cruce de mentes: john galliano, tim walker y grace coddington

A través de su trabajo para Maison Margiela, John Galliano analiza los tiempos en que vivimos e inspira a una generación emergente de diseñadores a hacer lo mismo. En una colaboración especial, Galliano, Tim Walker y la legendaria estilista Grace...

por Anders Christian Madsen
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20 Abril 2017, 12:25pm

El Mercedes-Benz negro estacionado en la acera afuera del sutil edificio Maison Margiela en el animado distrito 11 de París lo delata. Él está ahí. Me conducen rápidamente por los corredores laberínticos del antiguo convento donde todo está cubierto con pintura blanca: un vestíbulo, una escalera, una habitación, otra habitación, otra escalera, un patio, atravieso puertas, doblo esquinas -y ahí se materializa, al fondo de un gran y largo estudio, sentado en una silla dorada, John Galliano sonriendo. "Hola", me dice. Siempre en pensado en él como un unicornio. La imagen me llegó por primera vez hace unos años cuando lo vi en una banca en Les Marais con un atuendo majestuoso, solo, garabateando en un cuaderno en toda su rara magnificencia. Se veía absolutamente extraordinario ahí, en medio de la rutina cotidiana del ordinario París. La luz brilla de manera diferente en John Galliano. Desde que se unió a Maison Margiela en 2014, se ha convertido a la vez en uno de los diseñadores más relevantes y elusivos en la moda. No es evasivo como lo era Martin Margiela, pero las triunfantes reverencias en la pasarela que una vez personificaron su majestuosidad en la moda ahora son remplazadas por una seductora ausencia. Ya no sale a saludar a la audiencia. Sus elaboradas narrativas con respecto a la colección, una vez tan publicitadas, ahora simplemente se implican en comunicados hechos en tercera persona por parte de la casa. Él rara vez habla con la prensa.

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A través de esta transición, mientras la moda admira sus enigmáticas colecciones para Maison Margiela y trata de dilucidar lo que está tratando de decir, la voz de Galliano se ha vuelto más fuerte que nunca. Al igual que su mito. Aquí, en el corazón de su mundo creativo, vivo y latente, sigue siendo tan extraordinario como siempre, pero no es tan cínico como su actitud irreverente podría hacerte creer. En Maison Margiela hay una atmosfera enigmática. Es quizás la razón por la cual la generación Instagram adora tanto su legado. La comunicación digital que está cambiando nuestro lenguaje social es la premisa de la colección Artisanal primavera/verano 2017 de Galliano, esta temporada la definición de la casa de Alta Costura se encuentra condensada en un folklore futurista de vanguardia, que está a días de llegar a la pasarela. "Creo que muy alegremente dije al final del desfile ready-to-wear: 'al diablo, simplemente tomemos nuestra mochila, enrollemos nuestros tapetes de yoga, y vayamos todos a orar'", relata, refiriéndose al año 2016, el cual se definió por los ataques terroristas que transformaron al París que él llama hogar. "Leí en alguna parte que la gente recurrió al Dalai Lama para que los ayudar a encontrar una solución, y le preguntaron si oraba a Dios, y él respondió: 'No. Ustedes crearon este problema. Ustedes tienen que solucionarlo'. Eso me llevó hasta Snapchat y a ver cómo se comunica la gente hoy en día".

Galliano se expresa con el tipo de claridad profética que hace que la gente escuche cuando decide hablar. "Porque -continúa-, la comunicación es mucho más fácil hoy en día, ¿no ? Sin embargo, leí en algún lugar que el 50% de la población sigue estando sola. ¿Puedes imaginarlo? Y el 49% de ellos están en Snapchat y las redes sociales. Hay una soledad o melancolía, si así lo prefieres -hace una pausa-. Es como si construyéramos edificios cada vez altos y ya no pudiéramos ver el cielo". Da la impresión de estar tan fascinado como receloso de la esfera de las redes sociales. En su Instagram personal, participa de la comunidad en línea, pero sus publicaciones son poco frecuentes y altamente selectivas. En lugar de eso, en el apropiado estilo Margiela, observa tras bambalinas, viendo la innata comunicación digital de personas como Paolina Russo, una estudiante de Central Saint Martins, originaria de Toronto, que actualmente tiene un puesto de trabajo en la casa. Es como un arco iris humano: vestida como un huevo Fabergé, pinta su rostro gráficamente en varios colores, similares a los de las ilustraciones que publica en Instagram (@calurvillade) y a sus veintiún años habla el lenguaje digital con fluidez intrínseca. "Ella tiene una relación con un chico en Londres, y se comunican con símbolos y emojis", dice Galliano, refiriéndose al novio diseñador de set de Russo, Aidan Zamiri.

