Fotografía Ramiro Chaves

sangree: tenochtitlán es un art bar y tlatelolco un skatepark

René Godínez y Carlos Lara forman SANGREE, una colaboración artística cuyas temáticas abordan lo popular, los fenómenos culturales, el pasado y algunas de las preocupaciones humanas más fundamentales por medio de distintos formatos y disciplinas...

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feb. 3 2016, 8:15pm

Fotografía Ramiro Chaves

La primera vez que me los presentaron fue en una fiesta en la Colonia Tabacalera. No recuerdo de quién era, pero por un rato puse reggaetones con mi celular y subimos a fumar en la azotea. El departamento estaba lleno de luces del tianguis y moldes de partes humanas o cabezas, algunas brillaban en la oscuridad. Me parecieron amigables, relajados y vagamente queer. Los invitados gritaban cada vez que alguien prendía la luz por accidente. Los seguí viendo en las fiestas, pero conocí su trabajo hasta el show que tuvieron en Yautepec [Gallery].

En la pasada edición de Material Art Fair les tocó exhibir en el escenario del venue, arriba del sótano que se estaba usando de watering hole, un pop-up del Beverly's de NY. Una de sus mesas o skateparks fue lo que más llamó mi atención. 

Este año preparan Tenochtitlan, un 'Art Bar' comisionado para las fiestas de la feria. Basado en la condición lacustre del Valle de México y construido in-situ en algún lugar de la colonia Centro, no se me ocurre un escenario más oportuno para SANGREE que el bar oficial del evento. Me junté con ellos para hablar de su producción reciente. Jurassic Park, el hairline de Drake, identidad y teorías de conspiración. Cuando salí de su estudio la noche estaba limpia, caminé a casa pensando que el trickster prehispánico tiene dos caras y anda en patineta.

Carlos Lara & René Godínez Pozas (SANGREE), Calle Héroes, Colonia Guerrero, cerca del Metro Hidalgo, CDMX, enero 2016.

¿Cómo surgió Sangree?
Nos conocimos en la escuela, desde el primer año, pero empezamos a trabajar juntos casi al final. Los dos estábamos haciendo fotografía en el último año de la escuela, estábamos viendo muchas cosas en Internet, publicaciones independientes de gente que hacía sus fanzines y estaba haciendo cosas. Estábamos pensando en maneras de enviar nuestro trabajo a editoriales u otros lugares, pero al final decidimos hacer nuestro propio fanzine, juntando nuestras fotos y viendo que se armaba. Queríamos hacer una serie con cierta temática y empezamos a establecer temas para cada número, nos fuimos involucrando para crear el contenido fotográfico de cada tema y al final no nos importó si era una foto de René o de Carlos, queríamos publicarlo y que tuviera un solo nombre. Empezamos a pensar cómo se llamaría y salió el nombre de Sangree. Los fanzines se fueron transformando en algo más allá de la publicación.

¿Ya habían firmado otras cosas con ese nombre?
No, en realidad Sangree fue ese trabajo que hicimos juntos, una primera serie que determinó el tipo de material que estábamos haciendo juntos. Tenía mucho que ver con la escultura y con las estéticas antiguas, que si bien no pertenecían a una cultura en particular, sí tenían una apariencia muy primigenia. Después se ha ido transformado en muchas otras cosas.

¿En qué año fue esto?
Esto pasó en 2009-2010.

¿Cómo empezaron a producir objetos o esculturas?
Casi ocurrió al mismo tiempo. Para la producción de los fanzines trabajábamos mucho en la calle, no teníamos estudio y visitábamos muchos espacios públicos: librerías, museos, sitios históricos, etc.

¿Esos fanzines todavía se pueden conseguir/ver en algún lugar?
Sí, hicimos dos números y todavía tenemos algunas copias guardadas.

La primera exposición que vi de ustedes en Yautepec [Gallery], eran unas piezas que parecían ser monolitos pesados pero cuando te acercabas eran props o puros cascarones… ¿Qué estuvieron haciendo antes de eso?
Hicimos muchas cosas. Por ejemplo, una película de terror que está inspirada en los slashers clásicos americanos, en los que hay un grupo de jóvenes pasándola bien en la noche en el bosque y todo esto se mezcla con la fiesta y la violencia que existe en ella. Es una película donde los mismos personajes se matan, bailando, en sus sueños. Es una instalación, son varios cortos que llevan una musicalización en vivo. La presentamos dos veces, una en el Casino Metropolitano que musicalizaron los chavos de Negative Youth y la primera vez lo presentamos en Planta Baja, el lugar para el que la película fue concebida, un pequeño espacio que parecía una cueva. La música era muy fuerte, había humo, estrobos y la proyección de la película, era algo incómodo estar ahí y verla.

