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terry jones habla sobre sus portadas favoritas cuando era director de arte de vogue

Previo a la inauguración de 'Vogue 100: A Century of Style' en la National Portrait Gallery, el fundador de i-D, Terry Jones, recuerda sus días en la edición británica de Vogue. Años antes de que las primeras fotocopias de i-D fueran engrapadas a mano...

por Terry Jones
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10 Febrero 2016, 12:40am

Photography David Bailey

La primera -de muchas- portadas que rompieron la norma.
El momento previo al punk y posterior a la década de los sesenta fue un gran tiempo para dirigir artísticamente Vogue, después de Barney Wan, quien me seleccionó para el puesto en 1972. Su estilo era inmaculado y sofisticado y me costó trabajo esa conformidad al principio, me llevó un año poder cambiar las cosas. Fue la portada de enero de 1974 por David Bailey la que rompió las reglas. Anjelica Huston y Manolo Blahnik fueron los modelos, estilizados por Grace Coddington en un viaje a Córcega y el sur de Francia

En algún momento durante el proceso de selección de opciones de portadas, David Bailey, Grace y yo logramos convencer a Beatrix Miller de esta imagen de cuerpo completo con un paisaje de Anjelica y Manolo, de ser la mejor, más emocionante y más valiente opción para la portada. Cuando el Director de Publicidad afianzó una venta no planeada de publicidad para turismo al sur de Francia, rompimos el estándar de encuadre de cara completa. Antes de que Alex Lieberman, Director Creativo de Vogue en Nueva York pudiera detener la imprenta o pedirnos que cambiáramos la imagen, el número se vendió. Así que 1974 se volvió un número divertido para las portadas.

Fotografía Eric Boman

La portada accidental
Bianca Jagger estuvo en la portada de marzo fotografiada por Eric Boman. Eric fue un gran ilustrador completamente desinformado de los aspectos técnicos de las cámaras, pero tan buen amigo de Bianca, que hizo una historia de moda con ella en París. Yo estaba proyectando posibles opciones en el proyector de 35mm de la oficina de Beatrix. Una era una fotografía de Bianca en el balcón de la ópera de París, viéndose muy bien, pero muy pequeña en la foto. Yo supe que la única manera de usarla era hacer una transparencia de 10x8 recortada al área de portada, lo que provocaba que el color y contraste del grano incrementara. El jefe de producción de impresión se quejó, pero sigue siendo una de mis portadas favoritas junto con la de gelatina verde de febrero de 1977.

Fotografía Willie Christie

Fotografiada por Willie Christie, la imagen fue originalmente un editorial interno que Grace y yo convencimos a Beatrix de que la usara. Tuvimos la aprobación de Bernie Lazer, el Director Administrativo de la Vogue británica, que tuvo que defender la decisión cuando Daniel Salem, el Director Europeo de la compañía demandó que pararan las prensas.

Fotografía Helmut Newton

La increíble portada de Grace
Grace Coddington siempre produjo las mejores portadas, particularmente con Norman Parkinson, como la primera portada de Jerry Hall con un teléfono azul metido en su gorra de natación y de nuevo Jerry en Rusia usando un casco de trabajadores de la construcción. Grace fue la única editora de moda con la que Helmut Newton trabajaría en la Vogue británica. Su última portada fue la de Marisa Berenson en octubre de 1973.

Fotografía Norman Parkinson

Él solo proporcionó tres opciones como diapositivas de 35mm, las cuales permanecerían encerradas en un archivero con seguro. Estábamos a punto del cierre y todo fue revisado por Beatrix para dejarlo listo, pero la diapositiva no estaba en el archivero. Todo un día estuvimos en pánico hasta que mi asistente Jill volteó el basurero del sótano de Condé Nast y encontró las diapositivas originales de 35mm.

Fotografía del archivo de Terry Jones

La portada instantánea
Oliviero Toscani y yo tuvimos una muy buena relación de trabajo. Aprendí mucho de él, él siempre quería atrapar la energía del momento en vez de lograr perfección estática. Para el primero de marzo de 1975 (Vogue en ese entonces producía 16 números al año) yo quería llevar al límite la calidad de imagen de la nueva cámara Polaroid SX-70.

David Bailey había realizado previamente dos editoriales en ella que demostraron que la imprenta podría reproducir a partir de impresiones Polaroid. Aún si no estaban de acuerdo con el resultado final, era lo que a mí me gustaba. Sabía que el rojo podía verse saturado y el tono de piel deslavado. Conseguimos la imagen para la portada después de 12 tomas con la Polaroid SX-70.

Fotografía David Bailey

La portada de Down Under
David Bailey fue el fotógrafo más creativo durante mi estancia en Vogue -era como un hermano mayor malvado y podíamos intentar toda clase de ideas juntos. Bailey con sus encantos logro que Beatrix aceptara algunas de mis portadas favoritas, como la de Marie Helvin en Brasil. Era muy caro enviar a todo el equipo a Brasil, así que Bailey viajó con un escritor y regresó a hacer la moda en Londres. Usando un proyector recortó imágenes para hacer collages e hizo montajes crudos, antes de que existiera siquiera la computadora. 

