la ex-alumna de ghesquière, charlotte chesnais y sus esculturas portátiles

La diseñadora de joyas, y protegida de Nicolas Ghesquière, dice que sus piezas son para todos.

por Elisabeth Fourmont
|
02 Junio 2015, 7:55pm

​Photography Adeline Mai

Cuando la mayoría de los franceses de 19 años de edad estaban disfrutando de la vida universitaria, con las vacaciones de verano de ocio que se extendían hasta septiembre, Charlotte Chesnais ya había terminado sus estudios -en el prestigioso Studio Berçot en París- y, después de un breve período como ayudante de Vicente Darré (entonces director artístico de Emanuel Ungaro), estaba trabajando tiempo completo. "Tienes que volver de las vacaciones en agosto para prepararte para la semana de la moda. Empiezas a trabajar desde las 9 am y terminas a las 2 am y haces esto durante 45 días sin parar. Es por eso que logras volverte tan cercano al equipo."

El equipo al que se refiere es el Nicolas Ghesquière en Balenciaga, donde pasó casi diez años, para finalmente hacerse cargo de las joyas, VIP, y las líneas secundarias. Y si hoy, a los 30 años, Charlotte está por lanzar una colección de joyas escultóricas que llegará a tiendas a mediados de junio, es porque sobrevivió a la partida de Ghesquière hace dos años, un tiempo que describe como un desamarre. "Comencé a trabajar para él tan joven. Y cuando pierdes a tu mentor, siempre hay un período en el que estás un poco perdida. No hay como reemplazar el estímulo durante diez años de alguien como Nicolas".

Desde entonces ha trabajado para Paco Rabanne como jefa de artículos de cuero y joyería y como freelancer para marcas sonadas como Kitsuné, Kenzo y Maiyet, pero con el tiempo sintió que tenía algo más que decir. Así llegó esta nueva línea de piezas codiciables y serpentinas hechas de plata pura, oro y bermejo. La colección se produjo de forma natural: ella ya había establecido relaciones con fábricas gracias a su trabajo para otras marcas, y, emocionalmente, la joyería siempre le atrajo más que la moda. "Es más parecida al arte."

Uno de sus principales criterios fue que las joyas se vieran como mini esculturas, tanto en el cuerpo como fuera de él. Esto quiere decir piezas como el brazalete de Edén, que serpentea a través de la palma y la muñeca, los aretes de Saturno que parecen orbitar los lóbulos de las orejas, el anillo Hurly corpulento que se enrolla alrededor de la falange, o los aretes Punk que recorren el lóbulo perforado y luego se sostienen alrededor de la hélice de la oreja. "No trabajé con piedras ni con la textura del metal. Todo es súper brillante, pulido, muy simple." Añade: "La gente dice que la línea es muy yo".

El hecho de que sea muy ella podría ser una pista de por qué la línea causó un gran revuelo durante la semana de la moda de París en marzo. No se puede negar el factor de conveniencia de una colección con una chica cool detrás. Al igual que, por ejemplo, la línea de clutches de libros de su amiga Olympia Le-Tan, sus creaciones son lo suficientemente originales para ser inmediatamente reconocibles. No es imposible imaginar sus piezas despegar como los aretes Tribal de Dior. Por cierto, ella cita el éxito de Dior con sus aretes punk dobles de perlas como un ejemplo de cómo "tal vez las joyas son el nuevo bolso".

Cuando le pido que describa su estilo propio, dice: "¡Nunca sé cómo responder a esto!" Durante nuestra entrevista está vestida con un sencillo suéter Kitsuné y jeans cortos, aunque, por supuesto, con su genética (hay algo en ella de la criatura del bosque de ojos saltones) todo le queda fantástico. 

"Para ser honesta, en Balenciaga quería siempre tener un gran aspecto porque quería que Nicolas se sintiera inspirado, o feliz, de verme vistiendo ropa del show. Pero cuando trabajas por tu cuenta y tienes que ir a las fábricas, también existe un lado práctico. Ahora no me interesa tanto la posesión. Tal vez sea porque acabo de cumplir 30 años". Admite que puede pasar horas en Internet buscando la pieza perfecta de muebles -su sala tiene dos sillas del diseñador francés Pierre Paulin- después se ríe, tal vez porque suena como la chica de 30 años que acaba de descubrir lo doméstico. (Ella y su novio están esperando un bebé para el mes de julio).

Aparte de ser un arte usable, dice que es el aspecto incluyente de su joyería lo que le llama la atención: no tiene edad y puede adaptarse a cualquier cuerpo. No podría sentirse más orgullosa después de ver a Catherine Deneuve usara un collar suyo en la revista francesa Elle. "Mi clienta más joven hasta ahora tiene 12 años, la mayor 75. Me encanta la idea".

Sobre el tema de la edad, ella se pone filosófica. Mete sus piernas por debajo de ella en el sofá, reflexiona sobre el hecho de que solo tenía 19 años cuando empezó en el negocio. "Me empujaron dentro, no sólo en el mundo de los adultos, sino en el de la moda".

En este negocio, "Il faut garder la tête froid", dice. (Es necesario mantener la cabeza fría). "Al principio, ponía atención a lo que la gente decía de mí. Me ofendía. Me interesaba mucho mi apariencia. Ya no me interesa tanto, porque ahora me importa menos. Me interesa más mi colección y mi trabajo independiente".

@charlottechesnais

Credits


Texto Elisabeth Fourmont
Fotografía Adeline Mai
Imágenes de lookbook cortesía de Charlotte Chesnais