los niños perdidos de transilvania

El fotógrafo holandés Joost Vandebrug pasó cinco años documentando la vida de los niños sin hogar de Bucarest. Ahora está poniendo su atención en los pueblos gitanos de Transilvania...

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27 Junio 2016, 5:30pm

Joost Vandeburg

Las imágenes de Joost Vandebrug de los niños que viven literalmente bajo las calles de la capital de Rumania, Bucarest, son impresionantes, desgarradoras, impactantes, pero también tiernas, hermosas y francas. Su lente capta poderosamente las ideas universales de la juventud, la atemporalidad de la adolescencia, aunque este tipo de situaciones puedan llegar a ser precarias. Él los bautizó The Lost Boys, el resultado del colapso del sistema comunista en el país, aquellos que fueron dejados atrás para arreglárselas por sí solos. Más que en un simple proyecto de fotografía, Joost se encontró íntimamente involucrado en la vida de un grupo de esos niños, tanto como trabajador social como documentalista. Al tiempo que lanzaba una compañía de ropa infantil, con la intención de recaudar dinero y ayudarlos, y preparaba también los toques finales de un documental de sus vidas, se encontró en un pueblo romaní en Transilvania rural, en el centro de Rumania, después de escuchar que una gran colonia romaní había sido desalojada y obligada a moverse.

Mientras estaba allí, se ganó poco a poco la confianza de las familias locales y empezó a fotografiarlos y reunió así otro valioso documento de las vidas de los niños en una sociedad que el mundo preferiría pretender que no existe. Pero como todo trabajo de Joost, este nunca es explotador o voyeurista; sus imágenes más bien captan con ternura las ideas universales de la llegada a la mayoría de edad.

¿Qué esperabas encontrar cuando hiciste tu primer visita a la colonia romaní en Transilvania?
Lo único que sabía es que un alcalde de una gran ciudad en Transilvania había ordenado un desalojo de la población gitana para hacer espacio a una iglesia y un estacionamiento. Esas personas fueron trasladadas a un vertedero de basura que ya estaba habitado por una pequeña comunidad gitana y ahora es el hogar de cerca de 1,500 personas.

¿Cuál fue tu experiencia inicial?, ¿cómo eran todos?
La colonia, incluyendo el vertedero, cubre alrededor de 18 hectáreas con viviendas improvisadas muy pegadas entre sí. Irónicamente nombraron a los pueblos Dallas 1 y Dallas 2 (sí, por el programa de televisión). La gente es muy cautelosa, especialmente con las cámaras. Como podrás entender no están particularmente orgullosos de su situación de vida, por lo que tampoco están muy interesados en que los extranjeros les tomen fotos. Así que al principio sólo pasaba tiempo ahí, así conocí a algunas familias y jugué futbol con los niños. Después de eso pregunté si estaba bien tomar algunos retratos familiares, que luego les di enmarcados para que los colgaran en sus paredes. Realmente les gustó esto, por lo que más familias me permitieron tomarles fotos.

¿Vivir y documentar The Lost Boys en Bucarest hizo que te acostumbraras a las cosas más impactantes que se pueden ver en la sociedad rumana?
La diferencia con la serie Lost Boys es que la mayoría de estos niños van a la escuela y son protegidos y criados por el pueblo. Esa es una gran diferencia en comparación con los niños que viven en y bajo las calles de Bucarest, ya que ellos deben cuidarse solos y crear sus propias 'familias'.

Los 'roma' son un grupo muy marginado, enfrentan discriminación racial, xenofobia e intolerancia por parte del público rumano general. Y al final del día, estas familias han sido desalojadas ilegalmente de sus casas y reubicadas en un vertedero, con poca consideración de la ley local o internacional. Es un nuevo tipo de conmoción, supongo...

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Mencionas que los la romaníes están marginados, ¿cómo se traduce esto en sus vidas diarias? ¿Es algo de lo que están muy conscientes? ¿Algo que pueden evitar?
Están conscientes de ello, por supuesto. Pero les resulta muy difícil conseguir cualquier tipo de representación legal y no siempre entienden sus propios derechos. Aunque, recientemente, el National Council for Combating Discrimination de Rumania dictaminó que el desalojo significó una discriminación étnica, pero esa decisión fue revocada por el Tribunal de Apelaciones. En otras palabras, ellos están, literalmente, en la mierda, pero no tienen a quién recurrir. También escuché historias de personas que tenían trabajos de día cuando todavía estaban viviendo en la ciudad, pero los perdieron cuando fueron desalojados porque es muy difícil llegar a la ciudad desde el basurero. Y cuando tratan de conseguir un nuevo trabajo, todo va bien en la entrevista hasta que tienen que informar su dirección actual y entonces no los contratan.

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Me encantó la entrevista con uno de los niños que publicamos en nuestro número The Futurewise Issue de la revista; tiene una opinión muy dulce y hermosa de la vida. ¿Dirías que ésa es la perspectiva típica que tienen? ¿Cómo son en general?
Los niños son realmente grandiosos, ¡por eso inicié este proyecto! Son optimistas, activos, amigables y se enfrentan a cualquier situación que se les presente. Al final del día, sólo están tratando de crecer en todo esto. Eso es de lo que trata mi serie Lost Boys en general; crecer y madurar en cualquier situación y condición política a tu alrededor. Es eso en específico con lo que todos nos podemos sentir identificados.

¿Cuál es tu acercamiento a los niños retratados?, ¿te resulta sencillo? Hay algo maravilloso y natural en la actitud que captas.
Fotografiar niños es muy fácil, sólo tienes que pasar el rato con ellos, dejarlos ser y grandes cosas sucederán. Todo resulta muy natural con los niños, siempre que las cosas sean, realmente naturales. Armar un montaje con niños es tan de mal gusto y retrógrado, nunca funciona.

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La película Lost Boys saldrá pronto, ¿cómo va eso?
¡Va muy bien! Bruce Lee and the Lost Boys es una versión moderna de Oliver Twist establecido bajo las calles de Bucarest. Se trata de un niño sin hogar, Nicu, que es adoptado por el famoso Bruce Lee (el rey de los túneles) y de cómo el niño va creciendo. He seguido la vida de Nicu por alrededor de cinco años (acabamos de celebrar su fiesta de cumpleaños número 18) y ahora, después de que Bruce fue arrestado el verano pasado, vive con su madre adoptiva. Estamos en el proceso de edición de la película y pasamos de la enorme cantidad de 120 horas de material de archivo a las ocho horas hasta el momento. Todavía nos quedan algunos meses, pero el final ya está a la vista.

Y acabas de lanzar una línea de ropa infantil, ¿cierto?
También va muy bien. La línea fue creada para recaudar fondos para los Lost Boys, pero también tiene una identidad propia de marca, con camisetas geniales en las que puedes dibujar (con tinta lavable) diseñadas por Alex Noble y chamarras con alas y una chamarra de béisbol con parches. Todas las ventas son para los niños perdidos, así que veánla aquí: jumping-dog.co.uk

Credits


Texto Felix Petty
Fotografía Joost Vandebrug