dance, dance, dance: ballet en méxico hoy

Disciplina, comunidad y pasión. El ballet es una forma de vida que necesita de mucho enfoque físico y mental. Implica crecer y vivir de manera artística. Te presentamos a los jóvenes que representan a México cada que hacen lo que más aman, bailar.

|
29 Septiembre 2016, 3:05am

El cuerpo humano no deja de rebasar los límites de lo que creemos posible. Bastó una tarde con cinco bailarines de la Compañía Nacional de Danza para ver de cerca las características y virtudes que adquiere una persona cuando se entrega por completo a una pasión. El ballet es un arte, uno que requiere del cuerpo, es un trabajo de tiempo completo que se convierte en una forma de vida.

Una compañía de danza se maneja por categorías. Cuando entras, formas parte del cuerpo de baile, que son los integrantes que bailan en grupo y que tienen que estar pendientes por si alguien se lastima. Después, están los corifeos, que son cuerpo de baile pero ya tienen más oportunidades de hacer personajes y presentarse en grupos más pequeños. Les siguen los solistas, que hacen papeles principales, abajo de los primeros solistas y los primeros bailarines, que fungen como protagonistas. Ya que firmas contrato, cuentas con un sueldo mensual y una responsabilidad de ensayar de lunes a sábado, así como presentarte en todas las funciones, que normalmente también suceden en domingo. 

Muchos crecimos yendo a la escuela por las mañanas, comiendo chatarra y probando nuestros primeros cigarros por las tardes en el parque. Hay otras opciones de juventud, una en la que lo que te llena de emoción es hacer un brinco perfecto en un escenario. Los demás nunca entenderemos lo que se siente la adrenalina de una función o ser cargada por el chico que te gusta. Al final, los integrantes de una compañía se vuelven familia, de forma literal, pues ahí muchas veces es que conocen a sus parejas. Hablamos con Ana, Andrea, Greta, Alex y Yuval sobre dedicarte al ballet en México hoy. 

Más de i-D: Las Minervas y el Roller Derby en México

Ana Elisa, 25 años

¿Cómo empezaste en el ballet? Nací en una familia de ballet, empecé con mi mamá en Saltillo, ya que ella era maestra. Mi tía también daba clases de ballet, mi otra tía bailó aquí en la Ciudad de México. 
¿A qué edad te mudaste a la Ciudad de México? Estaba en la escuela, hasta que me preguntaron: ¿vas para carrera de ballet o carrera universitaria? Y obviamente, la respuesta fue el ballet. Tenía 16 años.
¿Siempre estuviste segura de que querías dedicarte al ballet? Siempre. Cuando a los 16 años lo decidí por completo, buscamos cuál era el mejor camino para llegar a una compañía, porque al final, eso es a lo que aspiras. Casi siempre el bailarín tiene que audicionar para todo. Te ven la estatura, si eres bueno, si vas a poder. Puede ser un poco cruel, porque tal vez eres muy bueno, pero si eres de cierta estatura o complexión, no te aceptan. Estuve dos años en el Miami City Ballet School. Un día me llamó mi mamá para decirme que habían audiciones en la Compañía Nacional de Danza y vine a la Ciudad de México, éramos 150 niñas. En esa audición le iban tocando el hombro a quienes se tenían que salir, por el nervio no me di cuenta hasta el final de que solo quedábamos doce. Las que pasamos a la siguiente ronda teníamos que tomar una semana de clase con la compañía, ya que una sesión no te dice mucho. Me regresé a Miami y a las dos semanas me habló mi mamá para decirme que me habían aceptado. Estoy en la Compañía Nacional de Danza desde los 19 años.

Más de i-D: Face the critics, rugby femenil en México

Más de i-D: Mujeres que pelean MMA

¿En qué parte de la compañía estás? Soy primera bailarina. 
¿Cuál es el papel que más te gusta? Hay muchos, es que es bien dramático. Las historias de ballet son crueles. Uno las ve bonitas pero que te conviertan en cisne, que Giselle se muera de amor y que luego sea fantasma, es trágico. Justo Giselle es un papel bello, se vuelve loca y muere de amor. Entonces ya cuando es fantasma ella salva a su amor porque las "willis" —que son las que han muerto de amor—quieren matar al enamorado.
También tienes que ser actriz. Es parte de lo complejo del ballet, porque haces cosas muy difíciles ya que eres atleta de alto rendimiento. Pero cuando llegas al escenario, tienes una responsabilidad de que le hagas sentir algo a la gente, porque esto es arte. Cuando les haces sentir algo es cuando se sorprenden. Imagínate estar cansado, dándole duro a la punta -porque duele, todo duele- pero estarlo disfrutando y hacerle sentir a la gente que te estás muriendo de amor, o que estás totalmente enamorada, o que eres la maldita del Cisne Negro, todo eso es difícil.
¿Has llorado bailando? Sí, de nervio y de todo. Cuando estás más chiquita y te empiezan a dar tus primeras oportunidades es difícil, porque si eres muy buena en el ensayo y llegas a la función y te mueres de miedo, ya valió. Para que te vuelvan a dar otra oportunidad está difícil.