"Yo estaba hablando con Paolina sobre el sentimiento y ella dijo: 'Sí, sí, me siento identificada, deja huella en mí y dejo huella en él'. Ella tiene un espíritu increíblemente fascinante". El sentimiento, por así decirlo, se refiere a la colección, que emplea una nueva técnica que Galliano denomina decortiqué. Como fondo, Joan Baez se lamenta por su amor perdido en Diamonds and Rust de 1975, que suena en repetición. También la usará como soundtrack del desfile. "Creo que Joan la escribió después de terminar con Bob Dylan. Está llena de poesía y transmite bellamente lo que está sintiendo -dice-. Si pones atención a estas letras, es como si las emociones simplemente surgieran de los recuerdos. Muy a menudo hacemos las cosas a partir de una emoción que proviene de un recuerdo. Ella es bastante osada en relación a lo que está diciendo -se detiene, pensando en la evocadora letra de la canción-. Así que estamos reduciéndolo todo simplemente al recuerdo de una camisa, al recuerdo de un abrigo. Lo llamamos decortiqué, que significa deshuesar. Conservamos sólo la esencia". Es la traducción que Galliano hace del lenguaje digital a la Alta Costura, el lenguaje en el que tiene mayor fluidez: una superposición de telas como filtros, desconstruidas para reconstruir nuevas imágenes dentro de la prenda que crean. "Cuando juntas todas esas capas logras la comunicación: la imagen completa", explica.

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Lo que nos lleva de nuevo a las ilustraciones en el rostro de Russo. Han inspirado bordados en tul transparente, que sobrepuestos en las prendas cobran vida como un filtro gráfico de Snapchat. "Casi como una pantalla de computadora, los filtros componen una imagen. Es como ahora que estamos dividimos, casi, en diferentes tribus, ¿no? -Galliano hace una pausa-. Los biológicos, los ecológicos, los macrobióticos; todos en busca de algún tipo de verdad actual, supongo". Posee el raro oxímoron del esplendor hogareño, con calcetines de punto y sin zapatos, bermudas, un suéter oversize, y una banda de artista en la cabeza que detiene su largo pelo recogido. Sin embargo, Galliano todavía luce como el almirante de cuento de hadas que hizo todas esas majestuosas reverencias durante la primera parte de su carrera, con sus dulces ojos emitiendo un brillo extraordinario. Junto a la silla dorada se encuentra un delicado juego de té, un indicativo de su estilo de vida saludable. Retomando el tema de las redes sociales, continúa: "Como sabes, se ha comprobado científicamente que todas esas cosas producen dopamina. Nadie habla de ello. No tienes amigos, mandas diez solicitudes, obtienes diez respuestas y entonces dices: '¡Genial, me aman!' ". De vez en cuando hace una exclamación exuberante como esa, sacándote del hipnotizante hechizo bajo el que su voz te pone. "Está sucediendo, es una realidad de hoy en día. Tenemos a Kendall, quien de hecho cerró su cuenta para lograr una desintoxicación -dice, refiriéndose a Jenner, quien cerró temporalmente su Instagram el año pasado aludiendo una dependencia digital-. ¿Qué tan genial fue eso, tener millones de seguidores y decirle eso a las niñas pequeñas?". Habla como nadie más, con una especie de acento ennoblecido del sur de Londres, un increíble y áspero sonido grave que envuelve cada palabra y la hace suya. En la intimidad que Maison Margiela le ha dado por derecho, Galliano se ha convertido en un diseñador de diseñadores, muy al estilo de lo que David Bowie, Prince o Michael Jackson representaban para la industria de la música. Al igual que ellos, es una sustancia viva con calidad de estrella cautivante: ese poderío de unicornio, que ahora maravilla a una nueva generación de jóvenes diseñadores y fans, que se conecta con su legado de expresiones de moda a menudo grandiosas y emocionales. Ellos están viendo sus antiguos desfiles en YouTube, desde sus colecciones epónimas John Galliano (1989-2011) hasta sus shows para Givenchy (1995-96) y su épico período en Christian Dior (1996-2011), cautivados por la opulenta teatralidad y capacidad de narración que siempre ha ejecutado con impresionante precisión.

