la historia secreta del hoodie

Pocas prendas han creado tanta controversia. Rastreamos el linaje del humilde hoodie: de los campos de juego hasta las pasarelas, pasando por el hip hop, el grime y todo lo que hubo en medio.

por Nazanin Shahnavaz
|
24 Mayo 2016, 2:50pm

Champion archive campaign.

Desde fuera del terreno de juego en los campos deportivos, hasta las pasarelas de París, la sudadera con gorro es uno de los básicos de guardarropa más icónicos. Su diseño ha cambiando muy poco a lo largo de más de un siglo, sin embargo ha sido adoptado por cada generación como un emblema del marginado, una afiliación subcultural. El hoodie ha sido un lienzo en blanco para el punk, el hip hop y la cultura skate sobre el cual pudieron pintar encima, ha tenido marca tras marca escrita sobre él, el hoodie es un símbolo vital para la música, el arte y la rebelión. Incluso ha causado debates políticos, se ha convertido en sinónimo de la decadencia urbana y ha sido prohibido en algunos espacios públicos. 

Campaña de archivo de Champion.

La industria de la moda siempre ha tenido un ojo sobre la moda creativa y extravagante que surge de las escenas de la subculturas, y los diseñadores tienden a acceder a ellas como una clave para capturar el espíritu de la época en la que vivimos. La influencia del streetwear en la high fashion puede verse hasta en las antiguas colecciones de Yves Saint Laurent, que se inspiró regularmente en las calles de París y las mujeres a su alrededor para crear una nueva visión de una poderosa sexualidad femenina. O, por otro lado, Raf Simons, quien ha accedido a la tribalidad de los outsiders que viven en las orillas de la cultura mainstream para crear una nueva forma de vestir a los hombres: alineó una nueva forma de simbiosis entre la moda y la calle cuando lanzó su marca en 1995. Su trascendental colección de primavera/verano 2002 llamada Woe onto those who spit on the fear generation… The wind will blow it back utilizó el streetwear —el hoodie en específico— para confrontar problemas políticos más amplios. Afrontando la ira y la agresión de después del 9/11, los modelos caminaron por la pasarela ataviados en colores primarios, máscaras, con luces de emergencia en las manos, la ropa pintarrajeada con lemas viscerales: Estamos listos y dispuestos a prendernos fuego, solo nacimos muy tarde.

Raf Simons primavera/verano 2002.

La influencia de Raf se puede sentir en la última ola de defensores del hoodie, como Gosha Rubchinskiy y Vetements, marcas que han logrado un éxito increíble al capturar el espíritu de los movimientos de la juventud que le dieron al hoodie su iconografía y lo reinventaron. Rubchinskiy explora la vida adolescente en Rusia, a través del lente de la escena skate de Moscú, y eso culmina en colecciones de sportswear que se agotan por completa de manera casi instantánea. Vetements hace referencia a la revista de skate de culto Thrasher, deconstruyendo su distintivo logo de flama para hoodies altamente codiciados, usados por personalidades como Rihanna, llevando al streetwear del high fashion hasta alturas casi fetichistas. En una entrevista reciente con el New York TimesDemna Gvasalia, creador de Vetements, explica el atractivo actual del hoodie: "Cuando te lo pones [el hoodie], con el gorro… todo sube de nivel. Te da esa actitud". El hoodie, dice él, es "una prenda muy compleja". Pocas cosas logran insinuar tanto con tan poco esfuerzo. 

Más de i-D: La revolución francesa: Vetements

Nasir Mazhar otoño/invierno 2015. Fotografía Ben A. Pruchnie.

La historia del hoodie se remonta hasta los años treinta, en Rochester, Nueva York. Los hermanos Abraham y William Feinbloom estaban al mando de una fabrica de suéteres que hacía ropa deportiva para varias universidades por todo Estados Unidos, una compañía que eventualmente se conocería como Champion (obviamente referenciada por Vetements). El hoodie fue diseñado inicialmente con un uso de protección: "En esos días, Champion quería proveer de una prenda que mantendría a los atletas sin frío antes y después del entrenamiento", explicó Christopher Haggerty, representante y director general de la marca en Europa. "Se conocía como la sudadera de línea de banda, pues lo usaban los atletas que estaban sentados en la linea de banda de canchas de deportes como el fútbol americano, en la banca de los substitutos".

