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vetements otoño/invierno 2017: el poder de la identidad y la diversidad

Para su colección otoño/invierno 2017 de esta semana, Vetements mostró su colección más politizada hasta la fecha.

por Anders Christian Madsen
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25 Enero 2017, 6:20pm

¿Quién era ella, la abuelita, cuya foto apareció en la identificación de admisión de un invitado al desfile de Vetements el martes en París? ¿Quién era la trabajadora social y la secretaria y el punk y la mujer policía, cuyas fotos de pasaporte adornaban otras invitaciones? Dios sabrá cómo es que los hermanos Gvasalia se apoderaron de esas imágenes -todas personas reales, como en: sin modelos/actores -y fue un juego de adivinanzas que demostró su punto. La pasarela de Vetements instalada dentro del interior más bien desolado del Centro George Pompidou fue simplemente otro día normal en la calle: la chica parisina con su gabardina y su elegante pantalón pasando junto al pensionado de chaleco utilitario y pantalones de pana, el corredor de bolsa con su chamarra de motociclista y traje a la medida, un tracksuit alejado del estereotipo británico del 'chav' y su gorra de béisbol. 

"Cuando empecé a estudiar la universidad, mi materia favorita era sociología, así que creo que esta temporada tuvo un poco de esa fascinación por los uniformes sociales y cómo se visten la gente", explicó Demna Gvasalia tras bambalinas. "Es algo con lo que siempre he trabajado en cierta forma, pero decidimos enfatizarlo y estudiar cada look viéndolo como un personaje. De hecho, les pusimos nombres a ellos y a sus historias, las cuales creamos durante la temporada".

Demna, su hermano el ejecutivo de negocios Guram, y su equipo de diseñadores y chicos cool en general estuvieron haciendo los castings para el desfile hasta las primeras horas de la noche anterior, coaccionando a sus amigos y padres para que desfilaran por su sagrada pasarela de culto. "Debido al casting, tuvimos cuerpos con formas muy diferentes, y fue interesante trabajar con ellas: gente más baja, gente más alta. 

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Tuvimos que adaptar mucha ropa, así que esta colección fue muy de Alta Costura. Desde mis días en la universidad no había tenido este tipo de experiencia", reflexionó Demna. Vetements comenzó a participar en el calendario de la Alta Costura a partir de la temporada pasada, un movimiento que le permite a él dividir mejor su tiempo entre la marca y Balenciaga, donde también es Director Creativo, pero también significó un cambio continuo en el sistema de la moda y el calendario estacional. Vetements no es Alta Costura -aunque una novia haya cerrado su desfile de esta semana- pero su streetwear y su creciente enfoque en la sastrería son tan elevados que están infinitamente cerca de serlo. Más que cualquier otro concepto en la moda, la Alta Costura se trata de diversidad e identidad -un look verdaderamente sartorial de Chanel o Dior únicamente puede ser vendido a un solo cliente, y será adaptado totalmente a sus deseos por el couturier y el première.

Ese no es el caso en Vetements, pero eso no hizo que su posicionamiento en el calendario de la moda sea menos brillante para el concepto de esta colección. "Realmente estaba convirtiendo esos arquetipos en Vetements y lo que hacemos conceptualmente. Algunas veces parece realmente normal, pero siempre hay trucos. En eso consistió el ejercicio. Siempre trabajo con la apropiación, por lo que esta temporada fue una especie de epílogo de lo que hemos hecho en los últimos años, en una sola colección", explicó Demna. "La identidad es algo que está muy presente en la realidad y el entorno, y todo lo que sucede -bueno o malo- en la sociedad nos afecta, y de alguna manera adquiere una dirección a través del trabajo que hacemos, en este caso en la moda. Nos damos el lujo de dirigirlo a través de la ropa. La moda sigue siendo poderosa". Junto con la colección Balenciaga la semana pasada, la cual convirtió los gráficos de la campaña de Bernie Sanders en un nuevo logotipo para la casa, la colección Vetements marcó la primera incursión de Demna en la moda politizada -un gran paso para un diseñador que insistió en que sus colecciones no habían sido diseñadas con intenciones políticas específicas, pero que permanecían abiertas a la interpretación.

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El martes, no se podía negar el mensaje: "Uno de los looks representaba a un indigente, que llevaba un suéter tejido con un jacquard de la bandera europea", señaló Demna. Dijo que el personaje de soldado, que desfiló con un traje de camuflaje: "en realidad no quiere usar uniforme -ya se lo está quitando". Un punk llevaba una chamarra de cuero con las palabras 'Queers Still Here' regadas por toda la espalda, y a la señora burguesa que abrió el desfile usando un abrigo de visón, no parecía importarle. Fue una imagen de las calles urbanas de las ciudades liberales como Londres y Nueva York -y, quizás, cada vez más París-, donde una vasta diversidad de personas viven en perfecta armonía relativa. Fue una manera de hacerle la señal del dedo medio a la actitud provincial de los movimientos populistas que actualmente dominaban la escena política y un apropiado llamado de atención en medio de el escapista desvío del calendario de la Alta Costura de los sucesos monumentales que saturan el mundo exterior en este momento. El poner los reflectores sobre la identidad, con esas invaluables invitaciones y su pasarela, fue la forma en que los hermanos Gvasalia pusieron el énfasis en las vidas que hay detrás de las estadísticas.

Credits


Texto Anders Christian Madsen