el mundo de interiorismo y textiles de raf simons

El diseñador habla con Amuse, la publicación hermana de i-D, sobre sus nuevos textiles Kvadrat, del contraste del color y de cómo el arte es como beber Coca-Cola Zero.

|
27 Marzo 2017, 5:55pm

Esta entrevista fue primero publicada por Amuse.

En una tarde muy ventosa en la ciudad de Nueva York, Raf Simons lleva uno de los codiciados suéteres super size de su colección de ropa masculina inspirada en Twin Peaks. El suéter color chocolate está raído y salpicado de parches tipo boy scout. Simons ha tenido estos suéteres jumbo en constante rotación desde su debut en enero de 2016, pero la elección de guardarropa de hoy es un poco más adecuada.

Estamos en el que por largo tiempo ha sido el hogar de la Academia Nacional de Diseño -un palacio para las Bellas Artes en la Quinta Avenida-, donde Simons ha decidido revelar su cuarta colección con Kvadrat (el fabricante de textiles más estimado de Europa) en una instalación con mobiliario especial. Ha hecho uso de la floritura ligeramente lynchiana y neoclásica de la mansión para presentar la colección en un contexto inesperado.

Fotografía Bryan Ferry.

"Esta es la primera vez que trabajo con Kvadrat en algo donde sabía muy específicamente el entorno en el que quería presentarlo", dice Simons sobre la instalación. Ria, su nuevo textil, reviste sofás, otomanas, sillas y cortinas de mediados de siglo en una variedad de tonos contrastantes. Incluso fue utilizado para reelaborar la icónica silla Sacco, la silla tipo puff original.

"Simplemente me pareció incorrecto ir a una espacio tan impecable y mirar demasiado las piezas como si fueran una especie de objetos de diseño en sí mismos. Me gusta la idea de tomar una posición más curatorial con respecto a cómo propusimos el uso de la tela. No sólo en términos de la sugerencia de cómo podía usarse en la pieza, sino de cómo la pieza podía ser parte de un entorno determinado, y de lo que las piezas juntas podían crear".

Simons ha estado trabajando con Kvadrat desde sus días al timón de Jil Sander, atraído inicialmente por los vibrantes colores de los materiales de la empresa danesa. "Estaba muy emocionado cuando nos vio como un recurso para crear algo inusual", dice Anders Byriel, CEO de Kvadrat. Los primeros textiles colaborativos de Simons fueron revelados en la pasarela, en la colección masculina de 2014 que produjo con el artista Sterling Ruby.

Posteriormente, los diseños revestidos con los textiles de Kvadrat estuvieron presentes en las colecciones ready-to-wear y de Alta Costura del diseñador para Dior, así como en su marca epónima. "En cierto modo, hemos sido una recurso único para Raf", explica Byriel, reconociendo las diferencias de ritmo y proceso que hay entre la moda y la producción textil de muebles. "Muchos de nuestras productos están construidos para durar, mínimo unos 10, 15 o 20 años. Hay más rendimiento y más materialidad ".

Raf Simons y Anders Byriel, fotografía por Anton Corbijn

Ria es la máxima expresión de ambos mundos. Creada entretejiendo dos tonos de un hilo rico en texturas a través de un color base contrastante, el textil evoca la manera en que los pintores puntillistas se relacionaban con la luz y la sombra. Pero en lugar de aspirar a la micro precisión de Georges Seurat y Paul Signac, Simons consigue una sensibilidad más romántica y libre. Y a pesar de inspirarse en el final del siglo XIX, Ria ejemplifica el tipo de contemporaneidad que tanto Kvadrat como Simons logran tan bien -un impresionismo fresco que deseamos tocar y sentir.

Hoy en día, el trabajo de cualquier diseñador muy a menudo se basa en su estética (debido regularmente a que la ropa o las telas son vistas a cierta distancia, ya sea en los desfiles, las páginas de revistas, o en línea), por lo que hablamos con Simons acerca de la vida en el mundo material.