¿Cómo tienen los dedos de los pies? También depende, porque a muchas niñas les meten las puntas desde muy chiquitas. Tiene que haber muy buenos maestros, ese es un punto muy grave en México, que cualquiera que sabe tantito ballet pone una academia. Se te enchueca la punta, como nos paramos casi siempre en el dedo gordo, el juanete se nos sale. También te puedes poner tape por las ampollas.
¿Has sentido que has sacrificado algo? Mucho, desde chiquita uno se va dando cuenta. Que te inviten a la fiesta y no puedas por el ballet, las salidas con los amigos. Haberme ido de mi casa tan chiquita, ahorita digo que me hubiera gustado más disfrutar de mi mamá. A los 16 años me fui a hacer mi vida sola. Eso es algo que me hubiera gustado, no digo que me arrepiento, porque gracias a eso estoy donde estoy.
¿Es fácil tener relaciones amorosas siendo bailarín de ballet? Bien feo, por ejemplo, para irme, tuve que cortar con un novio con quien según yo me iba a casar. Aquí en México no hay dónde estudiar ballet. Casi todos conocemos a nuestras parejas ahí adentro, estamos todo el día juntos.
¿Tienes novio? Sí, y es de ahí. Ya me voy a casar pronto. Él es cubano y ya llevamos 5 años. Se llama Roberto, igual lo conocen porque salió en un programa, es bailarín. Por ejemplo, Alex y Greta son novios. El novio de Andrea también es bailarín. Haces tu vida del ballet.
¿Qué papeles haces? Yo soy el Cisne Blanco, a veces el Cisne Negro, de "La Sílfide y el Escocés" era La Sílfide, he hecho a Giselle también, de Cenicienta, la de Azúcar en "El Cascanueces". Esta compañía baila mucho, cada mes y es bien padre porque últimamente ya va más gente. Sí hay que agradecerles eso.

Yubal, 25 años

¿A qué edad empezaste a bailar y por qué? A los 9 años entré a la escuela profesional, directamente a ballet. Hice exámenes y me aceptaron, pero no sabía exactamente a qué estaba entrando.
¿Y desde esa edad te gustó mucho? Me gustó. Me salí a los 13 años con la idea de que quería hacer otras cosas, ya que me costaba trabajo tener amigos. Yo ya llevaba tres años yendo diario a tomar clases de ballet, ya era un modo de vida y no me gustó despegarme de él. Al año siguiente decidí regresar. A los 14 años entré al CNA -a la Escuela Nacional de Danza Clásica.
¿Consideras que es difícil, siendo tan chiquito, tener que elegir a qué te quieres dedicar? Sí, no creo que tenga mucha conciencia uno, pero lo vas haciendo.
¿Alguna vez has sentido que has dejado a un lado ciertas cosas? Un poquito, pero no tanto en realidad. De pronto es más difícil salir con los amigos. Por ejemplo, ahorita tuvimos unas funciones en vacaciones y me tuve que organizar con los amigos porque ya teníamos unas fechas para salir de la ciudad. Tuvimos que replantear todo el viaje. Pero en realidad nada es grave, me gusta bastante lo que hago y no lo veo como sacrificio.
¿En qué parte de la compañía estás? Soy solista.

Más de i-D: El skateboarding no es solo para chicos

¿Cuál es tu paso favorito de ballet? Hay un salto que me gusta mucho que se llama Ivanovich. Me gustan los pasos que no son tan académicos, me gusta mucho la línea de ballet contemporánea. Siempre es esta onda de movernos fluidamente y me llama mucho la atención.
¿Sientes que hay muchos prejuicios o que es más difícil ser un bailarín de ballet si eres hombre? Hay bastantes prejuicios. La gente no entiende bien, no me ha tocado tanto, porque mis papás siempre me han apoyado; mi papá es músico y mi mamá es actriz. Pero por ejemplo, hoy en la comida, un señor me preguntó si no era difícil haber estudiando danza siendo hombre y aquí en México. 
¿Si te dijera que te meto a cualquier compañía que quieras, cuál sería? A mí me encantaría el Nederlands Dans Theater, esa es una compañía que es un icono para mí por como se mueven, justo trabaja mucho lo que es ballet contemporáneo. Hace un año fui a un curso de verano allá y estuvo padrísimo, son muy aterrizados en sus movimientos, no sé cómo explicarlo. Es muy moderno, es más libre y muy expresivo. También Houston es una compañía que se volvió un icono a seguir para mí cuando estuve allá, de cómo hacer las cosas. Estaba en un grupo que se llama Houston Ballet Second Company que solo son 10 hombres y entonces hacen trabajos con las escuelas, el grupo y con la compañía. Sigues siendo parte de la academia pero te dan la oportunidad de trabajar en esos tres lugares.

