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      belleza natural Claudia Flores Zurita 8 junio 2016

      peinado: sobre por qué he decidido volver a mi estilo natural

      "Entender por qué debo de dejar de pintarme y usar productos nocivos para el cabello no fue fácil, como no es fácil dejar atrás un vicio. Pero todo parte de un proceso de aceptación." El estilo natural no es sinónimo de no arreglarse, pero sí de buscar lo más adecuado. i-D te presenta esta think piece sobre cómo la editora de Bardot aceptó regresar a su forma más natural.

      peinado: sobre por qué he decidido volver a mi estilo natural peinado: sobre por qué he decidido volver a mi estilo natural peinado: sobre por qué he decidido volver a mi estilo natural

      "¿Cuántos años te quedan de buen cabello?", me pregunta mi amiga D, mientras celebro mi cumpleaños. TRAZ. Es una pregunta ruda que me empuja a hacer una reflexión sobre el futuro que señala uno de mis mayores temores, la calvicie. Al día siguiente, consulto con mi amiga B la posibilidad de dejar el güerismo, su sentencia confirma lo que D : "Yo creo que es momento de dejarlo ir" DOBLE TRAZ. Ellas me lo dicen con amor y por eso las escucho. Dejar ir el güerismo, volver a mi estilo natural…

      Mi cabellera no se caracteriza por su densidad, a mi abuela le restan 30 pelos en el cráneo y cada vez que la veo pienso en la combinación de la herencia y con todo lo que involucra el proceso de decoloración y el uso de productos nocivos como el spray. No se trata de una calvicie inminente, pero es hacer conciencia sobre un factor real y contundente que es que el cuero cabelludo, recibe aproximadamente cada tres meses un Hiroshimazo. El proceso de decolorado es prácticamente echarle una bomba atómica al pelo. Quien haya pasado por este proceso, ha sentido el penetrante dolor y escozor en el cráneo (momento donde practico mi capacidad de concentración y autocontrol), cuando termina la tortura, un dolor de cabeza me recuerda que solo soy una wannabe de rubia más; y al final, viene la mórbida fascinación de las costras que van brotando. No quiero ser rebelde con la genética y aunque siempre está la posibilidad de usar una peluca, ésta será SIEMPRE mi última opción. Es más fácil volver al origen y llevar la fiesta en paz.

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      Como todas mis relaciones, ésta, la del cabello platinado, duró tres años. 36 meses de esclavizante dedicación de tiempo, dinero y esfuerzo. De vivir el ready-to-wear del peinado natural que con un buen corte y los productos correctos, son suficientes para estar lista en minutos; con el cabello decolorado tardo una hora con la mano en la cintura. Esa hora involucra un shampoo especial para cabello reseco o químicamente procesado, tratamientos, aceites, ceras, las herramientas (secadora, plancha, tenaza, cepillos) y los costos de salón por retoque, que nos llevan al segundo punto: dinero. Finalmente el esfuerzo de toda mi paciencia para dejarla presentable y para soportar la frustración de ir viendo cómo el largo que ya había logrado tener, poco a poco tuvo que ir retrocediendo en pos de una estética general aceptable. Mi relación con el decolorado ha sido on & off durante mi vida, y cuando llega el momento en que te cansas y te quieres liberar solo quieres regresar a lo natural.

      Como con las relaciones emocionales, ésta con el cabello, se convirtió en una relación tóxica. Es inevitable. Así como uno se puede enganchar con discusiones y comportamientos que solo lastiman; a la cabellera la exponemos a situaciones y a productos que también la dañan, y lo sabemos y lo seguimos haciendo… Entonces, así como cuando terminas con una persona cuando te das cuenta que ésta está poniendo más cosas dañinas en la relación que cosas positivas, con el cabello pasa igual.

      "Ni mucho que queme al santo, ni poco que no lo alumbre", diría mi abuela. Pelo 100% natural, sin aplicarle nada de nada, para mi, es como tener una pareja aburrida. Se necesita ese ingrediente que le mete onda, pero sin agarrarse de las greñas. La meta es tener la mejor cabellera evitando el maltrato. Químicamente procesadas o no, casi todas sufren porque a veces no sabemos qué ofrecerle, por las candentes temperaturas a la que la exponemos y por los procesos que la hacemos pasar, muchos influenciados por las tendencias de moda. Por ejemplo, nuestras madres estaban acostumbradas a usar del suntuoso mousse para dar mayor volumen y para nuestras abuelas las intensas rociadas de spray para controlar el libre movimiento y crear ese Big Hair era el pan nuestro de cada día. Incluso a mí, en mi infancia, me tocó usar un spray azul asqueroso que fijaba y dejaba el peor residuo. Actualmente no solo la tendencia en cuidado personal es estar lo más cerca de lo natural, estamos más informados sobre el efecto que en nuestro cuerpo tiene todo lo que usamos. Tampoco podemos hacer caso omiso a la contaminación del medio ambiente como otro más de los factores que diariamente afectan nuestras cabelleras y por eso hay que saber elegir bien qué usamos. Retomar el estilo natural no quiere decir que hay que renunciar a todos los productos. Significa, más bien, saber elegir cuáles son los que son los adecuados para darle a éste lo necesario para estar sano, que por consecuencia lo hace más fuerte,más lustroso, más manejable y por lo tanto será más fácil de peinar. Por ejemplo, una crema de peinar, puede ser suficiente para definir rizos, evitar el desesperante frizz, hidratar y proteger puntas y en general acomodar el peinado; es el elemento que después de un buen corte de pelo, el shampoo y del acondicionador, se convierte en inseparable.

      Entonces me emociona la idea de reducir factores en mi rutina diaria para volver a salir de la regadera y dejarlo secar sin estrés de que se transforme en esas mechas de mecate desamarrado. Me emocionó la idea de que la secadora y la plancha serán opcionales para domar mis greñas y que las ondas de mi pelo natural volverán. Me estremecí imaginándome en la playa o meterme a nadar sin temor a los pelos de loca y de viajar ligero sin que tus productos de pelo ocupen 1/3 de la maleta. Me extasió la posibilidad de que mi dinero se irá a los productos básicos (shampoo, acondicionador, crema para peinar) y el sobrante lo podré gastar en otras cosas.

      "No pain, no gain" y "Blondes have more fun", dicen los gringos. Y sí me he divertido más de rubia, porque el rubio sí te da un poder especial. Me volví adicta al personaje. Pero…¿Soy tan necia para seguir llevando al extremo a mi cuero cabelludo solo por verme bien? ¿Me aferro por miedo a dejar de ser un punto de atención? ¿Me aterra volver a lo "común"? Obvio sí.

      El color de mi cabello siempre me ha dado una pereza tremenda (sorry, mom), sin embargo, la vida me ha dado lecciones de escuchar más allá de mis creencias. Abrí con mucho trabajo mi mente y escuché a D y a B (y a otros amigos más), escuché a mi mamá y a mi papá, hurgué las fotos en donde salgo con un peinado largo y natural… y lo que vi, sorprendentemente, me gustó. Porque esa soy yo, así la Madre Naturaleza me diseñó. Ahora fantaseo con ser práctica, de alejarme de tanta toxicidad y de hacer las pases con mi estilo natural. No será fácil y menos rápido. Pero sobretodo, lo que más paz me da aceptar quién soy, es que estoy segura que ahora me divertiré -aún- más.

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      Credits

      Texto Claudia Flores Zurita @bardotmx
      Fotografías de Juliette Cassidy

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      Temas:belleza, belleza natural, look natural, sedal, belleza alternativa, think pieces, cabello teñido, cabello natural, méxico, mexico

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