Con frecuencia te inspiras en el arte o la música. ¿Cómo transformas estas ideas en materiales tangibles?
Con mucha regularidad, también me inspiro en la naturaleza. Busco mucho el color en ella. De hecho, no sólo en la naturaleza; también en las calles. "Al aire libre", digamos. Nunca iría en búsqueda de color viendo imágenes en línea, porque tiene que ser algo real. Incorporo todo lo que me encuentro que me parece interesante. A veces es algo muy pequeño -la envoltura de un caramelo o algo así- porque me fascina lo lejos que se puede ir únicamente con el uso del color y la yuxtaposición del mismo.

Tuve un período en la moda en que estaba tan harto de que todo, durante varios años, estuviera tan definido por el uso de un color neutral que realmente intenté, en cierta forma, contrarrestarlo mediante el uso de lo opuesto como reacción. Más tarde, esto se convirtió más en una cuestión de yuxtaposición. Alguien como Ellsworth Kelly siempre fue una inspiración para mí en términos de la yuxtaposición del color.

Para esta colección [con Kvadrat], obviamente estuve viendo muchas pinturas puntillistas, pero realmente no quería seguir sus tan conocidos pasos. Son muy figurativas. Incluso si son suaves, muy a menudo representan algo. Un paisaje, literalmente, o árboles, gente, lo que sea. Yo no quería hacer eso. Me gusta la idea de que [el textil] se sintiera orgánico, pero no figurativo. Eso me dio una gran cantidad de posibilidades con los colores. A veces el contraste es fuerte, a veces es muy suave. Algunos de los textiles parecen ser iguales si los ves juntos, pero no lo son. Así que puedes crear tu propio tipo de paisaje, si quieres.

Cuéntame sobre este entorno. Los pisos, la iluminación y las telas rojas de la otra habitación me recuerdan un poco a Twin Peaks.
Ah sí, La habitación roja, tal como viste. Esta sala [en la que estamos] también se supone que fuera un poco tipo 2001: Space Odyssey -una extraña yuxtaposición de la escultura. Quería hacer diferentes sugerencias en cuanto a cómo se vería el textil en una gran superficie, en un espacio impecable y amplio; cómo se vería sobre algo completamente diferente; cómo se puede lograr que ciertos artículos, que son muy conocidos en nuestro mundo del diseño, de alguna manera se desestabilicen. Tal vez elegí la palabra equivocada. Salgan de su zona de confort. La silla Sacco, por ejemplo. Todos las conocemos en cuero [sintético] y algún color primario, pero se convierten en algo completamente diferente en este tipo de tejido. Me gusta la idea de crear una extraña yuxtaposición entre color y forma, o entre color y color, material y forma, pieza y entorno.

Fotografía Bryan Ferry

No quería hacer una sugerencia ordinaria, pero tampoco quería que se convirtiera en algo tipo galería artística. Sólo estaba tratando de encontrar algo nuevo. Como esta habitación. Este intenso tablero en blanco y negro que crea una contradicción muy extraña con las piezas de Kvadrat. Las paredes sucias, los bordes de mármol, la escultura figurativa, las lámparas de papel de Noguchi. Las presentaciones anteriores a veces fueron muy rígidas. No quería hacer algo que pareciera técnico.

¿Te descubres echando mano de tu conocimiento previo en diseño industrial cuando trabajas en este tipo de colaboraciones?
Creo que lo único -pero eso lo dejo en manos de Kvadrat- es que los aspectos técnicos son bastante complicados. Cada textil toma entre uno y tres años de desarrollo. En la moda a veces desarrollamos como cincuenta telas en un mes para el desfile que venga. Pero no lo hacemos con la misma responsabilidad. Todo lo que sale del nivel en que se encuentra Kvadrat, que es el más alto, se supone que debe durar, y no sólo desde un punto de vista estético. Lo que Hermès es en la moda, Kvadrat lo es para mí en cuanto a la tapicería y el negocio de los muebles. Y tienen una actitud muy bella. Son productores de tela, pero trabajan con artistas y arquitectos -desde los desconocidos hasta los muy conocidos, jóvenes y viejos. Ya tenemos algunos años trabajando juntos y se siente muy natural.