Más de i-D: Gosha Rubchinskiy habla la verdad de la juventud

Yeezy Season 1. Fotografía Nicole Maria Winkler.

Los Feinblooms tomaron el suéter de cuello redondo y le introdujeron los puños elásticos y pretinas al diseño existente. El objetivo era crear una prenda que guardara el calor corporal, así que añadir el gorro fue el siguiente paso lógico. Esto se convirtió en el hoodie como lo conocemos hoy en día, solo que en ese entonces el gorro se podía quitar por completo por medio de un cierre. Ganó popularidad durante los cincuenta y sesenta entre los estudiantes de universidad como ropa casual, en particular porque los atletas solían darle su ropa deportiva a sus novias para que se la pusieran. Aunque primordialmente era sportswear, su alta funcionalidad dio paso a su uso en la academia militar de Estados Unidos y como prenda de trabajo de los empleados en almacenes fríos. Según Haggerty, los obreros de construcciones también adoptaron el hoodie de Champion para protegerse del clima mientras trabajaban afuera en la ciudad durante los fríos y duros inviernos neoyorquinos. 

Más de i-D: El tracksuit nunca se vio tan bien: sus mejores momentos en el cine

En los setenta, la cultura del hip hop surgió en el Bronx, uniendo la música rap, el uso de tornamesas, el graffitti y el b-boying o break dancing. En una entrevista para Rolling Stone, el pionero de los inicios del graffitti, Eric "Deal" Felisbret, recuerda que dentro del contexto de la calle "la gente que se ponía hoodies siempre era gente que admirábamos". Valorados por sus expertos pasos gimnastas y atletismo improvisado, los break dancers necesitaban ropa en la que se pudieran mover, y el hoodie se convirtió en parte del uniforme común. De la misma manera, le ofrecía a los artistas del graffitti una forma barata, accesible y práctica (y por supuesto cool) de esconder sus identidades mientras pintaban vagones de tren y estaciones de metro. De manera simultánea, la cultura skate se desarrollaba del otro lado del país. Antes de que se construyeran los primeros parques de skate, los primeros skaters tenían que entrar a propiedades de manera ilegal para encontrar buenos lugares para patinar. Como los artistas de graffitti, compartían un espíritu rebelde y el gorro se utilizó para esconder el rostro del skateboarder al entrar de manera ilegal a estacionamientos, depósitos o albercas vacías. Los skaters se acercaron hacia las florecientes escenas del punk y el hardcore, que emergieron de una ola nihilista a fines de los setenta y ochenta. Los hoodies de cada banda se volvieron integrales del estilo de la escena. Grupos como Black Flag exploraron temas de aislamiento social y pobreza, que resonó con la manera en la que los skaters rechazaban la cultura mainstream y acercó a las dos comunidades subversivas de marginados. El hoodie se entretejió con la cultura de la juventud, pero no fue sino hasta que el hip hop se volvió mainstream que entró al léxico de la moda. Champion se volvió un sinónimo del estilo hip hop, y su logo fue como una medalla de honor dentro de la escena. En un podcast para SHOWStudio, el periodista de moda Gary Barnett dice que fue en los ochenta: "Cuando el hoodie dejó de ser un artículo atlético y se convirtió en verdadero hito de la moda". Marcas como Tommy Hilfiger y Ralph Lauren reconocen a la comunidad, tomando nota del estilo urbano y reintroduciendo el hoodie como una prenda preppy de universitarios.

Vetements primavera/verano 2016. Fotografía Jason Lloyd Evans.

