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barragán y la cultura pop de los 90

Sobre cómo el diseñador mexicano basado en Nueva York pasó de jugar con su comida a hacerle atuendos a FKA twigs.

por Salvatore Maicki
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31 Octubre 2016, 7:00pm

Victor Barragán está en su momento. Su presentación primavera/verano 2017, una gloriosa conjunción del periodo paleolítico y lo plástico, fue uno de los shows más memorables de New York Fashion Week —una participación que se hace aún más impresionante cuando consideras que Barragán nunca había estado en la ciudad hasta hace poco mas de año y medio.

Mientras estudiaba diseño arquitectónico en su natal Ciudad de México, Barragán fundó su propia marca, YtinifninfinitY. Cosechó una audiencia digital impresionante al aislar las facetas de la iconografía de la cultura pop de finales de los noventa y moldeándolas en una relevancia fresca —un forraje estético para la era de Tumblr— sin ningún rastro de banalidad que a menudo se ven en esas referencias nostálgicas antes del Y2K. Su Instagram, poblado por bodegones de productos alimenticios perforados, incluso llamaron la atención de FKA twigs, para quien después diseñó joyería floral personalizada.

Ahora basado en Nueva York, Barragán está cambiando su marca a su propio nombre y aspira por el domino global. Su primera colección podría haber incluido los motivos que apuntalaron YtinifninfinitY —hay una camiseta con la palabra "LESBIAN" con la tipografía de Friends, por ejemplo— pero también ha madurado notablemente desde los días que usaba Big Cartel, enfocándose en las transparencias, volantes color piel y cota de malla. Nos sentamos con el diseñador de 24 años para discutir todo sobre su campaña más reciente y los riesgos de revisitar las sitcoms de los noventa en 2016.

¿Cómo evolucionó Barragán a una marca desde tus esfuerzos anteriores?
Estaba estudiando arquitectura en la Ciudad de México; estudiar moda en México es difícil y costoso, por lo que no podía pagar la escuela para hacerlo. Empecé una marca en 2010, YtinfninfinitY, vendiendo camisetas, impermeables, cosas como esas. Era totalmente diferente. Empecé a tener más ventas y trabajo real, por lo que dejé la universidad para construir la marca. El nombre de la marca era muy complicado, así que cuando me mudé a Nueva York, lo simplificamos a Barragán— para compradores, para todos. En algunos aspectos, con esta colección, estamos empezando una nueva marca. Siempre decía, 'Hay que intentar algo diferente'. Somos más reservados sobre lo que vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer ahora.

¿Cómo ha impactado a tu diseño la mudanza a Nueva York?
Cuando me mudé aquí, era la primera vez que iba a Nueva York. Pensé, 'veamos si me gusta o no'. El primer año fue muy duro. Era la primera vez que vivía en un clima tan frío. Así que, no había entendido muchos factores de la moda en ciertos aspectos —en México, siempre es cálido, por lo que no tenemos temporadas para las prendas. Esta es una ciudad donde la economía está mucho mejor que en México y la gente invierte en ropa y arte. Tuve que adaptar la marca a la ciudad, y eso fue parte de la transición de Barragán.

¿Cómo se formó el concepto de la colección de esta temporada? Estoy particularmente intrigado por las piedras que los modelos rodaron en la presentación.
Mi amigo y yo estábamos inspirados por la historia de Sísifo, quien estaba condenado a empujar una roca hacia arriba de una montaña, sólo para dejarla caer de nuevo. Tratamos de adaptar la pasarela en una pieza de performance con la intención de mostrar las prendas en un modo diferente, para que las personas pudieran verlas por detrás y por los lados. Usamos el mismo material de la piedra para hacer bolsos y aretes. Creamos un ambiente donde todo era de piedra. Eso fue inspiración para la colección, junto con el énfasis de mantener casi todas las piezas transparentes con la cota de malla. Transmitimos el show, como lo hemos hecho por los últimos tres shows, a través de Instagram.

Más de i-D: La roca que no deja de rodar, Barragán primavera/verano 2017

Hablando de Instagram, tu cuenta es verdaderamente interesante porque trabajas mucho con fotografía de comida —¿cómo se te ocurrió?
Cuando me mudé aquí, vivía en Queens y estaba algo aislado de muchas cosas. Toda la comida es muy barata ahí, por lo que estaba probando cosas nuevas que nunca antes había comido. Por ejemplo, nunca había tenido acceso a un mercado asiático. Al mismo tiempo, no tenía dinero para ciertos materiales, por lo que empecé a trabajar con la comida que iba a comer. Usé comida como materiales de arte. Al principio, no tenía idea sobre lo que estaba haciendo —estaba tratando de mostrar la comida como la piel y el cuerpo, mezclando mi propia cultura mexicana con las diferentes culturas que estaba experimentando. Empecé con piercings, y después traté de incorporar más humor con cristales de Swarovski y cosas como esas. A las personas les gusta ese estilo de bodegón, y recibí muchas peticiones por parte de revistas. Todo eso sucedió de una forma muy orgánica. La idea es dar a conocer toda la ferretería de plata que uso para los aretes y cosas como esas. Incorporo la comida para que la joyería se pueda ver diferente.

Muchas de tus piezas actualizan elementos de la historia cultural del pop —la camiseta que dice "Lesbian" escrita con la fuente de Friends, por ejemplo. ¿Que partes de la cultura pop te interesaban mientras crecías?
En México, consumimos mucha de la cultura estadounidense de un modo distinto. Siempre veríamos programas de TV estadounidenses en casa, y mis hermanos más grandes me enseñaban otras películas y shows. Eso me afectó mucho como niño. Supongo que ese es el por qué siempre tengo referencias de los noventa en mi cabeza. He visto Friends toda mi vida. Hace poco estaba viendo una de las primeras temporadas con mi amigo, y notamos una tendencia de hacer chistes sobre gays y lesbianas. Alguien dijo "lesbiana" y hubo risas falsas. En el momento, pensamos que era gracioso, pero ahora es diferente. Fue una crítica al show de la que nos dimos cuenta mucho después.

Si ves shows como Sex and The City, no sientes que es tan viejo porque algunos de los temas aún son tabú. Cuando éramos jóvenes, toda esa revolución sexual de los noventa se sintió locamente abierta. Siento que estamos regresando a eso, en algunos aspectos. No sé por qué, tal vez porque era el nuevo milenio y nuevas ideas. Tal vez no en Nueva York, que es como una burbuja. Pero estamos jugando con estos temas. Consumimos TV e Internet de una manera distinta. Trabajamos con todos los temas que nos gustan porque así es como consumimos la cultura pop.

¿A dónde te gustaría llevar a Barragán como marca?
Es difícil, cada vez que tratas de vender una marca, tienes estos arcos: al principio piensas que eres muy cool, y después te tienes que vender a ti mismo de cierta manera. Necesitas adaptar tus influencias a un mercado más grande. ¡No quiero que eso pase! Sentiría que mi esencia se pierde. El negocio siempre es tan clasista, por lo que trato de mantener ciertas cosas accesibles, y siempre mostrar las prendas de un modo interpretativo. Las prendas son sólo prendas, el valor está en cómo las presentamos.

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Credits


Texto Salvatore Maicki
Fotografía June Canedo
Estilismo Tess Herbert
Modelos Alexandra Myshalov y Richie Shazam

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