Así que en ese sentido, no es que yo simplemente pueda hacer lo que sea que me interese hacer, porque si no pasa las pruebas de calidad, simplemente recibiré una negativa, lo cual también es genial. Me gusta que Kvadrat es muy técnico, pero los materiales no se ven técnicos. Siempre tienen un aspecto auténtico y una sensación auténtica. Lo peor para mí en el diseño de interiores es cuando las fibras y las telas se sienten técnicas y muy poco naturales. Eso no me gusta en absoluto.

Fotografía Bryan Ferry

¿Con qué materiales te desagrada trabajar?
Siempre tengo miedo de que alguien me pregunte: "¿Qué es lo que no te gusta?", porque todo es una evolución, así que algo podría volver a gustarme si siento que es correcto. Pero, por ejemplo, no me agrada cuando las cosas se vuelven muy plásticas. Y sin embargo, en esa época -casi podríamos llamarle la época plástica- durante los años sesenta y setenta, los diseñadores hicieron propuestas muy importantes con respecto a los entornos habitables. Joe Colombo con Visiona, todo esta especie de mundo donde había mucha experimentación con el plástico.

Es sólo una cuestión personal que no me guste sentarme en algo que tiene plástico, pero creo que la propuesta fue interesante porque estaba más conectada con el ambiente. Estaba más centrada en la idea de cómo vivimos nuestras vidas. En los años sesenta, estábamos soñando con el futuro y la era espacial, la posibilidad de viajar a la luna, las invenciones. Y de eso salió todo ese tipo de muebles de la era espacial. Primero, románticos, y después muy libres.

Cada vez más, me parece que el mundo del diseño se orienta más a los objetos -siempre se trata sobre el diseño de una pieza, de un objeto. No es una crítica, pero lo que extraño un poco son las propuestas de las personas realmente responsables de que todos esos diseños se adapten más a la realidad de nuestras vidas -de qué se tratan, o de qué podrían tratarse. Porque podría ser cualquier cosa. Podría ser la realidad, o un sueño futuro. Ahora, creo, lo hacen los decoradores. Y yo sólo me sigo preguntando cómo una persona -un diseñador, un diseñador de muebles- podría llevarlo más lejos. Visiona y Joe Colombo son para mí el más grande ejemplo. Creo que fue increíble cómo se imaginó, para él y para la gente para la que diseñaba, una nueva vida. Nuevas formas de vivir, nuevas posibilidades.

¿Hay algún material de tu infancia que recuerdes que te haya parecido cautivador?
No realmente, siendo honesto acerca del ambiente en el que crecí. Mi infancia, hasta los dieciséis años, estuvo muy llena de naturaleza, naturaleza, naturaleza. Animales, granjas, calles pequeñas. Pero estaba viviendo en un ambiente que no conocía nada de lo que usamos para definir la cultura. Galerías, boutiques, cines, teatros -no sabía qué era todo eso. Hasta que Jan Hoet, el curador belga, curó una exhibición llamada Chambres d'Amis, y eso fue un clic -un momento completamente diferente para mí [en 1986, Hoets organizó una exposición de arte, pero no en un museo, más bien montó las obras de arte en cincuenta y nueve casas particulares en la ciudad belga de Gante. Entonces, todas las casas fueron abiertas para los invitados que habían pagado por una entrada de $6. [Cuando Raf tenía dieciséis años, vio Chambres d'Amis anunciada en la televisión y viajó en tren para verla].

