un nuevo balenciaga

En la Semana de la Moda de París, el debut triunfal de Demna Gvasalia para Balenciaga entusiasmó a una industria de la moda ansiosa por un cambio, mientras que Céline y Givenchy completaron un domingo de potente acción.

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mar. 7 2016, 7:30pm

Como las monjas al Papa en la Basílica en Noche Buena, los invitados se peleaban entre bambalinas para alcanzar a Demna Gvasalia después de su fantástico show debut para Balenciaga. Y uno no podía más que dar un paso atrás y respirar los aires del cambio. Antes del show, todas esas personas se aglomeraron alrededor de Alessandro Michele de Gucci —otro de la nueva generación de diseñadores del Grupo Kering— mientras se acercaba a la primera fila. Hasta el 2015, ambos eran civiles en la industria de la moda. Hace menos de año y medio, sus palabras se han convertido en oro: analizadas, registradas y valoradas por una industria que busca lo nuevo sobre todas las cosas.

Balenciaga otoño/invierno 2016

Considerando eso, nuestra pasión por las antiguas casas de diseño es paradójica —mucho más de lo que es para los diseñadores, quienes las habitan e interpretan. Antes de que lo consagráramos para ser venerado tras bastidores, Gvasalia ya tenía una gran carrera en la moda y conoce bien la historia de la industria, (ha diseñado para Walter van Beirendonck, para Maison Margiela cuando aún era Martin, y para Louis Vuitton bajo Marc Jacobs y Nicolas Ghesquière). Como Michele, Gvasalia se mueve libremente por los anales de la moda porque el entendimiento de la historia de la ropa y el porqué la usamos está en el mero centro de su mente sociológica. Si su primera colección para Balenciaga parecía espontánea, tanto es sus elementos originarios como extranjeros al legado de la casa, ésta es la razón: para las nuevas superestrellas de la moda, todo se trata de libertad.  

Balenciaga otoño/invierno 2016

Tras bambalinas, alguien le preguntó a Gvasalia por qué no salía a hacer su reverencia. "Soy una persona muy compleja y lo que dice 'hola' es el trabajo que nosotros hacemos", sonrió. "Creo que ese es el elemento importante de la moda". Para Gvasalia —quién en este momento está desafiando el ciclo de la industria entera con su otra marca, Vetements— se trata de romper con las tradiciones del sistema. Hacer una reverencia acoge el estatus de superestrella que él no necesariamente quiere y que no promociona la libertad que todos queremos en la moda ahora, mientras que hablar con periodistas detrás del escenario simplemente es parte del trabajo. Cuando tienes la seguridad que tiene Gvasalia, es todo lo que realmente necesitas. "Ayer por la noche, cuando terminamos el line-up, ahí estaba, y estoy muy contento con ello. Eso es exactamente con lo que quería comenzar: el nuevo capítulo", dijo. Su primera salida: un traje tipo Working Girl esculpido como armadura, con toda la perfección de Cristóbal Balenciaga, fue un gesto inicial de respeto a los cimientos del futuro de Gvasalia dentro de la marca. Estilizado sobre la misma modelo que cerró su show de Vetements algunos días antes, fue una jugada genial que cimentó de manera radical su entendimiento y reverencia por la antigua casa. Lo que le siguió ahora fue totalmente la decisión de Gvsalia. "Utilizamos a las mismas chicas para ver cómo podían trabajar de manera diferente en dos historias. Quería una transformación de una especie de testigo de Jehová grungera", dijo refiriéndose a la salida de la modelo de Vetements: "a este look poderoso que trajo hoy".    

Balenciaga otoño/invierno 2016

Enfrentando su "síndrome de Jekyll y Hyde" de cara —el trastorno de personalidad múltiple que dice Gvasalia ha tenido desde que trabaja al mismo tiempo para Balenciaga y Vetements —fue una táctica inteligente e importante. Después de algunas temporadas de Vetements, la industria tiene ya una idea clara del marco visual de Gvasalia, y esto no se podía ignorar dentro del contexto de Balenciaga. "La mayoría de los visto en Balenciaga fue la arquitectura de estas prendas, y la mayoría de lo que vino de mí fue la selección de las prendas: el acercamiento al vestuario y la manera en la que tratamos de construir una actitud en las propias prendas", dijo. Había características de Gvasalia en los chic vestidos florales campesinos polígamos, abrigos largos de piel con una aire setentero, y un look nerd fetichizado que seguramente hizo que Alessandro Michele se sintiera bien.

