comme des garçons se pone kawaii para primavera/verano 2018

Repleto de dulces visuales, el show de CDG te llena de increíbles flores, frutas y rostros.

por Susie Lau; fotografías de Mitchell Sams; traducido por Laura Castro
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oct. 2 2017, 8:23pm

Había algo incongruente en el inicio del último desfile de Comme des Garçons de Rei Kawakubo. ¿El look de apertura? Un saco y una explosiva falda de proporciones victorianas en exuberante terciopelo estampado, adornados con arreglos florales del maestro holandés Abraham Mignon. ¿La música? El soundtrack fue Two Weeks de FKA Twigs. ¿El lugar? Este majestuoso salón con visos dorados dentro del armazón brutalista que es la Embajada de Rusia en París. Entonces la música dio inicio. Y también el arte.


La temporada se ha visto aderezada con colaboraciones artísticas, pero la apropiación de Kawakubo de nueve artistas parecía reflejar la atmósfera de atención cambiante de hoy. Desde la elegancia contemplativa de la naturaleza floral de Mignon y las sutiles pinceladas de tinta del monje japonés del siglo XVI Sessun Shukei, saltamos a los paisajes pixelados tipo Sims de E-Boy y el arte de la cultura skater de Stefan Marx. Las caras caricaturescas de Serge Vollin te miran como si fueran emojis coloridos. Incluso el retrato de frutas y verduras del siglo XVI de Guiseppe Arcimboldo tiene una cualidad kitsch. Kawakubo nos estaba provocando visualmente con su "graffiti multidimensional", la frase críptica de esta temporada. "Es como si el graffiti de la pared hubiera cobrado vida", añadió Adrian Joffe entre bastidores.


La fusión de la moda y el graffiti, un acto prolífico de rebelión de Kawakubo, por supuesto ha sido consagrado por la exposición Comme des Garçons: Art of the In-Between en el Metropolitan Museum de Nueva York. Si la exposición del Met le permitió a Kawakubo analizar su trabajo a través de temas fundamentales, entonces esta colección fue un respiro vertiginoso de ese proceso extenuante de curación. Es como si Kawakubo hubiera entrado en la mente de los muchos jóvenes amantes de la moda que acudieron a la exposición, y hubiera extraído la emoción de ver a Comme por primera vez en una colección que fue instantáneamente exquisita. ¡Entra en esta tienda de dulces de Comme des Garçons!


Ahora que Kawakubo evalúa la consolidación de Comme Des Garçons en la cultura popular después del Met, también vemos que los conceptos populares del kawaii y la obsesiva cultura otaku entran en juego. Son nociones que definen nuestra percepción del estilo japonés, pero Kawakubo agrega matices de profundidad a esas palabras tan usadas, para una muy obsesionada base de fanáticos que sin duda ha adquirido a través de la exposición. Las baratijas de Takeshita Dori en Harajuku formaban parte del esculpido e impactante pelo ondulado de Julien d'Ys, como un homenaje a la ya desaparecida revista Fruits. Las chicas soñadoras de ojos brillantes de Makoto Takahashi te miraban fijamente desde unas largas togas, exudando optimismo y afecto. Esos artistas antes mencionados se mezclaron y agruparon en una fusión amorfa, a veces con alas de ángel, como una mascota de Akihabara que se abalanza para salvar al mundo del mercantilismo banal. Lo colores de la inocencia adolescente —rojo, carne y blanco— se conjuntaron en un collage como los restos del ajuar de una chica. ¿Y qué calzaban? Unas botas Nike que pondrán a los hypebaes a babear.


Pero a pesar de lo celebratoria y exuberante que fue la ropa, la elección de Kawakubo por concluir con una procesión final, musicalizada con el Adagio for Strings de Andre Previn fue inevitablemente reveladora. ¿Qué sucede cuando emerges de la habitación de una adolescente con una existencia femenina y muy kawaii? El yo y el otro. El orden y el caos. La vida y la pérdida. Todas esas son las grandes y significativas ideas articuladas en el Met, de las que no puedes escapar. Incluso con la presencia de la parafernalia de Hello Kitty, las flores pintadas y una chica salida de un manga suplicándote con sus grandes ojos azules.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.