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¿cómo puedes explicar que estás pasando por una depresión?

Acabemos con el silencio que gira en torno a los problemas de salud mental.

por Scottee Scottee
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24 Febrero 2016, 12:35am

He pasado las dos últimas semanas viendo la serie The Unbreakable Kimmy Schmidt solo y sin salir de la cama. Al igual que Kimmy, estoy enterrado bajo tierra en un lugar secreto, pero a diferencia de Kimmy, lo hago para evitar caer más hondo en mi depresión.

Ahora, algunos podrían pensar que esconderse del mundo es contraproducente, pero haber visto Making a Murderer no te convierte en un psicólogo criminal, así que leer esto tampoco te convertirá en Oprah.

Ahora mismo mi pelo es un desastre porque no consigo pedir cita en la peluquería por miedo a tener que salir de casa y he utilizado todo el gel muscular que tenía en el baño para intentar reducir la tensión de los músculos del cuello. Sin embargo, también he aprendido que discutir no te lleva a ningún sitio y que los hipnóticos a base de hierbas son la mejor cura para el insomnio. Por el momento, el mundo exterior está mejor ahí afuera.

Desde que tenía 14 años, he estado sentándome de forma periódica en habitaciones sofocantes, adornadas con plantas moribundas y llenas de polvo para hablar sobre mis sentimientos con gente que se limitaba a decir: "Muy bien, ¿de qué quieres hablar?". Llevo 16 años viviendo con depresión, pero cada vez que entro en un periodo de bajón, no sé de dónde agarrarme.

Hace tiempo, tomé la decisión de no medicarme y empecé con una rutina diaria que implicaba nadar muy de mañana, infusiones de hierbas, días sin utilizar el celular, listas de actividades y acostarme antes de medianoche, cosas que en ningún caso me dejaban medio drogado como con las pastillas, pero que significaban que en ocasiones perdía la batalla y tenía que tomarme un tiempo de desconexión del mundo.

El episodio que estoy sufriendo ahora mismo ha sido la mayor recaída que he tenido en siete años, así que la mayoría de gente que forma parte de mi vida (según creo) no tienen ni idea de que estoy luchando para mantener mi salud mental bajo control. La mayoría de mis colegas dirán que soy super organizado, que nunca contesto el teléfono y que mis listas interminables son fruto de mi trastorno obsesivo compulsivo. Por desgracia, cuando tienes tendencia a ser irregular, solitario y demasiado sensible, la mayoría de tus amistades no duran más de siete años.

Sé que está de moda decir a todo el mundo que eres bipolar (incluso si no lo eres, aclarando, yo no lo hago), pero me duele la simple idea de pensar en sentarme formando un círculo con amigos, todos cogidos de la mano, mientras intentamos orquestar una especie de abrazo en grupo para confesarles mis problemas de salud mental. De hecho, solo de pensarlo ya se me disparan los niveles de ansiedad.

¿Cómo informas a la gente en 2016 de que necesitas algo de amor y cuidado? Con Internet, por supuesto. Dije a mis amigos vía Facebook que iba a desconectar del mundo por un tiempo, y recibí tres likes. Estaba claro que ese estado no atrajo a ninguno de mis amigos, mientras que la foto del bebé que aparecía por debajo tuvo 104 likes, fue compartida, recibió un montón de comentarios e incluso algunos emojis. Una forma rápida de saber si tu salud mental necesita mejorar es reconocer que te molesta la atención que recibe un bebé recién nacido.

Durante las últimas semanas he escrito, re-escrito y borrado muchos tweets por temor a revelar mi fragilidad. Obviamente, en algunas plataformas tengo la sensación de que puedo mostrarme abiertamente, pero en Twitter me preocupa que decir que "me encanta ver el show de Jeremy Kyle [un show de radio sensacionalista] diariamente" y dar una imagen equivocada de mí, ese cliché que dice que las redes sociales son malas para nuestra estabilidad metal no está lejos de ser un hecho cierto.

Puse la cuenta de correo en modo 'fuera de la oficina' diciendo que me estaba tomando unos días libres y la mayoría de la gente lo ignoró, algunos incluso me llamaron exigiendo que les contestara sus emails extremadamente importantes.

En mi familia hay un largo historial de tendencia a la depresión, así que les dije a mis padres que me fastidiaba que mi propia experiencia no tuviera nada que ver con esos anuncios de salud mental que vemos en la tele, donde todo el mundo te pregunta si estás bien, asintiendo con la cabeza y temiendo que digas algo demasiado oscuro y que tengan que encontrar la forma de sujetarte para que puedas ser diseccionado.

Mi madre, con la sabiduría que le caracteriza, me contestó: "La gente no quiere oír hablar de eso, cariño. Están acostumbrados a verte bien y no saben cómo responder, simplemente no te escuchan". 

En ocasiones, vivir con depresión puede parecer como estar en uno de esos sueños en los que gritas como el demonio y todo el mundo te ignora. Aunque la realidad es mucho más parecida a esos sueños en los que intentas gritar pero no consigues emitir ningún sonido de modo que nadie puede escucharte. Creo que esto es lo que podríamos llamar una analogía fácil, porque una actualización del estado de Facebook no es precisamente un acto de honestidad y apertura, ¿verdad Scottee?

Admitir que tienes problemas de salud mental es difícil, nadie quiere ser una Britney o una Sinead, pero tampoco deberíamos fingir que todo está bien. Además, hay que ir con cuidado de no excederte en tu confesión, un paso en falso y todos tus amigos se pondrán a vigilarte por temor a un intento suicida. Intentar encontrar el punto medio es complicado, quieres que el mundo lo sepa para que puedan enviarte flores, galletas o un mensaje de Whatsapp, pero tampoco quieres tener que desnudarte por completo para transmitir el mensaje.

Aunque suene contradictorio, existe la idea equivocada de que aquellos que vivimos con depresión necesitamos un hombro sobre el que llorar o conversaciones profundas para salir adelante. No puedo hablar por todo el mundo, pero eso no es lo que yo necesito. Lo que yo quiero es espacio, alguien que pregunte por mí de vez en cuando, un poco de tiempo para recuperarme y el reconocimiento de mi enfermedad.

Hoy el sol parece estar más alto en el cielo y los árboles me dejan ver el bosque. Si este episodio me ha enseñado algo es que la vida tiene que reducir el ritmo de ahora en adelante. Dedicar todos mis esfuerzos a salir adelante (mientras pretendo que todo va bien) no ayuda a curar mi salud mental.

Por el momento, mi correo sigue desconectado, mi cuenta de Facebook borrada y espero con ansia a que salga segunda temporada de The Unbreakable Kimmy Schmidt para que me pueda guiar a través de la próxima mala racha.

@scotteeisfat

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Credits


Texto Scottee
Fotografía Wade Morgen