En Bikini Wax hicimos algo más performance, porque nos parecía que la gente sólo iba a la fiesta de la inauguración de los shows. Así que hicimos un estudio de tatuajes, en esta idea de que ahora todos los artistas también son tatuadores. Todos eran tatuajes temporales que les poníamos [a los asistentes] con agua, les tomábamos fotos y los subíamos a una cuenta en Instagram, que era el único registro; además de dibujos que hicimos de los tatuajes y estaban expuestos ahí en el espacio. Creímos que la gente solo se pondría uno o dos, pero se dejaron ir y se prendieron mucho.

El título del show que tuvieron en el Museo del Chopo hace referencia a Carl Sagan y una sonda con un disco de música que supone representa a la humanidad… ¿Por qué sus proyectos se relacionan con la música?
Nunca buscamos una conexión directa con la música. En el caso de ese proyecto, tuvimos contacto con el disco antes que con el libro, porque es parte del archivo de imágenes que habíamos presentado y no es exclusivamente de música, se supone que en él decodificaron un resumen de qué es la humanidad y qué es vivir en este planeta, dónde se encuentra la Tierra en el Sistema Solar y La Vía Láctea. Nos parecía interesante cómo decides lo que son las cosas y quién decide, además de cómo la persona que lo recibe diría: 'Ah, así son todos ellos'. Cómo no hay cosas que se pueden quedar afuera. La pieza principal de esa exposición en el Chopo, un hombre de piedra tatuado, trata de cómo es el mundo para Sangree hoy. No podemos hablar por todos los demás, solo la manera en la que nosotros lo vemos y lo que consideramos que es lo que hay, lo que nos interesa o lo que queremos que la gente sepa de nosotros. El formato es un hombre de piedra, porque representa el registro duro de las cosas que si no las ves desaparecen. Tiene que ver con la idea de escribir algo en piedra para que permanezca para siempre. Lo mismo que traer un tatuaje, es algo que quieres tener contigo hasta que mueras.

¿Está basado en el guerrero que está en el Museo de Antropología?
Sí, es una escultura de un adolescente y tiene la mitad del cuerpo tatuado con motivos vegetales, haciendo una alegoría a la fertilidad y los ciclos de la vida. No creo que sea un guerrero, porque se ve más chico, es más bien un niño.

Pero el del Chopo está cubierto de Nike, logos de sportswear y cosas más callejeras y adolescentes. También me contaron que el hairline del chico es como el de Drake
Y el culo es como el de Ninja [de Die Antwoord].

Codex, 2015 

Tenemos un archivo casi infinito de la humanidad, todo lo que ha documentado, sus prácticas y su historia, especialmente en Internet, pero nadie piensa que toda la información está respaldada de manera física. Parece ser muy efímero.
Yo no sabía eso, me enteré hace poco que es carísimo mantener todo eso y además contamina un chingo. Tiene una repercusión grave para el planeta guardar todo eso y ni siquiera había pensado en dónde está.

Todos los artefactos que ustedes hacen, eran en teoría los vestigios más importantes de algunas culturas. Pero no tenemos la certeza de que en verdad lo hayan sido.
Sí, es solo lo que ha sobrevivido. A lo mejor había cosas más cabronas pero no existe cuenta de ello. Es como ir recreando la historia al ir uniendo los pedazos que tienes a la mano.

Platíquenme un poco de sus "Skateparks". ¿Es una mezcla entre sitio arqueológico y espacio de esparcimiento?
Es justo ese sentido de ir completando la historia como puedes. El primer skatepark que hicimos fue a partir de una visita a Tlatelolco donde hay como un temazcal y hay una plancha de cemento que tiene unos volúmenes. Cuando fuimos no entendíamos como eso funcionaría como un temazcal, donde te metías, etc. Nos pareció más una rampa y unos rieles.

Stoneboard (jaguar), 2015.

Los sitios arqueológicos son más bien la interpretación de alguien, sobre los últimos vestigios que quedan y la manera en que le dan sentido. Teotihuacán fue un parque temático construido para celebrar el centenario de la Independencia en el Porfiriato.
Sí, la doble escalera de la Pirámide del Sol es francesa, porque cuando dinamitaron perdieron la original. Es la única pirámide que tiene esta doble escalera y el haz arriba porque ese invento ya es moderno.

