el atractivo de los hermanos famosos

Si bien es difícil decir que los hermanos son una tendencia, dado que a) es algo que ha estado sucediendo desde el comienzo de la vida misma, y b) no es algo que puedas elegir, no obstante, parece que los hermanos de las celebridades son más...

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oct. 30 2015, 6:45pm

@kimkardashian

Cuando era una adolescente de diez años con dientes poco firmes, amaba a las gemelas Olsen. Tenía las muñecas; usaba el cuello halter (antes de The Row, por desgracia); tenía el juego de Playstation, y una biblioteca de gamas de colores con libros de Two of a Kind; y estoy bastante segura de que las aproximadamente 367 veces que vi Winning London me motivaron subliminalmente a vivir aquí 12 años después. Pero la fuente de mi obsesión era más profunda que una apreciación de frases atrevidas y faldas de mezclilla a juego. Lo que realmente me enganchó fue el unicornio impenetrable, magnético y místico que son los gemelos. Podía comprar la mayor cantidad de gafas de sol de gran tamaño y Starbucks como quisiera, pero nada podía cumplir mi fantasía de tener una hermana gemela idéntica. Aún amaba a mi hermano mayor, de todo corazón, pero no era un mejor amigo hecho a la medida con quien poder conversar telepáticamente y coordinar atuendos. 

Si nos vamos a 2015, hablar de hermanos es hablar del equipo Kardashian. Amar odiarlas, odiar amarlas; son, sin lugar a duda, la fuerza familiar más evidente en los titulares de hoy. Ahí están, combinando máscaras monocromáticas y contorneadas en la apertura de la última tienda Dash en la parte más lujosa de la ciudad; apoyando al cuñado desde un sándwich de Anna Wintour y Lorde en primera fila; o al frente del nuevo número de Cosmo como "La primera familia estadounidense", 

Pero no son las únicas hermanas que han aprovechado con éxito sus famosos lazos familiares. Las amigas de Kendall, las hermanas Hadid, están arrasando. Luego está la hermana de Lena Dunham, Grace, que hizo su debut en pasarelas en la temporada primavera/verano 2016 de Eckhaus Latta. Y, por supuesto, las dos estrellas de portada de i-D previas, Willow Smith y Elle Fanning, cada una constituye la mitad de sus dúos de poder.

Ahora, sería fácil descartar los casos de éxito de hermanos como nepotismo. En la industria del entretenimiento, el éxito se mide tanto en seguidores como en talento, y con miles de personas lanzando contenido en el ciberespacio, para lograr el "éxito", se necesita algo que te diferencie de las masas, y es mucho más fácil llegar a ser un nombre conocido si la mitad de ese nombre ya está bastante establecido.

Si bien tener un hermano famoso te puede propulsar a la luz pública, no puedes dormirte en tus laureles si quieres permanecer en la psique pública y mantener una carrera. Tienes que tener algo: ya sea un talento específico o una familia enorme, fascinante y bastante salvaje para capitalizarlo. Que Elle Fanning haya tenido una ventaja significativa para lanzar una carrera como actriz no socava el trabajo duro y el talento que ha invertido para avanzar. Y aunque algunos podrían cuestionar los méritos (o existencia) del talento de Kimmy K, ha tenido algo más que un trasero coqueto con el cual respaldar su exhibición sexual inicial. Como productor de Keeping Up With The Kardashians y autoproclamado hermano mayor de las hermanas, Ryan Seacrest señala en Cosmo: "Lo que resuena es la unidad familiar. Hay tantas cosas acerca de ellas que son glamurosas, locas, y tan diferentes de nuestras vidas, pero el sentido de familia es universal". Así, si bien nos es difícil comprender el ir hasta Versalles para nuestra boda en un carruaje jalado por caballos, probablemente podemos relacionarnos con las discusiones sobre quién recoge la mierda del perro.

Sin embargo, mientras Seacrest está reclamando sus derechos de hermano mayor, lo que es notable en la portada estrella es la ausencia del verdadero hermano de las Kardashian. De hecho, la mayoría de las potencias de hermanos actuales siguen esta tendencia de predominancia de hermanas: las Fannings, las Knowles, las Hadids, las Haims, las Dunhams, las Delevingnes. Nuestro enfoque sobre estas hermanas no es del todo sorprendente, dado el deseo actual de una representación más diversa de las relaciones entre mujeres más allá de la tradicional dramatización de Mean Girls. Es un sentimiento de hermandad similar a los #squadgoals infinitamente Instagrammeables de Taylor.

Similar, pero no igual, el ethos de Taylor: "We're-all-friends-here-guys-no-drama-no-none-at-all!" es maravilloso, es agradable ver el festejo de amistades femeninas positivas. Pero no parece 100 por ciento auténtico. Es difícil creer en el sentimiento de Taylor de que todas son amigas de todas y todo está bien porque #squadgoals. Toda relación (ya sea platónica, romántica, familiar, ambigua) tiene altibajos. Eso es lo que vuelve a los hermanos únicos: Tienen la capacidad para abarcar tanto la unidad acorazada que la campaña de Taylor intenta evocar, como el drama, la histeria y la mezquindad inevitable en todas las relaciones. Públicamente. Podemos ver a Solange y a Jay Z peleando en un elevador, y todavía confiar en que Bey y su hermanita arreglarán las cosas. Las Kardashians pueden ser criticadas por falsedad en unos cuantos frentes, pero a pesar de su supuesta falta de autenticidad no hacen ningún intento de pasar por alto el caos que acompaña a su unidad de alto octanaje. El amor incondicional de dichos bonos de sangre exuda una autenticidad y longevidad que sus predecesores (y sucesores) de reality TV lucharon por replicar.

Me gusta pensar que las palabras de Seacrest son más creíbles que su bronceado, que nuestra fascinación con los hermanos de las celebridades son un reflejo de nuestra conexión incondicional y afecto con nuestros propios hermanos.

Credits


Texto Georgie Wright
Fotografía vía @kimkardashian