sobre cómo la moda y la sociedad se cruzan hoy en día

Las luchas políticas y las turbulencias del 2016 se han visto reflejadas en las pasarelas; la actividad, la ansiedad, la rebelión y la amistad, todo se hizo presente en el microscopio de la moda, encontrando forma en las crecientes mutaciones de las...

por Kinza Shenn
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05 Enero 2017, 6:35pm

Saint Laurent autumn/winter 16

El final de 2016 estuvo marcado por la celebración del 500º aniversario de Utopia, la obra de Thomas More, ¿no fue eso una bofetada en la cara? 2016 ha sido un moretón en el cuerpo de nuestra conciencia, un poco adolorida, un poco agitada, un poco hinchada de indignidad. Naturalmente, su serie de acontecimientos desafortunados tuvieron impacto en el mundo exterior e interior de los diseñadores, traduciéndose a la moda del año.

Muchas de las colecciones han estado definidas por una creciente mutación de las siluetas, los colores histriónicos y un estilo alocado. Esencialmente, los personajes de la pasarela han estado usando una fusión de nuestro tejido social. Pero independientemente de un contexto social más amplio, lo más importante es que las intensidades emocionales han salido a flote. La popularización de los diseños con eslogan nos dice que nuestros mundos psicológicos, por feos y hermosos que regularmente lleguen a ser, no necesitan ser silenciados por el bien de los espectadores. Es una idea agradable. La solemnidad del año podría haber inducido la acedia de los pantalones elásticos y de esa sudadera con capucha manchada de tus años de universidad, pero en lugar de eso inspiró una nueva energía. La actividad, la ansiedad, la rebelión y la amistad, todo discutido y reivindicado ante la lucha.

Gucci Crucero 2017

Naturalmente, en esto Gucci es una voz muy importante, con su Director Creativo Alessandro Michele detrás de la exitosa introducción del bricolaje frenético dentro de la cultura popular. El espíritu de la época ha hecho que la inclinación que tenía Gucci, antes de Michele, hacia la poco realista sexualidad de alto octanaje cambiara. En su lugar, la belleza oculta y el frenesí incómodo de la musa de Michele tiene más sentido para nosotros hoy en día, dado nuestro movimiento social contra los viejos ideales estéticos poco realistas (y el avergonzarnos de nuestro cuerpo, el photoshop y el blanqueamiento).

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Durante el último año de colecciones, los versados apologistas de la visión de Michele han estado ahondando cada vez más en el territorio del frenesí. Al igual que los personajes de Vetements, sin cuello dentro de sus ajustadas sudaderas con capucha de velour, y sus botas hasta la altura del muslo, que cada temporada fueron subiendo más y más hasta que finalmente llegaron al punto de lo absurdo (hasta las costillas). Lo mismo ocurrió con los diseños surrealistas de Galliano este año en Maison Margiela y con la colección final otoño/invierno 2016 de Hedi para Saint Laurent. La ropa se está convirtiendo en una hermosa monstruosidad derivada de su versión anterior, sacando de toda proporción la forma humana y, en muchos casos, superando el requisito habitual de la fastuosidad sexual simplista. ¿Está ahora más alineada con nuestra vida privada auténtica, en contraposición a nuestra identidad pública?

Vetements primavera/verano 2017

Es como si esos nuevos personajes salieran del sótano húmedo de nuestro subconsciente. Son un poco raros y oníricos, y latentes. Nos viene a la memoria el inusualmente emocional desfile de Alta Costura Viktor & Rolf primavera/verano 2016, en particular teniendo en cuenta la propensión de la casa por los diseños codificados. A medida que transcurría el desfile de blancos vestidos cubistas, el look de cada modelo se volvió más caprichoso y animado que el anterior, hasta que, espantosamente, comenzaron a agrandar sus propios rostros enormes y deformados hasta cubrir las cabezas de las chicas. El soundtrack para el desfile fue la grabación de un coro de chicas belgas cantando Creep de Radiohead.

