Publicidad

pia camil lleva a frieze ny la psicología del sample sale

Conoce a la artista mexicana que se enfoca en las dinámicas sociales de las ferias de arte al regalar 800 ponchos como arte usable.

por Emily Manning
|
18 Mayo 2015, 5:25pm

Photography Marco Scozzaro. Courtesy Marco Scozzaro/Frieze

Has visto ese video en slow motion de gente perdiendo la cabeza por completo en una sample sale de Alexander Wang, ¿no? Es atemorizante, pero también muestra un lado increíblemente fascinante de la psicología del consumo. Aunque Frieze NY no tiene precisamente racks de $10 dólares por camiseta, sí tuvo su propia versión de una sample sale. Para su proyecto de instalación en Frieze, la artista con base en la Ciudad de México, Pia Camil, reinterpretó el trabajo del artista brasileño Hélio Oiticica, quien exploraba la relación entre el arte y el cuerpo en los años sesenta a través de su serie de 'pinturas habitables', Parangolé. Pia lleva este proyecto un paso más adelante: ella regaló 800 piezas de arte usable con la esperanza de iluminar las conductas del expectador y explorar las dinámicas sociales en el contexto de la feria de arte. Mientras los visitantes de Frieze NY hacían fila para tomar una de sus piezas, hablamos con Pia para descubrir lo que ha aprendido.

¿Cómo surgió este proyecto?
Cecilia [Alemani, la curadora de los Frieze Projects] fue muy específica acerca de hacer algo que fuera participativo, y en su momento, estaba viendo el trabajo del artista brasileño Hélio Oiticica. Me encontré con un ensayo que escribió describiendo Parangolé, el cual eran capas o 'pinturas usables' como él las llamaba. Él describía esta idea de como las piezas irrumpían la dinámica entre el espectador y el trabajo. He hecho trabajo que ha revisitado el trabajo de otros artistas antes, y esta vez me interesaba establecer la pieza en un contexto específico de una feria de arte. Trato de entender, o más bien de exponer, el tipo de dinámicas sociales que suceden en las ferias de arte. Al darle a la gente algo que usar, se convierten en el punto focal y nos hacen comprender mejor sus conductas en este tipo de espacios.

¿Cómo diseñaste las piezas? ¿Estabas construyendo una silueta o forma específica?
Quería trabajar con un patrón modular y sabía que quería hacer el mínimo trabajo de corte que se pudiera con la tela que tenía. Toda la tela que tenía eran remanentes o errores que salían de las fábricas locales de México, mismas que son parte del mundo de la moda. Cuando compras este tipo de textiles, vienen ya cortados o en pedazos, así que trabajamos con un cuadro en el piso y lo llenamos como pudimos con pedazos de tela, como un rompecabezas. No hubo mucho pensamiento en termino de diseño, más allá de usar el patrón de un poncho tradicional. El material mismo nos dio el diseño por como teníamos que posicionarlo en el cuadro. También tuvimos que trabajar lo más rápido posible -¡por cuatro semanas estuvimos produciendo 60 ponchos al día!

¿Cómo ha sido la reacción? ¿Qué tipo de comportamientos has observado?
Para mí, han sido muy sorprendentes las reacciones, han sido muy variadas. Creo que ha logrado darle atención a ciertas dinámicas de comportamiento. Pero también está el otro lado de la pieza el cual me sorprende -esta acumulación de expectativa y deseo por el trabajo que simplemente no esperaba. El trabajo está hecho para imitar las estrategias de consumo en el sentido de que no solo son copias de Parangolés; he hecho un remake de ellas y las marqué con una gran 'W' que significa 'wearing' [usar] y 'watching' [observar]. La manera en que está hecha la instalación es que todas las piezas están en un rack, la gente hace fila y escoge un poncho como lo harían en una tienda normal. Creo que eso establece la imitación de la dinámica existente en nuestra cultura, ¡y estos comportamientos se ponen aún más locos porque las piezas son gratuitas! No quiero decir que ha sido agresivo, pero la gente se ha puesto muy intensa al respecto. Hacen fila, esperan, se los arrebatan de las manos -es justo lo que ves en una sample sale. Pero esa es parte de la idea: que el trabajo desarrolla sus propias dinámicas y la gente hace las suyas.

Luego está la parte que más he disfrutado: la gente siendo muy apreciativa y asombrada por el hecho de que pueden obtener algo gratis en una feria de arte. Son muy dulces y se interesan por el proyecto, así que ha habido muchas reacciones. Aún más importante, creo que se ha involucrado con el público, lo cual es el punto central de este proyecto -establecer que no solo se trata acerca de observar arte, sino de realmente ver las piezas y ser formar parte de la instalación.

¿Cómo la creciente popularidad de las ferias de arte ha causado impacto en el mundo del arte en general?
A veces olvidamos que las ferias de arte son esencialmente grandes mercados donde el trabajo es mostrado de la manera más atractiva posible, pero que se quedan cortos al presentar correctamente el contexto por el que fue creado el trabajo. También están comenzado a ser una norma para el espectador; es casi más fácil para ellos ver arte en este contexto que en un museo. Inclusive la manera en que los artistas producen trabajo está comenzando ha ser guiado por la agenda del mundo del arte; mis galerías ahora me contactan antes de una feria de arte preguntando si tengo trabajo o si me gustaría producir algo para. Todo esto está informando y cambiando la manera en que los artistas producen trabajo, así como el público ve el trabajo. Yo, persistentemente, quería ver cómo el público de una feria de arte se comporta y enfocar la atención acerca de lo que trata una feria de arte, sin hacer preguntas muy ambiciosas porque no estoy tratando de solucionar nada o proponer grandes teorías sobre el mundo del arte.

¿Crees que la moda es o puede ser arte y viceversa?
Creo que hay una relación muy cercana, y son dos industrias que siempre se han alimentado una de la otra. Las ferias de arte específicamente se han convertido en algo muy público y exhibicionista, así que la gente toma la oportunidad para lucirse ellos mismos, así que el contexto se presta solo para crear un puente que los une.

Credits


Texto Emily Manning
Fotografía Marco Scozzaro. Cortesía Marco Scozzaro/Frieze