Galliano está fusionando su prolífica Alta Costura con los vanguardistas códigos belgas de Maison Margiela, que Martin Margiela le vendió al grupo The Only The Brave en 2002 y la cual finalmente dejó en 2009. "Mucho de ello está arraigado en la realidad: las siluetas normcore fueron reconfiguradas", dice de la próxima colección artesanal, que resume bastante la esencia de la Maison. En los últimos años, ninguna casa ha tenido un efecto tan grande en la moda emergente como los ingeniosos códigos del legado de Margiela. Las marcas parisinas de nueva generación como Vetements y Off-White se apropian abiertamente del normcore desconstructivista y elevado de Martin Margiela, mientras que en Londres los diseñadores emergentes como Charles Jeffrey y Matty Bovan se identifican con la grandeza historicista y ecléctica de John Galliano. En un mágico giro radical, Maison Margiela representa ahora la sinergia de lo que más incita a la joven guardia de diseñadores: el misterio de Martin Margiela y el mito de John Galliano. Jeffrey y Bovan lo conocieron el año pasado cuando Tim Walker los invitó a estilizar una sesión fotográfica con el diseñador para Love. "Fue un contexto diferente para él tener pasantes, supongo -dice Charles Jeffrey a manera de reflexión cuando le pregunto cómo salió todo-. Fue más como: 'somos dos personas, nos sentimos inspirados fuertemente por usted y su trabajo y lo que usted representa'. Ambos nos veíamos muy coloridos -Matty es como una pintura- y se podía ver que John nos estaba analizando", dice sonriendo.

A parte de su trabajo, los dos jóvenes diseñadores comparten la afinidad de Galliano por expresarse a través de sus looks personales. A diferencia de los diseñadores de estilo casual, que guiaron la escena de la moda durante gran parte de los años 2010, estos creativos emergentes representan una apuesta personal más próxima a lo que Galliano a menudo ha personificado. "Conocer a John fue un momento increíble - diceMatty Bovan-. Desde que era muy joven él ya era una gran inspiración para mí: el gran maestro de la creatividad. Simplemente la visión pura de cada colección y la manera de presentarla, la sensibilidad al detalle y el espectáculo hecho con semejante estilo -reflexiona-. Las referencias siempre tan bien investigadas y unidas de una manera sorprendentemente instintiva y hermosa". Si la joven industria de la moda de Londres ama a Galliano, es algo recíproco en Maison Margiela donde puedes escuchar varios acentos londinenses en los corredores. De vuelta en los talleres, el asistente de Galliano -usando la bata de laboratorio que todos llevan- saca el look 24 de la colección Artisanal.

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Una colaboración con Benjamin Shine, un joven artista que Galliano ha importado desde Londres, es un abrigo blanco forrado de un tul negro que surge de su interior y fluye alrededor del abrigo para formar un plano tridimensional, hecho a mano enteramente en tul por Shine. Unas semanas después del desfile, que obtuvo críticas favorables, la amiga del diseñador Grace Coddington estiliza el vestido en una historia fotografiada por Tim Walker para estas páginas, en la que colaboró Galliano. Es el primer editorial de la legendaria estilista fuera de Vogue Estados Unidos desde que dejara el cargo de directora creativa el año pasado, después de ocuparlo por treinta años. Toda la colección Artisanal primavera/verano 2017 de Galliano para Maison Margiela es una manifestación de los lazos emocionales vinculados a él y a su trabajo no sólo por una nueva guardia de fans, sino por cada una de las generaciones en esta industria. A finales de marzo, mientras trabajaba en este artículo, recibí un mensaje de él: "Quisiera añadir -escribe Galliano-, que fue un gran honor trabajar con i-D, Grace y Tim". Ese gesto me hace pensar en la declaración hecha por Maison Margiela de manera colectiva -fiel a la tradición de la casa- después del desfile de enero: "Esta colección trata tanto de la adición de filtros como también de la eliminación de los mismos -escribió la casa-. Compartir es establecer una conexión con una comunidad, formar parte de una unión y relacionarse a través de emociones mutuas arraigadas en recuerdos".

Credits


Fotografía Tim Walker
Estilismo Grace Coddington
Peinado Eugene Souleiman
Maquillaje Pat McGrath
Concepto de peinado y dirección Eugene Souleiman @ Streeters para Wella professionals usando extensiones de cabello Balmain.
Maquillaje Pat McGrath @ Streeters para Pat McGrath Lab.
Diseño de set Shona Heath.
Asistentes de fotografía Sarah Lloyd, Tony Ivanov.
Asistentes de estilismo Yvonne Banningan.
Asistentes de peinado Alfie Sacket, Jaimie Tanner, Magdalena Loza, Shuhei Nishimura.
Asistentes de maquillaje Jenny Kuchera, Milka Kempanien, Mona Leanna, Andrew Colvin, Fatimot Isadare.
Construcción de set Clément Ottenwaelter.
Asistente de diseño de set Jess Murphy.
Directora de casting Madeleine Østlie @ AAMO Casting.
Modelos Tami Williams @ Storm. Irina Liss @ Select. Yoon Young Bae @ Elite.
Agradecimientos especiales a Michaël Lacomblez y Hugo Alglave en Louis2 Production.
Las modelos visten Maison Margiela Artisanal Designed by John Galliano.

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