Fotografía David Bailey

En ese tiempo David Bailey solo quería fotografiar a su esposa Marie. La portada al revés fue una broma obvia del número del viaje a Australia y Marie con el payaso para el número de navidad de diciembre de 1975 hecho en una película con el grano muy reventado.

La portada del principio del fin
La portada con la que me di por vencido fue la del Jubileo de Diamante de la Reina en octubre de 1976. Quería transformar la portada en una ventana, así que pedí que se realizara un grabado del logo de Vogue en cristal para que este se fotografiara. Pasaron dos semanas para que Watermans, unos cortadores de cristal especializados en Irlanda realizaran el grabado de las letras en una placa de 8mm de grosor de cristal. Tardo otra semana el fotógrafo de Vogue, James Mortimer, en conseguir la fotografía adecuada, para que el vidrio atrapara el espectro y pudieras ver un poco de reflejo golpeando el cristal cortado, como un arcoíris que atrapa las letras. Era 1976 y era antes de las Macs y de que se inventara el Photoshop, teníamos que hacerlo real. Era una idea simbólica.

Desafortunadamente un director de Condé Nast en Europa tenía otras ideas y quería que repitiéramos una portada que había sido muy exitosa para Vogue París. En el folclor de las revistas, si tienes una portada roja consigues mejores ventas. Tuvimos que re fotografiar el vidrio, esta vez sobre un fondo rojo, pero la sutileza de la idea se perdió y ese espectro se eliminó al usar un color de fondo. Ese fue el día que decidí cambiar de aires, aunque me tomaría otro año irme definitivamente. Solo pude usar la historia original en un libro que hice en 1998 llamado Catching this Moment. Aún tengo el grabado original en vidrio como recuerdo.

Fotografía Fouli Elia

La portada #freethenipple que nunca fue
Una de las últimas portadas que hice antes de dejar Vogue fue una sesión de belleza por Barry Lategan con una deslumbrante capucha que escondía los ojos de la chica. Convencimos al Jefe de distribución de que la portada sería exitosa -el crédito de maquillaje se lo llevó Revlon quien pagó por la sesión para que pudiéramos correr la imagen. Fue accidentalmente la primera vez que los convencí de usar solo una palabra en la portada, porque estaban convencidos de que mucho texto vendía más ejemplares.

Fotografía Barry Lategan

Dior, quien había reservado más páginas de publicidad durante el año quiso que el siguiente número fuera igual de fuerte -con su propio crédito de maquillaje. Fouli Elia, el fotógrafo, tuvo la tarea de retratar un vestido rosa fucsia y cuando bajé al estudio los dos estuvimos de acuerdo en que el resultado se vería aburrido. Traté por un tiempo de convencer a la administración de que permitieran un pezón en la portada, así que le pregunté a la modelo si tenía inconveniente en hacer una foto estilo paparazzi, que la capturara cambiándose de ropa en el probador. El resultado la mostraba agarrándose al vestido, no vistiéndolo -exponiendo el pezón. La famosa sonrisa brillante de la modelo se vio eclipsada por el destello en su ojo. Preparé una presentación para la portada con un impreso. Era un viernes en la tarde y la Editora, Bea Miller y yo convencimos al jefe de distribución de que sería un buen paso para superar la portada de labios y capucha y cuando me fui a casa asumí que había sido enviada a la imprenta. Cuando llegué el lunes, algo estaba pasando. Mi departamento de arte parecía una morgue. Nadie decía nada. Pero rápidamente me di cuenta de que la portada estaba siendo repetida, ¡y yo tenía prohibido hablarle a Fouli en el estudio! Fue una salida muy simplona de Vogue pero viéndolo en retrospectiva pienso en todas las brillantes oportunidades que tuve durante esos cinco años. Trabajar con gente de tan alto calibre fue una educación increíble.

The post Vogue covers
Después de Vogue llegó la oportunidad de hacer algo nuevo. Un ex Director Editorial de L'uomo Vogue, Flavio Lucini, lanzó Donna. Trataba de ver a la moda desde una perspectiva diferente. Ideé los gráficos de manera que me permitiera diseñar desde Londres. La fotografía no era brillante así que reventaba las letras sobre ellas, era un poco atrevido para los anunciantes. Los gráficos eran fuertes pero después de solo dos números ya se estaban diluyendo.

Me habían prometido la oportunidad de producir una revista sobre street-style, pero Flavio me dijo que nadie estaba interesado y que esperaríamos seis meses y luego veíamos. Luego el empezó una revista de moda masculina y yo me cansé de esperar. Comencé a tratar de encontrar un publicista en Italia para mi idea. Fui con un chico llamado Jolly que tenía una compañía llamada Better Badges y era el principal impresor de fanzines de Londres. Le dije que quería hacer un fanzine de moda y me dijo: "OK, el trato es que yo lo imprimo y tú me compras a mí las copias. Haremos 2,000 para empezar y las distribuiremos en tiendas de discos".

Las portadas siempre fueron una colaboración, con la mejor dejando una nueva imagen memorable, marcando el día, mes o año. Acepté el reto y supe que algunas serían ganadoras y otras serían promedio. Al final, me tomó un año irme, pero de no haber sido así, i-D jamás hubiera pasado.

'Vogue 100: A Century of Style' estará del 11 de febrero al 22 de mayo en la National Portrait Gallery.

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