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películas lésbicas en los oscar: nominadas pero (casi) nunca ganadoras

‘Carol’: 6 nominaciones. ‘Notes on a Scandal’ y ‘The Kids Are All Right’: 4 cada una. ‘The Color Purple’: 11. Premios en total: 0.

por Emily Manning
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02 Marzo 2016, 6:45pm

Cuando la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció a los nominados al Oscar para 2016 a mediados de enero, la mayoría guardó lo que les quedaba de rabia por la inclinación hacia puros actores blancos para recriminar el desprecio a Carol. El pionero del nuevo cine queer, Todd Haynes estuvo notoriamente ausente de los seleccionados para Mejor Director —donde habría sido el único nominado abiertamente gay— y la cinta fracasó en obtener la nominación a Mejor Película que tantas veces había logrado. A pesar de haber sido omitida para las grandes categorías, la película logró alcanzar 6 nominaciones en total. Dentro del canon del cine queer mainstream, la manera tan humana en la que Carol representa a personajes queer es, tristemente, una anomalía. Pero el talentoso equipo salió de la ceremonia el domingo de la misma manera en que los actores y productores de muchas otras cintas de temática lesbiana lo han hecho: con muchas nominaciones, pero con las manos vacías.  

A pesar de que la Academia no revela a sus miembros, un reportaje extenso en LA Times publicado en 2012 hizo una muestra de más de 5,000 miembros votantes. El periódico reveló que, en ese momento, la Academia estaba integrada por un 94% de blancos, 77% hombres, y 86% arriba de 50 años. Con estadísticas demográficas como esas no se nos podría acusar en concluir que el cuerpo votante de la Academia podría no comprender los méritos del cine lésbico, mientras que están ignorando descaradamente a los actores y cineastas de color. Y hasta cierto punto, estarías en lo cierto. Como Ian McKellen destacó, ningún actor abiertamente gay ha recibido un Oscar mientras han estado orgullosamente fuera del clóset (Jodie Foster tiene dos, pero los ganó 20 años antes de que medio saliera del clóset en los Globos de Oro en 2013). Ninguna película con temática LGBT ha pescado el premio de mejor película —sólo pregúntale a los realizadores de Brokeback Mountain, la cinta era favorita para ganar en 2005 antes de ser derrotada inesperadamente por Crash. Quizás fue más notorio cuando Blue Is the Warmest Color no recibió ningún reconocimiento después de las históricas tres palmas de oro en Cannes. Pero en la actualidad, las películas con enfoque lésbico sí son nominadas al Oscar, y de manera frecuente. Simplemente nunca ganan. 

Carol tuvo más que un puñado de nominaciones este año: un par para las actrices Cate Blanchett y Rooney Mara, al igual que para Mejor Diseño de Vestuario, Score Original, Cinematografía, y para el emotivo guión de Phyllis Nagy. The Kids Are All Right y Notes on a Scandal ambas fueron nominadas a cuatro categorías cada una en 2010 y 2006, respectivamente. El lesbianismo —tanto reprimido como abierto— une las tramas en The Hours, una película de 2002 que alcanzó nueve nominaciones para el Oscar. De estas 23 nominaciones acumuladas, sólo hubo una premiación.  

No me mal interpreten, Carol sí representa un inmenso y muy necesario progreso. Así como Nico Lang escribió para The AV Club "Para ganar un Oscar interpretando a un gay, todos saben que tienes que morir. En la historia de los premios de la Academia sólo dos actores han obtenido premios por interpretar personajes LGBT que llegan vivos al final de la película." (Es verdad: una de las imágenes más persistentes de The Hours es la de la interpretación de Woolf que hace Kidman llenando sus bolsillos de piedras y caminando lentamente hacia adentro del río.) "Desde Kiss Of The Spider Woman hasta Boys Don't Cry, la Academia ha tenido una relación fetichista con la miseria y la lucha queer. A los premios Oscar les gusta más ver personajes queer destrozados y rogando por la humanidad que enteramente humanos y dignos de nuestro respeto, ¡que se les permita vivir! Hasta la posibilidad de un personaje queer con un futuro esperanzador es en sí mismo innovador, cuando se trata de cine mainstream. Pero que las películas con enfoque lésbico reciban numerosas nominaciones al Oscar sin obtener ninguno no es nada nuevo —ha estado sucediendo por décadas.      

