sobre por qué usar una gargantilla siempre ha sido algo poderoso

Rastreando la historia del accesorio más ubicuo de 2016, desde la guillotina hasta la pasarela.

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sep. 8 2016, 1:15pm

Angelo Penetta

Después del periodo conocido como el Reinado del Terror, en la Francia de finales del siglo XVIII, los jóvenes familiares de los enemigos de la revolución -quienes habían sido decapitados en las guillotinas- llevaron a cabo fiestas orgiásticas para liberarse a través del baile de su trauma colectivo. O eso es lo que algunos periódicos informaron. Los Bals des victimes ( "los bailes de las víctimas") son un fenómeno semi apócrifo que, pese a las dudas de los historiadores, yo prefiero creer que fueron reales, porque estas fiestas suenan al mismo tiempo demenciales y completamente razonables -una respuesta apropiadamente catártica y salvaje ante la muerte de tus aristocráticos padres y los de todos tus amigos.

Los Bals des victimes también proporcionan una historia de origen para ese accesorio omnipresente de 2016: la gargantilla. Según algunas versiones, en los bailes las mujeres jóvenes se ataban cintas alrededor del cuello como tributo a sus antepasados decapitados.

Con esta historia mórbida en mente, observa las actualizaciones de tu Instagram. El mío está lleno de chicas con cintas negras alrededor de sus gargantas. Vienen en diferentes variantes: una cinta delgada formando un moño, una tira gruesa de terciopelo, un collar de perro de cuero con un anillo plateado y una hebilla. Hay algo inherentemente provocativo en cada versión, incluso si está rodeando el cuello de una chica adorada por las redes sociales como Lily-Rose Depp o Gigi Hadid (ambas devotas de alto perfil de la gargantilla). Depp, casualmente o no, levantó una guillotina en la celebración del año pasado de sus "Sour Sixteen" con el tema de la Revolución Francesa. Al menos diez gargantillas fueron vistas ahí.

Las asociaciones de la gargantilla con el degollamiento van más atrás en el tiempo. Ana Bolena aparece en su retrato oficial más famoso usando alrededor de su cuello un apretado collar de perlas, con una "B" dorada en medio de sus clavículas que audazmente afirma su identidad. Poco tiempo después de que la pintura fuera terminada, fue decapitada por cargos que incluían la brujería y el adulterio.

Más de 450 años después, en la inquietantemente atonal Old Age del lado B de Hole, Courtney Love cantó, "Alguien por favor dígale a Ana Bolena que las gargantillas están de moda otra vez". Esta pista es una versión de una canción de Nirvana del mismo nombre, reescrita por Love con letras de duelo por las concubinas olvidadas y la opresión en cuanto a la sexualidad femenina. También marca el año 1993 como la cúspide de las gargantillas. (Al igual que muchas heroínas del grunge, la entonces bajista de Hole, Melissa Auf der Maur, por lo regular buscaba que sus diminutas playeras con cordones hicieran juego con un delicado cordón negro alrededor de su cuello.) La canción de Love también imagina el regreso del collar de Bolena como una señal del desafío femenino atemporal.

La gargantilla siempre ha significado tanto la persecución como el poder. En Olympia de Édouard Manet, una de las representaciones de la forma femenina más controvertidas de la historia del arte occidental, la modelo del artista, Victorine Meurent, adorna su desnudez con una cinta negra alrededor de su cuello y una mirada fija de "¿Puedo ayudarte?". Los críticos arremetieron contra la pintura cuando debutó durante el Salón de París de1865, pero sus quejas tenía poco que ver con la desnudez de Olympia (que era común en las populares pinturas de las deidades clásicas de la época) -fue la humanidad en carne y hueso de Meurent y su poderosa mirada directa. En la Europa de finales del siglo XIX, las gargantillas representaban la prostitución, y Manet había retratado a una mujer luciendo orgullosamente su sexualidad alrededor de su cuello.

Otras mujeres icónicas a favor de las gargantillas: las brujas de preparatoria de The Craft, la niña asesina de Natalie Portman en León: The Professional, Uma Thurman como Mia Wallace en Pulp Fiction. Y no son sólo las mujeres de los años noventa. La gargantilla tuvo un apogeo a principios del siglo XX, en la década de 1970. La legendaria tienda Sex de Vivienne Westwood y Malcolm McLaren en Kings Road de Londres introdujo los collares de cuero de BDSM en la cultura juvenil más popular, donde han permanecido desde entonces. En un guiño a la icónica marca punk, Westwood recientemente lanzó una gargantilla dorada con las letras "S-E-X" soldadas, todas en mayúscula. Ninguna palabra explica mejor la fuente del poder imperecedero de la gargantilla.

Ya sea una de las sinuosas creaciones plateadas de Phoebe Philo para Céline o un collar dorado acentuando el espacio entre la cara y los pechos de Kim Kardashian, la gargantilla siempre evocará un mezcla un poco peligrosa de sexualidad, empoderamiento y sumisión. ¿Qué otro accesorio abarca todo eso?

Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Angelo Penetta