastador que se ha visto en el país desde el 9/11. ISIS se declaró responsable por el ataque en un comunicado oficial realizado a través de la agencia de noticias Amaq News Agency y surgieron reportes de que el atacante juró lealtad a la organización en una llamada telefónica; pero es claro que el motivo detrás de la matanza fue el odio.

Lo que resulta sorprendente es que los medios de comunicación tradicionales están reacios a clasificar esto como un crimen de odio. Owen Jones lo descubrió esta noche, cuando se convirtió en un chivo expiatorio, durante una sesión de repaso en Sky News. El periodista no tardó en señalar que las publicaciones nacionales en su cobertura fueron minimizando el contexto de estos ataques. Argumentó que se trataba de "una de las peores atrocidades cometidas en generaciones contra las personas de la comunidad LGBT en el mundo occidental" y se encontró con la siguiente respuesta: "Bueno, es un crimen contra los seres humanos, ¿no? Es importante señalar que no se puede decir que este ataque sea peor que el de París". Jones se encontraba más frustrado a cada instante, y afirmó "no entiendes esto porque no eres gay" -un sentimiento que ha resonado bastante en línea. Lola Okolosie, una colega escritora, dio en el clavo al decir que "el argumento de que 'todos somos humanos' es un primer paso para borrar las luchas específicas que enfrentamos y es solo otra forma de silenciarnos". Para decenas de activistas LGBT en todo el mundo la discusión ha sido como una bofetada en la cara destinada a silenciar su angustia justificada.

Celebrar públicamente la diversidad sexual en sus diversas formas es todavía un acto monumental de valentía y un definitivo 'púdranse' para todos los intolerantes del mundo.

Este fue, indiscutiblemente, un ataque específico a una comunidad minoritaria y eliminar ese contexto en un reporte noticioso (lo que muchos medios de comunicación han hecho) es una forma de censura. Peor aún, parece ser indicativo de una intención más amplia de perjudicar a las comunidades gay -solo unas horas más tarde, un hombre cargado con armas de fuego y explosivos fue detenido y arrestado cuando se dirigía a las celebraciones de Orgullo Gay de Los Ángeles, L.A. Pride. Para muchos fue un recordatorio brutal de que muchas personas de la comunidad gay alrededor del mundo van por las calles siendo un objetivo para los intolerantes; fue una prueba dolorosa de que los desconocidos que están allá afuera nos quieren muertos solamente a causa de nuestra sexualidad. La matanza destacó, además, la necesidad imperiosa de celebrar el orgullo gay más que nunca -un brillante artículo publicado hace unos días en Matador Network le recuerda a los aliados heterosexuales que "la primera marcha gay fue reprimida por la policía", lo que resalta la importancia de estos eventos como un lugar en el que los gays "celebramos nuestras victorias y lloramos nuestras derrotas como comunidad". Solo tres días después, las palabras de la escritora tienen más resonancia que nunca -anoche fue una prueba de que celebrar públicamente la diversidad sexual en sus diversas formas es todavía un acto monumental de valentía y un definitivo "púdranse" para todos los fanáticos del mundo. La parte aleccionadora es que muchos de nosotros nos hemos olvidado de esto o hemos caído en la complacencia. La cobertura en torno a los eventos de este año se ha centrado en gran medida en el aspecto comercial; lo que es una clara indicación de que muchos millennials de la comunidad LGBT han asumido, erróneamente, que la batalla por la igualdad estaba por llegar a su fin.

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De la misma forma en la que todos #PrayedforParis y #PrayedforBeirut (oramos por París y por Beirut), actualmente todos estámos #PrayingforOrlando (orando por Orlando) online, en un esfuerzo por solidarizarnos. Es realmente alentador ver semejante expresión de duelo generalizado en línea, pero la pregunta es ¿qué podemos hacer activamente para expresar nuestro apoyo? ¿Las oraciones son realmente suficientes? La escritora y activista trans Paris Lees de inmediato condenó la legislación sin sentido sobre el uso de armas en el país con un tweet: "'Sucede también en otros lugares'. ¿Saben cuántas veces he oído a un primer ministro británico pronunciar un discurso después de un tiroteo? Cero. ¿A Obama? Diecisiete". Sus palabras fueron apasionadas pero su punto era válido -estas masacres ocurren con una regularidad alarmante en los Estados Unidos y la falta de control de armas es la causa obvia. Contextualmente, Estados Unidos representa el 4.4% de la población total del mundo; sin embargo, el país también tiene casi la mitad de todas las armas de fuego del mundo en propiedad de los civiles. Ha habido siete masacres con armas de fuego en el Reino Unido desde 1849, mientras que en Norteamérica ha habido siete tan solo desde el lunes. Algo tiene que cambiar.