La gente siempre pregunta: "¿Por qué coleccionas? ¿Por qué es importante para ti y tu entorno?". Tal vez ése fue el detonante, porque mi primera conexión con el arte fue inmediatamente en un contexto doméstico. Sólo después descubrí que el arte por lo regular era presentado en los museos, y todavía, creo que la mejor circunstancia en que lo he visto fue como él lo hizo. Sería como Bruce Nauman está con esa familia, otros artistas con esa otra familia. Aún es extremadamente fascinante para mí.

John Waters habla de sus obras de arte -Mike Kellys, Cy Twomblys- como si fueran sus compañeros de cuarto y sobre cómo es realmente vivir con piezas de arte.
Es muy inspirador para mí conectarme con los procesos de pensamiento de otras personas. Y no siempre se trata de esa obra en específico. Si tengo a Sterling a mi alrededor, es porque realmente me interesa su pensamiento y se siente bien tenerlo a mi alrededor. Lo mismo para las obras de otros artistas con quienes vivo. A veces los conozco y a veces no. A veces son de mi generación y otras no. No he leído el libro de John Waters, pero es como tú dices: interesante porque todos son diferentes tipos de personajes de alguna manera.

A veces me da miedo hablar de ello porque la gente puede pensar también que eres pretencioso cuando siempre tienes una conexión con el arte y no estás en el mundo del arte. Pero no puedo explicarlo. Es algo a lo que estoy conectado desde que tenía dieciséis años. Es como respirar, o beber Coca-Cola Zero. Es algo cotidiano, un automatismo. Si tengo un momento, busco en los sitios de arte para saber acerca de exhibiciones y reseñas porque cada vez tengo menos posibilidades de asistir a ellas. Por supuesto, asistir es la mejor experiencia.

Fotografía Anton Corbijn

¿Te molesta que alguien pudiera estar muy influido por tu trabajo pero nunca tener la oportunidad de tocarlo?
Bueno, ¡ahora con la ropa interior Calvin podría ser posible! Para ser muy sincero, la atracción y la razón por la que vine a Calvin es porque tiene lo más exclusivo y lo menos, y todo lo que está en el medio, así que puedes llegar a todo el mundo; lo que en la Alta Costura no siempre es fácil. Es algo que no era posible en Dior, por ejemplo. Es posible en Calvin Klein.

Recuerdo que cuando era joven -no de dieciséis años, más como de diecinueve o veinte- estaba obsesionado con Helmut Lang. No podía pagarlo, pero sentía una conexión. Ese era mi mundo. En términos de moda, era mi mundo. Y en algún momento, tal vez pude comprarme una camisa, pero yo era por completo un chico Helmut Lang. Se trata más acerca de cómo te conectas con ello en tu mente, eso creo. Por supuesto que deseas tener alguna conexión tangible, pero con algunas marcas no es posible. Ni siquiera podrías comprar el cordón de un tenis, es demasiado caro.

Hablé con Willy [Vanderperre] antes de su reciente exposición en Red Hook Labs, y tenía una motivación similar. Hizo estampas, pins y parches en ediciones limitadas para que siguieran siendo objetos de arte, pero accesibles para los jóvenes.

[Willy y yo] somos muy cercanos, así que siempre se trata de tener una conexión con la juventud de una forma u otra. Como la silla Sacco, el elemento adolescente definitivo. En los días en que estudiaba diseño industrial, deseaba mucho una silla Sacco, pero no podía pagarla. Así que simplemente copié el patrón e hice una. Es agradable, ¿sabes?, eso de hacerlo tú mismo. Soy igual con mi marca. Si puedo inspirar a los chicos, eso me hace muy feliz. Si eso significa que cuando diseño un abrigo negro, ellos irán a buscar uno a una tienda vintage y lo modificaran para que sea como el mío, ¡me encanta! Eso me resulta interesante.

kvadratrafsimons.com

Credits


Texto Emily Manning
Fotografía Anton Corbijn