¿es méxico el nuevo berlín?

Todo lo que México D.F. necesitó fue un terremoto y un tratado de libre comercio.

por i-D Staff y Dorothée Dupuis
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10 Julio 2015, 11:05am

fotografía Gerardo Maldonado

En 2013 fui moderadora de una serie de charlas en la edición inaugural de Material Art Fair en 2014, que complementa a Zona Maco, la feria de arte más importante de la Ciudad de México.

Durante las charlas, cuyo tema fue: "¿Es la Ciudad de México el nuevo Berlín?", y mientras hablábamos sobre la rápida gentrificación de algunas partes de la ciudad, el artista mexicano Pedro Reyes contó que acababa de mudarse a una nueva casa en Coyoacán -el histórico barrio donde Frida Kahlo y Diego Rivera, así como la escena artística de vanguardia de México solían vivir durante la primera mitad del siglo-. 

Añadió, con un ligero tono de broma, que le había vendido su antigua casa situada en la Roma Norte, (el equivalente en la Ciudad de México al Prenzlauer Berg a inicios de los años 2000), al artista Dahn Vō, ex residente de Berlín, vietnamita/danés, rey del mercado y artista campeón de Pinaud. 

¿Qué nos dice la anécdota de Reyes acerca de la Ciudad de México y los rumores que sugieren que es el nuevo Berlín de las Américas? Bueno, en primer lugar, que un artista de primer mundo como Dahn Vō se siente lo suficientemente seguro como para mudarse allí. Esto podría hacer reír a los mexicanos que leen este artículo, pero la realidad es que México tiene la reputación de ser un lugar peligroso para la mayoría de los extranjeros, como capital y como país. 

Este y otros hechos señalan que esta reputación está desapareciendo y, en estos momentos, muchos barrios son totalmente seguros para una chica joven, borracha y guerrera como yo que se va a su casa sola después de la medianoche (La Roma, la Condesa, la Escandón, aunque algunos informes aseguran que la Juárez aún tiene partes poco fiables). 

Para conseguir esto, la ciudad invirtió mucho en la última década con el fin de pacificar un lugar que tenía uno de los centros urbanos más peligrosos del mundo a finales de los años noventa, una espada de doble filo que logra que los turistas olviden casi por completo que otras partes de México continúan inmersas en una feroz guerra.

El Gobierno de México también es relativamente estable, y está respaldado por una gran cantidad de intereses internacionales que anulan la posibilidad de un cambio radical de gobernabilidad hacia la izquierda o hacia una dictadura militar, por lo que los ricos y los extranjeros de todas las edades, sexos y nacionalidades se sienten lo suficientemente seguros para vivir y trabajar ahí -y también para comprar propiedades-.

Se necesita de un conjunto específico de condiciones para lograr que una determinada ubicación o ciudad, como la Ciudad de México, se vuelva atrozmente estratégica dentro de una época y región del mundo específica. Berlín se benefició de un conjunto específico de parámetros que hizo que se convirtiera en la Meca europea y en la bohemia mundial que es todavía hoy. 

Como consecuencia de los grandes cambios políticos que sufrió a finales de la década de los años noventa, de pronto la capital de la Alemania reunificada volvió a tener una importancia europea vital, ofreciendo al mismo tiempo una calidad de vida propia de un país desarrollado a precios muy accesibles gracias a su pasado comunista. Resumiendo: alquileres baratos y sanidad pública.

Políticos, burócratas, y trabajadores de la industria de la publicidad y el entretenimiento (lo mismo que está pasando con el D.F.) empezaron a llenar la ciudad, seguidos inmediatamente por los artistas: un nuevo tipo de trabajadores que podrían darse el lujo de trabajar de una manera deslocalizada gracias a la globalización de la comunicación. 

Los artistas traen dinero fresco del exterior, por lo que no dependen de la economía de la ciudad pero sí se benefician de sus precios y alquileres bajos. En Berlín hay miles de artistas procedentes de Estados Unidos que pagan lo mismo por alquilar una habitación de Brooklyn que por vivir un mes a todo tren en la ciudad alemana.

La situación de Berlín, además, es altamente estratégica, ya que se trate de un cruce entre Oriente y Occidente: un lugar desde el cual se puede viajar a París o a Moscú en un par de horas. Desde aquí los europeos pueden reunirse, intercambiar y discutir en un contexto cómodo, ofreciendo una alternativa a otros centros tradicionales como París o Londres. 