¿Todas estas obsesiones con el pasado son exclusivamente mexicanas, o eligen también temas más universales o de otras culturas?
No es necesariamente mexicano, tenemos varios intereses que siempre tratamos de conjugar. La película de terror o lo de los tatuajes o los graffitis, por ejemplo lo que presentamos en Yautepec estaba más ligado a los primeros trabajos que hicimos juntos, que también tiene que ver con una parte de la historia del arte. El primer fanzine que hicimos se llamaba Los Artistas en el Estudio, y hablaba de la manera en que se le presenta la información a la gente; los clichés que nosotros veíamos de los artistas y sus estudios y la supuesta relación entre el artista y la obra y el espacio en donde se crea. El fanzine que hicimos tenía unas fotos fakes que tomamos de nosotros mismos en un estudio que nos encontramos y cuyas obras nos gustaron. Pensamos que si tuviéramos un estudio, estaríamos haciendo esas piezas. En las fotos aparecíamos interactuando con la obra como si nosotros la hubiéramos hecho o estuviéramos reflexionando sobre ello. Cuando hicimos la expo en Yautepec, fue la primera vez que tuvimos un estudio para trabajar así que pensamos en tratar de hacer las piezas que ya habíamos visto y registrado en esas fotos. Además fue un ejercicio muy material, para ver qué tipo de formas podíamos hacer nosotros. Las que aparecen en el fanzine eran mucho más elaboradas y era realmente difícil poder imitarlas. Eran más prehispánicas, con una fuerte influencia mesoamericana, y lo de Yautepec son formas básicas que el mismo material te daba. Jugamos con que tanto el material permitía modificarse y la forma que daba. De hecho hicimos todas las formas y las piezas finales las montamos el día de la exposición, teníamos los bloques pero las configuraciones finales surgieron el día del montaje de la exposición.

Al final también estaba ligado a otro evento histórico, quizás un poco paranormal, sobre Edward Lidskanin y su explicación sobre como las grandes civilizaciones habían podido construir las pirámides y los monolitos gigantes con la tecnología de esa época -según él podía invertir la gravedad. Él tenía una caja, en la que nadie sabía que guardaba, supuestamente el secreto para moverlas. Construyó en Florida un parque solo, trabajando en la noche y moviendo monolitos de piedra muy pesados uno sobre el otro, tuvo que mudar el parque y pidió varios camiones para transportarlo, y dijo que los dejaran en la noche y al día siguiente ya estarían cargados y así lo hizo, pero nadie supo cómo pasó.

Una vez un taxista me contó esa historia.
Este autor también tiene una historia personal extraña, su prometida de 16 años se murió y por eso escribió un libro que se llama Sweet Sixteen, que habla de cómo tratar o cortejar a una mujer. Pero hay quien dice que en esa publicación está escrito el código y encerrado el secreto de cómo movía piedras y por qué el 16 es un número mágico para muchas civilizaciones.

Sus piezas tienen mucho humor, comparado con artistas que hablan de estos temas pero se lo toman muy en serio. Ustedes mezclan ese lenguaje con cultura pop y referencias del entretenimiento.
Sí, el sentido de humor es algo muy importante para nosotros siempre.

¿Qué me pueden platicar de lo que están haciendo ahorita para el Art Bar?
La idea surgió porque meses antes de que nos propusieran hacer el bar, por razones raras, estuvimos en lugares muy altos donde en verdad pudimos apreciar que la ciudad es un valle y estamos rodeados por montañas y toda la naturaleza que existe alrededor de ella. Pero estando a nivel de piso nunca te das cuenta de ello, del lugar en el que estás ni de cómo es naturalmente. Nos clavamos mucho en eso y Carlos empezó a investigar muchas cosas sobre el lago y como se empezó a construir la ciudad por los Aztecas. En verdad suena como una ciudad increíble y que tuvo una transformación enorme hasta llegar a lo que es ahora. Para el Art Bar decidimos tomar en cuenta eso, el tema de Tenochtitlán, donde estaba la ciudad y cómo fue. Además de tomar en cuenta los aspectos naturales del paisaje, de la fauna o de la cultura y de la transformación. La ciudad en la que vivimos ahora es totalmente urbana pero mucho de esos vestigios siguen presentes todos los días; puedes verlo en cualquier recorrido que hagas. Tomamos como referencia el lago, la isla, el paisaje y un poco el tipo de vida o de comercio de ese estilo de vida.

