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ve un nuevo budapest a través del lente de esta fotógrafa

Andi Galdi Vinko ya no es una local, pero tampoco es una turista, su proyecto más reciente, ‘Homesickland’, captura ese sentimiento nostálgico de regresar a casa.

por Tish Weinstock
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25 Noviembre 2016, 5:44pm

A pesar de haber nacido en Budapest, Andi Galdi Vinko se está empezando a sentir cada vez más como una turista en su ciudad natal. Cuando regresa a Hungría, un sentimiento de nostalgia la llena, que es algo que ella quería transmitir en su serie fotográfica más reciente Homesickland. "Quiero enseñar algo sobre Budapest que no ves cuando vienes aquí por un fin de semana, cuando pasas el rato en los baños termales o vas a las fiestas", reflexiona. "Pero también quería mostrar algo que no ves cuando vives aquí. Porque nunca prestamos atención a lo que nos rodea. Pasamos de largo ciertas cosas como si hubieran estado ahí desde siempre".

Ya no es una local, pero tampoco es una turista, Andi ocupa ese terreno intermedio entre lo familiar y lo nuevo. Creciendo en Hungría en los ochenta, siendo testigo de la caída del gobierno comunista, recuerda lo emocionados que estaban sus padres sobre la posibilidad de libertad. Durante su adolescencia pasó tiempo estudiando en París y Roma, antes de regresar a Budapest para ir a la universidad. Fue hasta su regreso que se dio cuenta lo mucho que había cambiado su ciudad natal. La esperanza de su sueño post-comunista se había desvanecido, y ella sintió que en términos de cultura estaba atrasada por mucho a comparación de París o Roma —no había revistas, no había galerías reales, no había sensación de innovación joven o creatividad. En 2011 dejó Budapest de nuevo, en busca de una escena del arte nueva y emocionante, una búsqueda que la llevó por todo el mundo, desde Londres a París y Nueva York. Habiendo regresado a casa una vez más, Andi saluda a Budapest como lo harías con un viejo amigo, un sentimiento que permea a través de sus fotos. Un trabajo en progreso, nos pusimos al corriente con la fotógrafa para hablar sobre las emociones complicadas que el proyecto afronta.

¿Cómo era Hungría cuando estabas creciendo?
Nací en Budapest en los ochenta. Recuerdo la caída del comunismo. La emoción de mis padres y de sus amigos sobre la libertad y el futuro. El entusiasmo de mi madre sobre llevarnos al extranjero por primera vez. Sentíamos que era algo muy importante, muy significativo.

¿Por qué te fuiste?
Cuando me gradué de la escuela de arte en 2011 empecé a ver al extranjero de nuevo. Está ésta dualidad extraña dentro de mí sobre Hungría. No quiero vivir aquí pero no lo puedo dejar. Al mismo tiempo que Budapest se estaba convirtiendo en este destino cool hipster para despedidas de soltera y turistas jóvenes, sólo podía ver lo superficial que era todo y lo pobres que eran las posibilidades culturales, y me empecé a enojar con eso porque me estaba atrasando. No era lo suficientemente occidental para ser parte de la escena emergente del arte que yo estaba buscando, pero ya no tenía ese encanto del Este. Estaba rodeada por mis amigos de la escuela de arte, éramos ambiciosos, pero no teníamos plataformas. Aparte de algunos curadores, nadie estaba metido en algo que importara alrededor del mundo. Nada hacia realmente alguna diferencia y nada tenía un impacto real en nada.

¿A qué le llamas hogar ahora?
En los últimos cuatro años he vivido en un poco de todo, entre Nueva York, Londres y París. He descubierto y aprendido sobre nuevas escenas del arte, descubierto nuevos intereses, he trabajado para algunas revistas muy buenas y exhibido en shows grandiosos. He hecho nuevos amigos que piensan como yo y entienden cómo es vivir sin un hogar, donde cuestionas tus sueños todos los días, donde sabes lo suertuda que eres pero también sientes constantemente como si no estuvieras haciendo lo suficiente.

¿Qué sentimientos te evoca el regresar a Hungría?
Tengo sentimientos mezclados. Ya no trabajo aquí. Ya no tengo expectativas. Empecé a verlo de otra manera, con una aceptación triste, llena de recuerdos, llena de amor, y con una curiosidad por entender qué crea esta dualidad de no ser capaz de irte pero no queriendo volver jamás.

A lo largo de los últimos años, muchos de mis amigos se fueron y se mudaron a otras ciudades, especialmente los de la escena del arte, pero todos siguen regresando sólo para irse de nuevo. Pienso que somos una generación sin un hogar real, pero con muchos recuerdos de diferentes lugares. Nací en un periodo donde las fronteras importaban, después aprendí que podías hacer lo que quisieras y los únicos límites que existen son aquellos que tú mismo te impones. Ahora estamos creando fronteras de nuevo. Limitando a algunos y restringiendo a otros.

¿Qué querías transmitir con estas imágenes de Budapest?
Recientemente he actuado como una turista en Hungría. Vi una belleza extraña en su ambiente nostálgico. Quiero mostrar algo sobre este lugar que no ves cuando vienes aquí por un fin de semana, cuando pasas el rato en los baños termales o vas a las fiestas. Pero también quería capturar algo que tampoco ves cuando vives aquí, porque nunca le prestamos atención a lo que nos rodea. Pasamos de largo ciertas cosas como si hubieran estado ahí desde siempre, y quiero congelar estos momentos para la eternidad. Hay algo sobre tradición, sobre la familia en Hungría que es tan típico del Este, un tipo de respeto por tus ancestros, el peso de la historia y una tristeza llevada a través de las generaciones. Pienso que los húngaros tienden a ser muy negativos pero de un modo extraño y cínico.

¿Qué te llama más la atención sobre el medio de la fotografía?
La fotografía siempre fue una parte de mi vida desde mi niñez temprana, simplemente nunca pensé en ella como una carrera. Me tomó un tiempo darme cuenta que no es sólo un hobby. La fotografía es un medio para crear un mundo, un universo en el que me gusta vivir. Me permite voltear mi cámara lejos de mis propios problemas —por lo que se ve como si sólo estuviera observando, estudiando la vida. Cuando era una niña, estaba aterrada de los insectos y las polillas, y el único modo en el que los podía atrapar o acercarme a ellos era pretendiendo que les iba a tomar una foto.

¿En qué más estás trabajando?
He estado terminando mi serie Paradisco la cual será publicada pronto. Es mi primer libro, y me está llevando más de lo que pensaba. 

andigv.com

Credits


Texto Tish Weinstock