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Marta Jakubowski, de NEWGEN, tiene una maestría particular para sacar a la superficie la perturbación emocional. Su colección primavera/verano 2017 fue un escape hacia la infancia, vívidamente coloreado, incómodamente conformado, con las cabezas envueltas en nebulosas capas de gasa. Incluyó piezas tan cariñosamente memorables como un catsuit tipo bodycon en color fucsia de velour. Fue un desfile lúdico, impulsivo, caprichoso, sensual, sincero, con todas las características que tan a menudo olvidamos debido a algún delirio de madurez. Tal vez fue la proposición correcta para el sector demográfico de Jakubowski, ya que, extrañamente, continuamos sintiéndonos más separados que nunca del grupo de los "adultos", en lugar de sentirnos integrados a él.

Charles Jeffrey otoño/invierno 2016

Ciertamente, las voces de los jóvenes diseñadores tienen perspectivas significativas acerca de la lucha por la industria a las que hay que prestar atención. Matty Bovan y Charles Jeffrey merecen la mención de honor, pues representan la batalla que enfrentan los graduados de las escuelas de arte contra la inseguridad fiscal. Ambas marcas, en sus fantasías de colores, formas y narrativas, celebran la gloria de las comunidades marginales y de las familias subculturales. Fundamentalmente, somos un sector demográfico de soledad, de inseguridad ante el futuro, y de un sentimiento de falta de representación política para la gran mayoría. La Semana de Concientización sobre Salud Mental de este año se centró en las relaciones interpersonales. La lucha es pandémica, pero para aquellos que crecieron con estructuras familiares modernas es también bastante complicada, con horarios de trabajo imposibles para intentar formar parte del sistema y la hiperrealidad del Internet.

Un nueva reelaboración de este último punto fue lo que Hood By Air nos presentó en su desfile primavera/verano 2017, torpemente titulado Handkerchief, que contó con logotipos de Pornhub. En el desfile, los modelos representaron la insolencia: enviaron mensajes de texto en sus teléfonos o, con sus bolsas, golpearon las cabezas de la gente que estaba en la primera fila. Algunos llevaban botas vaqueras de doble frente y cojeaban por la pasarela. La intensidad visual de sus siluetas mutantes, colores lúgubres, eslóganes, camisas con empaquetado en 2D, mangas largas hasta los pies, cabezas embarradas con pomada, fue una imagen de inestabilidad que caricaturizó nuestro estado. Pero la ropa no tenía un carácter jactancioso o derrotista, estaba impregnada de un ofensivo desafío. Le dijeron "fuck off" a lo que estamos enfrentando: en esencia, un antagonismo eugenésico hacia la alteridad.

Hood By Air primavera/verano 2017

Por supuesto, debido a la naturaleza de los principales clientes demográficos de la Alta Moda, muchas de las colecciones mostradas siguieron la cautelosa línea del tradicionalismo. Pero la creciente tendencia del año de retomar los años 80 tuvo aspectos que lo parodiaban -una especie de sátira ligera de los yuppies y el conservadurismo de la década que parecían listos para reintroducirse en la conversación.

Porque, en última instancia, ese es nuestro horizonte visible. 2016 se conformó de una serie de gestos cuyas repercusiones conoceremos hasta después del entreacto. La moda es algo minúsculo dentro de las formas de protesta para que sea tomada en consideración, pero sigue siendo un empoderante modo de expresión, de cultura, de sentimientos, de nosotros mismos.

Una idea acertada se deriva de las notas del desfile otoño/invierno 2016 de Opening Ceremony. Montado como la imitación de un concurso de belleza, intentó subvertir los valores tradicionales del concurso Miss Universo, antes perteneciente a Trump. Las notas decían "superficialmente, la moda tiene poco que ver con la política. Sin embargo, cuando nos vestimos tomamos la decisión sobre qué aspecto de nosotros mismos presentar al mundo". Cuando le preguntamos a nuestros amigos acerca de los temas que les interesan... la inmigración, la desigualdad económica, la brutalidad policiaca y la discriminación de género, entre otros -nos sorprendió cuántos de ellos dependían de la capacidad de expresar libremente su identidad". Es hora de que lo hagas. Porque, ¿sabes qué es real? La lucha. La lucha es real.

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Texto Kinza Shenn