Todos estos temas históricos están muy vinculados a la violencia aún cuando idealicemos lo que vemos o no estemos conscientes de que el esplendor de unas culturas se debió al sometimiento de otras. Su trabajo es consciente de estas referencias, pero nunca me ha parecido agresivo.
Nosotros nunca hemos buscado adoptar una postura política o nacionalista o tratar de enaltecer algo que ya no existe. Solo son cosas que nos interesan y nuestro punto de vista sobre ellas que al mismo tiempo es muy relajado. Son cosas que están ahí, con las que nos relacionamos todos los días. No nos proponemos hacer una investigación más prehispánica, sino que viviendo la ciudad convives con ellas todos los días. Entras al metro y hay una pirámide y saliendo en el edificio hay una piedra. Las dos épocas conviven perfectamente, no hay una clara separación en ninguna y es algo que siempre tratamos de expresar en nuestro trabajo. Si bien parten de referencias en el pasado hoy conviven con Nike, Monster o cualquiera de estas.

¿Si pudieran irse a producir a otra parte del mundo a dónde irían?
En términos económicos en México, la Ciudad de México es el lugar ideal para producir objetos. Pero nos gustaría ir a Estados Unidos, estamos haciendo un proyecto para un museo que se llama Black Cube en Denver y estamos muy emocionados por eso.

¿Viajan mucho juntos?
No, casi no. Pero salimos mucho juntos a dar recorridos por la ciudad, a conocer o explorar lugares e investigar.

¿Tienen tatuajes?
No.

Es curioso dado que usan constantemente el tema y la fuerte carga de las culturas antiguas sobre estos.
Y todo el tiempo estamos hablando de eso, viendo imágenes, siguiendo cuentas de tatuajes en Instagram. Pero no he encontrado algo que quiera para toda la vida.

Es solo la ansiedad del primero, luego pasa. En DF, aparte del tatuaje, los más jóvenes le entran mucho a la modificación corporal (expansiones, perforaciones, etc.)
Sí, supongo que venimos de una generación mucho más tradicional donde sí pensamos en todas las implicaciones sociales de hacerte uno. Tenemos en nuestro archivo un gran banco de imágenes que si serían posibilidades para rayarnos, pero simplemente no nos convencen del todo.

¿La música del evento para el Art Bar tiene que ver también con el tema de Tenochtitlán?
Sí, pero también estamos tratando de mantener ritmos más latinos y tropicales. Pero no puede ser todo prehispánico porque terminaría siendo aburrido. Pero todo tiene que ver, hasta los tragos y sus ingredientes y la manera en que los consigues tendrán que ver con Tenochtitlán.

La música prehispánica, en realidad no es tan cierta, más bien es un New Age mexicano que viene de un estilo setentero de incorporar elementos antiguos en lo contemporáneo, no tanto una transmisión cultural directa.
Sí, es raro. Por ejemplo la única vez que he ido a Baja California fui a uno de estos sitios turísticos en los que se reúne todo el ser mexicano, las pirámides, las serpientes. En verdad es como estar en una película de Hollywood y ver todos los clichés de México, el burro, el tequila, el sarape. Es raro como la gente percibe que eso es su identidad, al igual que los del norte o los estadounidenses de descendencia mexicana, creen que eso es como somos. Es raro como se engloba, al igual que la música prehispánica. Es un cliché que ha durado tanto tiempo, que ya es difícil decir si es verdad o es mentira.

¿Se sienten cómodos cuando la gente los clasifica de artistas que trabajan con la identidad mexicana?
Pues no, no lo hacemos con esa intención. Invariablemente estamos influenciados por el lugar en el que vivimos como cualquier otro artista. Si estuviéramos en otro lugar nos influenciarían otros elementos. El Art Bar es la primera pieza que hacemos decididamente inspirada en eso.

¿Qué otros planes tienen para el futuro?
Ahorita viene lo de Denver, que es super grande porque será una intervención monumental, este verano.

Dentro de la semana del arte en México, ¿qué show o artista les emociona o recomendarían?
Hay muchos, está Manuel Solano en Zsona Maco Sur, Débora Delmar, Andrew Birk en Anonymous, el show de Rodrigo Hernández en kurimanzutto -que se ve que estará muy bueno.

Ustedes que han visto todo el panteón de dioses, ¿tienen alguna figura o ídolo favorito?
Nos gusta mucho el Tláloc que está afuera del Museo de Antropología por toda la historia y el drama que se suscitó cuando lo trajeron y el mito de que no es el verdadero, sino que hicieron la réplica y dejaron el original allá. Para mí no es tanto un ídolo sino una piedra que está en el Museo de Historia Natural que tiene la forma como de un chango o mandril triste, podría tener cualquier forma pero alguien le pintó una cara y es lo más bonito. Es mi favorita.

Mural Temprano, 2015.

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Credits


Entrevista Mexican Jihad
Retrato Ramiro Chaves
Imágenes cortesía de SANGREE