A pesar de que Steven Spielberg admitió haber suavizado la relación entre Shug Avery y Celie en su adaptación fílmica de The Color Purple de Alice Walker en 1985 para adquirir una clasificación PG-13 ("Básicamente tomé algo que era extremadamente erótico y muy intencional y lo reduje a un simple beso. Me criticaron mucho por eso", dijo a Entertainment Weekly), lo queer interseccional aún le da forma al núcleo emotivo de la cinta. Recibió 11 nominaciones a los premios de la Academia y sólo falló en una. Muchos fans del cine queer conocen The Children's Hour, una adaptación fílmica de la obra teatral de Lillian Hellman titulada These Three, que estaba inspirada en una historia real de dos maestras de escuela cuyas carreras y vidas se enredaron cuando un estudiante las acusó de ser amantes (en 1809, por cierto). La cinta de 1961 —que protagoniza Audrey Hepburn y Shirley Maclaine— estuvo nominada a cinco premios de la Academia. ¡Cinco! ¡En 1961! Un año en el cual la gente queer aún era tratada con terapia de electroshocks. Pero al igual que las películas lésbicas que han roto esquemas que le siguieron, falló en obtener alguna de las cinco categorías.  

Pero, ¿por qué importan los triunfos? Hay razones prácticas, por supuesto. Tener un Oscar puede ayudar a empujar proyectos —que muchas veces solo salen en un limitado número de ciudades liberales— hacia mercados más remotos que probablemente no alcanzarían de otra manera. Los premios ayudan a que estas cintas independientes generen mayores ganancias en el cine. (A pesar de tener el poder de las estrellas Blanchett y Mara, Carol se realizó con un presupuesto imposiblemente pequeño de tan solo 12 millones.) Tomando esto en cuenta, los elogios de la crítica y el éxito comercial les demostraron a los ejecutivos que se deberían hacer más películas con temática LGBT, y se les debería proporcionar mayores recursos. Pero la realidad es, no sabemos realmente qué tan profundamente podría impactar en el cine una temporada marcada por un Oscar lésbico, porque cada vez, estas películas han fallado en llegar hasta el final (y no solo estoy hablando de las nominaciones).

Como todos los proyectos antes mencionados, películas con una relación gay como su centro generalmente son adaptaciones de obras literarias. Así que frecuentemente en ese proceso —como sucedió con The Color Purple de Spielberg y Fried Green Tomatoes, también nominada pero sin premio en 1991— las relaciones románticas complejas en la página han sido reducidas a miradas furtivas y fuertes implicaciones sáficas en pantalla. Nominamos a estos proyectos y a las actuaciones —proclamamos a las mujeres heterosexuales que hacen estos papeles condenados como "valientes"— pero nos seguimos quedando cortos. ¿Hay un techo de vidrio en el cine o más bien un clóset de vidrio?  

Carol no ganó un solo Oscar o Globo de Oro, pero probablemente sea la película más victoriosa del año. Nagy luchó contra 15 años de obstáculos —principalmente financieros— intentando darle vida al cuento de su amiga Patricia Highsmith de manera auténtica y sin sensacionalismos en cuanto a tabúes sexuales. "A lo largo de su desarrollo, un tipo totalmente diferente de películas lésbicas obtuvo financiamiento", la guionista le dijo a LA Times. "Ya estaban muy programadas o predeterminadas, y ésta no era así. De hecho insiste no ser así para poder plantear su punto. Solía hablar de eso con diferentes inversionistas, y podía notar que se quedaban perplejos." Lo único más reivindicador que los 10 minutos de ovaciones del público en la premiere de Cannes que obtuvo Carol, es el hecho de que recaudó casi 36 millones —el triple de su presupuesto. Sin Oscar, sí, pero puede que no solo sea que la historia se repite. Pude ser que el creciente interrogatorio acerca de la diversidad y la representación en los Premios Oscar ayude a ampliar el rango de películas que ganan premios. Puede que sea el primer escalón en una nueva trayectoria ascendente para el cine queer mainstream. 

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Credits


Texto Emily Manning
Imagen vía The Weinstein Company