Los hoodies también comenzaron a tener breves apariciones en las pasarelas: la colección de otoño/invierno 1982 de Vivienne Westwood llamada Buffalo Girls tenía hoodies, y su colección de otoño/invierno 1983, Witches, estuvo inspirada por un viaje a Nueva York donde conoció a Keith Haring e hizo homenaje a su obra y a su estilo hip hop. Su entonces esposo, Malcolm McLaren, antiguo representante de The Sex Pistols, lo llevó aún más allá, sacando un sencillo de hip hop en ese momento, la pareja, junto a The Clash, que también estaban en Nueva York en ese entonces, hicieron mucho por traer la escena naciente hacia el otro lado del charco, hacia la psique británica. Pero mientras el gangster rap se convirtió en el rostro del hip hop en los noventa, con NWA, Snoop, Tupac, y el g-funk reinando sobre las ondas de radio en LA, el hoodie adoptó nuevos simbolismos: "La vestimenta de ocio y el sportswear utilizados para la vida diaria sugiere una distancia del mundo de la oficina [trajes] o la escuela [uniformes]", le dijo Angela McRobbie, profesora de comunicación del Goldsmiths College, a The Guardian: "La cultura del rap celebra la resistencia, ya que narra la experiencia de la exclusión social". El gangster rap tomaba una visión poética exagerada de la realidad y la vida en los centros de las ciudades, pero en el impulsivo y febril mundo de los medios en tabloide, el gangster rap se asoció rápidamente al crimen y la violencia, y por extensión también el hoodie, muchas veces concebido de manera amenazante y oscuro. En Gran Bretaña, la aproximación de "amor duro" de Tony Blair a las comunidades de clase trabajadora denigró la prenda, los personajes con gorro se escabullían por las páginas de los medios convencionales de ida o de regreso de cometer un crimen. Como resultado, la juventud de los centros de las ciudades fue estigmatizada y el hoodie desterrado, prohibido en las escuelas, los centros comerciales y los clubs nocturnos de los dos lados del charco. En un artículo sobre la importancia del hoodie durante los disturbios en Gran Bretaña en 2011, el periodista de The Guardian, Kevin Braddock, escribió: "Para los chicos que viven en los suburbios y los de las urbanizaciones de los centros de las ciudades, donde las amenazas y la violencia son evidentemente realidades, el hoodie es, sobre todo, una herramienta para integrarse, más que para sobresalir".

Vetements otoño/invierno 2016. Fotografía Jason Lloyd Evans.

Braddock continúa: "Por supuesto que el hoodie es una herramienta útil para evitar ser identificado por un rango de rituales relacionados con pandillas. Sin embargo, para el adolescente bajo intensa presión social por ser parte de una identidad colectiva, la aceptación implica adoptar un atuendo recetado. Para algunos quizá no haya elección más que ponerse uno y asumir sus asociaciones".

Cuando llegó el grime a principios de lo dos mil, con MCs, DJs y productores pasando de estudios caseros, estaciones de radio pirata y vinilos, muchas veces con poca anticipación, confrontaron los estereotipos con sellos como No Hats No Hoods y artistas como Dizzee Rascal y Wiley llevando con éxito su sonido a las masas, convirtiéndose en los héroes con hoodies de una generación.

Más de i-D: ¡El menswear hoy en día!

Diseñadores como Nasir Mazhar siguieron su ejemplo al incorporar la escena a su marca, trayendo al grime a través de los tracksuits de sastre cubiertos de logos a los shows de menswear en Londres. Mazhar asocia al hoodie con "vida" y comparte sus ideas con nosotros sobre su influencia en la moda: "El hoodie se ha vuelto predominante en las pasarelas porque está perdiendo su anterior connotación negativa y lo están empezando a ver bajo una nueva luz". Cuando le preguntamos si creía que el hoodie seguía siendo sinónimo a la cultura urbana o que si ya ha sido apropiado por la moda, simplemente dijo: "La moda es la cultura urbana". Este reciente renacimiento del hoodie no debe confundirse con que el high fashion se esté volviendo más "accesible" y "democrático". Le debe lo mismo a la apropiación cultural como al incremento en la movilidad social.

El mantra enigmáticamente indiferente de la moda, "Elitismo para todos", aparece en mucho del periodismo que trata sobre estas particulares colecciones. Pero es difícil de entender cómo, al pagar más de $700 dólares por un hoodie, puedes acceder a este espíritu original, iconoclasta y agresivo del hoodie. 

Hood by Air otoño/invierno 2016. Fotografía Jason Lloyd Evans.

Credits


Texto Nazanin Shahnavaz

Tagged:
Rap
Skate
Hood By Air
champion
Nasir Mazhar
Μόδα
HBA
Raf Simons
vetements
hoodie