Los medios de comunicación han demostrado su disposición para despojar a las voces de la comunidad LGBT de su poder para hablar de un crimen de odio del cual son el objetivo específico.

Es importante recordar que la solidaridad es la mejor respuesta ante esta violencia, no el odio. Muchos han subrayado deprimente que este evento sin duda, ayudará a Donald Trump en su islamofobica campaña presidencial -un artículo que se volvió viral después de lo de Orlando se titula "I'm a gay activist and, after Orlando, I have switched my vote to Trump" (Soy un activista gay y, después de lo de Orlando, he cambiado cambiado mi voto a Trump). El problema es que Trump es abiertamente racista, lo que significa que apoyarlo significa apoyar la difusión del miedo, oponerse a la homofobia con la islamofobia. Un bello artículo esta mañana sacó a la superficie lo que de manera perfecta encapsula el terror que los musulmanes gay deben estar sintiendo, ya que de inmediato se puede anticipar un torrente de abuso en su contra. Escrito por Samra Habib, Queer Muslims exist… And we're in mourning too (Los musulmanes gay existen ... y también estamos de luto) describe que los grupos activistas musulmanes tienen la tarea de disculparse por las acciones de los terroristas y de "recordarle al mundo que el Islam promueve la paz, esto con la intención de evitar que los musulmanes inocentes que están tratando de vivir sus vidas sufran repercusiones". No es responsabilidad de los musulmanes gay disculparse por lo ocurrido -esto no es el trabajo de toda una religión, sino la obra de un "criminal completamente equivocado que era musulmán", y cuyas acciones han dado como resultado que "toda una religión y todos sus seguidores sean cuestionados y puestos bajo sospecha". Si no estabas de acuerdo con Trump antes de esta masacre, no permitas que esto actúe como un catalizador para cambiar tu voto -eso sería precipitado y motivado por el miedo.

Este ataque ha dado luz a varias verdades, y ninguna de ellas es agradable. Los medios de comunicación han demostrado su disposición para despojar a las voces de la comunidad LGBT de su poder para hablar de un crimen de odio del cual son el objetivo específico. También hay una verdadera paradoja en el trato que se da a las víctimas; aquellos que están heridos y en condición crítica necesitan sangre con urgencia; pero las leyes impiden a los hombres homosexuales y bisexuales donar sangre, a menos que hayan sido célibes durante los últimos 12 meses. Hay, por supuesto, otras maneras de ayudar -la página GoFundMe ha recaudado al rededor de $1,000,000 de dólares para las víctimas y sus familias, mientras que las vigilias se han planificado en todo el mundo para lamentar la masacre y mostrar solidaridad. Lo más importante que pueden hacer los miembros de la comunidad LGBT es seguir viviendo sus vidas auténticamente en lugar de rendirse ante el miedo. No hace falta decir que la legislación sobre el uso de armas debe ser cuestionada; que es necesario luchar para que la voz de la comunidad gay sea escuchada entre la multitud de escritores hetero que declaran que esto es un problema que "afecta a todas las personas"; que la lucha de Donald Trump por la presidencia no debe ser impulsada por las acciones de un homófobo radical. El primer evento del orgullo gay fue reprimido por la policía; 40 años más tarde, estos grandes eventos internacionales ocurren en su mayoría sin incidentes. En general, puede ser que ahora tengamos una posición mucho más privilegiada de la que tuvieron los activistas de Stonewall, quienes allanaron el camino para nuestra generación de aceptación, pero no debemos olvidar cuánto odio existe todavía, cuánto trabajo queda aún por hacer.

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Credits


Texto Jacob Hall
Fotografía Benjamin Alexander Huseby 
Estilismo Thom Murphy
Peinado Justin Fieldgate usando Bumble and Bumble
Asistente de Estilismo Leeds
Modelos Adam y Richard
The Youth Issue, No. 271, noviembre 2006

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