las políticas de género en los shows masculinos de esta temporada

Si la temporada otoño/invierno 2017 fue definida por algo, fue porque abordó los códigos tradicionales de masculinidad y propuso un hombre más sensual para el futuro.

por Kinza Shenn
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27 Enero 2017, 7:51pm

charles jeffrey fall/winter 17

No hay mejor momento que ahora para discutir las políticas del género en relación a la moda de hombre, de hecho, es probablemente uno de los mejores. Actualmente, en el teatro de los escaparates de menswear, los diseñadores no están exactamente calibrados para los pensamientos tradicionales del desempeño del hombre en el género, el cual es aún algo arcaico, aunque está mejorando. Las prendas propuestas para la próxima temporada son verdaderamente especulativas en cualquier sentido, dada su falta de asentamiento (muy a menudo) en la realidad. Para el laico, la temporada de menswear aún no es algo más que una broma en el periódico para entretenerse en el camino.

Mientras varias de las voces más poderosas ofrecieron deliberados destellos de la realidad peatonal de esta temporada —por nombrar a algunos, Prada, Balenciaga, Gosha Rubchinsky, y Louis Vuitton y su colaboración con Supreme— también hubo varias hipérboles del vestir removidas desde las calles. Dos tropos en particular emergieron repetidamente en la temporada. Uno fue un hombre sensual, cuyo cuerpo era visto a través de elementos clásicamente femeninos como telas diáfanas, holgaduras y ornamentación. El segundo era más codificado, una masculinidad tradicional quebrantada por detalles de feminización e imperfección. Estos podrían ser empaquetados como "tendencias", pero a decir verdad, se sintió menos artificial que eso —más identidad que capricho. Lo cual hace preguntarnos, ¿son éstos los personajes que ofrecen el mejor pronóstico para la masculinidad del mañana? O, de manera realista, ¿cuándo dejaremos que por fin lo sean?

Vivienne Westwood otoño/invierno 2017

Probablemente una de las imágenes con más impacto y ampliamente circulada de esta temporada fue la de un modelo masculino en un vestido digno de la alfombra roja, caminando en el show de Vivienne Westwood durante London Fashion Week Men's. Un vestido negro, con corsé, una mini-falda y una manga de sarga acanalada. Eso no era tan inusual al venir del esposo de la Dama Westwood y compañero de diseño Andreas Kronthaler, dada la significativa impresión de la pareja sobre el Nuevo Romanticismo, y la flexión del género, pero esta colección atrajo atención especial a este último tema, ya que debutó la unión de la Gold Label del menswear con el womenswear, y los géneros interactuaron entre sí durante el show.

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Hay una sensualidad intrigante sobre el tul, y otras telas finas. En su confusión, implican un potencial por ver un cuerpo, y crear una indefinición sobre qué hay debajo (el colectivo de género fluido Art School lo hizo a través de una red deportiva en Fashion East, junto con tul y brillantes cristales en un elenco de no-modelos trans, queer y no binarios). El drapeado y los fruncidos también tienen efectos eróticos, y eran vistos en personalidades de la talla de Ann Demeulemeester, Rick Owens, Wales Bonner, y Charles Jeffrey LOVERBOY. Ambas técnicas disfrazan el cuerpo, mientras siguen realizando curvas y contornos humanos. Se basan en la idea erótica del cuerpo que se mueve entre y debajo de la tela, que en sí mismo, no es una señal familiar lanzada por el hombre típico y heteronormativo de hoy. Nuestras dinámicas condicionadas del cortejo coloca al hombre más como un depredador, el buscador, no el ingenuo tímido.

Wales Bonner otoño/invierno 2017

Wales Bonner, como siempre, juega con los niveles de la masculinidad, incluyendo drapeados poéticos de lino blanco, siluetas de faldas y adornos de cristal. Su versión de lo que ella llamó "chicos muy afeminados del renacimiento y figuras espirituales vestidas de blanco" implicaba un cambio en el énfasis corporal hacia algo trascendente —incluso ideológicamente, para las figuras espirituales. Fue un movimiento similar para Feng Chen Wang en MAN. Las manipulaciones insignia de la diseñadora de ropa utilitaría se alejaron de sus ataduras al mundo físico, y en, como Wang lo describe, "este reino de impresiones y sentimientos". Cuero carnoso, plata brillante y segundas pieles fueron usadas, y las reuniones de material en rollos y bocanadas de Wang tenían una sugerencia de cuerpos desnudos contorsionándose. Ella lo consideró, en su tamaño envolvente, ser un capullo, "reflejando una necesidad humana fundamental: sentirnos seguros". Fue, de nuevo, otra salida de un agresor masculino, convertida en una expresión de vulnerabilidad.

