Publicidad

porqué la generación z está borrando sus redes sociales y yendo a la vida real

Únete a Lena Dunham y Jaden Smith en el nuevo éxodo hacia la experiencia fuera de Internet.

por Jane Helpern
|
12 Octubre 2015, 9:40pm

Al igual que muchos millenialsLena Dunham ya no está en Twitter. La semana pasada, la feminista normalmente imperturbable le dijo a la host de Re/code Decode, Kara Swisher, que había dejado la plataforma porque era un espacio inseguro que había creado algo "canceroso" en ella. Esencialmente, estaba harta de tratar con trolls. Dunham continuará escribiendo tuits, pero las interacciones ahora serán gestionadas por el personal. A medida que más y más celebridades le confían a sus empleados la responsabilidad de sus 140 caracteres o menos (o sus cuadradas fotos de Instagram, o sus concisos mensajes de Facebook), los jóvenes ordinarios de todos lados también están borrando sus cuentas en todas las plataformas. Y bien, después de diez sólidos años de la abrumadora socialización de nuestras vidas, ¿por qué los millennials y los nativos del internet, la Gen Z, están huyendo del espacio social?

Cabe señalar que algunas personas desarrollan dependencias enfermizas con las redes sociales, mientras que otras pueden disfrutarlas de forma recreativa, sin consecuencias. Tal vez la relación de amor-odio que muchos han formado con estas plataformas instantáneas y devoradoras no tiene que ver con la tecnología en sí, sino en cómo las están usando y abusando de ellas. A medida que nuestras vidas en las redes sociales han florecido, también lo ha hecho el potencial de acoso enfermizo, el molesto sobre-compromiso, el miedo de quedar excluidos, los ataques de celos y la amenaza de demasiado ruido exterior.

Piensa por ejemplo en la escritora Ali Segel alias Online Alison. La escritora de 29 años de edad rompió con Facebook, pero finalmente volvió corriendo. "Lo borré cuando yo estaba acosando demasiado", admite, "pero siempre termino reactivándolo". Y bien, ¿qué la mantenía enganchada? Como a muchos, le resulta una herramienta útil para la promoción profesional. "En términos de mi carrera, sentí que debía mantenerme relevante. Conocí a mi manager porque le intrigó un estado que puse en Facebook". Pero no todo es negocio, dice la sobre-compartidora de Internet: "También soy consciente de que tengo una adicción límite con el Internet. En cuanto siento una emoción, voy a Facebook, Instagram o Twitter para publicar, ya sea un estado o una imagen. Busco interactuar con extraños en lugar de sentir lo que se supone que estoy sintiendo. Es una forma maravillosa de permanecer completamente no-presente, de alimentar mi ego, de auto-sabotearme y de ser masoquista".

En Reddit, los jóvenes comparten sus experiencias sobre renunciar a las redes sociales en un foro llamado: "People who deleted their social media accounts, how did that work out for you?" Una usuaria escribe: "Es agradable no tener que navegar entre una tonelada de idioteces sobre SJW [Social Justice Warrior], artículos cazando clicks, noticias sensacionalistas, propaganda descarada de ambos lados del espectro político/religioso o intentar tener una conversación inteligente con las personas, solo para que te digan "¡Adiós, Felicia!" o te pongan un meme condescendiente de Willy Wonka en lugar de actuar como adultos y apoyar su postura".

Otro usuario, que mantiene una cuenta de Facebook como una forma de gestionar eventos, pero intenta no entablar nada más allá de eso, añade: "Definitivamente soy un chico mucho más feliz en general cuando no estoy navegando a través de las páginas de mis amigos o leyendo sus últimos mensajes en mi feed". Este usuario en particular profundiza en la cultura de los celos y la envidia generada por estos sitios web de "redes". "Lo que comenzó como una forma de mantenerse en contacto se convirtió poco a poco en un rollo magnífico de lo más destacado de las vidas aparentemente perfectas que estaban viviendo", escribe DividedBy_Zero. "La primera página estaba llena de fotografías de anillos de compromiso, bebés recién nacidos, viajes exóticos, salidas nocturnas y maratones corridos. Luego, sin pensarlo, empiezas a comparar tu vida con la de los otros; empiezas a preguntarte en qué te equivocaste, mientras todos los demás están viviendo sus sueños. Facebook acabó convirtiéndose en un pozo involuntario de desesperación y de odio hacia ti mismo, y entre más profundamente me metía, más difícil me resultaba salir".