Balenciaga otoño/invierno 2016

Por supuesto que los momentos Balenciaga estuvieron ahí plenamente, en los valores moldeables de las prendas exteriores, trajes y vestidos. Presentados en una habitación totalmente gris, forrada con espuma de poliuretano, que hizo que la inquietante música de fondo, sin vocales, rebotara de las paredes como una celda aisladora —y una cámara de 360º merodeando para capturarlo todo lo que sucedía para la generación de Internet, vital para el trabajo de Gvasalia— el show fue diseñado para resaltar su importantísimo enfoque en la prenda individual: lo que la gente quiere usar. Para Gvasalia, la moda no se trata de venderle a la gente cinco abrigos por temporada. Es acerca de venderles el abrigo. En un contexto de una casa de moda de tradición lujosa, en ello encontramos su revolución en la moda.  

Balenciaga otoño/invierno 2016

"Observé todas las temporadas de Cristobal hasta el presente, y lo que estaba buscando era su manera de trabajar con mujeres y cómo las ve desde 360 grados", nos explicó. "Y este método fue el elemento clave que estaba buscando en los archivos. Una vez que visité los archivos y descubrí ese elemento, nunca volví a recurrir a él. Es importante conocer la pasión para poder sentir el futuro, pero es como manejar: no puedes ver por el retrovisor. Tienes que mirar hacia adelante". Para su debut con Balenciaga, Gvasalia trajo su aire invaluable de relevancia a una casa que siempre ha sido acerca de ir a los extremos, y triunfó porque captó el sentimiento más importante para el presente y el futuro de la moda en este momento: libertad, accesibilidad e individualidad.

Balenciaga otoño/invierno 2016

Son atributos que comparte con Michele, el otro ganso de oro de Kering, dueño de Balenciaga, y si estos caballeros son el futuro de la moda, estamos en buenas manos. Mientras que estamos esperando que más mujeres diseñadoras se unan a la revolución, Phoebe Philo es abanderada en Céline, donde atrae a una multitud tan grande como la de Gvasalia tras el escenario después del show. Lo hizo de nuevo el domingo por la tarde mientras que la palabra del día fue "posibilidades". "Es sobre encontrar posibilidades en la incomodidad, sosiego y emotividad del proceso", dijo acerca de la colección, que improvisó en cuanto al sentido de textura y plataforma con la que ya estamos familiarizados esta temporada. 

Celine otoño/invierno 2016

Algunas de las prendas nos recordaron a bolsas de dormir, otras a sábanas. "Cada uno de esos looks fue manipulado: fueron torcidos, movidos, volteados. Fue un proceso muy táctil", dijo Philo. Comparado a Balenciaga, Céline tuvo un acercamiento prácticamente opuesto. Se trató acerca de juntar varias prendas para crear un look muy específico, mientras que la colección de Gvasalia se enfocó en una prenda individual. Ninguno de los acercamientos es más correcto —la diferencia entre los dos meramente significó los polos opuestos de la industria actual, donde los consumidores, muy distintos entre sí, quieren cosas distintas.

Givenchy otoño/invierno 2016

Hablando de diferente, esa tarde Riccardo Tisci nos recordó que aún hay un mercado floreciente para lo global, opulencia gráfica que él ha estado practicando ya por diez años en Givenchy. Para otoño/invierno 2016 volteó hacia Egipto para inspiración para sus estampados en una colección que salió ese verano, que lo convirtió en el éxito que ha sido para Givenchy. Puesto en escena dentro de un laberinto, hubo una cualidad mística en ello —no sabíamos qué o quién saldría después. No se podría haber terminado el domingo más importante de la temporada en un tono más filosófico.

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Credits


Texto Anders Christian Madsen 
Fotografía Mitchell Sams