instagram: ¿realmente tiene la culpa de nuestras inseguridades?

Esta semana, la estrella australiana de las redes sociales, Essena O'Neill, re-tituló todos los mensajes en su cuenta de Instagram para destacar lo que realmente estaba sucediendo en las imágenes. Pero, ¿acaso Instagram realmente nos causa baja...

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nov. 5 2015, 5:40pm

La semana pasada, publiqué mi primera selfie en la historia. Cumplió con todos los requisitos de libro de texto para hacer selfies. Estaba en un baño de hotel, estaba usando mi más reciente compra (una colaboración de edición limitada) y, por supuesto, me tomó numerosos intentos para que saliera bien. Recibió la mayor tracción que ninguno de mis posts en Instagram ha recibido hasta ahora y tengo que admitir que me dio un poco de emoción. Entonces, ¿qué se sentirá ser famoso en Instagram, acumulando miles, incluso cientos de miles, de likes por cada toma cuidadosamente comisionada?¿Qué se necesita para que tu marca personal alcance la perfección?

Essena O'Neill era una de esas personas. Sus mensajes en Instagram recibían regularmente miles y miles de corazones, apaciguando a su medio millón de seguidores con tomas regulares de belleza y bikini, pero esta semana la joven de 19 años de edad dijo con honestidad que su fama en las redes sociales la estaba sofocando, mientras se esforzaba por retratar la vida, el cuerpo y la imagen perfecta a través de su presencia en línea. Delatándose como un fraude, una especie de crisis existencial para la generación de Internet, confesó que su obsesión por la perfección y el compararse constantemente con sus Insta-compañeros le dejó un vacío de esa felicidad personal cada vez más difícil de alcanzar. Pero, ¿quién tiene la culpa aquí? ¿Será Instagram nada más un producto vacuo de superficialidad? ¿O es simplemente el catalizador para nuestra arma cargada de inseguridades?

Essena se unió a Instagram a la tierna edad de 12. Eso es más joven de lo que yo era cuando me uní a MySpace, y a pesar de mi propia batalla con la confianza en mí misma, tuve la suerte de que la fundación de la red se basaba en la cultura emo y los flecos horizontales y no en jóvenes de 17 años de edad con cirugías plásticas. Tu pre-adolescencia es un tiempo de precariedad en la que estás tratando desesperadamente de establecer y entender tu relación contigo mismo y los demás, y las interacciones sociales son un canal importante para lograr esto. No obstante, en línea, las cosas pueden llegar a intensificarse. Comisariamos cuidadosamente lo que queremos que se vea, porque cada post deja una huella digital abierta a la interpretación y al escrutinio; nuestras cuentas de redes sociales ahora son los escaparates de nuestras vidas, lo que nuestras "marcas personales" le presentan al mundo. El Self-Esteem Project de Dove calcula que una de cada cuatro chicas ha borrado una foto en Instagram si no recibe los suficientes me gusta y las chicas con confianza baja con su cuerpo son tres veces más propensas a decir que las redes sociales las hacen sentir peor sobre sí mismas. ¿Qué bien puede hacernos esta medida de auto-revisión? Las redes sociales aumentan cada vez más nuestra propia percepción de nosotros mismos, como una extensión digital de nuestro ego.

Essena tenía casi medio millón de seguidores en Instagram cuando decidió ser honesta sobre lo que realmente pasaba al crear cada selfie cuidadosamente escenificada. Re-tituló sus imágenes para resaltar la realidad perjudicial debajo de la apariencia glamourosa del estrellato en las redes sociales. En uno de los muchos videos confesionales que lanzó, Essena reveló que estaba "viviendo en un sistema basado en la aprobación social, la condición social y las expectativas sociales". Pero, ¿no es esa cualquier experiencia de preparatoria? ¿Algo habitual al crecer? Y también algo que la mayoría de nosotros supera y deja atrás. Una parte esencial del proceso de crecimiento por lo general implica estar a merced de tus amigos, anhelando su aceptación social. Todos nos hemos comprado jeans malos, nos pusimos un piercing, y cambiamos nuestros estilos de cabello debido a la presión social, eso es una parte normal de descubrir quién eres.

Lo que no es normal es tener una vida que gira en torno a situaciones inventadas que has subido en línea para buscar la aprobación de cientos de miles de extraños. A O'Neill le llevó años de vivir esta vida antes de reconocer y rechazar su superficialidad. Instagram es bidimensional en su representación de nuestras vidas, pero, ¿cómo podría ser otra cosa? Si buscas experiencias tridimensionales, sal a vivir tu vida en nuestro mundo tridimensional.

La inferencia constante de que cualquier cosa tecnológica es el futuro se convierte en una profecía autocumplida. Si dices que es el futuro suficientes veces, la gente empieza a creerlo, y se convierte en el futuro. Las vidas se mueven en línea, se viven en línea, y el Internet fermenta y crea y define la estética de la cultura juvenil, e Instagram es su lugar predilecto. Puedes juntarte con los chicos importantes, pero eso no es garantía de que puedas hacerlo en el mundo real. Pero mientras que para algunos hay algo que decir sobre la adoración fugaz de cientos de miles de seguidores, están simultáneamente aquellos que están siendo despojados de su confianza y autoestima. Tal vez, como en la preparatoria, esto no dure para siempre, pero hasta entonces tenemos que mantenernos (y no a nuestras estadísticas sociales) bajo control.