No es una idea nueva que las redes sociales, específicamente Instagram, le permiten a las personas presentarle al mundo una versión mejorada, comisariada e idealizada de sí mismos. Una que es perpetuamente glamurosa y de minivacaciones, imposiblemente libre de desorden y de cotidianidad mundana. Incluso los momentos "honestos" son artificiales, como la mujer prácticamente impecable posando con un punto de crema nacarada para granos acompañada de un pie de foto autocrítico. El año pasado, esta mujer fingió una excursión de 5 semanas al sudeste asiático como un experimento para exponer la capacidad de las redes sociales de manipular la realidad.

Una encuesta rápida en Twitter reveló un sentimiento abrumador de fatiga con las redes sociales. Liz, una diseñadora de moda, me dijo que borró Facebook hace cuatro años, y piensa que Instagram será el siguiente en desaparecer. Jazzi, que solía bloguear, pero ahora ya no tanto, dice que no ha usado Instagram en 70 semanas y que el responderme fue su primer tuit desde 2014. A pesar de que aún mantiene todas las plataformas, excepto Facebook, no interactúa y se autodenomina una "observadora casual". Stacey, una PA de Londres, borró Facebook hace tres años, cuando "se volvió malvado y publicó mensajes privados en [su] muro público". No se arrepiente de su decisión. Y Kate, una escritora, eliminó Twitter por unos tres años, cuando se dio cuenta de que la mayoría de sus tuits eran sobre tener cruda. 

Cuando Jaden Smith borró su cuenta en mayo, causó un caos. Su repentina partida inspiró innumerables think pieces especulativas sobre un mundo sin tuits como: "How Can Mirrors Be Real If Our Eyes Aren't Real". Después habrá que responderte, Jaden. Por supuesto, está de vuelta en Twitter, manteniendo su mística siguiendo a solo 5 personas. El público tuvo otro susto cuando la angelical chica del momento, Lily-Rose Depp, aparentemente cometió "suicidio de redes sociales" y borró TODAS LAS FOTOS de ella en su Instagram. Resulta que fue una falsa alarma, y que su cuenta había sido hackeada.

Y bien, ¿por qué las personas se están saliendo de las redes sociales? Para la Generación Z (el mayor tiene 19 años de edad), una razón importante es el deseo por privacidad. De acuerdo con The New York Times, los pertenecientes a la Gen Z son más conscientes de su huella digital, y no quieren ser fotografiados en posiciones comprometedoras sin su conocimiento o permiso. No son los únicos que anhelan un poco de anonimato en la era de la sobreexposición. La diseñadora de Céline, Phoebe Philo, fue citada por decir: "Lo más chic es cuando no existes en Google. Dios, ¡me encantaría ser esa persona!"

Creo que todos lo veíamos venir. La satisfacción y emoción asociada con las redes sociales se ha desvanecido sustancialmente conforme demasiadas imágenes y voces compiten por atención, provocando lo que parecen ser miles de chicos hambrientos de atención hablando los unos sobre los otros, diciendo todo y nada al mismo tiempo. Un desmadre sin ley. Sin duda, muchos de nosotros todavía nos desplazamos por nuestros feeds en piloto automático, dando click, sin pensar, en fotos de cactus, pasando por leyendas conmovedoras sin sentir nada. Pero, en general, nos estamos retirando de las redes sociales para limpiar el desorden y despejar la cabeza, buscando conexiones significativas y auténticas, y rechazando las opiniones, de a un centavo la docena, de los demás en favor de los expertos. Basta ya de decir: "pic o no sucedió".

Like us on Facebook to keep up with all the latest fashion news and youth culture

Credits


Texto Jane Helpern
Fotografía Harry Carr

Tagged:
Instagram
Twitter
Internet
Think Pieces
generación Z