Es la combinación paradójica de la relevancia geopolítica y del estilo de vida accesible la que conduce a situaciones (temporales) como las de Berlín o la Ciudad de México. El hecho de que muchas de las personas atraídas por la gentrificación no tengan ni idea del contexto en el que viven puede resultar preocupante, pero es solo una prueba adicional de una total reorganización en la era post-Internet de nuestra percepción del tiempo y del espacio, la construcción de nuestro "cronotopo" contemporáneo, por usar el término del filósofo ruso Mikhail Bakhtin.

No fue ni la guerra ni una situación política conflictiva lo que disminuyó una gran parte de la población de la Ciudad de México como en Berlín, sino el violento terremoto de septiembre de 1985, que destruyó colonias enteras en la ciudad. Esto hizo que la burguesía tradicional se mudara a las Lomas de Chapultepec en la periferia en busca de un entorno más seguro, tanto desde el punto de vista penal como del ambiental.

La consecuencia principal es que hubo partes enteras del centro de la ciudad que quedaron completamente vacías y que, con el tiempo, supusieron una extraordinaria oferta de alojamiento barato. Al igual que Berlín, la Ciudad de México alcanzó el acceso al libre mercado bastante tarde en su historia, precisamente en 1994 con el TLCAN que estableció el libre comercio entre los Estados Unidos, Canadá y México. 

Mientras tanto, México se ha convertido en el Santo Grial de los países de primer mundo como Estados Unidos, ya que, en comparación con cualquier otro lugar de América Latina, el D.F. está 'cerca' de todo: puedes llegar en 3 horas a Los Ángeles y Miami, 4 horas a Nueva York y 8 horas a Europa. Este hecho hace que sea un lugar importante para que las empresas extranjeras establezcan su sede latina, así como la puerta de entrada principal a los Estados Unidos. 

Por último, México cuenta, al igual que Berlín, con una larga historia de poder y cultura que todavía se respira en sus calles, edificios y monumentos, emitiendo señales favorables para los inversores globales que ven allí un patrimonio para explotar en el futuro a través del turismo -el siguiente paso después de la gentrificación-. 

Sumémosle a ello un clima templado, apacible y mayormente soleado, una gastronomía excepcional y la posibilidad de acceder a playas paradisíacas a solo cuatro horas en coche. ¿Se entiende por qué el DF se está convirtiendo en el nuevo Berlín? Y, si no queremos aventurarnos en tal afirmación, si podemos al menos asegurar que es y será un lugar de vital importancia para la gente creativa -y corporativa- de América y Europa gracias a su ubicación, economía e importancia cultural.

Basta con elegir una empresa cultural para que se desarrolle allí: una galería de arte como Yautepec del galerista Brett W. Schultz nacido en Denver (junto a Daniela Elbahara), una carrera internacional impactante como la del pintor californiano Nico Colón, un espacio de proyectos de 9 metros cuadrados como el de Francisco Cordero Oceguera con Lodos o Chris Sharp con Lulu, una empresa de alimentos como Pichón de Niki Nakazawa, Kenny Curran y PJ Rountree; una agencia gráfica y de diseño web como Interglobal Vision del trío conformado por el ex alumno de Cal Arts, Michael Ray-Von, Carlos Solares y el expatriado británico Patrick Best; una residencia artística como Casa Maauad, una marca de moda como Worldwide Limited de Carla Valdivia; una revista de arte contemporáneo como Rodrigo Ortiz Monasterio y Sur; un colectivo como de_sitio de Catalina Lozano; una editorial de libros artísticos como la de los artistas Tania Perez Cordova y Francisco Pedraglio; una colección literaria como la de Gabriela Jauregui y Sur+; un museo de arte experimental como El Eco con Paola Santoscoy... 

Podríamos seguir así durante horas. Al final, y por suerte, la elección de establecerte en la Roma Norte o en Coyoacán se convierte en una simple cuestión de gusto.

-Dorothée Dupuis es comisaria, escritora, editora y directora de Terromoto, es originaria de Francia y actualmente vive en la Ciudad de México.

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Texto Dorothée Dupuis
Fotografía Gerardo Maldonado
Estilismo Carla Valdivia
Maquillaje y Peinado Adrián González Carmona
Modelos Sabinee Camou @ y Pablo 
Foto principal: Pablo lleva camiseta del estilista, jeans Roberto Sánchez, camisa de botones (atada a la cintura) Alexander Wang. Sabinee lleva top de encaje Roberto Sánchez, vestido Pleats Please de Issey Miyake, pantalones Roberto Sánchez.
Agradecimientos especiales a LIGA Espacio para Arquitectura
 

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