Publicidad

por la reina y gucci

El jueves por la tarde, Westminster Abbey sirvió como escenario para el show de crucero 2017 de Gucci, mientras Alessandro Michele se ganaba los corazones británicos con un tributo a su propia historia y cultura.

por Anders Christian Madsen
|
03 Junio 2016, 4:20pm

Había una ironía perfecta en el show de crucero de Gucci que conquistó los claustros de Westminster Abbey este jueves en Londres. Aquí estaba la casa italiana más italiana de todas ocupando uno de los monumentos sagrados de Inglaterra, capturando en una colección de moda, las orgullosas características de una cultura imperial, la cual históricamente siempre ha sido la que le ha hecho algo a otros. ¿Acaso Henry VIII -rey famoso por desafiar al Papa italiano todopoderoso- se retorció en su tumba por todo esto? Afortunadamente para su majestad, él está enterrado muy lejos en Windsor, pero la hija que heredó su complejo de superioridad descansa en la capilla de a lado. 

Más de i-D: El palacio de Dior

"Soy un gran fan de Elizabeth I. Ella es la primera rockstar de la moda. Antes de Cher y Madonna, ella inventó una manera de mostrarse a sí misma. Ella era la más famosa y glamourosa mujer de finales del Renacimiento", dijo Alessandro Michele después del show, muy en su elemento bajo los vitrales de un pequeño domo en Abbey. Sus dedos cargados de joyas debieron haber estado inquietos toda la semana por subir casa centímetro de esos pasillos inmaculados en su bien curada cuenta de Instagram @lallo25, pero como cualquier diva inglesa, Westminster Abbey pide que te abstengas de tomar fotografías, por favor.

Más de i-D: Louis Vuitton se apodera de Río de Janeiro

Los días en los que los británicos metían mano de la estética italiana para apropiarse de su cultura se han ido hace mucho. El show tomó marcas británicas como el gorro cazador de Sherlock Holmes y las botas de plataforma de las Spice Girls, frente a los ojos de unos locales encantados. Si Pavarotti hubiera cantado los grandes éxitos de The Beatles en el Buckingham Palace, Italia no pudo haber hecho un mejor trabajo complaciendo a los notoriamente poco impresionados británicos. Inclusive cuando elementos punk como faldas escocesas y chamarras con estoperoles tuvieron su interpretación renacentista por parte de Michele, nunca se sintieron como un cliché forzado -al menos no a como estamos acostumbrados en Inglaterra. 

¿El secreto de la diplomacia de Michele? Él dijo sin miedo que la estética inglesa no es propiedad particular de la Corona. "Es algo que me pertenece a mí también. Es por eso que decidí mostrar en Londres. Es el tipo de lugar que siempre me ha inspirado, y pienso en muchos diseñadores. Londres no es el tipo de lugar de moda que es 'el lugar de moda'. Es un lugar donde puedes ver qué sucede entre la gente y las calles. Y eso ya es moda".

Más de i-D: Chanel Crucero 2017: Hasta siempre comandante

La primera vez que visitó Londres fue a la edad de 17 años, a finales de los ochenta. "Todas las pequeñas tribus que caminan por la ciudad: punk y nuevo punk y gente grande de la Generación Beat. Pensaba que era el lugar donde quería vivir". Desde que tomó la batuta en Gucci hace menos de dos años, reclamando la gloria internacional para la mega casa, su versión de la moda italiana ha sido asombrosamente británica. De muchas maneras, esta colección crucero fue su acercamiento usual puesto de cabeza: en lugar de ver la estética italiana a través de un filtro experimental londinense, Michele hizo lo opuesto. 

"Mezclo y combino cosas que pertenecen a diferentes almas. Es algo muy inspirador. Le pertenece mucho a la moda, porque la moda es un gran experimento cómico. Y ellos", dice refiriéndose a los ingleses: "son muy buenos. Es por eso que lo amo". En un extraño giro de los acontecimientos, la escena de moda de Londres que nombramos como la más experimental de la industria, no hace mucho ha sido víctima de la gentrificación comercial, tanto así, que la interpretación de Gucci de lo británico nos deleita tanto como cuando nuestros compatriotas Meadham Kirchhoff lo hicieron años atrás. En ese sentido, Michele se aprovechó esta magia británica que no encuentras en ningún otro lado en el Planeta. 

La firma de Alessandro Michele es, en esencia, atemporal porque en sí misma, abarca un gran lapso de tiempo histórico. Y en ese sentido, es una de las modas más culturalmente adaptable que tenemos en este momento. Sweet dream are made of this, cantaba Annie Lennox con un piano que la acompañaba en la fiesta de Gucci por la noche. Uno estaría inclinado a estar de acuerdo.

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Imágenes Yannis Vlamos / Indigital.tv