Andrea, 23 años

¿Desde qué edad bailas? Desde los 3 años y profesionalmente empecé a los 11. Estudié en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y la carrera dura 8 años. 
¿Y después? Hice la carrera en Monterrey y me gané una beca, me fui a Alemania a estudiar y me gradué en la escuela de John Cranko-Schule. Extrañé muchísimo a mi familia y decidí regresarme a México y bailar en mi país.
¿En qué parte de la compañía estás? Ahorita soy cuerpo de baile.
¿Qué es exactamente lo que disfrutas? Varias cosas, de chiquita nos mandaban a concursos y lo que me encanta es el entrenamiento, porque es una disciplina impresionante. Al final acabas muerta y cansada, pero creo que lo que más disfruto es la respuesta del público, si te aplauden, se siente toda la vibra de toda la gente de la compañía al estar en el escenario, los nervios.
¿Sientes que has dejado muchas cosas por ser bailarina? Sí, como empiezas la carrera de muy pequeña pues no es lo mismo que todas tus amigas van a una fiesta, al cine, o que no puedes comer tantas cosas. Son muchos detalles, pero al final siento que todo vale la pena y lo demuestras en el escenario.
¿Cómo te ves en un futuro? Que la gente sepa quién soy y que alguien diga que le gusto como bailo, que le transmití algo.

 Más de i-D: Explora la comunidad de BMX en Polonia

Alexander, 28 años

¿A qué edad empezaste a bailar y por qué? Empecé a los 16 años y fue porque hacía gimnasia antes y de chiquito como a los 10 había hecho un poco de baile. Cuando salí de la secundaria no quería entrar a una prepa común y corriente y fui al CNA.
¿Qué es lo que más te gusta del ballet? Me gusta mucho el estilo vida, no es estar en una oficina. Me gusta trabajar con mi cuerpo, puedes dar mensajes al público de alguna forma, ya sea que tu trabajes una coreografía o digas lo que el coreógrafo quiere. Me gusta trabajar con músicos, me gusta estar en el escenario.
¿Cómo describirías lo que sientes cuando estás bailando ballet? Como si no fuera yo, me convierto en un personaje o cualquier cosa abstracta.
Después de estar en el CNA, ¿entras directo a la compañía? Después del CNA, hice dos años todavía de carrera en Miami. Después estuve dos años en la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica del estado de Jalisco, como solista, y luego ya me vine para acá.

Más de i-D: 10 poetas mexicanas que te darán ganas de escribir

¿Sientes que hay muchos prejuicios sobre el ballet? Sí, ahorita ya no tanto. Ahorita ya sé cómo sobrellevar las cosas, pero antes sí me enojaba estar lidiando con preguntas tontas y prejuicios. Incluso a veces hasta a tu familia, hasta que van entendiendo que eso no va a cambiar tu sexualidad, es un oficio.
¿Cuidas mucho tu cuerpo? Sí, tienes que alimentarte muy bien, estirarte mucho, llegar temprano para estar caliente cuando empieza tu clase, porque si no, te puedes lastimar. Tienes que fortalecerte por fuera para que tus músculos estén listos para la carga de trabajo. Básicamente es eso, una buena alimentación, y el ritmo. 

Greta, 23 años

¿A qué edad empezaste a bailar? A los 8 años. Simplemente pasó, mi mamá me llevó a clases de ballet, igual que todas las mamás que llevan a sus hijas a clases, y poco a poco me fue gustando cada vez más. A los 10 años ya sabía que era eso lo que me quería dedicar.
¿Alguna vez dudaste querer ser bailarina? Solo durante la adolescencia, ya que estaba estudiando en EUA y me di cuenta de lo difícil que sería dedicarme al ballet, pero nunca lo dejé. 
¿Qué es lo que más amas de bailar? ¿Qué sientes? Esa sensación de estar en el escenario. No hay palabras para describirlo pero es como si estuvieras sola en un mundo en el que eres alguien más, porque nunca eres tú y pues tienes libertad de expresar, puedes hacer lo que sea para llegarle al público al corazón.
¿Cómo te ves en un futuro? Espero seguir bailando, después entrar a la academia. Me gustaría trabajar en proyectos para difundir el arte en nuestro país, nunca dejar la cultura de lado.

Más de i-D: Mujeres en el cine mexicano

Velada Neoclásica de Ballet
Palacio de Bellas Artes, octubre 15-16-20, 2016.

Credits


Texto Monse Castera
Fotografía Cecy Young
Estilismo Nayeli de Alba
Asistente de Estilismo Guillermo Márquez
Maquillaje y Peinado Maripili Senderos
Producción Diego Menchaca