compra inmediata: el futuro de la moda londinense está aquí

Ahora que Burberry estrenó su formato de 'compra-al-momento' con un desfile históricamente cargado el lunes, los diseñadores de Londres voltearon al pasado para ver hacia el futuro.

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sep. 20 2016, 8:20pm

El viaje en el tiempo se siente con más fuerza en la moda que en cualquier otra parte, pues ahí te enfrentas a una nueva creación cada seis meses en los desfiles. Que venga lo nuevo, que se vaya lo viejo, bueno, algo así. El desfile del lunes de Burberry Prorsum en la Semana de la Moda de Londres marcó la poderosa transición hacia el formato compra-al-momento y la fusión de sus desfiles femenino y masculino en una sola oferta atemporal enorme. Fue el gran salto de Burberry hacia el futuro como una de las marcas líderes de la industria, la cual pronto podría adoptar el mismo formato en todos los ámbitos, pero Christopher Bailey no estaba dispuesto a ceder ante el consumismo desalmado. Brillantemente, su incursión en el futuro -presentada en los salones de Markers House en Covent Garden, muy alejado de las mega carpas de antaño del Kensington Palace Garden de Burberry- volteó a mirar el pasado con el fin de ver hacia el futuro. Basándose en Orlando de Virginia Woolf, el libro sobre un hombre que se transforma en una mujer y vive por varios siglos, la colección de Bailey viajó a través de la historia británica, con todos esos cuellos llenos de volantes y tapices florales y uniformes caballerescos que cualquier chico (o chica) podría desear. Acompañado por una orquesta de veintiún miembros, un pianista y vocalista que interpretó una pieza épica titulada Reliquary compuesta por Ilan Eshkeri especialmente para el desfile, fue una experiencia abrumadoramente impresionante -un poco como la primera vez que ves Barry Lyndon de Stanley Kubrick o King of the Wind de Peter Duffell, que no puedes evitar rendirte ante la auténtica sobrecarga sensorial de toda esa historia, grandeza y emoción. Fue la mejor colección de Bailey en años, quizá la mejor de su vida. Si así es como se ve el formato compra-al-momento, el mundo de la moda estará bien.

Burberry primavera/verano 2017

Erdem Moralioglu es el Orlando de la moda, sólo que sin el cambio de sexo. Sus colecciones viajan a través de la historia, volviendo a contar historias de otro modo olvidadas y alimentando su formidable narrativa en una historia continua, que, una vez completada dentro de muchas décadas, se convertirá en uno de los grandes relatos de nuestro tiempo -contado a través de la moda. No se puede ir más lejos en el futuro que eso, pero al igual que Bailey, Erdem se expresa mejor a través del pasado. Esta temporada se había obsesionado con el descubrimiento que hubo en un naufragio, el año pasado, de un vestido que pertenecía a Jean Ker, condesa de Roxburghe, quien acompañó a la hija de Carlos I a los Países Bajos en 1642 para reunirse con su nuevo marido, Guillermo II, príncipe de Orange, en una flota de doce barcos, parte de la cual se hundió. Toda esta historia y Erdem ni siquiera había comenzado. Relacionó esa historia con otra época de guerra, la década de 1930, al imaginar a un ejército de mujeres llegando a la playa de Deauville a punto de entrar en combate. "Me gusta la idea de que sobrevivieron y desembarcaron. Trescientos años más tarde su ejército de mujeres desembarcó", dijo Erdem en referencia a la condesa y sus damas de la corte. "Si piensas en la década de 1650 de alguna forma es bastante parecida a la década de 1930. Ambas estaban a punto de entrar en una fase muy oscura". Si suena como una locura, sin duda lo fue -como la fascinante rareza de Orlando, ahora que lo pienso, y no sería la primera vez que alguien compara a Erdem con Virginia Woolf. Montó todo en un set que era un paseo marítimo con el sonido del choque de las olas de fondo, y la ropa que llegó a su playa fue magia pura: "una chamara ceñida con unos pantalones Deauville cortados y extraños sombreros para el sol", como él los describió.

Erdem primavera/verano 2017

Pero también estaban los vestidos encantadores y fascinantes que llenan los sueños de Erdem -muy parecidos al que se recuperó del barco que se hundió con el guardarropa de Ker-, fusionando el esplendor del siglo XVII con la modestia de 1930. Una sensación mágica ha sido clave en estos pocos días de desfiles en Londres. Para Erdem, ese tema fue como un paseo por el parque, o más bien, un paseo marítimo. Celebrando diez años dentro del negocio, Christopher Kane estableció un paralelismo entre la mentalidad del reciclaje de ropa de la Segunda Guerra Mundial y sus primeros inicios, reuniendo todo lo que pudo encontrar para crear la moda que lo convirtió en el primer diseñador venerado de una nueva generación de la moda de Londres. "Siempre he tenido esa ética de hacer que las cosas funcionen. No necesito telas costosas, no necesito nada. Puedo hacer que funcione. Así que fue un guiño muy agradable a eso", dijo Kane después del desfile. "Y estaba pensando en aquellas mujeres en tiempos de guerra, que eran muy estrictas, pero trataban de mantener su glamour". La colección estaba compuesta por elementos muy exitosos, deleitando a los invitados con ráfagas del pasado de Kane, pero conservando ese rigor de los tiempos de guerra al que hizo referencia, aunque en adaptaciones bastante más lujosas. "La Recesión marcó un tiempo bastante bueno para nosotros, ya que en realidad nosotros sí creamos negocios durante ese periodo, por lo que en términos de toda la referencia a los tiempos de guerra, pueden ir y tomarlo", le dijo Kane a la horda de periodistas que lo rodeaban después del desfile, a muchos de los cuales los conoce desde su desfile de graduación, hace diez años.

Christopher Kane primavera/verano 2017

En Pringle of Scotland, Fran Stringer -quien la temporada pasada tuvo un brillante y aclamado debut en la casa de moda más antigua del mundo- desarrolló su segunda colección, cosa bastante difícil de conseguir, mediante su continua exploración lenta y constante de los doscientos años de historia de Pringle y la deconstrucción de su invento más famoso, el conjunto de suéter y top. En su collage de ideas tenía una vieja foto de un montañés escocés envuelto en una bufanda de tartán, que los pastores solían utilizar para sostener a sus ovejas en caso de necesitar cargarlas. Stringer alimentó esa idea convirtiéndola en vestidos envolventes arquitecturales, que tenían un aire decididamente deportivo. Fue su forma de transformar el tejido de punto, un textil medular para Pringle, en una prenda del guardarropa veraniego a través de rayas y cordoncillos, siendo esto un guiño a la herencia de prendas interiores de la casa, los cuales Stringer apenas está comenzando a explorar. "Al ser nueva en la marca, no tiene casi ningún sentido que me ponga a pensar en un futuro en este momento. Primero quiero definir la estética, la mujer, el ánimo y el espíritu antes de seguir adelante", dijo entre bastidores. "Creo que ya no hay nunca nada nuevo, por lo que simplemente es maravilloso volver a examinar las cosas que sucedieron en el pasado e interpretarlas más". El día en que se puso en marcha la nueva era compra-al-momento en Burberry, la observación de Stringer podría haber sido el lema para el futuro de esta moda de adquisición inmediata. Ahora, vámonos de compras.

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Pringle of Scotland primavera/verano 2017.

Credits


Texto Anders Christian Madsen