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Se sintió significativo que las colecciones tanto de Wooyoungmi como de Alexander McQueen tomaron inspiración de Oscar Wilde. Las re-imaginaciones de la estética dandy —y el rechazo motivado por la homofobia en la vida posterior— le hablaba a cierta voluntad de auto-expresión, y belleza, en contra de la adversidad. Y en una nota similar en Loewe, Jonathan Anderson continuó sus ensayos sobre prendas intelectuales, románticas y sensibles. Un contraste de drapeado pesado con piel expuesta, adornado con pequeños dijes tallados en madera, tenía una táctica que se sentía fundamentalmente humana y cargada emocionalmente.

Xander Zhou otoño/invierno 2017

El segundo tropo, de perversa masculinidad codificada, probablemente fue encabezada por los diseñadores emergentes de Londres, de la talla de Martine Rose y Xander Zhou, la colección de este último llevaba por título, I'm Carrying a Secret Weapon. La sastrería fue hecha con una fealdad maravillosa: tonos mostaza y Pepto-Bismol, piel sugestivamente expuesta alrededor de las caderas, ojos y manos ocultas, cabello grasoso, cuellos de tortuga de mohair color crema, e impermeables (los cuales tenías su propia sugerencia sexual). En Martine Rose, los impermeables tenían cuellos más altos. Todo se trató de socavar el arquetipo del hombre profesional con detalles afeminados y fetichistas: camisas de satín, pantalones de cuero, cinturas ceñidas, cierres expuestos en jeans amarillo pálido. Hablaron sobre una sensación de defecto, de ser parte de un colectivo uniformado pero no precisamente alineado, los cuales dicen algo sobre el estado y la conmoción de la auto-expresión hoy en día.

Con Comme des Garçons Plus, fue la misma noción técnica: sastrería pervertida con la feminidad o la semejanza infantil que nublaban las definidas líneas del traje. El elenco de chicos blancos esbeltos con pelucas de microfibra del color de algún sorbete, con sus abdominales expuestos, evocaban al cosplay, y por extensión, al gran movimiento estético japonés del bishōnen. Probablemente, por esta razón, el efecto se sintió diferente. Es una estratificación cultural, donde en Japón, está la capacidad mainstream para apreciar al hombre por su delicadeza, juventud y androginia.

Comme des Garçons Homme Plus otoño/invierno 2017

Es difícil no pensar sobre las presiones colocadas en los hombres por interpretar una visión muy angosta sobre su género —y una que podría ser su visión más auténtica de ellos mismos. Ha llevado a algunas campañas urgentes en años recientes enfocadas en el estigma de la salud mental de los hombres, dada la vergüenza socialmente acentuada de admitir el defecto, y los sentimientos. En términos de desarrollar diferentes verdades de identidad, incluso ahora, algunas marcas high-street están empezando a abordar el tema. Lo unisex y la androginia están siendo tema, como la colección "Ungendered" de Zara el año pasado, pero termina siendo un suéter de algodón aburrido que esconde los cuerpos y arroja las increíbles intensidades de la masculinidad y la feminidad, y los hermosos mundos que hay entre ellos.

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En resumen sobre las colecciones, fue una temporada consumida por hablar sobre el miedo. El miedo político, obviamente, la amenaza de la corrupción cuando te conviertes en adulto (Charles Jeffrey LOVERBOY), el vasto vacío del mar, y lo que sea que eso signifique para ti (Craig Green). Pero los diseños por sí mismos ofrecieron visiones optimistas de una época mucho más diversa, deliberada, y auténtica por delante. Casi al final de las exhibiciones de menswear, en París, Ann Demeulemeester presentó un mundo victoriano gótico. Un montón de chicos y chicas usando polvorientas sedas rosadas, encaje auténtico, plumas y tiras de terciopelo. Era tan vívidamente un retrato del pasado, pero los modelos tenían la palabra "l'avenir" ("el futuro") atadas alrededor de sus cuellos. Miremos hacia la perpetuación de una experiencia más colorida de identidad, tenue en el horizonte visible. De dramatizar el espectro de emociones, voluntades y vulnerabilidades. Tenemos esperanza en el mañana…

Credits


Texto Kinza Shenn
Fotografía Mitchell Sams